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1
  • Martes IV Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-01

    Evangelio según

    San Juan 5, 1-16

    1 Después de esto, comenzó a tener lugar una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 2 En la ciudad de Jerusalén hay una piscina, junto a la Puerta de la Ovejas, que tiene cinco galerías. En hebreo esta piscina se llama “Betzatá”. 3 Una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos descansaban en ellas, esperando a que el agua se moviera, 4 porque de vez en cuando un ángel del Señor bajaba y agitaba el agua. Entonces, el primero en ingresar a la piscina después del movimiento del agua era sanado de cualquier enfermedad que tuviera. 5 Entre ellos había un hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años.

    6 Jesús, cuando vio al hombre acostado y, sabiendo que había estado enfermo todo ese tiempo, le preguntó: “¿Quieres curarte?”

    7 El enfermo le respondió: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se mueve el agua; y cada vez que intento ingresar, otro se mete antes que yo”.

    8 Entonces Jesús le dijo: “¡Levántate, toma tu camilla y camina!”

    9 En ese mismo momento, el hombre fue sanado, tomó la camilla y comenzó a caminar. Ese día era sábado. 10 Entonces los líderes judíos le dijeron: “Hoy es sábado y la Ley no te permite llevar tu camilla en este día”.

    11 El hombre sanado les respondió: “El que me curó, Él mismo me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”.

    12 Entonces le preguntaron: “¿Quién es el hombre que te dijo: Toma tu camilla y camina?”

    13 Pero él no sabía quién era, porque Jesús se había ido debido a la multitud que estaba en ese lugar.

    14 Más tarde, Jesús encontró al hombre en el patio del Templo y le dijo: “Ahora has sido curado. No peques más, para que no te suceda algo peor”.

    15 El hombre se fue de allí y notificó a los líderes judíos que Jesús era la persona que lo había sanado. 16 Por esta razón los líderes judíos comenzaron a perseguir a Jesús porque hacía estas cosas en sábado.

    TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

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2
  • Miércoles IV Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-02

    Evangelio según

    San Juan 5, 17-30

    17 Entonces Jesús les dijo: “Mi padre trabaja hasta ahora, y yo también”.

    18 Como dijo eso, los líderes judíos estaban aún más ansiosos por matarlo, porque, además de no obedecer la Ley del sábado, afirmaba también que Dios era su propio Padre, haciéndose así igual a Dios.

    19 Entonces Jesús les dijo: “Ciertamente les digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, porque solo hace lo que ve hacer al Padre. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo, 20 porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que Él está haciendo; y les mostrará cosas aún mayores que estas, y ustedes se sorprenderán. 21 Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. 22 El Padre no juzga a nadie, pero le ha dado al Hijo todo el poder para juzgar 23 para que todos honren al Hijo, así como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió”.

    24 “Ciertamente les digo que quien escucha mis palabras y cree en el que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Ciertamente les digo que se acerca la hora, y ya ha llegado, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la escuchen vivirán. 26 Así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también así le dio al Hijo el tener la vida en sí mismo. 27 Y le dio de igual manera autoridad al Hijo para juzgar, porque Él es el Hijo del Hombre”.

    28 “No se sorprendan por esto, porque se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas escucharán la voz del Hijo del Hombre 29 y saldrán de sus tumbas los que hicieron el bien para la resurrección de la vida, pero los que hicieron el mal para la resurrección de la condenación”.

    30 “Yo no puedo hacer nada por mi cuenta, pero juzgo según lo que me dice el Padre. Mi juicio es justo porque no trato de hacer mi propia voluntad, sino la voluntad de quien me envió”.

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3
  • Jueves IV Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-03

    Evangelio según

    San Juan 5, 31-47

    31 “Si yo doy testimonio de mí mismo, entonces lo que digo en testimonio no tiene valor. 32 Pero hay otro que testifica a mi favor, y sé que lo que dice sobre mí es cierto. 33 Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de lo que es verdad. 34 Sin embargo, no es que yo pretenda obtener de ningún ser humano testimonio en mi favor; pero se los recuerdo para que ustedes se salven”.

    35 “Juan era como una lámpara encendida y brillante, y por algún tiempo ustedes se alegraron con su luz. 36 Pero yo tengo un testimonio a mi favor aún mayor que el de Juan, porque las obras que el Padre me ha dado para cumplirlas, esas mismas obras que hago dan testimonio de mí y prueban que el Padre me envió. 37 El Padre, que me envió, también da testimonio de mí. Pero ustedes nunca han escuchado su voz, ni han visto su rostro. 38 Tampoco tienen su palabra permaneciendo en ustedes porque no creen en aquel que Él envió. 39 Estudian las Escrituras porque creen que encontrarán la vida eterna en ellas, pero ellas son las que dan testimonio de mí, 40 y ustedes no quieren venir a mí para tener vida”.

    41 “No trato de ser alabado por la gente. 42 Al contrario, yo los conozco y sé que no tienen el amor de Dios en ustedes. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me reciben, pero si otro viniera en su propio nombre y autoridad, a ése recibirían. 44 ¿Cómo van ustedes a poder creer, cuando andan aceptando gloria unos de otros, pero no buscan la gloria que viene del Dios único? 45 No piensen que yo los voy a acusar delante del Padre; ya hay quien los acusará: Moisés, en quien ustedes han puesto la esperanza. 46 Si creyeran en Moisés, también ustedes creerían en mí, porque él escribió sobre mí. 47 Pero si no creen en sus escritos, ¿cómo van a creer en mis palabras?”

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4
  • Viernes IV Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-04

    Evangelio según

    San Juan 7, 1-2, 10, 25-30

    1 Después de esto, Jesús comenzó a caminar por Galilea. Él no quería pasar por Judea, ya que los líderes judíos estaban tratando de matarlo.

    25 Jesús les contestó: “Ya se los he dicho, pero ustedes no lo creen. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí, 26 pero ustedes no creen porque no son mis ovejas, como se los he dicho. 27 Mis ovejas oyen mi voz y Yo las conozco y ellas me siguen, porque 28 Yo les doy vida eterna, para que nunca mueran, y nadie las arrancará de mi mano. 29 Mi Padre que me las ha dado, es mayor que todos, y nadie puede arrancarlas de la mano de mi Padre. 30 El Padre y Yo somos uno”.

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5
  • Sábado IV Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-05

    Evangelio según

    San Juan 7, 40-53

    40 Algunas personas de la multitud que escucharon estas palabras decían: “¡De verdad, este hombre es el Profeta!” 41 Otros decían: “¡Es el Mesías!” Sin embargo, otras personas se preguntaban: ¿Pero vendrá el Mesías de Galilea? 42 ¿Acaso no dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y nacerá en Belén, de donde era David?”

    43 De tal manera que la gente no se ponía de acuerdo a causa de Él, 44 y a pesar que algunos querían arrestar a Jesús, nadie se atrevía a echarle mano.

    45 Los guardias del Templo regresaron al lugar donde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y éstos les preguntaron: “¿Por qué no trajeron a ese hombre?

    46 Los guardias respondieron: “¡Nadie nunca habló como Él!”

    47 Entonces los fariseos dijeron a los guardias: “¿También ustedes han sido engañados? 48 ¿Alguno de los principales sacerdotes o de los fariseos habrá creído en Él? 49 Pero esta gente que no conoce la Ley es maldecida por Dios”.

    50 Pero Nicodemo, que era uno de ellos y que fue al principio donde Jesús, les dijo: 51 “De acuerdo con nuestra Ley, no podemos condenar a un hombre sin escucharlo primero y descubrir lo que ha hecho”.

    52 Ellos le respondieron: “¿Eres por casualidad también de Galilea? Estudia y verás que ningún profeta sale de Galilea”.

    53 Cada uno regresó a su casa

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6
  • Domingo V Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-06

    Evangelio según

    San Juan 8, 1-11

    1 Entonces Jesús se fue al Monte de los Olivos, 2 y al amanecer regresó al patio del Templo. Toda la gente se reunía a su alrededor y Jesús sentado, enseñaba a todos. 3 Luego, algunos maestros de la Ley y fariseos llevaron a Jesús a una mujer que había sido atrapada en adulterio y poniéndola en medio de todos, 4 le dijeron: “Maestro, esta mujer fue atrapada en el acto de adulterio, 5 y según la Ley, Moisés nos mandó a apedrear las mujeres adúlteras. ¿Tú qué dices al respecto?”

