Calendario litúrgico

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1
  • Domingo II de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-01

    Evangelio según

    San Mateo 17, 1-9

    1 Seis días después, Jesús fue a una montaña alta, llevando consigo solo a Pedro, Jacobo y a Juan, su hermano.2 Allí, Jesús cambió su apariencia delante de ellos: su rostro era tan brillante como el sol, y su ropa tan blanca como la luz. 3 En ese lugar se les aparecieron Moisés y Elías quienes estaban hablando con Jesús. 4 Entonces Pedro le dijo a Jesús: “¡Qué bueno es estar aquí, Señor! Si quieres, instalaré tres carpas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías”.

    5 Mientras Pedro hablaba, una nube brillante los cubrió, y una voz salió de ella, que dijo: “Este es mi Hijo amado, en Él me complazco mucho. ¡Escúchenlo!”

    6 Cuando los discípulos escucharon esto, tuvieron mucho miedo y pusieron sus caras en el suelo, postrándose. 7 Jesús entonces vino y tocándolos les dijo: “¡Levántense y no tengan miedo!” 8 Cuando alzaron sus ojos, no vieron a nadie más que a Jesús. 9 Luego, mientras bajaban de la montaña, Jesús les dio esta orden: “No le digan a nadie lo que vieron hasta que el Hijo del Hombre resucite”.

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2
  • Lunes II Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-02

    Evangelio según

    San Lucas 6, 36-38

    36 Sean misericordiosos, como también su Padre es misericordioso”.

    37 “No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados. 38 Den, y Dios les dará una buena medida apretada, remecida, rebosante, que echarán en su regazo. La misma medida que usan para medir a otros, será usada para medirlos a ustedes”.

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3
  • Martes II Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-03

    Evangelio según

    San Mateo 23, 1-12

    1 Entonces Jesús le habló a la gente y a sus discípulos, 2 diciéndoles lo siguiente: “Los maestros de la ley y los fariseos tienen la autoridad de interpretar la Ley de Moisés. 3 Por tanto, todo lo que ellos les digan, obsérvenlo y háganlo; pero no imiten sus acciones, ya que no hacen lo que enseñan. 4 Ya que atan cargas pesadas y las ponen en la espalda de otros, pero ellos mismos ni siquiera con un dedo las quieren mover. 5 Todo lo que hacen es para ser visto por otros, por eso ensanchan sus distintivos religiosos y alargan los adornos de sus mantos. 6 Prefieren los mejores lugares en los banquetes y los lugares de honor en las sinagogas. 7 Les gusta ser saludados con respeto en las plazas y ser llamados ‘maestros’. 8 Sin embargo, ustedes no permitan que los llamen ‘maestros’, porque uno es el Maestro de ustedes, y todos ustedes son hermanos. 9 Y aquí en la tierra no llamen ‘padre’ a nadie porque ustedes tienen un solo Padre, que está en los cielos. 10 Tampoco permitan que los llamen ‘líderes’ porque ustedes tienen un líder, el Mesías. 11 El más importante entre ustedes es el que sirve a los demás. 12 El que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido”.

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4
  • Miércoles II Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-04

    Evangelio según

    San Mateo 20, 17-28

    17 Cuando Jesús subía a Jerusalén, llamó aparte a los discípulos y les dijo: 18 “Vamos hacia Jerusalén, donde el Hijo del Hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley. Ellos lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de Él, lo golpearán y lo crucificarán, pero al tercer día será resucitado”.

    20 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús con sus hijos, se inclinó y le pidió un favor. 21 Jesús le preguntó: “¿Qué quieres?” Ella le dijo: “Ordena que cuando te conviertas en Rey, estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.

    22 Pero Jesús dijo: “No saben lo que están pidiendo. ¿Pueden por casualidad tomar la copa que voy a tomar?” Ellos respondieron: “Podemos”

    23 Entonces Él les dijo: “De hecho, beberán la copa que yo beberé, pero no es para mí elegir quién se sentará a mi derecha y a mi izquierda, sino es para quienes mi Padre lo ha preparado”.

    24 Cuando los otros diez discípulos escucharon esto, se enojaron con los dos hermanos. 25 Entonces Jesús, llamándolos junto a Él, les dijo: “Saben que los gobernadores de los pueblos paganos tienen autoridad sobre ellos y los grandes ejercen autoridad sobre ellos. 26 Pero no puede ser así entre ustedes; por el contrario, quien quiera ser importante, que sirva a los otros, 27 y quien quiera ser el primero, que se convierta en siervo; 28 porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y dar su vida para salvar a muchas personas”.

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5
  • Jueves II Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-05

    Evangelio según

    San Lucas 16, 19-31

    19 Jesús continuó diciendo:

    “Había un hombre rico que vestía con ropa muy cara y daba una gran fiesta todos los días. 20 A la puerta de su casa también había un mendigo, llamado Lázaro, cuyo cuerpo estaba cubierto de llagas. 21 Él hubiese querido llenarse el estómago con las migajas que caían de la mesa del rico. E incluso los perros se acercaban a él para lamer sus heridas.

    22 Sucedió que el mendigo murió y fue llevado por los ángeles para que estuviera al lado de Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado. 23 Estando en el infierno, sufría tormento y cuando alzó sus ojos, vio a Abraham y a Lázaro a su lado. 24 Entonces él gritó: ‘¡Padre Abraham, ten piedad de mí! Envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y venga a refrescar mi lengua porque estoy sufriendo mucho en esta llama’.

    25 Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida, pero Lázaro solo recibió lo que era malo. Pero ahora él es consolado aquí, mientras tú eres atormentado. 26 Además, existe un gran abismo entre nosotros, de modo que aquellos que quieran cruzar de aquí hacia ustedes no puedan, así como aquellos no puedan pasar desde allá hasta nosotros’.

    27 El hombre rico dijo: ‘En ese caso, padre Abraham, te pido que envíes a Lázaro a la casa de mi padre 28 porque tengo cinco hermanos, así les puede advertir para que no vengan a este lugar de sufrimiento’.

    29 Pero Abraham respondió: ‘Tus hermanos tienen la Ley de Moisés y los libros de los Profetas. ¡Que los escuchen a ellos!’ 30 Entonces él le dijo: ‘¡No, padre Abraham!’, pero si alguien de entre los muertos va a hablar con ellos, entonces se arrepentirán’.31 Pero Abraham le respondió: ‘Si no escuchan a Moisés ni a los Profetas, tampoco se convencerán si alguien se levanta de entre los muertos’”.

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6
  • Viernes II Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-06

    Evangelio según

    Sn Mateo 21, 33-43, 45-46

    33 “Escuchen otra parábola: había un cierto propietario que hizo una plantación de uvas y colocó una cerca a su alrededor. Cavó un tanque en ella y construyó una torre para el vigilante. Luego alquiló la plantación a algunos labradores y se fue de viaje. 34 Cuando llegó el momento de la cosecha, el propietario envió algunos empleados para recibir su parte. 35 Pero los labradores agarrando a los empleados, golpearon a uno, asesinaron a otro y mataron a otro con piedras. 36 El propietario envió más empleados que la primera vez, y los labradores les hicieron lo mismo. 37 Después de todo esto, envió a su propio hijo, pensando: “A mi hijo lo respetarán’. 38 Pero cuando los labradores lo vieron, se dijeron: ‘Él es el hijo del dueño, el heredero. Matémoslo y nos quedaremos con su plantación’. 39 Luego tomaron al hijo, lo echaron fuera de la plantación y lo mataron. 40 Ahora, cuando regrese el dueño de la plantación, ¿qué hará con esos labradores?

    41 Ellos respondieron: “Seguramente acabará con esos malvados de mala manera y alquilará la plantación a otros labradores que le darán sus frutos en el momento adecuado”.

    42 Jesús entonces les preguntó: “¿No han leído en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron, llegó a ser la más importante de todas? Esto fue hecho por el Señor y es algo maravilloso ante nuestros ojos’” (Sal 118:22.23)

    43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes y será entregado a las personas que producen los frutos del Reino.

    45 Los jefes de los sacerdotes y los fariseos al escuchar las parábolas que Jesús contó, se dieron cuenta que estaba hablando de ellos. 46 Por eso buscaban la manera de arrestarlo, pero tenían miedo de la multitud porque la gente pensaba que era un profeta.

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7
  • Sábado II Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-07

    Evangelia según

    San Lucas 15, 1-3, 11-32

     

    1 En una ocasión, muchos recaudadores de impuestos y pecadores acudieron a Jesús para escucharlo. 2 Los fariseos y maestros de la Ley murmuraban contra Jesús, diciendo: “Este hombre recibe pecadores y come con ellos”.

