Calendario
- 0102/01/2021
Lunes IV Semana del Tiempo Ordinario Ciclo B
Evangelio según
San Marcos 5, 1-20
1 Jesús y los discípulos llegaron a la región de Gerasa, en el otro lado del lago de Galilea. 2 Tan pronto como Jesús salió de la barca, un hombre vino a su encuentro desde las tumbas, estando poseído por un espíritu maligno. 3 El hombre vivía en las tumbas y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. 4 Muchas veces le habían atado las manos y los pies con esposas y cadenas de hierro, pero él las rompía y nadie podía dominarlo. 5 Pasaba días y noches en las colinas y entre las tumbas, gritando y golpeándose con piedras. 6 Pero viendo a Jesús desde lejos, corrió, cayó de rodillas delante de Él 7 y gritó fuertemente: “¡Jesús, Hijo del Dios Altísimo! ¿Qué tengo yo que ver contigo? ¡No me atormentes!”
8 Decía esto porque Jesús le había ordenado: “¡Espíritu maligno, sal de este hombre!”
9 Jesús le preguntó: “¿Cómo te llamas?”, él le respondió: “Mi nombre es Multitud, porque somos muchos”.
10 Y le rogaba sinceramente que no los echara de esa región. 11 Resulta que en una colina cercana había muchos cerdos comiendo 12 y los espíritus insistentemente le rogaron a Jesús: “Envíanos a esos cerdos para que entremos en ellos”.
13 Jesús se los permitió y los espíritus malignos salieron del hombre y entraron en los cerdos; ellos, que eran como unos dos mil, se arrojaron colina abajo hacia el lago y se ahogaron.
14 Los hombres que cuidaban a los cerdos huyeron y contaron la noticia en la ciudad y en los campos, entonces mucha gente fue a ver qué había pasado. 15 Cuando se acercaron a Jesús, vieron al hombre que había sido poseído por demonios y se quedaron asombrados de que él estuviera sentado, vestido y sanado. 16 Los que lo vieron, contaron lo que le había sucedido al hombre y a los cerdos. 17 Entonces comenzaron a rogarle a Jesús que se fuera de su territorio. 18 Mientras Jesús subía a la barca, el hombre que había estado endemoniado le rogaba para que lo dejara ir con Él.
19 Pero Jesús no se lo permitió y le dijo: “Ve a casa y cuéntale a tus familiares lo que el Señor ha hecho por ti y la compasión que ha tenido contigo”.
20 Entonces él se fue y comenzó a contar en la Decápolis, la región de las diez ciudades, lo que Jesús había hecho por él. Y todos estaban asombrados.
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- 0202/02/2021
Martes IV Semana del Tiempo Ordinario Ciclo B
Fiesta de la Presentación del Señor
Evangelio Según
San Lucas 2, 22-40
22 Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse conforme a la Ley de Moisés, María y José llevaron el niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. 23 Porque está escrito en la Ley del Señor: “Todo hijo varón que abre el vientre será consagrado al Señor” (Ex 13:2.12.15), 24 también fueron allí para dar la ofrenda de dos palomas o dos tórtolas, como lo ordena la Ley del Señor (Lev 12:8).
25 Un hombre llamado Simeón vivía en Jerusalén. Era un hombre bueno y piadoso y esperaba la salvación del pueblo de Israel. El Espíritu Santo estaba con él, 26 y a él le había sido revelado por el Espíritu Santo que, antes de morir, vería al Mesías enviado por el Señor. 27 Guiado por el Espíritu, Simeón fue al Templo, y cuando los padres llevaron al niño Jesús al Templo para hacer lo que dice la Ley, 28 Simeón tomó al niño en sus brazos y bendijo a Dios, diciendo:
“Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz conforme a tu palabra;
30 porque mis ojos han visto tu salvación
31 que has preparado en presencia de todos los pueblos:
32 Luz para revelación de las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.
33 Su padre y su madre estaban asombrados de las cosas que se decían sobre él. 34 Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
“He aquí que este niño es puesto para la destrucción y la salvación de muchas personas en Israel, y para ser una señal que muchos rechazarán, 35 y una espada traspasará tu misma alma para que los pensamientos de muchos corazones sean revelados”.
36 También había una profetisa llamada Ana, la hija de Fanuel, de la tribu de Aser, quien era muy anciana y había vivido con su marido siete años desde su matrimonio; 37 pero había quedado viuda y tenía ochenta y cuatro años. Nunca dejaba el Templo, sirviendo con ayunos y oraciones día y noche. 38 A esa hora ella llegó al Templo y comenzó a alabar a Dios y a hablar sobre el niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.
39 Cuando terminaron de hacer todo lo que la Ley del Señor ordena, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, mientras se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre Él.