    6 Hicieron esta pregunta para obtener pruebas contra Jesús, porque querían acusarlo. Pero Jesús, inclinándose hacia el suelo, comenzó a escribir en la tierra con el dedo. 7 Mientras ellos continuaban haciendo la misma pregunta, Jesús se enderezó y les dijo: “El que esté libre de pecado entre ustedes, que sea el primero en arrojar una piedra contra esta mujer”.

    8 Luego inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra. 9 Cuando oyeron esto, uno a uno se fueron, comenzando por los más viejos. Solo quedaron Jesús y la mujer, que estaba parada en medio.

    10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No queda nadie para condenarte?”

    11 Ella dijo: “Nadie, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. ¡Vete y no peques más!”

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7
  • Lunes V Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-07

    Evangelio según

    San Juan 8, 12-20

    12 De nuevo, Jesús comenzó a hablarles, diciéndoles: “Yo soy la luz del mundo. Quien me siga nunca caminará en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

    13 Los fariseos le dijeron a Jesús: “Ahora estás dando testimonio a favor tuyo. Entonces tu testimonio no tiene valor”.

    14 Jesús les respondió: “Aunque yo estoy dando testimonio a favor de mí mismo, lo que digo es la verdad, porque sé de dónde vengo y a dónde voy, pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. 15 Ustedes juzgan de una manera puramente humana, mientras que yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió. 17 En su Ley está escrito que cuando dos testigos están de acuerdo, lo que dicen es verdad. 18 Ahora Yo soy el que doy testimonio sobre mí mismo, y el Padre que me envió también testifica sobre mí.

    19 Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?” Jesús respondió: “No me conocen y tampoco conocen a mi Padre. Si me conocieran, también conocerían a mi Padre”.

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8
  • Martes V Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-08

    Evangelio según

    San Juan 8, 21-30

    21 Jesús dijo de nuevo: “Yo me voy, y me van a buscar, pero morirán en sus pecados sin ser perdonados. A donde yo voy, ustedes no pueden ir”.

    22 Los judíos, entonces, dijeron: “¡Dice que no podemos ir a donde Él va! ¿Acaso se suicidará?

    23 Jesús continuó diciéndoles: “Ustedes son de abajo, y yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo, pero yo no soy de este mundo. 24 Por eso les dije que morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo soy, ustedes morirán en sus pecados sin ser perdonados”.

    25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: “Lo que desde el principio les he dicho. 26 Hay muchas cosas sobre ustedes de las que necesito hablar y juzgar. Pero quien me envió es verdadero, y lo que he oído de Él, yo hablo al mundo”.

    27 No entendieron que estaba hablando del Padre. 28 Entonces Jesús les dijo: “Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán que “Yo soy”, y que nada hago por mi cuenta, sino que solo hablo lo que el Padre me enseñó. 29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada”.

    30 Cuando Jesús dijo estas cosas, muchos creyeron en Él.

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9
  • Miércoles V Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-09

    Evangelio según

    San Juan 8, 31-42

    31 Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en Él: “Si continúan obedeciendo mis enseñanzas, serán, verdaderamente, mis discípulos 32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”.

    33 Ellos le respondieron: “Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú que seremos libres?”.

    34 Jesús les dijo: “Ciertamente les digo que quien peca es esclavo del pecado. 35 El esclavo no siempre se queda en la casa, pero el hijo sí permanece para siempre. 36 Si el Hijo los libera, entonces verdaderamente serán libres. 37 Sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero están tratando de matarme porque no aceptan mis palabras. 38 Hablo de las cosas que yo he visto de mi Padre, pero ustedes hacen lo que han aprendido de su padre”.

    39 Respondieron ellos: “¡Nuestro padre es Abraham!” Entonces Jesús les dijo: “Si fueran verdaderamente hijos de Abraham, harían las obras que él hizo. 40 Pero ahora tratan de matarme, solo porque les he hablado la verdad que he oído de Dios y tal cosa no hizo Abraham. 41 Ustedes están haciendo las obras de su padre”.

    Ellos entonces le dijeron: “Nosotros no somos hijos ilegítimos. Tenemos un Padre que es Dios”.

    42 Jesús les dijo: “Si Dios fuera su Padre, entonces verdaderamente me amarían, porque yo he salido de Dios y he venido aquí. No he venido de mí mismo, sino que Dios me envió.

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10
  • Jueves V Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-10

    Evangelio segín

    San Juan 8, 51-59

    51 Verdaderamente les digo que quien obedezca mi palabra nunca morirá”.

    52 Entonces los judíos le dijeron: “¡Ahora estamos seguros de que estás poseído por un demonio! Abraham y todos los profetas murieron, pero tú dices: ‘El que obedece mi palabra nunca morirá’. 53 ¿Eres más importante que Abraham, nuestro padre, quien murió? ¡Y los profetas también murieron! ¿Quién piensas que eres?”

    54 Jesús respondió: “Si me doy gloria a mí mismo, mi gloria no tendría valor. Mi Padre es el que me da gloria, el que ustedes dicen que es su Dios. 55 Sin embargo, ustedes no lo conocen, pero yo lo conozco. Si dijera que no lo conozco, entonces sería un mentiroso como ustedes; pero lo conozco y obedezco su palabra. 56 Abraham, el padre de ustedes, se alegró de que habría de ver mi día. Él lo vio y se alegró mucho”.

    57 Los judíos le dijeron: “¿Ni siquiera tienes cincuenta años y has visto a Abraham?”

    58 Jesús respondió: “Verdaderamente les digo que antes de que Abraham existiera, Yo soy”.

    59 Entonces tomaron piedras para arrojárselas a Jesús, pero Él se escondió y salió del patio del Templo.

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11
  • Viernes V Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-11

    Evangelio según

    San Juan 10, 31-42

    31 Luego los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo, 32 y Jesús les dijo: “Les he mostrado muchas obras buenas de mi Padre, ahora, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?

    33 Los judíos le respondieron: “No te queremos apedrear por una buena obra, sino porque al decir eso, estás blasfemando contra Dios, porque tú mismo siendo un hombre, te haces Dios”.

    34 Entonces Jesús les dijo: “En su Ley está escrito que Dios dijo: ‘Ustedes son dioses’. 35 Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses, y la Escritura no puede ser quebrantada, 36 entonces en cuanto a mí, a quien el Padre santificó y envió al mundo, ustedes dicen: ‘Tú blasfemas’” porque dije: ‘soy Hijo de Dios’. 37 Si no hago las obras de mi Padre, entonces no me crean; 38 pero si las hago, aunque ustedes no crean en mí, al menos crean en las obras que hago, para que conozcan y crean que el Padre está en mí y Yo en el Padre”.

    39 En ese momento intentaron nuevamente arrestarlo, pero Jesús escapó de sus manos, 40 y regresó nuevamente al otro lado del río Jordán, al lugar donde Juan el Bautista antes había estado bautizando y se quedó allí. 41 Y mucha gente venía a verlo, diciendo: “Juan, en verdad, no realizó ninguna señal, pero todo lo que Juan dijo sobre Jesús era verdad”.

    42 En ese lugar muchos creyeron en Jesús.

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12
  • Sábado V Semana de Cuaresma Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-12

    Evangelio según

    San Juan 11, 45-56

    45 Muchos de los judíos que habían venido a visitar a María vieron lo que Jesús había hecho y creyeron en Él. 46 Pero algunos de ellos fueron a contar a los fariseos lo que Jesús había hecho. 47 Entonces los fariseos y los principales sacerdotes se reunieron con el Sanedrín y dijeron: “¿Qué vamos a hacer? ¡Este hombre está haciendo muchas señales! 48 Si dejamos que siga haciendo estas cosas, todos creerán en Él, y entonces vendrán los romanos y destruirán nuestro Templo y nuestro país”.

     

    49 Entonces Caifás, uno de ellos quien en ese año era el Sumo Sacerdote, dijo: “¡Ustedes no saben nada! 50 ¿No entienden que es mejor para nosotros que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación sea destruida?”.

    51 En ese momento Caifás no hablaba por sí mismo, sino que como era el Sumo Sacerdote ese año, estaba profetizando que Jesús iba a morir por la nación; 52 y no solo por la nación, sino también para reunir en un solo cuerpo a todos los hijos de Dios que estaban dispersos por todas partes.

