Jueves V Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 8, 51-59

51 Verdaderamente les digo que quien obedezca mi palabra nunca morirá”.

52 Entonces los judíos le dijeron: “¡Ahora estamos seguros de que estás poseído por un demonio! Abraham y todos los profetas murieron, pero tú dices: ‘El que obedece mi palabra nunca morirá’. 53 ¿Eres más importante que Abraham, nuestro padre, quien murió? ¡Y los profetas también murieron! ¿Quién piensas que eres?”

54 Jesús respondió: “Si me doy gloria a mí mismo, mi gloria no tendría valor. Mi Padre es el que me da gloria, el que ustedes dicen que es su Dios. 55 Sin embargo, ustedes no lo conocen, pero yo lo conozco. Si dijera que no lo conozco, entonces sería un mentiroso como ustedes; pero lo conozco y obedezco su palabra. 56 Abraham, el padre de ustedes, se alegró de que habría de ver mi día. Él lo vio y se alegró mucho”.

57 Los judíos le dijeron: “¿Ni siquiera tienes cincuenta años y has visto a Abraham?”

58 Jesús respondió: “Verdaderamente les digo que antes de que Abraham existiera, Yo soy”.

59 Entonces tomaron piedras para arrojárselas.

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Miércoles Solemnidad de la Anunciación del Señor Ciclo A

Evangelio según

San Lucas 1, 26-38

26 En el sexto mes (de embarazo de Isabel), el ángel Gabriel fue enviado a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre llamado José, un descendiente del rey David. El nombre de la virgen era María. 28 Entrando donde ella estaba, el ángel le dijo: “¡Alégrate, llena de gracia! El Señor está contigo”.

29 Pero María quedó confundida a causa de estas palabras y se preguntaba qué significaba ese saludo. 30 Entonces el ángel le dijo:

“No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia delante de Dios. 31 he aquí que quedarás embarazada y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. 32 Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor, Dios, le dará el trono de su antepasado, el rey David. 33 Él reinará sobre los descendientes de Jacob, y su reino no tendrá fin”.

34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo podrá suceder esto, si soy virgen?”

35 El ángel le respondió:

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por tanto, el niño será llamado santo e Hijo de Dios. 36 he aquí que tu pariente Isabel ha quedado embarazada a pesar de su vejez. Es ya el sexto mes para ella, quien era llamada estéril, 37 porque nada es imposible para Dios”.

38 Entonces María respondió: “He aquí la esclava del Señor; que se haga conmigo según tu palabra”. Y el ángel se fue.

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Martes V Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 8, 21-30

21 Jesús dijo de nuevo: “Yo me voy, y me van a buscar, pero morirán en sus pecados sin ser perdonados. A donde yo voy, ustedes no pueden ir”.

22 Los judíos, entonces, dijeron: “¡Dice que no podemos ir a donde Él va! ¿Acaso se suicidará?

23 Jesús continuó diciéndoles: “Ustedes son de abajo, y yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo, pero yo no soy de este mundo. 24 Por eso les dije que morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo soy, ustedes morirán en sus pecados sin ser perdonados”.

25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: “Lo que desde el principio les he dicho. 26 Hay muchas cosas sobre ustedes de las que necesito hablar y juzgar. Pero quien me envió es verdadero, y lo que he oído de Él, yo hablo al mundo”.

27 No entendieron que estaba hablando del Padre. 28 Entonces Jesús les dijo: “Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán que “Yo soy”, y que nada hago por mi cuenta, sino que solo hablo lo que el Padre me enseñó. 29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada”.

30 Cuando Jesús dijo estas cosas, muchos creyeron en Él.

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Lunes V Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 8, 1-11

1 Entonces Jesús se fue al Monte de los Olivos, 2 y al amanecer regresó al patio del Templo. Toda la gente se reunía a su alrededor y Jesús sentado, enseñaba a todos. 3 Luego, algunos maestros de la Ley y fariseos llevaron a Jesús a una mujer que había sido atrapada en adulterio y poniéndola en medio de todos, 4 le dijeron: “Maestro, esta mujer fue atrapada en el acto de adulterio, 5 y según la Ley, Moisés nos mandó a apedrear las mujeres adúlteras. ¿Tú qué dices al respecto?”

6 Hicieron esta pregunta para obtener pruebas contra Jesús, porque querían acusarlo. Pero Jesús, inclinándose hacia el suelo, comenzó a escribir en la tierra con el dedo. 7 Mientras ellos continuaban haciendo la misma pregunta, Jesús se enderezó y les dijo: “El que esté libre de pecado entre ustedes, que sea el primero en arrojar una piedra contra esta mujer”.

8 Luego inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra. 9 Cuando oyeron esto, uno a uno se fueron, comenzando por los más viejos. Solo quedaron Jesús y la mujer, que estaba parada en medio.

10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No queda nadie para condenarte?”

11 Ella dijo: “Nadie, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. ¡Vete y no peques más!”

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Domingo V Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 11, 1-45

1 Un hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Él era de Betania, el pueblo de María y su hermana Marta. 2 María era la misma que puso perfume en los pies del Señor y se los limpió con sus cabellos. Lázaro era su hermano y estaba enfermo. 3 Las dos hermanas enviaron a decirle a Jesús: “Señor, ahora mismo a quien amas está enfermo”.

4 Jesús, cuando recibió la noticia, dijo: “Esta enfermedad no será la muerte de Lázaro, sino para mostrar la gloria de Dios, para que a través de ella, el Hijo sea glorificado”.

5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Pero cuando escuchó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días donde estaba. 7 Entonces dijo a sus discípulos: “Volvamos a Judea”.

