Calendario
- 0102/01/2026
Domingo IV tiempo Ordinario Ciclo A
Evangelio según
San Mateo 5, 1-12
1 Cuando Jesús vio a las multitudes, subió una montaña y se sentó. Sus discípulos se acercaron a Él, 2 y abriendo sus labios comenzó a enseñarles:
3 “Felices los que son pobres en espíritu
porque el reino de los cielos es de ellos.
4 Felices los que lloran,
porque Dios los consolará.
5 Felices los humildes,
porque heredarán la tierra.
6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán satisfechos.
7 Felices los que tienen misericordia,
porque Dios tendrá misericordia de ellos.
8 Felices los que tienen un corazón puro,
porque ellos verán a Dios.
9 Felices los que trabajan por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios.
10 Felices los que sufren persecución por causa de la justicia,
porque el reino de los cielos es de ellos.
11 Felices serán cuando los insulten, los persigan y digan toda clase de mentiras contra ustedes por causa mía. 12 Alégrense y pónganse contentos, ya que su recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas antes de ustedes.
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- 0202/02/2026
Lunes IV Semana Tiempo Ordinario Ciclo A
Evangelio según
San Lucas 2, 22-40
22 Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse conforme a la Ley de Moisés, María y José llevaron el niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. 23 Porque está escrito en la Ley del Señor: “Todo hijo varón que abre el vientre será consagrado al Señor” (Ex 13:2.12.15), 24 también fueron allí para dar la ofrenda de dos palomas o dos tórtolas, como lo ordena la Ley del Señor (Lev 12:8).
25 Un hombre llamado Simeón vivía en Jerusalén. Era un hombre bueno y piadoso y esperaba la salvación del pueblo de Israel. El Espíritu Santo estaba con él, 26 y a él le había sido revelado por el Espíritu Santo que, antes de morir, vería al Mesías enviado por el Señor. 27 Guiado por el Espíritu, Simeón fue al Templo, y cuando los padres llevaron al niño Jesús al Templo para hacer lo que dice la Ley, 28 Simeón tomó al niño en sus brazos y bendijo a Dios, diciendo:
“Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz conforme a tu palabra;
30 porque mis ojos han visto tu salvación
31 que has preparado en presencia de todos los pueblos:
32 Luz para revelación de las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.
33 Su padre y su madre estaban asombrados de las cosas que se decían sobre él. 34 Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
“He aquí que este niño es puesto para la destrucción y la salvación de muchas personas en Israel, y para ser una señal que muchos rechazarán, 35 y una espada traspasará tu misma alma para que los pensamientos de muchos corazones sean revelados”.
36 También había una profetisa llamada Ana, la hija de Fanuel, de la tribu de Aser, quien era muy anciana y había vivido con su marido siete años desde su matrimonio; 37 pero había quedado viuda y tenía ochenta y cuatro años. Nunca dejaba el Templo, sirviendo con ayunos y oraciones día y noche. 38 A esa hora ella llegó al Templo y comenzó a alabar a Dios y a hablar sobre el niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.
39 Cuando terminaron de hacer todo lo que la Ley del Señor ordena, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, mientras se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre Él.
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- 0302/03/2026
Martes IV Semana Tiempo Ordinario Ciclo A
Evangelio según
San Marcos 5, 21-43
21 Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, y mucha gente vino a su encuentro, reuniéndose a su alrededor, así que Él se quedó junto a la orilla. 22 Entonces uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, vino y viendo a Jesús, se postró a sus pies. 23 Le rogaba insistentemente: “Mi hijita se está muriendo! ¡Ven conmigo y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva!”.
24 Jesús fue con él y una gran multitud lo seguía y lo apretujaba por todos lados.
25 Pero una mujer que había estado sangrando durante doce años estaba entre la multitud. 26 Ella había gastado todo lo que tenía, tratándose con muchos médicos y esto la hacía sufrir mucho ya que en vez de mejorar, se había empeorado cada vez más. 27 Cuando escuchó hablar de Jesús, vino entre en la multitud y, alcanzándolo por detrás, le tocó su manto, 28 porque pensaba: “Si solo toco su manto, seré salvada”. 29 De inmediato dejó de sangrar, y se dio cuenta en su cuerpo que había sido sanada de la enfermedad.