    3 Entonces Jesús contó esta parábola:

    11 Y Jesús dijo también:

    “Un hombre tenía dos hijos. 12 Un día, el más joven le dijo a su padre: ‘Padre, quiero que me des mi parte de la herencia que me corresponde ahora’. Y el padre dividió los bienes entre los dos. 13 Unos días más tarde, el hijo menor reunió todo lo que le pertenecía y se fue a un país que estaba muy lejos. Allí vivió una vida llena de pecado y malgastó todo lo que tenía.

    14 Cuando él hubo malgastado todo, vino una gran hambruna en esa región, y él comenzó a pasar necesidad. 15 Luego fue y buscó trabajo con uno de los habitantes de esa tierra y este último lo envió a su campo para cuidar a los cerdos. 16 Allí, pasaba hambre y quería comer lo que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. 17 Reflexionando, se dijo: ‘¡Cuántos de los trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, y yo estoy aquí pasando hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti 19 y ya no merezco ser llamado tu hijo. Acéptame como uno de tus trabajadores’. 20 Se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos de casa, su padre lo vio, y sintiendo compasión, corrió y se echó sobre su cuello, y lo besó. 21 El hijo le dijo: ‘¡Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti y ya no merezco ser llamado tu hijo!’

    22 Pero el padre dijo a sus empleados: ‘Saquen de inmediato la mejor ropa y vístanlo. Pónganle un anillo en el dedo y sandalias en sus pies. 23 También traigan el ternero gordo y mátenlo. Comencemos a comer y alegrémonos 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido encontrado’. Y comenzaron a festejar.

    25 Mientras tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Cuando regresó y se acercó a la casa, escuchó la música y el ruido del baile. 26 Luego llamó a un empleado y le preguntó que estaba pasando.

    27 El empleado le dijo: ‘Tu hermano ha venido y tu padre ha mandado a matar el ternero gordo por haberlo recibido sano y salvo’.

    28 El hijo mayor se enojó y se negó a entrar. Entonces el padre salió y le rogó que entrara. 29 Pero él respondió a su padre diciendo: ‘He estado trabajando para ti durante tantos años y nunca he desobedecido una orden tuya. Aun así, nunca me has dado ni un cabrito para tener una fiesta con mis amigos. 30 Pero este hijo tuyo, que ha malgastado tus bienes con prostitutas, regresó y has matado para él el ternero gordo’.

    31 Entonces su padre le dijo: ‘Hijo, siempre estás conmigo, y todo lo que es mío es tuyo. 32 Pero era necesario hacer esta fiesta y alegrarnos porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelo a vivir; estaba perdido y ha sido encontrado’”.

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8
  • Domingo III de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-08

    Evangelio según

    San Juan 4, 5-42

    5 de tal manera que llegó a una ciudad en Samaria, llamada Sicar, que estaba cerca de la tierra que Jacob le había dado a su hijo José. 6 Allí estaba el pozo de Jacob. Era cerca del mediodía cuando Jesús, cansado del viaje, se sentó cerca del pozo.

    7 Una mujer samaritana vino a sacar agua, y Jesús le dijo: “Dame de beber”.

    8 Los discípulos de Jesús habían ido a la ciudad a comprar comida.

    9 La mujer samaritana le dijo: “Tú eres judío y yo soy samaritana, entonces, ¿cómo me pides de beber?” Dijo esto porque los judíos no se llevan bien con los samaritanos.

    10 Jesús le respondió: “Si supieras lo que Dios puede dar y quién te está pidiendo agua para beber, tú le pedirías y Él te daría agua viva”.

    11 La mujer le dijo: “No tienes con qué sacar el agua  y el pozo es profundo. ¿Cómo vas a obtener esa agua viva? 12 ¿Eres tú más importante que nuestro padre Jacob quien nos dio este pozo del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

    13 Entonces Jesús le respondió: “Quien beba esta agua volverá a tener sed, 14 pero la persona que beba el agua que yo le doy, nunca tendrá sed. Porque el agua que yo le doy se convertirá en esa persona en una fuente de agua que salta para la vida eterna”.

    15 Entonces la mujer dijo: “Señor dame esa agua para que no tenga sed y no tenga que venir a sacarla de aquí”.

    16 Jesús le dijo: “¡Ve a llamar a tu marido y vuelve aquí!”

    17 La mujer le respondió: “¡No tengo marido!”

    Entonces Jesús dijo: “Tienes razón al decir que no tienes esposo, 18 porque ya has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu marido. Has dicho la verdad”.

    19 La mujer le dijo: “¡Ahora sé que eres un profeta! 20 Nuestros antepasados ​​adoraron a Dios en esta montaña, pero ustedes, judíos, dicen que Jerusalén es el lugar donde se debe adorar a Dios”.

    21 Jesús le dijo: “Mujer, cree lo que digo: llegará el momento en que nadie adorará a Dios ni en esta montaña ni en Jerusalén. 22 Ustedes, samaritanos, no saben lo que adoran, pero nosotros sabemos lo que adoramos porque la salvación viene de los judíos. 23 Pero llegará el momento, y de hecho ya ha llegado, cuando los que dan un culto verdadero adorarán al Padre en Espíritu y en verdad, porque el Padre también busca a tales que lo adoren. 24 Dios es Espíritu y, por tanto, quienes lo adoran deben adorarlo en Espíritu y en verdad”.

    25 La mujer respondió: “Sé que el Mesías, que es llamado Cristo, debe venir, y cuando Él venga, nos explicará todas las cosas”.

    26 Entonces Jesús le dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.

    27 En ese momento llegaron sus discípulos y se asombraron, porque estaba hablando con una mujer. Pero ninguno de ellos le preguntó a la mujer: “¿Qué buscas?”, o le preguntaron a Jesús: “¿Por qué hablas con ella”?

    28 Entonces la mujer dejó su jarrón allí, regresó a la ciudad y dijo a toda la gente: 29 “Vengan a ver al hombre que me dijo todo lo que he hecho. ¿Es posible que Él sea el Cristo?

    30 Muchas personas salieron de la ciudad y fueron al lugar donde estaba Jesús.

    31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban a Jesús, diciéndole: “Rabí, come algo”.

    32 Jesús les dijo: ‘Yo tengo que comer una comida que ustedes no saben”.

    33 Entonces los discípulos comenzaron a preguntarse uno al otro: “¿Alguien le ha traído comida?”

    34 Jesús les dijo:  “Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra. 35 A menudo ustedes dicen: ‘Dentro de cuatro meses tendremos la cosecha’. Pero ahora les digo: alcen sus ojos y miren bien los campos porque lo que se ha plantado ya está maduro y listo para la cosecha. 36 El campesino recibe su salario, y el resultado de su trabajo es la vida eterna para que el que siembra y el que recoja la cosecha se alegren juntos. 37 Porque en esto es verdadero el dicho: ‘Uno es el que siembra, y otro es el que cosecha’. 38 Yo los he enviado a cosechar lo que ustedes no han trabajado; otros han trabajado allí, y ustedes han entrado beneficiándose del trabajo de ellos”.

    39 Muchos samaritanos de esa ciudad creyeron en Jesús porque la mujer les había dicho: “Él me contó todo lo que he hecho”. 40 Cuando los samaritanos llegaron al lugar donde estaba Jesús, le rogaron que se quedara con ellos, y Jesús se quedó allí por dos días. 41 Muchos otros creyeron a causa de su palabra. 42 Entonces dijeron a la mujer: “Ahora ya no es por causa de tu palabra que creemos, sino porque lo hemos escuchado nosotros mismos, y sabemos que Él es verdaderamente el Salvador del mundo”.

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9
  • Lunes III Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-09

    Evangelio según

    San Lucas 4, 24-30

    24 Él dijo: “Ciertamente les digo que ningún profeta es bienvenido en su propia tierra. 25 Pero en verdad les digo que había muchas viudas en Israel en la época del profeta Elías, cuando no llovió durante tres años y seis meses, y hubo mucha hambre en toda la tierra, 26 pero Dios no envió a Elías a ninguna de las viudas que vivían en Israel, sino solo a una viuda que vivía en Sarepta de Sidón (1 Re 17:9). 27 También había muchos leprosos en Israel en la época del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino solo Naamán el sirio fue sanado” (2 Re 5:14).