    53 De esta manera, a partir de ese día, los líderes judíos acordaron los planes para matar a Jesús. 54 Por este motivo, Jesús ya no caminaba públicamente entre los judíos, sino que se fue a una región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.

    55 Quedaba poco tiempo para la fiesta de Pascua, y muchos judíos subieron a Jerusalén antes de la fiesta para participar en la ceremonia de los ritos de purificación. 56 Ellos buscaban a Jesús y estando en el patio del Templo, se preguntaban unos a otros: “¿Qué piensan? ¿Acaso Jesús no vendrá a la fiesta?”.

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13
  • Domingo de Ramos de la Pasión del Señor Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-13

    Evangelio según

    San Lucas 22, 14-71. 23, 1- 56

    14 Cuando llegó el momento, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles 15 y les dijo:

    “¡Cómo he querido comer esta cena de Pascua con ustedes antes de mi sufrimiento! 16 Porque les digo que nunca comeré esta cena hasta que se cumpla el Reino de Dios”.

    17 Entonces Jesús tomando la copa de vino, dio gracias a Dios y dijo:

    “Tomen esto y compártanlo entre ustedes, 18 porque les digo que no volveré a beber este vino hasta cuando venga el Reino de Dios”.

    19 También tomó el pan y dio gracias a Dios; luego lo partió y se los dio, diciendo:

    “Esto es mi cuerpo que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.

    20 De la misma manera, después de haber cenado, tomó la copa de vino, diciendo:

    “Esta copa es la nueva alianza en mi sangre que es derramada por ustedes. 21 Pero la mano del que me traiciona está aquí conmigo en la mesa! 22 En verdad el Hijo del Hombre morirá como ha sido determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien Él es entregado!”

    23 Entonces los apóstoles comenzaron a preguntarse entre sí quién de ellos sería el traidor.

    24 Los apóstoles tuvieron una fuerte discusión sobre cuál debería ser considerado el más importante entre ellos. 25 Pero Jesús les dijo:

    “Los reyes de las naciones tienen poder sobre el pueblo, y los gobernadores se llaman ‘benefactores’. 26 Pero no puede ser así entre ustedes. Por el contrario, que el mayor entre ustedes sea como el más joven, y el que manda que sea como el que sirve. 27 ¿Quién es el más importante? ¿Es el que está sentado a la mesa para comer o el que sirve? Pero yo estoy entre ustedes como el que sirve.

    28 “Siempre ustedes han estado conmigo en mis pruebas. 29 Por tanto, así como mi Padre me dio un Reino, yo también les doy el mismo derecho 30 para que coman y beban en mi mesa, en mi Reino, y se sienten en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel”.

    31 “¡Simón, Simón! mira que Satanás los ha pedido para desgranarlos como el trigo, 32 pero he rezado por ti, Simón, para que no te falte la fe; y tú cuando vuelvas a mí, fortalece a tus hermanos”.

    33 Entonces Pedro le dijo a Jesús:

    “¡Señor, estoy listo para ir contigo no solo a la cárcel, sino también de morir contigo!”

    34 Entonces Jesús le dijo:

    “Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, dirás tres veces que no me conoces”.

    35 Entonces Jesús preguntó a los discípulos:

    “¿Les faltó algo cuando los envié sin bolsa, sin mochila y sin sandalias?”

    Ellos respondieron: “No nos faltó nada”.

    36 Entonces Jesús les dijo:

    “Ahora, quien tenga una bolsa, tómela, y también la mochila; y cualquiera que no tenga una espada debe vender su capa y comprarse una, 37 porque  les digo que es necesario que se cumpla todavía en mí lo que ha sido escrito: ‘Fue tratado como si fuera un criminal’; porque lo que ha sido escrito sobre mí tiene que cumplirse”.

    38 Entonces sus discípulos dijeron: “Señor, aquí hay dos espadas”. Él les dijo: “¡Suficiente!”

    39 Jesús salió y se fue, como era su costumbre, al Monte de los Olivos, y sus discípulos fueron con Él. 40 Cuando Jesús llegó al lugar elegido, dijo: “Oren para que no sean tentados”.

    41 Luego se apartó de ellos a una distancia de unos treinta metros, y arrodillándose, comenzó a rezar, 42 diciendo:

    “Padre, si quieres, ¡quítame esta copa de sufrimiento! Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

    43 Entonces se le apareció un ángel del cielo para darle fuerzas. 44 Jesús sufría mucho, pero oraba con más fuerza que antes, y su sudor comenzó a caer al suelo como grandes gotas de sangre”.

    45 Después de orar, se levantó, regresó al lugar donde estaban los discípulos y los encontró durmiendo, porque su tristeza era muy grande. 46 Y les dijo: “¿Por qué están durmiendo? Levántense y recen para que no sean tentados”.

    47 Jesús todavía estaba hablando, cuando vino una multitud. Judas, uno de los doce discípulos que guiaba a estas personas, se acercó a Jesús para besarlo. 48 Pero Jesús le dijo: “Judas, ¿es con un beso que traicionas al Hijo del Hombre?”

    49 Cuando los discípulos que estaban con Jesús vieron lo que iba a suceder, le dijeron: “Señor, ¿deberíamos atacar a estas personas con las espadas?”

    50 Uno de ellos hirió al sirviente del Sumo Sacerdote con una espada y le cortó la oreja derecha. 51 Pero Jesús dijo: “¡Basta ya. ¡Paren eso!”

    Luego tocando la oreja del hombre, lo curó. 52 Entonces dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales de la guardia del Templo y a los líderes judíos que habían venido a arrestarlo:

    “¿Por qué vienen con espadas y palos para arrestarme como si fuera un bandido? 53 Estaba con ustedes todos los días en el patio del Templo, y no intentaron arrestarme. Pero esta hora es de ustedes y también del poder de las tinieblas”.

    54 Arrestaron a Jesús y lo llevaron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro los seguía desde lejos. 55 Cuando encendieron un fuego en medio del patio, se sentaron a su alrededor, y Pedro también se sentó entre ellos. 56 Una de las criadas lo vio sentado allí junto al fuego, lo miró directamente y le dijo: “¡Este hombre también estaba con Jesús!”

    57 Pero Pedro lo negó, diciendo: “Mujer, ni siquiera conozco a ese hombre!”

    58 No mucho después, un hombre lo vio allí y le dijo: “¡Tú también eres uno de ellos!”

    Pero Pedro le respondió: “Hombre, no soy uno de ellos”.

    59 Aproximadamente una hora después, otro insistió: “Este ciertamente estuvo con Él porque es galileo”.

    60 Pero Pedro dijo: “Hombre, ¡no sé de qué estás hablando!”

    En ese momento, mientras hablaba, el gallo cantó. 61 Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro, y Pedro recordó las palabras que el Señor le había dicho: “Hoy, antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces”. 62 Entonces Pedro se fue de allí y lloró amargamente.

    63 Los hombres que vigilaban a Jesús se burlaban de Él y lo golpeaban. 64 Cubriéndole los ojos, lo golpeaban en la cara y le preguntaban: “¿Quién te pegó? ¡Profetiza!

    65 Y lo insultaban diciéndole muchas otras cosas.

    66 Cuando amaneció, los líderes judíos, los principales sacerdotes y algunos maestros de la Ley se reunieron para llevarlo ante el Concilio Superior. 67 Entonces le dijeron: Dinos ¿eres tú el Mesías?”

    Él les dijo: “Si digo que sí, no lo creerán. 68 Y si hago una pregunta, no me responderán, tampoco me soltarán. 69 Pero de ahora en adelante el Hijo del Hombre se sentará en el lado derecho del Dios todopoderoso”.

    70 Entonces todos preguntaron: “¿Entonces eres tú el Hijo de Dios?”

    Jesús les respondió: “ Ustedes dicen que lo soy”.

    71 Y ellos dijeron: “¿Qué más testimonio necesitamos? Nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca”.

    1 Poniéndose de pie todos, llevaron a Jesús a Pilato. 2 Allí, comenzaron a acusarlo, diciendo:

    “Hemos encontrado que este hombre está alborotando a la gente y les prohíbe pagar el impuesto al Emperador y además afirma que Él es el Mesías, el rey”.