30 De repente Jesús, dándose cuenta qué poder había salido de Él, se volvió hacia la multitud y preguntaba: “¿Quién tocó mi ropa?”
31 Los discípulos le decían: “Ves cómo estas personas te aprietan por todos lados y todavía preguntas: ¿Quién me ha tocado?
32 Pero Él siguió mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. 33 Entonces la mujer, sabiendo lo que le había sucedido, se arrojó a sus pies, temblando de miedo, y lo contó todo. 34 Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz; eres libre de tu sufrimiento”.
35 Jesús todavía estaba hablando, cuando vinieron algunos sirvientes de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle: “Tu hija murió. No molestes más al Maestro”.
36 Pero Jesús, después de haber escuchado la noticia, le dijo al jefe de la sinagoga: “No tengas miedo, solo ten fe”.
37 Jesús no permitió que nadie fuera con Él, solo Pedro, Santiago (llamado Jacobo) y Juan, el hermano de Santiago. 38 Cuando entraron a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús encontró desorden allí, con todos los que estaban llorando y gritando. 39 Entrando les dijo: “¿Por qué tanto llanto y tanto desorden? La niña no murió, ella está durmiendo”.
40 Entonces comenzaron a burlarse de Él, pero Jesús echando todos afuera, tomó al padre de la niña, la madre y los que estaban con Él, y entró donde estaba la niña.
41 Tomándola de la mano, le dijo: “Talitá kum!”. Esto significa “Chiquilla, te digo: ¡Levántate!”.
42 Al instante, la niña, que tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar y todos estaban muy asombrados. 43 Entonces les ordenó estrictamente que no contaran esto, y les dijo que le dieran de comer a la niña.
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- 0402/04/2026
Miércoles IV Semana Tiempo Ordinario Ciclo A
Evangelio según
San Marcos 6, 1-6
1 Jesús salió de allí y regresó a su tierra y sus discípulos lo seguían. 2 Cuando llegó el sábado, Él comenzó a enseñar en la sinagoga. Muchos de los que lo escuchaban se sorprendían y decían: “¿De dónde saca este hombre todo esto? ¿De dónde viene su sabiduría? ¿Cómo hace estos milagros con sus manos? 3 ¿No es Él el carpintero, hijo de María? ¿No es hermano de Santiago (o Jacobo), de José, de Judas y de Simón? ¿Sus hermanas no están aquí entre nosotros? Ellos estaban desilusionados con Él debido a esto.
4 Pero Jesús les dijo: “Un profeta es respetado en todas partes, excepto en su tierra, entre sus parientes y en su propia casa”.
5 No pudo hacer milagros allí (en Nazaret), sino sanar a algunos enfermos imponiéndoles las manos. 6 Y se maravillaba por su falta de fe. Sin embargo, Jesús recorría las aldeas cercanas, enseñando.
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- 0502/05/2026
Jueves IV Semana Tiempo Ordinario Ciclo A
Evangelio según
San Marcos 6, 7-13
7 Entonces llamó a los doce y los envió de dos en dos, dándoles autoridad para expulsar los espíritus malignos. 8 Les dio órdenes de no llevar nada en el viaje, solo un bastón para apoyarse, no debían llevar comida, ni bolsa de dinero en el cinturón. 9 Sólo podían ponerse sandalias y no debían llevar dos túnicas. 10 Y les decía: “Cuando ingresen a una ciudad, quédense en la casa donde los recibieron hasta que salgan de esa ciudad. 11 Pero si en algún lugar la gente no los recibe y no los escucha, váyanse de allí, y al salir sacúdanse el polvo de la planta de las sandalias como señal de protesta contra esas personas”.
12 Entonces los discípulos fueron y proclamaron a todos que deberían arrepentirse de sus pecados. 13 Expulsaban a muchos demonios y curaban a muchos enfermos poniendo aceite en sus cabezas.
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