    28 Cuando oyeron estas cosas, todos en la sinagoga estaban muy enojados; 29 se levantaron, arrastraron a Jesús fuera de la ciudad y lo llevaron a la cima de la montaña donde se construyó la ciudad, para arrojarlo allí; 30 pero Él pasó a través del medio de ellos y se fue.

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10
  • Martes III Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-10

    Evangelio según

    San Mateo 18, 21-35

    21 Entonces Pedro vino a Jesús y le preguntó: “Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Siete veces?”

    22 Le respondió Jesús: “No debes perdonar siete veces, sino setenta veces siete. 23 Porque el Reino de los Cielos es como un rey que decidió saldar cuentas con sus empleados. 24 Al comenzar a saldar las cuentas, le trajeron a uno que le debía muchos millones de monedas de oro. 25 Pero el empleado no tenía dinero para pagar, así que el señor ordenó que el empleado, su esposa e hijos se vendieran como esclavos y que todo lo que poseían también se vendiera para saldar la deuda. 26 Entonces el empleado se arrodilló ante él diciéndole: ‘Tenga paciencia conmigo, y le pagaré todo’.

    27 El señor se compadeció de aquel empleado, le perdonó la deuda y lo dejó ir. 28 Al salir de allí, aquel empleado encontró a uno de sus compañeros de trabajo que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y comenzó a sacudirlo, diciéndole: ‘¡Págame lo que me debes!’ 29 Entonces su compañero se arrodilló y le rogó: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo’. 30 Pero él no quiso, sino más bien lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Cuando los otros empleados vieron lo que había sucedido, se entristecieron profundamente y fueron a contarle todo al señor. 32 Entonces el señor llamó a ese empleado y le dijo: ‘¡Empleado malvado! Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. 33 Por tanto, deberías también sentir compasión por tu compañero, como yo me compadecí por ti’. 34 El señor, estando muy enojado, lo envió a la cárcel para que lo castigaran hasta que pagara toda la deuda”.

    35 De la misma manera, mi Padre, que está en los cielos, hará con ustedes si cada uno no perdona sinceramente a su hermano”.

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11
  • Miércoles III Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-11

    Evangelio según

    San Mateo 5, 17-19

    17 No piensen que llegué para acabar con la Ley de Moisés o las enseñanzas de los Profetas. No vine a terminarlos, sino a darles todo su valor. 18 Les digo ciertamente que mientras dure el cielo y la tierra, no se perderá nada de la Ley, ni la más mínima letra, ni ningún acento hasta que todo se haya cumplido. 19 Por lo tanto, cualquiera que desobedezca el menor mandamiento y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el Reino de los Cielos. Pero quien obedezca la Ley y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

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12
  • Jueves III Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-12

    Evangelio según

    San Lucas 11,14-23

    14 Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo, y sucedió que cuando el demonio se fue, el hombre mudo comenzó a hablar. Las multitudes estaban asombradas, 15 pero algunos de ellos dijeron: “Es Beelzebul, el líder de los demonios, quien le da poder a este hombre para expulsar demonios”.

    16 Otros, queriendo poner a prueba a Jesús, le pidieron que realizara un milagro para demostrar que su poder provenía de Dios. 17 Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo:

    “Todo país que se divide contra sí mismo será destruido y caerá casa sobre casa.  18 Si el reino de Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo continuará a estar en pie su reino? Ustedes dicen que por el poder de Beelzebul yo puedo expulsar a los demonios, 19 pero si yo expulso a los demonios por  Beelzebul, ¿quién le da a sus seguidores el poder de expulsar demonios? Por tanto, sus propios seguidores serán sus jueces. 20 Pero si es por el poder de Dios que yo expulso a los demonios, entonces el Reino de Dios ya ha llegado a ustedes”.

    21 “Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su propia casa, todo lo que tiene está a salvo. 22 Pero cuando un hombre más fuerte que él lo ataca y le gana, toma todas sus armas en las que confiaba y reparte sus pertenencias”.

    23 “Quien no está conmigo está contra mí, y quien no recoge conmigo, desparrama”.

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13
  • Viernes III Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-13

    Evangelio según

    San Marcos 12, 28-34

    28 Y uno de los letrados en la Ley que los oyó discutir se acercó a Él, y sabiendo que les había respondido bien, le dijo: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?”

    29 Jesús le dijo: “El primero de todos los mandamientos es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, es el único Señor; 30 y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y ​​con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Éste es el primer mandamiento. 31 Y el segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos”.

    32 Y el letrado en la Ley le dijo: “Muy bien, Maestro, es verdad lo que has dicho que hay un solo Dios, y que no hay otro fuera de él; 33 y hay que amarlo con todo el corazón, y con todo el entendimiento, y con toda el alma, y ​​con todas las fuerzas, y amar a su prójimo como a sí mismo, es más valioso que todas las ofrendas quemadas y sacrificios”.

    34 Y cuando Jesús, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: “No estás lejos del reino de Dios”. Y nadie se atrevía a preguntarle más.

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14
  • Sábado III Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-14

    Evangelio según

    San Lucas 18, 9-14

    9 Jesús también contó esta parábola a aquellos que pensaban en sí mismos que eran justos y despreciaban a los demás:

    10 “Dos hombres fueron al templo a rezar. Uno era fariseo y el otro era un recaudador de impuestos. 11 El fariseo se puso de pie y oraba así: ‘Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, y porque no soy como este cobrador de impuestos. 12 Ayuno dos veces por semana y doy una décima parte de todo lo que poseo’. 13 Pero el cobrador de impuestos se mantenía alejado y ni siquiera quería alzar los ojos al cielo sino que se golpeaba al pecho diciendo: ‘¡Oh Dios, ten piedad de mí, porque soy un pecador!’. 14 Les digo que este hombre regresó a casa justificado por Dios, mientras que el fariseo no. Porque quien se engrandece será humillado, y quien se humilla será engrandecido”.

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15
  • Domingo IV Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-15

    Evangelio según

    San Juan 9, 1-41

    1 Jesús estaba caminando cuando vio a un hombre que nació ciego. 2 Sus discípulos le preguntaron: “Rabí, ¿por qué este hombre nació ciego? ¿Fue por causa de sus pecados o por los pecados de sus padres?”

    3 Jesús respondió: “Es ciego no por causa de sus pecados o por los pecados de sus padres, sino para que las obras de Dios se muestren en él. 4 Es necesario hacer las obras del que me envió mientras es de día. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar, 5 pero mientras yo estoy en el mundo, soy la luz del mundo”.

    6 Después de decir esto, Jesús escupió en el suelo, hizo un poco de barro con la saliva, frotó el barro en los ojos del ciego 7 y le dijo: “Ve a lavarte en el piscina de Siloé, que significa ‘Enviado’”.

    El ciego se fue, se lavó y se regresó ya viendo. 8 Sus vecinos y las personas que solían verlo cuando era ciego, decían: “¿No es este hombre el que se sentaba a mendigar?”

    9 Entonces algunos decían: “Es él”. Otros en cambio decían: “No, no es, pero se le parece”.

    Pero él decía: “Soy yo”.

    10 Ellos entonces le decían: “¿Cómo fueron curados tus ojos?”

    11 Él les respondió: “El hombre llamado Jesús hizo un poco de barro, lo puso en mis ojos y dijo: ‘Ve a la piscina de Siloé y lávate’. Así que fui, me lavé la cara y recuperé la vista”.

    12 Ellos le preguntaron: “¿Dónde está este hombre?”. Él les respondió: “¡No sé!”

    13 Entonces llevaron al hombre que había sido ciego delante de los fariseos, 14 ya que el día que Jesús había hecho el barro para sanar al ciego fue un sábado. 15 Entonces los fariseos también le preguntaron cómo había recuperado la vista. El hombre les respondió: “Me puso barro en los ojos, me lavé la cara y ahora veo”.

    16 Algunos fariseos decían: “El hombre que hizo esto no es de Dios porque no respeta el sábado”. Pero otros decían: “¿Cómo puede un pecador realizar estas señales?” Y debido a esto, había división entre ellos.

    17 Entonces los fariseos volvieron a preguntarle al hombre que era ciego: “¿Qué dices tú del que te curó los ojos?” Él les respondió: “Es un profeta”.

    18 Los líderes judíos no creían que él hubiera sido ciego y que ahora podía ver; por este motivo llamaron a sus padres 19 y les preguntaron: “¿Es este su hijo que dicen que nació ciego?, ¿Cómo está viendo ahora?”

    20 Sus padres respondieron: “Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, 21 pero no sabemos cómo puede ver ahora, y tampoco sabemos quién lo curó. Él es mayor de edad; pregúntenle a él, él les puede explicar por sí mismo”.