    3 Entonces Pilato le preguntó a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?”

    Jesús respondiéndole, dijo: “Tú lo dices”.

    4 Entonces Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la multitud: “No encuentro ninguna razón para condenar a este hombre”.

    5 Pero ellos insistían diciendo: “Está causando desorden entre la gente, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea y ahora ha llegado aquí”.

    6 Cuando Pilato oyó decir “Galilea”, preguntó si el hombre era galileo, 7 y al saber que Jesús era de la región gobernada por Herodes, Pilato lo envió a él, ya que Herodes también estaba en Jerusalén en ese momento. 8 Herodes estaba muy feliz cuando vio a Jesús, porque había oído hablar muchas cosas de Él y quería verlo hacer un milagro. 9 Entonces le hizo muchas preguntas a Jesús, pero Él nada respondía. 10 Los principales sacerdotes y maestros de la Ley se presentaron e hicieron fuertes acusaciones contra Jesús. 11 Herodes y sus soldados se burlaron de Jesús y lo trataron con desprecio, poniéndole una ropa lujosa y se lo enviaron a Pilato. 12 Ese día, Pilato y Herodes, que anteriormente habían sido enemigos, se hicieron amigos.

    13 Pilato reunió a los principales sacerdotes, a los líderes judíos y al pueblo 14 y les dijo: “Me trajiste a este hombre y dijiste que estaba agitando a la gente para hacer una revuelta, pero habiéndolo interrogado yo delante de todos ustedes, no he encontrado ningún delito por estas cosas de las cuales lo están acusando. 15 Herodes tampoco encontró nada en su contra, por lo que nos lo devolvió. Entonces, nada que merezca la pena de muerte ha hecho este hombre, 16 por tanto, lo haré azotar y luego lo liberaré”.

    17 En la fiesta de la Pascua, Pilato solía liberar a alguno de los prisioneros pedido por el pueblo. 18 Entonces toda la multitud comenzó a gritar: “¡Mata a ese hombre! ¡Suéltanos a Barrabás!”

    19 Barrabás había sido arrestado por una revuelta en la ciudad y por asesinato.

    20 Pilato, queriendo liberar a Jesús, volvió a hablarle a la multitud, 21 pero volvieron a gritar: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”

    22 Y Pilato dijo por tercera vez: “Pero, ¿cuál fue su crimen? No veo ningún delito en este hombre que valga la pena de muerte. Lo haré azotar y luego lo dejaré ir”.

    23 Pero continuaron insistiendo con gritos, pidiendo que Jesús fuera crucificado; y sus gritos y los de los principales sacerdotes ganaron. 24 Pilato condenó a muerte a Jesús, como se lo pidieron. 25 Les liberó al hombre que querían, el que había sido arrestado por rebelión y asesinato, y entregó a Jesús para que le hicieran lo que quisieran.

    26 Entonces los soldados tomaron a Jesús, y en el camino, se encontraron con un hombre llamado Simón, de la ciudad de Cirene, que venía del campo y lo obligaron a cargar la cruz para que la llevara detrás de Jesús.

    27 Una gran multitud lo seguía y había algunas mujeres que lloraban y se lamentaban por Él. 28 Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: “Mujeres de Jerusalén, ¡no lloren por mí, sino por ustedes mismas y por sus hijos! 29 Porque vendrán días en que todos dirán: ‘¡Felices son las mujeres que nunca tuvieron hijos, que nunca dieron a luz y que nunca amamantaron!’ 30 Entonces comenzarán a decir a las montañas: ‘¡Caigan sobre nosotros!’, y también dirán a las colinas: ‘¡Cúbrannos!’ 31 Porque, si todo esto se hace cuando el árbol es verde, ¿qué sucederá cuando esté seco?”

    32 También tomaron dos criminales para ser asesinados con Jesús. 33 Cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera”, allí crucificaron a Jesús y junto con Él a dos delincuentes, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

    34 Entonces Jesús dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que están haciendo”.

    Luego, sorteando dados, los soldados repartieron la ropa de Jesús entre ellos. 35 La gente se quedó allí mirando, y los líderes judíos se burlaban de Jesús, diciendo: “Salvó a otros. ¡Que se salve a sí mismo, si es el Mesías, el elegido de Dios!”

    36 Los soldados también se burlaban de Él y se acercaban ofreciéndole vinagre, 37 diciéndole: “Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate!”

    38 En la cruz, sobre su cabeza, había un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas que decían; “Éste es el Rey de los judíos”.

    39 Uno de los criminales que fueron crucificados allí estaba insultando a Jesús, diciendo: “¿No eres el Mesías? ¡Así que sálvate a ti mismo y a nosotros también!”

    40 Pero el otro lo reprendió, diciendo: “¿No le temes a Dios aun estando bajo la misma condena de muerte? 41 Nosotros verdaderamente padecemos nuestra justa condena, porque estamos recibiendo el castigo que merecemos por las cosas que hemos hecho; pero éste no hizo ningún mal”.

    42 Entonces él dijo a Jesús: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino”.

    43 Jesús le respondió: “Te digo ciertamente que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

    44 Alrededor del mediodía, la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. 45 El sol se oscureció y la cortina del Templo se rasgó en dos. 46 Entonces Jesús gritó en voz alta: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”

    Después de decir esto, murió. 47 Cuando el oficial del ejército romano vio lo que había sucedido, le dio gloria a Dios, diciendo: “Verdaderamente, este hombre era justo!”

    48 Todos los que estaban reunidos allí para presenciar ese espectáculo, viendo lo que había sucedido, regresaron a casa, golpeándose el pecho. 49 Todos los amigos de Jesús y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea estaban mirando estas cosas desde lejos.

    50 Había un hombre llamado José, de la ciudad de Arimatea, en la región de Judea, quien era miembro del Concilio Superior, era un hombre bueno y justo. 51 Él también esperaba el Reino de Dios, y no estaba de acuerdo con lo que el Consejo había resuelto y hecho. 52 José fue donde Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 53 Bajándolo de la cruz, lo envolvió en una sábana de lino, y lo colocó en una tumba excavada en la roca, que nunca había sido utilizada. 54 Eso fue el día de la Preparación ya que estaba por comenzar el sábado.

    55 Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea fueron con José y vieron la tumba y cómo Jesús había sido colocado allí. 56 Luego regresaron a casa y prepararon perfumes y aceites para preparar su cuerpo, y luego descansaron el sábado de acuerdo con el mandamiento de la Ley.

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14
  • Lunes de Semana Santa Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-14

    Evangelio según

    San Juan 12, 1-11

    1 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue al pueblo de Betania, donde vivía Lázaro, quien había estado muerto, y a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Allí prepararon una cena para Jesús. Marta ayudó a servir, y Lázaro fue uno de los que estaban sentados a la mesa con Él. 3 Entonces María tomó una botella llena de un perfume muy caro, hecho de flor de nardo puro. Lo derramó en los pies de Jesús y se los secó con sus cabellos; y toda la casa se llenó del olor del perfume. 4 Uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que iba a traicionar a Jesús, dijo: 5 “¿Por qué no se vende este perfume por trescientas monedas de plata y así el dinero se le puede dar a los pobres?” 6 Judas dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era un ladrón, y ocupándose de la bolsa de dinero, solía agarrar de lo que se echaba en ella.

    7 Entonces Jesús dijo: “Deja a María tranquila. Ella ha guardado el perfume para el día de mi entierro. 8 Los pobres siempre estarán con ustedes, pero Yo no siempre estaré con ustedes”.

    9 Muchos de los judíos se dieron cuenta que Jesús estaba en Betania. Entonces fueron allí no solo por Él, sino también para ver a Lázaro, el hombre que Jesús había resucitado de entre los muertos. 10 Los principales sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11 porque debido a él, muchos judíos se estaban separando de ellos y creían en Jesús.

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15
  • Martes de Semana Santa Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-15

    Evangelio según

    San Juan 13, 21-33, 36-38

    21 Después de decir esto, Jesús estaba muy angustiado y declaró abiertamente a los discípulos: “En verdad les digo que uno de ustedes me traicionará”.

    22 Los discípulos se miraban los unos a los otros, sin saber de quién estaba hablando. 23 Uno de sus discípulos, aquel a quien Jesús amaba, estaba recostado a la mesa junto al pecho de Jesús, 24 y Simón Pedro le hizo una señal para que le preguntara quien era aquel de quien estaba hablando. 25 Entonces ese discípulo, recostado al pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?”