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- 0302/03/2021
Miércoles IV Semana del Tiempo Ordinario Ciclo B
Evangelio según
San Marcos 6, 1-6
1 Jesús salió de allí y regresó a su tierra y sus discípulos lo seguían. 2 Cuando llegó el sábado, Él comenzó a enseñar en la sinagoga. Muchos de los que lo escuchaban se sorprendían y decían: “¿De dónde saca este hombre todo esto? ¿De dónde viene su sabiduría? ¿Cómo hace estos milagros con sus manos? 3 ¿No es Él el carpintero, hijo de María? ¿No es hermano de Santiago (o Jacobo), de José, de Judas y de Simón? ¿Sus hermanas no están aquí entre nosotros? Ellos estaban desilusionados con Él debido a esto.
4 Pero Jesús les dijo: “Un profeta es respetado en todas partes, excepto en su tierra, entre sus parientes y en su propia casa”.
5 No pudo hacer milagros allí (en Nazaret), sino sanar a algunos enfermos imponiéndoles las manos. 6 Y se maravillaba por su falta de fe. Sin embargo, Jesús recorría las aldeas cercanas, enseñando.
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- 0402/04/2021
Jueves IV Semana del Tiempo Ordinario Ciclo B
Evangelio según
San Marcos 6, 7-13
7 Entonces llamó a los doce y los envió de dos en dos, dándoles autoridad para expulsar los espíritus malignos. 8 Les dio órdenes de no llevar nada en el viaje, solo un bastón para apoyarse, no debían llevar comida, ni bolsa de dinero en el cinturón. 9 Sólo podían ponerse sandalias y no debían llevar dos túnicas. 10 Y les decía: “Cuando ingresen a una ciudad, quédense en la casa donde los recibieron hasta que salgan de esa ciudad. 11 Pero si en algún lugar la gente no los recibe y no los escucha, váyanse de allí, y al salir sacúdanse el polvo de la planta de las sandalias como señal de protesta contra esas personas”.
12 Entonces los discípulos fueron y proclamaron a todos que deberían arrepentirse de sus pecados. 13 Expulsaban a muchos demonios y curaban a muchos enfermos poniendo aceite en sus cabezas.
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- 0502/05/2021
Viernes IV Semana del Tiempo Ordinario Ciclo B
Evangelio según
San Marcos 6, 14-29
14 El rey Herodes Antipas se enteró de todo esto porque la fama de Jesús se había extendido por todas partes. Algunos decían: “¡Este hombre es Juan el Bautista, quien ha resucitado de entre los muertos! Es por eso que tiene el poder de hacer milagros”.
15 Otros decían: “Es Elías”. Pero otros decían: “Es un profeta, como uno de esos antiguos profetas”.
16 Cuando Herodes oyó esto, dijo: “¡Él es Juan, a quien yo ordené cortar la cabeza y ahora ha resucitado!”
17 Porque fue Herodes quien envió a Juan para que lo arrestaran, le ataran las manos y lo arrojaran a la cárcel. Lo había hecho por Herodías, con quien se había casado, a pesar de que ella era la esposa de su hermano Felipe. 18 Por este motivo, Juan le decía a Herodes: “¡No te es permitido casarte con la esposa de tu hermano!”
19 Herodías estaba furiosa con Juan y quería matarlo, pero no podía 20 porque Herodes le tenía miedo, ya que sabía que era un hombre bueno y santo. Por eso Herodes lo protegía, y cuando lo escuchaba hablar, no sabía qué hacer, pero aun así le gustaba escucharlo.
21 El día del cumpleaños de Herodes, llegó la ocasión que Herodías estaba esperando. Ese día, Herodes dio un banquete a las personas importantes de su gobierno: altos funcionarios, líderes militares y funcionarios galileos. 22 Durante el banquete, la hija de Herodías entró al salón y bailó. Herodes y sus invitados disfrutaron mucho del baile. Entonces el rey le dijo a la muchacha: “Pide lo que quieras y te lo daré”.
23 Y él juró: “¡Te prometo que te daré lo que me pidas, incluso la mitad de mi reino!”
24 Ella fue a preguntarle a su madre: ¿Qué puedo pedir?, su madre le contestó: “La cabeza de Juan, el Bautista”.
25 De inmediato, ella regresó donde estaba el rey y le dijo: “¡Quiero la cabeza de Juan el Bautista en un plato ahora mismo!”
26 El rey se puso muy triste, pero debido al juramento que había hecho frente a los invitados, no pudo rechazarla. 27 Inmediatamente envió a un soldado de guardia para que trajera la cabeza de Juan. Éste fue a la cárcel, cortó la cabeza de Juan, 28 la puso en un plato y se la dio a la muchacha. Ella se la entregó a su madre. 29 Cuando los discípulos de Juan se enteraron, vinieron y tomaron su cuerpo y lo enterraron.
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