    22 Sus padres dijeron esto porque tenían miedo, ya que los líderes judíos habían acordado expulsar de la sinagoga a cualquiera que afirmara que Jesús era el Mesías. 23 Por eso sus padres dijeron: “Él es mayor de edad; pregúntenle a él”.

    24 Entonces los líderes judíos llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: “Da gloria a Dios diciendo la verdad. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador”.

    25 Él respondió: “Si es un pecador, no lo sé; pero una cosa solo sé: yo estaba ciego y ahora veo”.

    26 Le preguntaron de nuevo: “¿Qué te hizo? ¿Cómo curó tu ceguera?”

    27 El hombre les respondió: “Ya les dije, y no me han creído. ¿Por qué lo quieren escuchar de nuevo? ¿También quieren ser ustedes seguidores de Él?”

    28 Entonces ellos lo insultaron y le dijeron: “Tú eres su discípulo, mientras que nosotros somos discípulos de Moisés. 29 Nosotros sabemos que Dios le habló a Moisés; pero ese hombre, ni siquiera sabemos de dónde es”.

    30 El hombre que era ciego les respondió: “¡Qué cosa tan maravillosa! Ustedes no saben de dónde es, pero Él me curó. 31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero si alguien es fervoroso de Dios y hace su voluntad, a esa persona Dios escucha. 32 Desde que el mundo existe, nunca se ha oído decir que alguien haya sanado a un hombre nacido ciego. 33 Si ese hombre no viene de Dios, no habría podido hacer nada”.

    34 Le dijeron: “¿Tú naciste lleno de pecado y ahora quieres enseñarnos?” Y lo expulsaron de la sinagoga.

    35 Jesús se enteró de que el hombre había sido expulsado de la sinagoga, y  cuando lo encontró, le preguntó: “¿Crees en el Hijo del Hombre?”.

    36 Él le respondió: “Señor, ¿quién es el Hijo del Hombre para que crea en Él?”

    37 Jesús le dijo: “Lo has visto y el que te habla, es Él”.

    38 Dijo el hombre: “¡Creo, Señor!” y lo adoró.

    39 Entonces Jesús dijo: “Vine a este mundo para juzgar a las personas, para que los ciegos puedan ver y para que los que ven, se vuelvan ciegos”.

    40 Algunos fariseos que estaban con Él, escuchando esto, le preguntaron: “¿Esto significa que también nosotros somos ciegos?”.

    41 Jesús les respondió: “Si fueran ciegos, no tendrían ustedes pecado alguno, pero ahora, como ustedes dicen: ‘vemos’, entonces su pecado permanece”.

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16
  • Lunes IV Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-16

    Evangelio según

    San Juan 4, 43-54

    43 Después de pasar dos días allí, Jesús fue a la región de Galilea, 44 porque Jesús mismo dio testimonio de que un profeta no es respetado en su propia tierra. 45 Cuando llegó a Galilea, los residentes allí lo recibieron ya que habían visto cuántas cosas había obrado en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, pues ellos también habían ido a la fiesta.

    46 Jesús regresó a Caná en Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real de alto rango que vivía en Capernaúm que tenía un hijo enfermo en casa. 47 Cuando escuchó que Jesús había venido a Galilea desde Judea, fue hacia Él y le rogaba que bajara y sanara a su hijo que estaba a punto de morir.

    48 Jesús le dijo al oficial: “¡Solo creen cuando ven las señales y los prodigios!”

    49 El funcionario real le dijo: “¡Señor, ven antes de que muera mi hijo!”

    50 Jesús le dijo: “¡Vete! ¡Tu hijo vive!” El hombre creyó las palabras de Jesús y se fue. 51 En el camino se encontró con sus empleados, quienes le dijeron que su hijo vivía. 52 Luego les preguntó a qué hora el hijo había comenzado a mejorar y los empleados le respondieron: “Ayer, a la una de la tarde, le pasó la fiebre”.

    53 El padre recordó que fue en ese mismo tiempo cuando Jesús le había dicho: “Tu hijo vive”. Entonces él y toda la familia creyeron en Jesús.

    54 Jesús realizó esta segunda señal después de ir de Judea a Galilea.

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17
  • Martes IV Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-17

    Evangelio según

    San Juan 5, 1-16

    1 Después de esto, comenzó a tener lugar una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 2 En la ciudad de Jerusalén hay una piscina, junto a la Puerta de la Ovejas, que tiene cinco galerías. En hebreo esta piscina se llama “Betzatá”. 3 Una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos descansaban en ellas, esperando a que el agua se moviera, 4 porque de vez en cuando un ángel del Señor bajaba y agitaba el agua. Entonces, el primero en ingresar a la piscina después del movimiento del agua era sanado de cualquier enfermedad que tuviera. 5 Entre ellos había un hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años.

    6 Jesús, cuando vio al hombre acostado y, sabiendo que había estado enfermo todo ese tiempo, le preguntó: “¿Quieres curarte?”

    7 El enfermo le respondió: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se mueve el agua; y cada vez que intento ingresar, otro se mete antes que yo”.

    8 Entonces Jesús le dijo: “¡Levántate, toma tu camilla y camina!”

    9 En ese mismo momento, el hombre fue sanado, tomó la camilla y comenzó a caminar. Ese día era sábado. 10 Entonces los líderes judíos le dijeron: “Hoy es sábado y la Ley no te permite llevar tu camilla en este día”.

    11 El hombre sanado les respondió: “El que me curó, Él mismo me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”.

    12 Entonces le preguntaron: “¿Quién es el hombre que te dijo: Toma tu camilla y camina?”

    13 Pero él no sabía quién era, porque Jesús se había ido debido a la multitud que estaba en ese lugar.

    14 Más tarde, Jesús encontró al hombre en el patio del Templo y le dijo: “Ahora has sido curado. No peques más, para que no te suceda algo peor”.

    15 El hombre se fue de allí y notificó a los líderes judíos que Jesús era la persona que lo había sanado. 16 Por esta razón los líderes judíos comenzaron a perseguir a Jesús porque hacía estas cosas en sábado.

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18
  • Miércoles IV Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-18

    Evangelio según

    San Juan 5, 17-30

    17 Entonces Jesús les dijo: “Mi padre trabaja hasta ahora, y yo también”.

    18 Como dijo eso, los líderes judíos estaban aún más ansiosos por matarlo, porque, además de no obedecer la Ley del sábado, afirmaba también que Dios era su propio Padre, haciéndose así igual a Dios.

    19 Entonces Jesús les dijo: “Ciertamente les digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, porque solo hace lo que ve hacer al Padre. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo, 20 porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que Él está haciendo; y les mostrará cosas aún mayores que estas, y ustedes se sorprenderán. 21 Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. 22 El Padre no juzga a nadie, pero le ha dado al Hijo todo el poder para juzgar 23 para que todos honren al Hijo, así como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió”.

    24 “Ciertamente les digo que quien escucha mis palabras y cree en el que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Ciertamente les digo que se acerca la hora, y ya ha llegado, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la escuchen vivirán. 26 Así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también así le dio al Hijo el tener la vida en sí mismo. 27 Y le dio de igual manera autoridad al Hijo para juzgar, porque Él es el Hijo del Hombre”.

    28 “No se sorprendan por esto, porque se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas escucharán la voz del Hijo del Hombre 29 y saldrán de sus tumbas los que hicieron el bien para la resurrección de la vida, pero los que hicieron el mal para la resurrección de la condenación”.

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19
  • Jueves IV Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-19

    Evangelio según

    San Mateo 1, 16. 18-21. 24

    16 Jacob procreó a José, el esposo de María la madre de Jesús, llamado el Mesías.

    18 El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida con José, pero antes de que vivieran juntos quedó embarazada por medio de la obra del Espíritu Santo. 19 José, con quien María se iba a casar, era un hombre que siempre hacía lo correcto. Él no quería avergonzar públicamente a María y decidió romper el contrato de matrimonio secretamente. 20 Mientras José pensaba en esto, un ángel del Señor se le apareció en un sueño y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de recibir a María como tu esposa, porque ella está embarazada por obra del Espíritu Santo. 21 Ella tendrá un niño, y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”.

    24 Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le ordenó y recibió a María como su esposa. 25 Pero él no tuvo relaciones conyugales con ella y luego dio a luz un hijo, a quien llamó Jesús.

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20
  • Viernes IV Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-20

    Evangelio según

    San Juan 7, 1-2, 10, 25-30

    1 Después de esto, Jesús comenzó a caminar por Galilea. Él no quería pasar por Judea, ya que los líderes judíos estaban tratando de matarlo. 2 Sucedió que la fiesta judía llamada Fiesta de las Cabañas estaba cerca.