    26 Jesús le contestó: “¡A quien yo le voy a dar un trozo de pan mojado, ése es!” Entonces, mojando un trozo de pan en el plato, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. 27 Y tan pronto como Judas recibió el pan remojado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo a Judas: “Lo que debes hacer, hazlo rápido”.

    28 Ninguno de los que estaban en la mesa entendió por qué Jesús dijo esto. 29 Como Judas era el responsable de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le había dicho que comprara algo para la fiesta o que le diera algo de limosna a los pobres”.

    30 Judas, después de haber tomado el trozo de pan, se fue de inmediato. Ya era de noche.

    31 Cuando Judas salió de ese lugar, Jesús dijo: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y a través de Él, Dios es glorificado; 32 y si a través de Él, Dios es glorificado, entonces Dios en sí mismo lo glorificará, y lo glorificará muy pronto. 33 Hijitos, no estaré con ustedes por mucho tiempo. Me buscarán, pero como les dije a los judíos: ‘a donde yo voy, ustedes no pueden ir’; de la misma manera ahora se los digo a ustedes”.

    36 Simón Pedro le preguntó a Jesús: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “No me puedes seguir por ahora a donde Yo voy, pero después me seguirás”.

    37 Pedro volvió a preguntarle: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy listo para dar mi vida por ti!”

    38 Jesús le respondió: “¿En serio darás tu vida por mí? Ciertamente te digo que antes de que el gallo cante, habrás dicho tres veces que no me conoces”.

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16
  • Miércoles de Semana Santa Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-16

    Evangelio según

    San Mateo 26, 14-25

    14 Entonces uno de los doce discípulos, llamado Judas Iscariote, fue a hablar con los jefes de los sacerdotes, 15 y les dijo: “¿Cuánto me quieren dar si yo se los entrego? Ellos le fijaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces Judas estaba buscando una oportunidad para entregar a Jesús.

    17 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”

    18 Él les respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de un cierto hombre y díganle: ‘El Maestro dice: mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”.

    19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les ordenó y prepararon la cena de Pascua. 20 Cuando anocheció, Jesús se sentó a comer con los doce. 21 Durante la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes me traicionará”.

    22 Estaban profundamente entristecidos y, uno por uno, comenzaron a preguntarle: “¿Acaso soy yo, Señor?”

    23 Él respondiendo, dijo: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me traicionará. 24 Porque el Hijo del Hombre morirá como está escrito sobre Él, pero ¡ay del que traiciona al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para tal hombre que nunca hubiera nacido!”

    25 Entonces respondiendo Judas, el traidor, le preguntó: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le dijo: “Tú lo has dicho”.

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17
  • Jueves Santo Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-17

    Evangelio según

    San Juan 13, 1-15

    1 Faltando poco para la fiesta de Pascua, Jesús sabía que había llegado el momento de dejar este mundo para ir al Padre, y habiendo amado a los suyos que estaban en este mundo, los amó hasta el final.

    2 Jesús y sus discípulos estaban cenando, pero ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de traicionar a Jesús. 3 Jesús sabiendo que el Padre le había dado todo el poder y que Él había salido de Dios e iba a Dios, 4 se levantó, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ató a la cintura. 5 Luego puso agua en un recipiente y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla. 6 Pero cuando se acercó a Simón Pedro, él le dijo: “¿Tú me vas a lavar los pies, Señor?”

    7 Jesús le respondió: “Ahora tú no entiendes lo que estoy haciendo, pero luego lo entenderás”.

    8 Pedro le dijo: “¡Nunca me lavarás los pies!” Jesús le respondió: “¡Si no te lavo, ya no serás mi discípulo!”

    9 Simón Pedro le dijo: “¡Entonces, Señor, no me laves los pies solamente, lávame las manos y la cabeza también!”

    10 Jesús le dijo: “La persona que ya se ha lavado, solo necesita lavarse los pies porque ya está limpia. Todos ustedes están limpios, o mejor dicho, todos menos uno”.

    11 Jesús sabía quién era el traidor; por eso dijo: “Todos menos uno”.

    12 Después de lavar los pies de sus discípulos, Jesús volvió a ponerse el manto, se sentó nuevamente a la mesa y les preguntó: ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? 13 Ustedes mismos me llaman ‘Maestro’ y ‘Señor’ y tienen razón, porque realmente lo soy. 14 Pero si Yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, entonces también ustedes deben lavarse los pies, los unos a otros. 15 Yo les he dado el ejemplo para que hagan lo mismo que he hecho con ustedes.

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18
  • Viernes Santo de la Pasión del Señor Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-18

    Evangelio según

    San Juan 18, 1-40. 19, 1-42

    1 Después de decir estas cosas, Jesús salió con los discípulos y se fue al otro lado del riachuelo del Cedrón. Allí había un jardín, donde Jesús entró con sus discípulos. 2 Judas, el traidor, también conocía ese lugar porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. 3 Así que Judas, tomando consigo una un grupo de soldados y algunos guardias de los principales sacerdotes y fariseos, fueron al jardín armados y llevando linternas y antorchas. 4 Jesús, sabiendo todas las cosas que le iban a pasar, caminó hacia ellos y les preguntó: “¿A quién están buscando?”

    5 Ellos le respondieron: “¡A Jesús de Nazaret!”

    Jesús les dijo: “¡Yo soy!”

    Judas, el traidor, estaba también con ellos. 6 Cuando Jesús dijo: “Yo soy”, retrocedieron y cayeron al suelo.

    7 Jesús les preguntó de nuevo: “¿A quién están buscando?” Ellos respondieron de nuevo: “¡A Jesús de Nazaret!”

    8 Jesús dijo: “Ya les he dicho que soy Yo. Si me están buscando a mí, ¡dejen que estos otros se vayan!”

    9 Jesús dijo esto para que se cumpliese lo que había dicho antes: “de todos los que me diste, ninguno perdí”.

    10 Entonces Simón Pedro, quien tenía una espada, la sacó, atacó a un empleado del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El empleado se llamaba Malco. 11Jesús, entonces, le dijo a Pedro: “¡Mete tu espada en la funda! ¿Crees que no beberé la copa de sufrimiento que el Padre me ha dado?”

    12 Entonces el grupo de los soldados, el comandante y los guardias de los judíos arrestaron a Jesús y lo ataron. 13 Luego se lo llevaron primero a la casa de Anás porque él era el suegro de Caifás, quien era el Sumo Sacerdote en ese año. 14 Caifás fue quien había aconsejado a los líderes judíos que lo mejor para ellos era que solo un hombre muriera por el pueblo.

    15 Simón Pedro seguía a Jesús, junto con el otro discípulo. Ese discípulo era conocido por el Sumo Sacerdote y por eso logró entrar al patio de la casa de Anás con Jesús; 16 pero Pedro se quedó afuera, cerca de la puerta. El otro discípulo, conocido por el Sumo Sacerdote, salió y habló con la empleada que estaba encargada de la puerta, y ella dejó entrar a Pedro. 17 Entonces ella le preguntó: “¿No eres tú uno de los seguidores de ese hombre?” Él le respondió: ¡No los soy!

    18 Debido al frío, los sirvientes y los guardias habían encendido un fuego y estando de pie, estaban calentándose a su alrededor. Pedro también estaba de pie entre ellos, calentándose junto al fuego.

    19 El Sumo Sacerdote le hizo algunas preguntas a Jesús sobre sus seguidores y su enseñanza.

    20 Jesús le respondió: “He hablado con todos en público, y siempre he enseñado en la sinagoga y en el patio del Templo, donde se reúnen todos los judíos, y nunca dije nada en secreto. 21 Entonces, ¿por qué me haces estas preguntas? Pregúntales a los que me han escuchado, ya que saben muy bien lo que les he dicho”.

    22 Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardias del Templo que estaba allí lo golpeó en la cara y le dijo: “¿De esta forma le hablas al Sumo Sacerdote?”

    23 Jesús le respondió: “Si he hablado mal, ¡prueba en qué cosa está el mal! Pero si no he hablado mal, ¿por qué me pegas?”

