Ciclo litúrgico A de la Iglesia Cristiana Católica

Jueves XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo A

Evangelio según 

San Juan 12, 24-26

24 Ciertamente les digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, seguirá siendo solo un grano; pero si muere, dará mucho fruto. 25 El que ama su vida, la perderá; pero quien no se agarre a su vida en este mundo, ganará la vida eterna. 26 El que quiera servirme, sígame; y donde Yo esté, allí también estará mi servidor. Mi Padre honrará a todos los que me sirven”.

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Miércoles XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo A

Evangelio según

San Mateo 15, 21-28

21 Jesús se fue de allí y fue a la región que está cerca de las ciudades de Tiro y Sidón. 22 Cierta mujer cananea, que vivía en esa región, se le acercó gritando: “Señor, hijo de David, ten piedad de mí. ¡Mi hija está terriblemente dominada por un demonio!”

23 Pero Jesús no le respondió nada. Entonces los discípulos se acercaron a Él y le rogaron: “¡Envíala lejos, porque ella viene detrás de nosotros gritando!”

24 Jesús respondió: “Fui enviado sólo para las ovejas perdidas del pueblo de Israel”.

25 Entonces ella se arrodilló delante de Él y le dijo: “Señor, ayúdame”.

26 Jesús le dijo: “No es correcto tomar el pan de los niños y tirarlo a los perros”.

27 Pero ella dijo: “Sí, Señor, pero incluso los cachorros comen las migajas que caen debajo de la mesa de sus dueños”.

28 Jesús le respondió: “Mujer, tienes mucha fe. ¡Que se realice lo que quieres! Y en ese momento su hija fue sanada.

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Martes XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo A

Evangelio según

San Mateo 14, 22-36

22 Poco después, Jesús ordenó a sus discípulos que se subieran a la barca y fueran delante de Él hacia la otra orilla del lago, mientras Él despedía a la gente. 23 Después de despedir a la gente, Jesús se subió a una montaña para orar a solas, y cuando llegó la noche, Él estaba allí, solo. 24 En ese momento la barca ya estaba a gran distancia de la tierra en el medio del lago golpeada fuertemente por las olas porque el viento soplaba contra ella. 25 Muy temprano en la mañana, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. 26 Pero cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, se aterrorizaron diciendo: “Es un fantasma”. Y comenzaron a gritar de miedo. 27 En ese momento Jesús les habló exclamando: “¡Anímense! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!

28 Entonces Pedro le dijo: “Si eres tú, Señor, manda que yo vaya hacia ti sobre las aguas”.

29 Él le dijo: “Ven”. Entonces Pedro bajándose de la barca comenzó a caminar sobre las aguas yendo hacia Jesús. 30 Pero cuando sintió la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse, entonces gritó: “¡Sálvame, Señor!”.

31 Inmediatamente Jesús extendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “¡Qué pequeña fe! ¿Por qué dudaste?”

32 Entonces cuando subieron a la barca, el viento se calmó, 33 y los que estaban en la barca lo adoraron, diciendo: “¡Verdaderamente Tú eres el Hijo de Dios!”

34 Cuando cruzaron al otro lado del lago, llegaron a la región de Genesaret. 35 Allí las personas reconocieron a Jesús y advirtieron a todos en aquella región; por esta razón le llevaron a Él todos los enfermos, 36 y le pedían que los dejara tocar al menos el borde de su manto, y todos los que lo tocaron fueron sanados.

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Lunes XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo A

Evangelio según

San Mateo 14, 13-21

13 Cuando Jesús escuchó lo sucedido, se fue de allí en una barca a un lugar desierto y apartado, pero las multitudes descubrieron donde estaba y venían de sus aldeas y lo seguían a pie por tierra. 14 Cuando Jesús salió de la barca, vio la gran muchedumbre y sintió compasión por ellos, por eso sanó a los enfermos que estaban allí.

15 Por la tarde, los discípulos vinieron a Jesús y le dijeron:

“Es tarde, y este lugar es desierto. Despide a la multitud para que puedan ir a las aldeas y comprar algo de comer”.

16 Pero Jesús les dijo: “No tienen que irse. Denles ustedes de comer”.

17 Pero ellos le dijeron: “Solo tenemos aquí cinco panes y dos pescados”.

18 Él les dijo: “tráiganmelos aquí”.

19 Luego envió a la gente a sentarse en la hierba. Entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y rompiendo los panes, se los dio a los discípulos para que los repartieran a la gente. 20 Todos comieron y quedaron satisfechos, y luego se recogieron doce canastas llenas de los pedazos sobrantes. 21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

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Domingo XVIII La Transfiguración del Señor Ciclo A

Evangelio según

San Mateo 17, 1-9

1 Seis días después, Jesús fue a una montaña alta, llevando consigo solo a Pedro, Jacobo y a Juan, su hermano.2 Allí, Jesús cambió su apariencia delante de ellos: su rostro era tan brillante como el sol, y su ropa tan blanca como la luz. 3 En ese lugar se les aparecieron Moisés y Elías quienes estaban hablando con Jesús. 4 Entonces Pedro le dijo a Jesús: “¡Qué bueno es estar aquí, Señor! Si quieres, instalaré tres carpas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías”.

5 Mientras Pedro hablaba, una nube brillante los cubrió, y una voz salió de ella, que dijo: “Este es mi Hijo amado, en Él me complazco mucho. ¡Escúchenlo!”

6 Cuando los discípulos escucharon esto, tuvieron mucho miedo y pusieron sus caras en el suelo, postrándose. 7 Jesús entonces vino y tocándolos les dijo: “¡Levántense y no tengan miedo!” 8 Cuando alzaron sus ojos, no vieron a nadie más que a Jesús. 9 Luego, mientras bajaban de la montaña, Jesús les dio esta orden: “No le digan a nadie lo que vieron hasta que el Hijo del Hombre resucite”.

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