    10 Después que sus hermanos fueron a la fiesta, Jesús también fue, pero lo hizo en secreto y no públicamente.

    25 Algunas personas que vivían en Jerusalén decían: “¿No es este el hombre que están buscando para matar? 26 Ahora mismo está hablando en público, y nadie dice nada en contra de Él. ¿Las autoridades realmente han reconocido que Él es el Mesías? 27 Sin embargo, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es; pero sabemos de dónde viene este hombre”.

    28 Cuando Jesús estaba enseñando en el patio del Templo, dijo en voz alta: “A mí me conocen y saben de dónde soy, pero no he venido por mi propia cuenta. El que me envió es verdadero, pero ustedes no lo conocen. 29 Pero yo lo conozco porque vengo de Él y Él me ha enviado”.

    30 Entonces querían arrestar a Jesús, pero nadie lo hizo porque aún no había llegado su hora. 31 Pero mucha gente de la multitud creyó en Él y decían: “Cuando venga el Mesías, ¿hará mayores señales que este hombre?”

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21
  • Sábado IV Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-21

    Evangelio según

    San Juan 7, 40-53

    40 Algunas personas de la multitud que escucharon estas palabras decían: “¡De verdad, este hombre es el Profeta!” 41 Otros decían: “¡Es el Mesías!” Sin embargo, otras personas se preguntaban: ¿Pero vendrá el Mesías de Galilea? 42 ¿Acaso no dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y nacerá en Belén, de donde era David?”

    43 De tal manera que la gente no se ponía de acuerdo a causa de Él, 44 y a pesar que algunos querían arrestar a Jesús, nadie se atrevía a echarle mano.

    45 Los guardias del Templo regresaron al lugar donde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y éstos les preguntaron: “¿Por qué no trajeron a ese hombre?

    46 Los guardias respondieron: “¡Nadie nunca habló como Él!”

    47 Entonces los fariseos dijeron a los guardias: “¿También ustedes han sido engañados? 48 ¿Alguno de los principales sacerdotes o de los fariseos habrá creído en Él? 49 Pero esta gente que no conoce la Ley es maldecida por Dios”.

    50 Pero Nicodemo, que era uno de ellos y que fue al principio donde Jesús, les dijo: 51 “De acuerdo con nuestra Ley, no podemos condenar a un hombre sin escucharlo primero y descubrir lo que ha hecho”.

    52 Ellos le respondieron: “¿Eres por casualidad también de Galilea? Estudia y verás que ningún profeta sale de Galilea”.

    53 Cada uno regresó a su casa

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22
  • Domingo V Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-22

    Evangelio según

    San Juan 11, 1-45

    1 Un hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Él era de Betania, el pueblo de María y su hermana Marta. 2 María era la misma que puso perfume en los pies del Señor y se los limpió con sus cabellos. Lázaro era su hermano y estaba enfermo. 3 Las dos hermanas enviaron a decirle a Jesús: “Señor, ahora mismo a quien amas está enfermo”.

    4 Jesús, cuando recibió la noticia, dijo: “Esta enfermedad no será la muerte de Lázaro, sino para mostrar la gloria de Dios, para que a través de ella, el Hijo sea glorificado”.

    5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Pero cuando escuchó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días donde estaba. 7 Entonces dijo a sus discípulos: “Volvamos a Judea”.

    8 Pero ellos le dijeron: “Rabí, hace poco los judíos querían matarte a pedradas, ¿y ahora quieres volver allá?”

    9 Jesús respondió: “¿No tiene el día doce horas? Si alguien camina durante el día, no tropieza porque ve la luz de este mundo, 10 pero si camina de noche, tropieza porque le falta la luz”.

    11 Jesús, después de haber dicho esto, continuó: “Nuestro amigo Lázaro está durmiendo, pero voy para despertarlo”.

    12 Ellos dijeron: “Señor, si está durmiendo, entonces eso significa que se pondrá bien”.

    13 Pero lo que Jesús quiso decir es que Lázaro estaba muerto, y ellos pensaron que que estaba durmiendo. 14 Entonces Jesús les dijo claramente: “Lázaro ha muerto, 15 pero me alegro por ustedes de no haber estado allí con él, para que ustedes crean, pero ahora vamos hacia él”.

    16 Tomás, llamado el Gemelo, dijo a los otros discípulos: “¡También nosotros vamos para que muramos con él!”

    17 Cuando Jesús llegó, habían pasado ya cuatro días desde que Lázaro había sido enterrado. 18 El pueblo de Betania estaba como a unos tres kilómetros de Jerusalén, 19 y muchos de los judíos habían venido a visitar a Marta y María para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Cuando Marta oyó que Jesús venía, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa. 21 Entonces Marta dijo a Jesús: “¡Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto! 22 Pero sé que aun así, Dios te dará todo lo que le pidas”.

    23 Jesús dijo: “¡Tu hermano resucitará!”

    24 Marta le dijo: “¡Sé que resucitará en la resurrección del último día!”

    25 Entonces Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien crea en mí, aunque muera, vivirá; 26 y el que vive y cree en mí nunca morirá. ¿Tú crees esto?

    27 Ella dijo: “Sí señor! Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo”.

    28 Después de haber dicho esto, Marta fue y llamó a su hermana María, diciéndole en privado: “El Maestro está aquí y te llama”.

    29 Cuando María escuchó esto, se levantó rápidamente y fue a encontrarse con Jesús. 30 Jesús no había entrado en el pueblo, ya que estaba todavía en el lugar donde Marta lo había encontrado. 31 Los judíos que estaban en la casa con María, consolándola, vieron que ella se levantó y se fue rápidamente; entonces la siguieron, porque pensaron que iba a la tumba a llorar”.

    32 María llegó al lugar donde estaba Jesús y, tan pronto como lo vio, se postró a sus pies, diciéndole: “¡Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto!”

    33 Jesús, viendo a María llorando y también a los judíos que estaban con ella llorando, sintió mucha tristeza y se conmovió profundamente 34 y preguntó: “¿Dónde lo pusieron?” Ellos respondieron: “Señor, ven a ver”.

    35 Jesús lloró.

    36 Entonces los judíos dijeron: “¡Miren cómo amaba a Lázaro!”

    37 Pero algunos de ellos dijeron: “¿Si sanó al ciego, no podía haber hecho algo para evitar que Lázaro muriera?”

    38 Jesús nuevamente estaba muy conmovido y se fue a la tumba, que era una cueva con una piedra colocada en la entrada. 39 Jesús dijo: “¡Quiten la piedra!” Marta, la hermana del muerto, dijo: “Señor, huele mal, ¡ya que fue enterrado hace cuatro días!”

    40 Jesús le dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”

    41 Luego quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado.

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23
  • Lunes V Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-23

    Evangelio según

    San Juan 8, 1-11

    1 Entonces Jesús se fue al Monte de los Olivos, 2 y al amanecer regresó al patio del Templo. Toda la gente se reunía a su alrededor y Jesús sentado, enseñaba a todos. 3 Luego, algunos maestros de la Ley y fariseos llevaron a Jesús a una mujer que había sido atrapada en adulterio y poniéndola en medio de todos, 4 le dijeron: “Maestro, esta mujer fue atrapada en el acto de adulterio, 5 y según la Ley, Moisés nos mandó a apedrear las mujeres adúlteras. ¿Tú qué dices al respecto?”

    6 Hicieron esta pregunta para obtener pruebas contra Jesús, porque querían acusarlo. Pero Jesús, inclinándose hacia el suelo, comenzó a escribir en la tierra con el dedo. 7 Mientras ellos continuaban haciendo la misma pregunta, Jesús se enderezó y les dijo: “El que esté libre de pecado entre ustedes, que sea el primero en arrojar una piedra contra esta mujer”.

    8 Luego inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra. 9 Cuando oyeron esto, uno a uno se fueron, comenzando por los más viejos. Solo quedaron Jesús y la mujer, que estaba parada en medio.

    10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No queda nadie para condenarte?”

    11 Ella dijo: “Nadie, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. ¡Vete y no peques más!”

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24
  • Martes V Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-24

    Evangelio según

    San Juan 8, 21-30

    21 Jesús dijo de nuevo: “Yo me voy, y me van a buscar, pero morirán en sus pecados sin ser perdonados. A donde yo voy, ustedes no pueden ir”.