    24 Entonces Anás envió a Jesús atado a Caifás, el Sumo Sacerdote.

    25 Pedro todavía estaba parado allí, calentándose junto al fuego, y algunos de los presentes le preguntaron: “¿No eres tú uno de los seguidores de ese hombre? Pedro, negándolo, dijo: “¡No lo soy!”

    26 Uno de los empleados del Sumo Sacerdote, un pariente del hombre a quien Pedro le había cortado la oreja, le preguntó: “¿No te vi yo con Él en el jardín?”

    27 Pedro de nuevo lo negó. Y en ese mismo instante el gallo cantó.

    28 Llevaron a Jesús de la casa de Caifás al palacio del gobernador romano. Era ya temprano en la mañana, y los líderes judíos no entraron al palacio porque querían permanecer puros para poder comer la cena de Pascua. 29 Entonces el gobernador Pilato salió a recibirlos y les preguntó: “¿Qué acusación tienen ustedes contra este hombre?”

    30 Ellos respondieron: “¿Crees que te entregaríamos a este hombre si no hubiera cometido un crimen?”

    31 Pilato dijo: “Tomen a este hombre y júzguenlo ustedes mismos, de acuerdo con su Ley”.

    Luego los judíos le respondieron: “No tenemos autoridad de matar a nadie”.

    32 Esto sucedió para que se cumpliera la palabra que Jesús dijo sobre la manera en que iba a morir.

    33 Pilato volvió a entrar en el palacio, llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”

    34 Jesús le respondió: ¿Estás diciendo esto por ti mismo, o te lo han dicho otras personas de mí?”

    35 Pilato dijo: “¿Soy yo judío por casualidad? Tu propia gente y los principales sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?”

    36 Jesús respondió: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis seguidores lucharían para que Yo no fuera entregado a los líderes judíos. Pero mi Reino no es de este mundo”

    37 Le preguntó Pilato: “¿Entonces tú eres el rey?”

    Jesús le respondió: “¡Tú estás diciendo que yo soy el rey! Para esto Yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Toda persona que es de la verdad, escucha mi voz”.

    38 Pilato le dijo: “¿Cuál es la verdad?”

    Después de decir esto, Pilato volvió a salir a hablar con la multitud de los judíos y les dijo: “No veo razón para condenar a este hombre. 39 Pero, ustedes tienen la costumbre de que les libere un prisionero en la fiesta de Pascua. ¿Quieren entonces que les libere al rey de los judíos?”

    40 Todos comenzaron a gritar de nuevo: “¡No a ese hombre! ¡Libera a Barrabás!”  Barrabás era un criminal.

    1 En ese momento Pilato, tomando a Jesús, hizo que lo azotaran. 2 Los soldados hicieron una corona de ramas espinosas, se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con una capa roja, 3 diciéndole: “¡Viva el Rey de los judíos!”, y lo golpeaban en la cara.

     4 Pilato volvió a salir y dijo a la multitud: “¡Aquí se los traigo, para hacerles saber que no encuentro ningún delito para condenarlo!”

    5 Entonces Jesús salió con la corona de espinas en la cabeza y vestido con la capa roja. Pilato les dijo: “¡Aquí mismo está el hombre!”

    6 Cuando los principales sacerdotes y los guardias del Templo vieron a Jesús, comenzaron a gritar: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”

    Pilato les dijo: “Ustedes mismos tómenlo y crucifíquenlo porque yo no encuentro ninguna razón criminal para condenar a este hombre”.

    7 Los judíos le respondieron: “Nosotros tenemos una Ley, y de acuerdo a nuestra Ley, este hombre debe morir porque dice ser el Hijo de Dios”.

    8 Cuando Pilato oyó esto, tuvo aún más miedo. 9 Entró nuevamente al palacio y le preguntó a Jesús: “¿De dónde tú eres? Pero Jesús no le respondió. 10 Entonces Pilato le dijo: ¿No quieres hablar conmigo? Recuerda que tengo la autoridad para liberarte como para que te crucifiquen”.

    11 Jesús le respondió: “No tienes ninguna autoridad sobre mí, excepto solo aquella te ha sido dada por Dios. Por tanto, el que me ha entregado a ti, es culpable de un pecado mayor”.

    12 A partir de ese momento, Pilato quería liberar a Jesús, pero los judíos gritaban, diciendo: “Si liberas a ese hombre, ¡no eres amigo del Emperador! ¡Toda persona que se hace rey, es enemigo del Emperador!”

    13 Cuando Pilato oyó esto, sacó a Jesús afuera y se sentó en la sala del tribunal, en el lugar llamado “Acera de piedra”, o “Enlosado”, que en hebreo es “Gabatá”.

    14 Era casi mediodía y era el momento de la preparación de la Pascua. Pilato, entonces, dijo a los judíos: “¡Aquí está su Rey!”

    15 Pero ellos gritaron: “¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo!”.

    Pilato les preguntó: “¿Quieren ustedes que crucifique a su Rey?”

    Los principales sacerdotes respondieron: “Nuestro único rey es el Emperador”.

    16 Con esto Pilato entregó a Jesús a los soldados para que fuera crucificado. Ellos, entonces, se lo llevaron.

    17 Jesús salió llevando su cruz, yendo al lugar llamado “La Calavera” (que en hebreo se dice “Gólgota”).

    18 Allí los soldados crucificaron a Jesús, y también crucificaron a otros dos hombres, uno a cada lado de Él, estando Jesús en el medio. 19 Pilato también escribió en un letrero la causa de la condena que decía: “Jesús el Nazareno, rey de los judíos”. 20 Muchos de los judíos leyeron el letrero porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad. El letrero estaba escrito en hebreo, griego y latín.

     21 Entonces los principales sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: “No escribas: ‘Rey de los judíos’, sino escribe: ‘Este hombre dijo: yo soy el rey de los judíos’”.

    22 Pilato respondió: “Lo que he escrito, he escrito”.

    23 Después de que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica que era perfecta sin costura, toda tejida en una sola pieza de arriba a abajo. 24 Entonces los soldados se dijeron unos a otros: “No partamos la túnica, sino apostémosla para ver quien se la gana a la suerte”.

    Esto sucedió para que se cumpliese lo que dice la Escritura: “Repartieron mis vestidos entre ellos y sobre mi ropa echaron las suertes” (Ex 12:46; Nm 9:12; Sal 34:20). De esta manera lo hicieron los soldados.

    25 Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre,  María, la esposa de Cleofás, y también María Magdalena.

    26 Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien Él amaba, que estaba presente cerca de ella, le dijo: “Mujer, aquí mismo tienes a tu hijo”.

    27 Luego le dijo al discípulo: “Aquí está tu madre”. Y a partir de aquella hora, el discípulo la recibió para que se quedara con él.

    28 Después de ese momento, Jesús sabiendo que todo estaba ya consumado, para que se cumpliese lo que dice la Escritura, dijo: “¡Tengo sed!”

    29 Había un jarro lleno de vinagre, entonces ellos mojaron una esponja en el vinagre, pusieron la esponja en un rama de hisopo y le tocaron la boca con ella. 30 Cuando Jesús bebió el vinagre, dijo: “¡Todo está cumplido!”

    Luego bajando la cabeza, murió entregando el espíritu.

    31 Entonces los líderes judíos le pidieron a Pilato que rompiera las piernas de los que habían sido crucificados y que los quitara de las cruces. Porque era el día de la Preparación, y así los cuerpos no quedarían en la cruz en el sábado, pues aquel era el Gran Sábado.

    32 Los soldados, entonces, fueron y rompieron las piernas del primer hombre que había sido crucificado con Jesús y luego rompieron las piernas del otro, 33 pero cuando se acercaron a Jesús, vieron que ya estaba muerto y por eso no le rompieron las piernas. 34 Pero uno de los soldados atravesó el costado de Jesús con una lanza y al instante, salió sangre y agua.

    35 El que vio esto da testimonio, y su testimonio es verdadero, ya que él sabe que dice la verdad para que todos ustedes también crean 36 Estas cosas sucedieron para que se cumpliese lo que dice la Escritura: “Ninguno de sus huesos será roto”. 37 Y de igual manera otro lugar de la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”.