    22 Los judíos, entonces, dijeron: “¡Dice que no podemos ir a donde Él va! ¿Acaso se suicidará?

    23 Jesús continuó diciéndoles: “Ustedes son de abajo, y yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo, pero yo no soy de este mundo. 24 Por eso les dije que morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo soy, ustedes morirán en sus pecados sin ser perdonados”.

    25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: “Lo que desde el principio les he dicho. 26 Hay muchas cosas sobre ustedes de las que necesito hablar y juzgar. Pero quien me envió es verdadero, y lo que he oído de Él, yo hablo al mundo”.

    27 No entendieron que estaba hablando del Padre. 28 Entonces Jesús les dijo: “Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán que “Yo soy”, y que nada hago por mi cuenta, sino que solo hablo lo que el Padre me enseñó. 29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada”.

    30 Cuando Jesús dijo estas cosas, muchos creyeron en Él.

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25
  • Miércoles Solemnidad de la Anunciación del Señor Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-25

    Evangelio según

    San Lucas 1, 26-38

    26 En el sexto mes (de embarazo de Isabel), el ángel Gabriel fue enviado a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre llamado José, un descendiente del rey David. El nombre de la virgen era María. 28 Entrando donde ella estaba, el ángel le dijo: “¡Alégrate, llena de gracia! El Señor está contigo”.

    29 Pero María quedó confundida a causa de estas palabras y se preguntaba qué significaba ese saludo. 30 Entonces el ángel le dijo:

    “No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia delante de Dios. 31 he aquí que quedarás embarazada y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. 32 Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor, Dios, le dará el trono de su antepasado, el rey David. 33 Él reinará sobre los descendientes de Jacob, y su reino no tendrá fin”.

    34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo podrá suceder esto, si soy virgen?”

    35 El ángel le respondió:

    “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por tanto, el niño será llamado santo e Hijo de Dios. 36 he aquí que tu pariente Isabel ha quedado embarazada a pesar de su vejez. Es ya el sexto mes para ella, quien era llamada estéril, 37 porque nada es imposible para Dios”.

    38 Entonces María respondió: “He aquí la esclava del Señor; que se haga conmigo según tu palabra”. Y el ángel se fue.

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26
  • Jueves V Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-26

    Evangelio según

    San Juan 8, 51-59

    51 Verdaderamente les digo que quien obedezca mi palabra nunca morirá”.

    52 Entonces los judíos le dijeron: “¡Ahora estamos seguros de que estás poseído por un demonio! Abraham y todos los profetas murieron, pero tú dices: ‘El que obedece mi palabra nunca morirá’. 53 ¿Eres más importante que Abraham, nuestro padre, quien murió? ¡Y los profetas también murieron! ¿Quién piensas que eres?”

    54 Jesús respondió: “Si me doy gloria a mí mismo, mi gloria no tendría valor. Mi Padre es el que me da gloria, el que ustedes dicen que es su Dios. 55 Sin embargo, ustedes no lo conocen, pero yo lo conozco. Si dijera que no lo conozco, entonces sería un mentiroso como ustedes; pero lo conozco y obedezco su palabra. 56 Abraham, el padre de ustedes, se alegró de que habría de ver mi día. Él lo vio y se alegró mucho”.

    57 Los judíos le dijeron: “¿Ni siquiera tienes cincuenta años y has visto a Abraham?”

    58 Jesús respondió: “Verdaderamente les digo que antes de que Abraham existiera, Yo soy”.

    59 Entonces tomaron piedras para arrojárselas.

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27
  • Viernes V Semanade Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-27

    Evangelio según

    San Juan 10, 31-42

    31 Luego los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo, 32 y Jesús les dijo: “Les he mostrado muchas obras buenas de mi Padre, ahora, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?

    33 Los judíos le respondieron: “No te queremos apedrear por una buena obra, sino porque al decir eso, estás blasfemando contra Dios, porque tú mismo siendo un hombre, te haces Dios”.

    34 Entonces Jesús les dijo: “En su Ley está escrito que Dios dijo: ‘Ustedes son dioses’. 35 Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses, y la Escritura no puede ser quebrantada, 36 entonces en cuanto a mí, a quien el Padre santificó y envió al mundo, ustedes dicen: ‘Tú blasfemas’” porque dije: ‘soy Hijo de Dios’. 37 Si no hago las obras de mi Padre, entonces no me crean; 38 pero si las hago, aunque ustedes no crean en mí, al menos crean en las obras que hago, para que conozcan y crean que el Padre está en mí y Yo en el Padre”.

    39 En ese momento intentaron nuevamente arrestarlo, pero Jesús escapó de sus manos, 40 y regresó nuevamente al otro lado del río Jordán, al lugar donde Juan el Bautista antes había estado bautizando y se quedó allí. 41 Y mucha gente venía a verlo, diciendo: “Juan, en verdad, no realizó ninguna señal, pero todo lo que Juan dijo sobre Jesús era verdad”.

    42 En ese lugar muchos creyeron en Jesús.

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28
  • Sábado V Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-28

    Evangelio según

    San Juan 11, 45-56

    45 Muchos de los judíos que habían venido a visitar a María vieron lo que Jesús había hecho y creyeron en Él. 46 Pero algunos de ellos fueron a contar a los fariseos lo que Jesús había hecho. 47 Entonces los fariseos y los principales sacerdotes se reunieron con el Sanedrín y dijeron: “¿Qué vamos a hacer? ¡Este hombre está haciendo muchas señales! 48 Si dejamos que siga haciendo estas cosas, todos creerán en Él, y entonces vendrán los romanos y destruirán nuestro Templo y nuestro país”.

    49 Entonces Caifás, uno de ellos quien en ese año era el Sumo Sacerdote, dijo: “¡Ustedes no saben nada! 50 ¿No entienden que es mejor para nosotros que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación sea destruida?”.

    51 En ese momento Caifás no hablaba por sí mismo, sino que como era el Sumo Sacerdote ese año, estaba profetizando que Jesús iba a morir por la nación; 52 y no solo por la nación, sino también para reunir en un solo cuerpo a todos los hijos de Dios que estaban dispersos por todas partes.

    53 De esta manera, a partir de ese día, los líderes judíos acordaron los planes para matar a Jesús. 54 Por este motivo, Jesús ya no caminaba públicamente entre los judíos, sino que se fue a una región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.

    55 Quedaba poco tiempo para la fiesta de Pascua, y muchos judíos subieron a Jerusalén antes de la fiesta para participar en la ceremonia de los ritos de purificación. 56 Ellos buscaban a Jesús y estando en el patio del Templo, se preguntaban unos a otros: “¿Qué piensan? ¿Acaso Jesús no vendrá a la fiesta?”.

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29
  • Domingo de Ramos Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-29

    Evangelio según

    San Mateo 26, 14-75. 27, 1-66

    14 Entonces uno de los doce discípulos, llamado Judas Iscariote, fue a hablar con los jefes de los sacerdotes, 15 y les dijo: “¿Cuánto me quieren dar si yo se los entrego? Ellos le fijaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces Judas estaba buscando una oportunidad para entregar a Jesús.

    17 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”

    18 Él les respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de un cierto hombre y díganle: ‘El Maestro dice: mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”.

    19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les ordenó y prepararon la cena de Pascua. 20 Cuando anocheció, Jesús se sentó a comer con los doce. 21 Durante la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes me traicionará”.

    22 Estaban profundamente entristecidos y, uno por uno, comenzaron a preguntarle: “¿Acaso soy yo, Señor?”

    23 Él respondiendo, dijo: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me traicionará. 24 Porque el Hijo del Hombre morirá como está escrito sobre Él, pero ¡ay del que traiciona al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para tal hombre que nunca hubiera nacido!”

    25 Entonces respondiendo Judas, el traidor, le preguntó: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le dijo: “Tú lo has dicho”.

    26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, bendiciéndolo, lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es mi cuerpo”.

    27 Después, tomando la copa y dando gracias, se la dio a ellos, diciendo: “Beban todos de ella 28 porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada en favor de muchos para el perdón de los pecados. 29 Les digo que no volveré a beber este fruto de la uva hasta el día que beba un vino nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre”.

    30 Luego cantaron himnos y se fueron al Monte de los Olivos, 31 y entonces Jesús les dijo: “Esta noche todos ustedes perderán la fe por causa mía, porque ha sido escrito: ‘Mataré al pastor, y las ovejas serán dispersadas’.32 Pero después de que Yo sea resucitado, iré delante de ustedes a Galilea”.

    33 Entonces Pedro le dijo a Jesús, declarando: “Nunca te abandonaré, incluso si todos lo demás te abandonan”.

    34 Pero Jesús le dijo: “Ciertamente te digo que esta misma noche, antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces”.

    35 Pedro le respondió: “¡Nunca diré que no te conozco, aún si tuviera que morir contigo!” Y todos los otros discípulos dijeron lo mismo.

    36 Jesús, entonces, llegó con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo a los discípulos: “Siéntense aquí mientras yo voy a rezar”.

    37 Jesús fue, llevando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo con él, y comenzó a sentir gran tristeza y angustia 38 y les dijo: “Mi alma está muy triste hasta el punto de muerte. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo”.

    39 Caminado un poco más lejos, se postró con la cara en el suelo y rezaba, diciendo: “Padre mío, si es posible, ¡quítame esta copa de sufrimiento! Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.

    40 Luego regresó hacia donde estaban los discípulos y los encontró dormidos, y le dijo a Pedro: “¿No han podido estar despiertos conmigo ni una hora? 41 Estén despiertos y recen para que no entren en tentación. El espíritu de hecho está dispuesto, pero la naturaleza humana es débil”.

    42 Por segunda vez Jesús se fue y oró, diciendo: “Padre mío, si esta copa de sufrimiento no se puede quitar de mí sin que yo la beba, entonces que se haga tu voluntad”.

    43 Regresó otra vez y los encontró dormidos porque sus ojos estaban pesados de sueño. 44 Jesús los dejó de nuevo y se fue a rezar por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Luego volvió a donde estaban los discípulos y les preguntó: ¿Siguen durmiendo y descansando? Miren: ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre está siendo entregado en manos de los pecadores. 46 Levántense y vámonos. ¡Aquí se acerca el que me traiciona!

    47 Jesús todavía estaba hablando cuando llegó Judas, uno de los doce. Una gran multitud lo acompañaba armada con espadas y palos, que había sido enviada por los jefes de los sacerdotes y líderes judíos. 48 El traidor les había acordado esta señal: “Arresten al hombre a quien dé un beso, porque ése es”. 49 Judas se acercó a Jesús y le dijo: “Maestro, la paz”. Y lo besó. 50 Entonces Jesús le dijo: “Amigo, haz lo que viniste a hacer”. Luego se acercaron, le echaron mano a Jesús y lo arrestaron. 51 Pero uno de los que estaban allí con Jesús extendiendo la mano, sacó su espada, y atacando a un sirviente del Sumo Sacerdote, le cortó una oreja.

    52 Entonces Jesús le dijo: “Guarda tu espada, porque quien use una espada será asesinado por una espada. 53 ¿No sabes que, si le pidiera ayuda a mi Padre, me enviaría doce ejércitos de ángeles ahora mismo? 54 Pero en este caso, ¿cómo podría cumplirse lo que dicen las Escrituras?

    55 En aquella hora Jesús dijo a la gente: “¿Vienen con espadas y palos para arrestarme como si fuera un bandido? Estaba enseñando todos los días en el patio del Templo, y no me arrestaron. 56 Pero todo esto está sucediendo para que se cumplan las Escrituras de los profetas”. Entonces todos los discípulos dejándolo huyeron.

    57 Los hombres que arrestaron a Jesús lo llevaron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se reunieron algunos maestros de la Ley y algunos líderes judíos. 58 Pedro lo seguía desde lejos hasta llegar al patio de la casa del Sumo Sacerdote; entrando se sentó con los guardias para ver cómo iba a terminar.

    59 Los jefes de los sacerdotes y todo el Alto Concilio del Sanedrín buscaban alguna acusación falsa contra Jesús para condenarlo a muerte; 60 pero no pudieron encontrar nada contra Él, aunque muchos afirmaban testimonios falsos sobre Él. Pero después vinieron dos testigos 61 que afirmaron: “Este hombre dijo: ‘Puedo destruir el Templo y construirlo nuevamente en tres días’”.

    62 Entonces el Sumo Sacerdote se levantó y le preguntó a Jesús: “¿No vas a responder? ¿Qué declaran éstos contra ti?”

    63 Pero Jesús guardaba silencio. Entonces el Sumo Sacerdote le volvió a preguntar: “En nombre del Dios viviente, exijo que nos digas si eres el Mesías, el Hijo de Dios”.

    64 Jesús le respondió: “Tú lo has dicho. Además, les digo que desde ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentado al lado derecho del poder de Dios y viniendo sobre las nubes del cielo”.

    65 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó su propia ropa y dijo: “¡Ha blasfemado! ¡Ya no necesitamos más testigos! ¡Acaban ustedes de escuchar esta blasfemia! 66 ¿Qué deciden? Ellos respondieron: “¡Es culpable de muerte!”

    67 Luego le escupieron en el rostro y lo abofetearon, mientras que otros lo golpearon con varas 68 diciéndole: “Profetízanos, oh Mesías, quién es el que te ha golpeado”.

    69 Pedro estaba sentado afuera en el patio cuando una de las criadas se le acercó, diciendo: “También tú estabas con Jesús, el Galileo”.

    70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo: “No sé de qué estás hablando”.

    71 Luego se fue a la entrada del patio y otra criada lo vio y dijo a la gente que estaba allí: “También éste estaba con Jesús, el Nazareno”.

    72 De nuevo lo negó jurando: “No conozco a ese hombre”.

    73 Poco después, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: “De verdad, también tú eres uno de ellos, porque tu manera de hablar te delata”.

    74 Entonces Pedro comenzó a maldecir y jurar: “¡No conozco al hombre!” E inmediatamente un gallo cantó, 75 y Pedro recordó lo dicho por Jesús: “Antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces”. Entonces saliendo al abierto, lloró amargamente.

    1 Tan pronto como amaneció, todos los jefes de los sacerdotes y líderes judíos se reunieron para planear matar a Jesús. 2 Habiéndolo atado, se lo llevaron y lo entregaron al gobernador Pilato.

    3 Cuando Judas, el traidor, vio que había sido condenado, sintió remordimiento y fue a devolver las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y líderes judíos, 4 diciendo: “He pecado, entregando sangre de un inocente”. Pero ellos dijeron: “¿Qué tenemos que ver con eso? El problema es tuyo”.

    5 Entonces Judas arrojando el dinero al Templo, salió de allí, se fue y se ahorcó.

    6 Los jefes de los sacerdotes tomando el dinero, dijeron: “Este es dinero manchado de sangre, y no es permitido ponerlo en la caja de las ofrendas del Templo”.

    7 Después de haber discutido el asunto, decidieron usar el dinero para comprar “el campo del alfarero”, a fin de servir como cementerio para los extranjeros. 8 Es por eso que ese campo todavía es llamado “Campo de Sangre”. 9 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: “Tomaron las treinta monedas de plata, el precio que el pueblo de Israel había acordado, 10 y las usaron para comprar el campo del alfarero, como el Señor me lo había dado ordenado” (Jer 19:1-13; 32:6-9).

    11 Jesús estuvo de pie ante el gobernador, quien lo interrogó, diciendo: “¿Eres el rey de los judíos?” Jesús le respondió: “Tú lo dices”.

    12 Pero cuando Jesús fue acusado por los jefes de los sacerdotes y los líderes judíos, no respondió nada. 13 Entonces Pilato le dijo: “¿No estás escuchando las acusaciones que están haciendo en tu contra?”

    14 Pero él no le respondió ni una sola palabra, y por esto el Gobernador se sorprendió mucho.

    15 Cada fiesta de Pascua, Pilato solía liberar a uno de los prisioneros, al que quería la gente. 16 En ese momento, tenían un prisionero famoso llamado, (Jesús) Barrabás. 17 Entonces, cuando la multitud se reunió, Pilato les dijo: “¿A quién quieren que libere? ¿A Barrabás o a Jesús, el llamado Mesías?

    18 Pilato sabía bien que los líderes judíos lo habían entregado por envidia.

    19 Mientras Pilato estaba sentado en la sala del tribunal, su esposa le envió el siguiente mensaje: “No tengas nada que ver con este hombre inocente porque esta noche, en un sueño, he sufrido mucho por causa de Él”.

    20 Los jefes de los sacerdotes y los líderes judíos convencieron, entonces, a la multitud para que pidieran a Barrabás y sentenciaran a muerte a Jesús. 21 Preguntando el gobernador, les dijo: “¿Cuál de los dos quieren que libere?” Ellos dijeron: “Barrabás”.