    38 Después de esto, José, de la ciudad de Arimatea, que era un discípulo de Jesús, pero en secreto, porque tenía miedo de los líderes judíos, le pidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesús. Pilato se lo permitió, y José fue y se llevó el cuerpo de Jesús. 39 Nicodemo, el que había ido a hablar con Jesús por la noche, fue también con José, llevando como unos treinta y cuatro kilos de una mezcla de aloe y mirra. 40 Los dos hombres tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en sábanas sobre las cuales habían extendido esta mezcla de especias aromáticas, como era la costumbre judía de preparar los cuerpos para ser sepultados.

    41 En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un jardín, y en ese jardín había una tumba nueva donde aún no se había sepultado a nadie. 42 Pusieron el cuerpo de Jesús allí porque la tumba estaba cerca ya que era la preparación de los judíos.

    TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

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19
  • Sábado Santo Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-19

    Evangelio según

    San Lucas 24, 1-12

    1 Temprano el domingo, las mujeres fueron a la tumba, llevando los perfumes que habían preparado. 2 Vieron que la piedra había sido removida de la entrada a la tumba 3 y cuando entraron, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús 4 y no sabían qué pensar. De repente, dos hombres vestidos con ropas muy brillantes aparecieron ante ellas. 5 Ellas tuvieron miedo y pusieron sus rostros en el suelo, entonces los hombres les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?” 6 “Él no está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que les habló cuando estaba en Galilea, que les dijo: 7 ‘Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y resucite al tercer día’”.

    8 Entonces las mujeres recordaron sus palabras, 9 y cuando regresaron de la tumba, les dijeron las noticias de todas estas cosas a los once apóstoles y a todos los demás. 10 Estas mujeres eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Jacobo y las otras mujeres que fueron con ellas quienes contaron estas cosas a los apóstoles. 11 Pero ellos pensaban que lo que decían las mujeres era una locura y no les creyeron. 12 Pero Pedro se levantó y corrió hacia la tumba, y cuando se inclinó para mirar adentro solo vio las sábanas de lino y nada más. Luego regresó a casa, asombrado de lo que había sucedido.

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20
  • Domingo de Resurrección Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-20

    Evangelio según

    San Juan 20, 1-9

    1 El primer día de la semana, el domingo, muy temprano en la mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a la tumba y vio que la piedra que cubría la entrada había sido movida. 2 Luego corrió al lugar donde estaban Simón Pedro y otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo: “Se llevaron al Señor de la tumba, y no sabemos dónde lo pusieron”.

    3 Pedro y el otro discípulo, saliendo de allí, fueron a la tumba. 4 Los dos corrieron juntos, pero el otro discípulo corrió más rápido que Pedro y llegó primero. 5 Inclinándose para mirar dentro, vio las sábanas de lino puestas allí pero no entró en la tumba. 6 Poco después llegó Simón Pedro y entró en la tumba. Él también vio las sábanas colocadas allí 7 y la tela que había sido puesta sobre la cabeza de Jesús, no estaba con las sábanas, sino que estaba enrollada a un lado aparte. 8 Entonces el otro discípulo, que había llegado primero, también entró en la tumba. Él vio y creyó. 9 Esto fue así porque todavía no habían entendido la Escritura, ya que era necesario que Jesús resucitase de entre los muertos.

    TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

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21
  • Lunes I Semana de Pascua Ciclo
    Todo el día
    2025-04-21

    Evangelio según

    San Mateo 28, 8-15

     

    8 Saliendo ellas de la tumba rápidamente con temor y gran alegría, corrieron a contarle la noticia a sus discípulos. 9 De repente, Jesús les salió al encuentro, diciendo: “Alégrense”; y ellas acercándose a Él, abrazaron sus pies y lo adoraron. 

    10 Entonces Jesús les dijo: “No tengan miedo! Vayan a avisar a mis hermanos para que vayan a Galilea y allí me verán”.

    11 Mientras las mujeres todavía estaban en camino, algunos de los soldados que vigilaban la tumba regresaron a la ciudad y contaron a los jefes de los sacerdotes todo lo que había sucedido. 12 Los jefes, entonces, se reunieron con los líderes judíos y acordaron un plan para darle mucho dinero a los soldados 13 diciéndoles: “Digan que sus discípulos vinieron de noche, cuando ustedes dormían, y se robaron el cuerpo. 14 Si el Gobernador se entera de esto, nosotros lo convenceremos y pondremos a ustedes al seguro”.

    15 Ellos tomando el dinero, hicieron como habían sido instruidos, y ese rumor fue divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

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22
  • Martes I Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-22

    Evangelio según

    San Juan 20, 11-18

    11 María Magdalena  estaba llorando cerca de la entrada de la tumba. Mientras lloraba, se inclinó, miró dentro de la tumba 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde habían colocado el cuerpo de Jesús. Uno estaba a la cabecera y el otro a los pies. 13 Los ángeles le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”

    Ella les dijo: “¡Se llevaron a mi Señor y no sé dónde lo han puesto!

    14 Después de decir esto, se dio vuelta y vio a Jesús que estaba parado allí, pero no lo reconoció. 15 Entonces Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién estás buscando?”

    Ella pensó que era el jardinero y entonces le dijo: “Señor, si tú lo has sacado de aquí, dime dónde lo has puesto para que yo vaya a buscarlo”.

    16 Jesús dijo: “¡María!”.

    Ella se volvió y respondió en hebreo: “¡Rabbuní!”, que significa “Maestro mío”.

    17 Jesús le dijo: “No me detengas porque todavía no he subido a mi Padre, pero ve donde mis hermanos y diles: Yo subo hacia mi Padre y el Padre de ustedes, mi Dios y su Dios”.

    18 Entonces María Magdalena se fue de allí para anunciar la noticia a los discípulos: “He visto al Señor”, y lo que Él le había dicho.

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23
  • Miércoles I Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-23

    Evangelio según

    San Lucas 24, 13-35

    13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a una aldea llamada Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14 Hablaban de todo lo que había sucedido. 15 Mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos, 16 pero los ojos de ellos estaban velados de manera que no lo podían reconocer. 17 Entonces Jesús les preguntó: “¿De qué están hablando entre ustedes mientras caminan y por qué están tristes?”

    18 Uno de ellos, llamado Cleofás, dijo: “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que sucedió allí en estos últimos días?”

    19 Entonces Él les preguntó: “¿Qué cosas?”

    Ellos respondieron:

    “Lo que le pasó a Jesús, el nazareno, quien era un profeta, poderoso en obra y palabra delante de Dios y de toda la gente. 20 Los principales sacerdotes y nuestros líderes lo entregaron para que lo sentenciaran a muerte y lo crucificaron. 21 Sin embargo, nosotros esperábamos que fuera Él quien libraría al pueblo de Israel. Pero han pasado tres días desde que sucedió todo esto. 22 Algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados, ya que fueron a la tumba al amanecer 23 y no encontraron su cuerpo; entonces regresaron diciendo que vieron a ángeles quienes les dijeron que Él está vivo. 24 Algunos de nuestros compañeros fueron a la tumba y vieron que lo que dijeron las mujeres realmente sucedió, pero no vieron a Jesús”.

    25 Entonces Jesús les dijo: “¡Tontos y lentos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 Porque era necesario que el Mesías sufriera y así recibiera toda la gloria de Dios”.

    27 Y comenzó a explicar todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de Él, comenzando con los libros de Moisés y los escritos de todos los Profetas.

    28 Cuando se acercaron al pueblo al que iban, Jesús hizo como si fuera más lejos, 29 pero ellos lo invitaron a quedarse, diciendo: “Quédate con nosotros porque es tarde y se acerca la noche”.

    Entonces Jesús entró para estar con ellos. 30 Sucedió que estando sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio. 31 Entonces se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús, pero Él desapareció de su vista. 32 En ese momento ellos se decían el uno al otro: “¿No parecía que nuestros corazones ardían dentro de nuestro pecho cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

    33 Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron a los once apóstoles reunidos y a los que estaban con ellos 34 quienes decían: “Verdaderamente, el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón”.

    35 Entonces los dos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo reconocieron al Señor cuando partió el pan.

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24
  • Jueves I Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-24

    Evangelio según

    San Lucas 24, 35-48

    35 Entonces los dos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo reconocieron al Señor cuando partió el pan.

    36 Mientras decían esto, Jesús apareció de repente entre ellos y dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

    37 Tenían miedo y estaban asombrados, y pensaban que estaban viendo a un fantasma. 38 Pero Él dijo: ¿Por qué están asustados? ¿Por qué hay tantas dudas en su corazón? 39 Miren mis manos y pies y vean que soy yo mismo. Tóquenme y vean, porque un fantasma no tiene carne ni huesos, como pueden ver que yo tengo”.