    22 Pilato les dijo: “¿Qué haré entonces con Jesús, el llamado Mesías?” le dijeron todos: “¡Sea crucificado!”

    23 Él les preguntó: “¿Qué mal ha hecho? Pero ellos comenzaron a gritar con más fuerza: “¡Sea crucificado!”.

    24 Pero cuando Pilato vio que no estaba obteniendo nada sino por el contrario se estaba formando una revuelta, envió a buscar agua y se lavó las manos delante de la gente y dijo: “Soy inocente de la sangre de este hombre. Véansela ustedes”.

    25 Y toda la gente respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

    26 Entonces Pilato les soltó a Barrabás; luego hizo azotar a Jesús y lo entregó para ser crucificado.

    27 En ese momento los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron a toda la tropa a su alrededor. 28 Le quitaron la ropa y le pusieron encima una capa roja; 29 luego trenzaron una corona de ramas espinosas, se la pusieron en la cabeza y le pusieron un bastón en la mano derecha. Seguidamente comenzaron a arrodillarse delante de Él y a burlarse, diciéndole: “¡Viva, el Rey de los judíos!”

    30 Escupiéndole, tomaron el bastón y lo golpearon en la cabeza. 31 Después de burlarse de Él, le quitaron la capa roja y lo vistieron con sus propias ropas; luego lo llevaron para crucificarlo.

    32 Mientras salían, los soldados se encontraron con un hombre llamado Simón, de la ciudad de Cirene, y lo obligaron a cargar su cruz. 33 Llegaron a un lugar llamado Gólgota que significa “Lugar de la Calavera”. 34 Allí le dieron a beber vino mezclado con hiel, pero después de probarlo, no lo quiso beber. 35 Después de haberlo crucificado, dividieron sus ropas entre ellos, sorteándolos a dados. 36 Mientras estaban sentados allí, lo vigilaban. 37 Además colocaron un letrero sobre su cabeza con la acusación contra Él: “Éste es Jesús, el Rey de los judíos”. 38 En ese momento también con Él crucificaron a dos ladrones: uno a su derecha y el otro a su izquierda.

    39 Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: “Tú que destruirías el Templo y en tres días lo volverías a construir! Si eres el Hijo de Dios, ¡baja ahora de la cruz!

    41 Los jefes de los sacerdotes, maestros de la Ley y líderes judíos también decían: 42 “¡Él salvó a otros, pero no puede salvarse a sí mismo! Si es el rey de Israel que baje de la cruz ahora mismo y le creeremos. 43 Confió en Dios, que Él lo libre ahora si quiere porque ha dicho: ‘Soy Hijo de Dios’”.

    44 E incluso los ladrones que estaban crucificados con Él también lo insultaban.

    45 Al mediodía comenzó a oscurecer, y toda la tierra quedó en la oscuridad durante tres horas. 46 Alrededor de las tres de la tarde, Jesús gritó con gran voz: “Elí, Eli, ¿lemá sabactani?, que significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”.

    47 Algunas personas que estaban allí, al escuchar esto, decían: “Está llamando a Elías”.

    48 Inmediatamente uno de ellos corriendo, tomó una esponja y la empapó en vinagre, la puso en el extremo de un palo y se la dio a beber, 49 mientras otros decían: “Deja. Veamos si Elías viene a salvarlo”.

    50 En ese momento Jesús lanzó otro fuerte clamor y murió.

    51 He aquí que la cortina del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y las rocas se rompieron. 52 Las tumbas fueron abiertas, y muchos cuerpos de los santos que habían muerto resucitaron, 53 y saliendo las tumbas después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa, donde se aparecieron a muchos.

    54 El oficial del ejército romano y los que estaban vigilando a Jesús, viendo el terremoto y todo lo que estaba sucediendo, tuvieron mucho miedo y dijeron: “Verdaderamente, éste era el Hijo de Dios”.

    55 Algunas mujeres estaban allí, mirando desde lejos que habían seguido a Jesús desde Galilea, ayudándolo. 56 Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Jacobo, la madre de José y la madre de los hijos de Zebedeo.

    57 Al llegar el atardecer un hombre rico llamado José de la ciudad de Arimatea, quien también era seguidor de Jesús. 58 Éste fue donde Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús; entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. 59 José tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60 y lo colocó en una tumba nueva, que había sido excavada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para cerrar la entrada de la tumba y se fue. 61 María Magdalena y la otra María estaban allí, sentadas frente a la tumba.

    62 Al día siguiente, es decir, después del día de la preparación, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se reunieron con Pilato 63 y le dijeron: “Señor, recordamos que, cuando aún estaba vivo ese mentiroso dijo: ‘Después de tres días resucitaré’. 64 Por lo tanto, ordena que la tumba quede bien asegurada hasta el tercer día, para que sus discípulos no puedan robar el cuerpo y luego digan a la gente: ‘Fue resucitado de entre los muertos”, ya que esta última mentira sería peor que la primera”.

    65 Entonces Pilato les dijo: “Llévense una escolta de soldados y vayan a proteger la tumba lo mejor que puedan”. 66 Ellos se fueron, pusieron un sello de seguridad en la piedra y la dejaron con la guardia vigilando.

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30
  • Lunes de Semana Santa Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-30

    Evangelio según

    San Juan 12, 1-11

    1 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue al pueblo de Betania, donde vivía Lázaro, quien había estado muerto, y a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Allí prepararon una cena para Jesús. Marta ayudó a servir, y Lázaro fue uno de los que estaban sentados a la mesa con Él. 3 Entonces María tomó una botella llena de un perfume muy caro, hecho de flor de nardo puro. Lo derramó en los pies de Jesús y se los secó con sus cabellos; y toda la casa se llenó del olor del perfume. 4 Uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que iba a traicionar a Jesús, dijo: 5 “¿Por qué no se vende este perfume por trescientas monedas de plata y así el dinero se le puede dar a los pobres?” 6 Judas dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era un ladrón, y ocupándose de la bolsa de dinero, solía agarrar de lo que se echaba en ella.

    7 Entonces Jesús dijo: “Deja a María tranquila. Ella ha guardado el perfume para el día de mi entierro. 8 Los pobres siempre estarán con ustedes, pero Yo no siempre estaré con ustedes”.

    9 Muchos de los judíos se dieron cuenta que Jesús estaba en Betania. Entonces fueron allí no solo por Él, sino también para ver a Lázaro, el hombre que Jesús había resucitado de entre los muertos. 10 Los principales sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11 porque debido a él, muchos judíos se estaban separando de ellos y creían en Jesús.

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31
  • Martes de Semana Santa Ciclo A
    Todo el día
    2026-03-31

    Evangelio según

    San Juan 13, 21-33, 36-38

    21 Después de decir esto, Jesús estaba muy angustiado y declaró abiertamente a los discípulos: “En verdad les digo que uno de ustedes me traicionará”.

    22 Los discípulos se miraban los unos a los otros, sin saber de quién estaba hablando. 23 Uno de sus discípulos, aquel a quien Jesús amaba, estaba recostado a la mesa junto al pecho de Jesús, 24 y Simón Pedro le hizo una señal para que le preguntara quien era aquel de quien estaba hablando. 25 Entonces ese discípulo, recostado al pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?”

    26 Jesús le contestó: “¡A quien yo le voy a dar un trozo de pan mojado, ése es!” Entonces, mojando un trozo de pan en el plato, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. 27 Y tan pronto como Judas recibió el pan remojado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo a Judas: “Lo que debes hacer, hazlo rápido”.

    28 Ninguno de los que estaban en la mesa entendió por qué Jesús dijo esto. 29 Como Judas era el responsable de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le había dicho que comprara algo para la fiesta o que le diera algo de limosna a los pobres”.

    30 Judas, después de haber tomado el trozo de pan, se fue de inmediato. Ya era de noche.

    31 Cuando Judas salió de ese lugar, Jesús dijo: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y a través de Él, Dios es glorificado; 32 y si a través de Él, Dios es glorificado, entonces Dios en sí mismo lo glorificará, y lo glorificará muy pronto. 33 Hijitos, no estaré con ustedes por mucho tiempo. Me buscarán, pero como les dije a los judíos: ‘a donde yo voy, ustedes no pueden ir’; de la misma manera ahora se los digo a ustedes”.

    36 Simón Pedro le preguntó a Jesús: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “No me puedes seguir por ahora a donde Yo voy, pero después me seguirás”.

    37 Pedro volvió a preguntarle: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy listo para dar mi vida por ti!”

    38 Jesús le respondió: “¿En serio darás tu vida por mí? Ciertamente te digo que antes de que el gallo cante, habrás dicho tres veces que no me conoces”.

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