    40 Jesús, diciendo esto, mostró sus manos y pies, 41 pero todavía ellos no lo creían, porque estaban muy contentos y maravillados. Luego les preguntó: “¿Tienen algo de comer aquí?”

    42 Le dieron un trozo de pescado asado, 43 que tomó y comió delante de ellos. 44 Entonces Él dijo: “Estas son las palabras que les hablé mientras aún estaba con ustedes, que era necesario que se cumplieran todas estas cosas que han sido escritas sobre mí en la Ley de Moisés, en los libros de los Profetas y en los Salmos”.

    45 Entonces Jesús abrió sus mentes para que entendieran las Escrituras 46 y les dijo:

    “Lo que está escrito es que era necesario que el Mesías muriera y resucitara de entre los muertos al tercer día; 47 y que, en su nombre, se predicara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando en Jerusalén. 48 Ustedes son testigos de estas cosas.

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25
  • Viernes I Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-25

    Evangelio según

    San Juan 21, 1-14

    1 Después de estas cosas, Jesús se apareció nuevamente a sus discípulos, en la orilla del lago de Galilea, el mar de Tiberias, y allí se manifestó de la siguiente manera:

    2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado “el Gemelo”, Natanael, que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3 Simón Pedro dijo a los demás: “Voy a pescar”. Ellos le dijeron: “¡También nosotros vamos a pescar contigo!”

    Entonces todos fueron y subieron a la barca, pero esa noche no pescaron nada. 4 Por la mañana, cuando ya iba amaneciendo, Jesús se hizo presente en la playa, pero ellos no sabían que era Él. 5 Entonces Jesús les dijo: “Muchachos, ¿tienen algo de comer allí? Ellos le respondieron: “No”.

    6 Jesús les dijo entonces: “Tiren la red en el lado derecho de la barca y allí encontrarán pescados”. Tiraron la red y poco después ya no podían echarla dentro de la barca, debido a la gran cantidad de pescados que tenía. 7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”

    Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la ropa, porque se la había quitado, y se arrojó al agua. 8 Los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red con los peces, ya que estaban a solo cien metros de la orilla de la playa. 9 Cuando salieron de la barca, bajando a tierra, vieron un pequeño fuego allí, con un pescado sobre las brasas, y pan. 10 Entonces Jesús les dijo: “Traigan los pescados que acaban de sacar”.

    11 Simón Pedro se subió a la barca y arrastró la red a tierra. Estaba llena de grandes pescados, ciento cincuenta y tres, y a pesar de esto la red no se rompió.

    12 Jesús les dijo: “¡Vengan y coman!” Ninguno de ellos se atrevía a preguntarle: ¿Tú quién eres?”, porque sabían que era el Señor. 13 Jesús vino, tomó el pan y se los dio, y de la misma manera hizo con el pescado.

    14 Ésta era ya la tercera vez que Jesús, después de haber resucitado de entre los muertos, se aparecía a sus discípulos.

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26
  • Sábado I Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-26

    Evangelio según

    San Marcos 16, 9-15

    9 Después de haber resucitado muy temprano el domingo, Jesús se le apareció por primera vez a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. 10 Ella fue a contarle esto a los que habían estado con Jesús, porque estaban tristes y llorando. 11 Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y se le había aparecido, no le creyeron.

    12 Después de esto, Jesús se apareció con otro aspecto a dos de los discípulos que caminaban hacia el campo. 13 Ellos regresaron y se lo anunciaron al resto de los discípulos, pero tampoco a ellos les creyeron.

    14 Luego, Jesús se apareció a los once discípulos mientras estaban reclinados en la mesa. Los reprendió por su falta de fe y por su dureza de corazón porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

    15 Entonces Él les dijo: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la humanidad.

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27
  • Domingo de la Divina Misericordia Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-27

    Evangelio según

    San Juan 20, 19-31

    19 En ese mismo día, el primer día de la semana, el domingo, cuando llegó la noche, los discípulos de Jesús estaban reunidos en un lugar con las puertas cerradas, porque tenían miedo de los líderes judíos. Entonces Jesús vino, se paró en el medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

    20 Después de haberles dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos estaban muy felices de ver al Señor. 21 Entonces Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Así como el Padre me envió, yo también los envío”.

    22 Habiendo dio esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. 23 Si perdonan los pecados de alguien, esos pecados le son perdonados; pero si no los perdonan, esos pecados no serán perdonados”.

    24 Resulta que Tomás, uno de los doce, que se llamaba “el Gemelo”, no estaba con ellos cuando Jesús llegó. 25 Entonces los otros discípulos le dijeron a Tomás: “¡Hemos visto al Señor!”

    Él les dijo: “Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no toco con mi dedo en el lugar de los clavos y pongo mi mano sobre su costado, ¡no lo creeré!”

    26 Después de una semana, los discípulos de Jesús estaban reunidos nuevamente allí con las puertas cerradas, y Tomás estaba con ellos. Jesús vino, se paró entre ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

    27 Entonces Jesús le dijo a Tomás: “Coloca aquí tu dedo y mira mis manos; coloca aquí tu mano y métela en mi costado. ¡Deja de dudar, sino más bien cree!

    28 Tomas exclamó: ¡Señor mío y Dios mío!”

    29 Jesús le dijo: “¿Creíste porque me has visto?¡Felices los que no vieron, pero creyeron!”

    30 Jesús hizo muchas otras señales delante de sus discípulos que no están escritas en este libro. 31 Pero estas cosas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y de esta manera, creyendo, puedan tener vida a través de su nombre”.

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28
  • Lunes II Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-28

    Evangelio según

    San Juan 3, 1-8

    1 Había un fariseo llamado Nicodemo, que era el líder de los judíos. 2 Una noche él fue a visitar a Jesús y le dijo: “Rabí, sabemos que eres un maestro que ha venido de Dios, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él”.

    3 Jesús respondió: “Te digo ciertamente que nadie puede ver el Reino de Dios a menos que nazca de nuevo”.

    4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede una persona vieja nacer de nuevo? ¿Puede volver a entrar en el útero de su madre y nacer de nuevo?”

    5 Jesús le contestó: “Te digo ciertamente que nadie puede entrar en el Reino de Dios a menos que haya nacido del agua y del Espíritu. 6 Quien nace de la carne, carne humana es; y el que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 Así que no te sorprendas porque dije que todos necesitan nacer de nuevo. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes el ruido que hace, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede a todo aquel que es nacido del Espíritu”.

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29
  • Martes II Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-29

    Evangelio según

    San Juan 3, 7b-15

    7 Así que no te sorprendas porque dije que todos necesitan nacer de nuevo. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes el ruido que hace, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede a todo aquel que es nacido del Espíritu”.

    9 Preguntó Nicodemo: “¿Cómo puede suceder esto?”

    10 Jesús le respondió: “¿Tú eres maestro del pueblo de Israel y no lo entiendes? 11 Ciertamente te digo que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no quieren aceptar nuestro testimonio. 12 Si no crees cuando les hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo creerán si hablo de las cosas del cielo? 13 Nadie subió al cielo excepto el Hijo del Hombre, que descendió del cielo”.

    14 “Así como Moisés, en el desierto, levantó la serpiente de bronce, también el Hijo del Hombre debe ser levantado, 15 para que todos los que creen en Él puedan tener vida eterna.

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30
  • Miércoles II Semana de Pascua Ciclo C
    Todo el día
    2025-04-30

    Evangelio según

    Juan 3, 16-21

    16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todos los que creen en Él no mueran, sino que tengan vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvado por Él”.

    18 “El que cree en el Hijo no es juzgado; pero el que no cree, ya ha sido juzgado porque no cree en el único Hijo de Dios. 19 Y así es como se realiza la condenación: cuando la luz vino al mundo, las personas amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que practica el mal odia la luz y huye de ella, para que sus obras no sean censuradas. 21 Pero aquel que vive de acuerdo con la verdad busca la luz, para que se pueda ver claramente que sus obras se realizan de acuerdo con la voluntad de Dios”.

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