8 Pero ellos le dijeron: “Rabí, hace poco los judíos querían matarte a pedradas, ¿y ahora quieres volver allá?”

9 Jesús respondió: “¿No tiene el día doce horas? Si alguien camina durante el día, no tropieza porque ve la luz de este mundo, 10 pero si camina de noche, tropieza porque le falta la luz”.

11 Jesús, después de haber dicho esto, continuó: “Nuestro amigo Lázaro está durmiendo, pero voy para despertarlo”.

12 Ellos dijeron: “Señor, si está durmiendo, entonces eso significa que se pondrá bien”.

13 Pero lo que Jesús quiso decir es que Lázaro estaba muerto, y ellos pensaron que que estaba durmiendo. 14 Entonces Jesús les dijo claramente: “Lázaro ha muerto, 15 pero me alegro por ustedes de no haber estado allí con él, para que ustedes crean, pero ahora vamos hacia él”.

16 Tomás, llamado el Gemelo, dijo a los otros discípulos: “¡También nosotros vamos para que muramos con él!”

17 Cuando Jesús llegó, habían pasado ya cuatro días desde que Lázaro había sido enterrado. 18 El pueblo de Betania estaba como a unos tres kilómetros de Jerusalén, 19 y muchos de los judíos habían venido a visitar a Marta y María para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Cuando Marta oyó que Jesús venía, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa. 21 Entonces Marta dijo a Jesús: “¡Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto! 22 Pero sé que aun así, Dios te dará todo lo que le pidas”.

23 Jesús dijo: “¡Tu hermano resucitará!”

24 Marta le dijo: “¡Sé que resucitará en la resurrección del último día!”

25 Entonces Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien crea en mí, aunque muera, vivirá; 26 y el que vive y cree en mí nunca morirá. ¿Tú crees esto?

27 Ella dijo: “Sí señor! Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo”.

28 Después de haber dicho esto, Marta fue y llamó a su hermana María, diciéndole en privado: “El Maestro está aquí y te llama”.

29 Cuando María escuchó esto, se levantó rápidamente y fue a encontrarse con Jesús. 30 Jesús no había entrado en el pueblo, ya que estaba todavía en el lugar donde Marta lo había encontrado. 31 Los judíos que estaban en la casa con María, consolándola, vieron que ella se levantó y se fue rápidamente; entonces la siguieron, porque pensaron que iba a la tumba a llorar”.

32 María llegó al lugar donde estaba Jesús y, tan pronto como lo vio, se postró a sus pies, diciéndole: “¡Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto!”

33 Jesús, viendo a María llorando y también a los judíos que estaban con ella llorando, sintió mucha tristeza y se conmovió profundamente 34 y preguntó: “¿Dónde lo pusieron?” Ellos respondieron: “Señor, ven a ver”.

35 Jesús lloró.

36 Entonces los judíos dijeron: “¡Miren cómo amaba a Lázaro!”

37 Pero algunos de ellos dijeron: “¿Si sanó al ciego, no podía haber hecho algo para evitar que Lázaro muriera?”

38 Jesús nuevamente estaba muy conmovido y se fue a la tumba, que era una cueva con una piedra colocada en la entrada. 39 Jesús dijo: “¡Quiten la piedra!” Marta, la hermana del muerto, dijo: “Señor, huele mal, ¡ya que fue enterrado hace cuatro días!”

40 Jesús le dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”

41 Luego quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado.

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Sábado IV Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 7, 40-53

40 Algunas personas de la multitud que escucharon estas palabras decían: “¡De verdad, este hombre es el Profeta!” 41 Otros decían: “¡Es el Mesías!” Sin embargo, otras personas se preguntaban: ¿Pero vendrá el Mesías de Galilea? 42 ¿Acaso no dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y nacerá en Belén, de donde era David?”

43 De tal manera que la gente no se ponía de acuerdo a causa de Él, 44 y a pesar que algunos querían arrestar a Jesús, nadie se atrevía a echarle mano.

45 Los guardias del Templo regresaron al lugar donde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y éstos les preguntaron: “¿Por qué no trajeron a ese hombre?

46 Los guardias respondieron: “¡Nadie nunca habló como Él!”

47 Entonces los fariseos dijeron a los guardias: “¿También ustedes han sido engañados? 48 ¿Alguno de los principales sacerdotes o de los fariseos habrá creído en Él? 49 Pero esta gente que no conoce la Ley es maldecida por Dios”.

50 Pero Nicodemo, que era uno de ellos y que fue al principio donde Jesús, les dijo: 51 “De acuerdo con nuestra Ley, no podemos condenar a un hombre sin escucharlo primero y descubrir lo que ha hecho”.

52 Ellos le respondieron: “¿Eres por casualidad también de Galilea? Estudia y verás que ningún profeta sale de Galilea”.

53 Cada uno regresó a su casa

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Viernes IV Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 7, 1-2, 10, 25-30

1 Después de esto, Jesús comenzó a caminar por Galilea. Él no quería pasar por Judea, ya que los líderes judíos estaban tratando de matarlo. 2 Sucedió que la fiesta judía llamada Fiesta de las Cabañas estaba cerca.

10 Después que sus hermanos fueron a la fiesta, Jesús también fue, pero lo hizo en secreto y no públicamente.

25 Algunas personas que vivían en Jerusalén decían: “¿No es este el hombre que están buscando para matar? 26 Ahora mismo está hablando en público, y nadie dice nada en contra de Él. ¿Las autoridades realmente han reconocido que Él es el Mesías? 27 Sin embargo, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es; pero sabemos de dónde viene este hombre”.

28 Cuando Jesús estaba enseñando en el patio del Templo, dijo en voz alta: “A mí me conocen y saben de dónde soy, pero no he venido por mi propia cuenta. El que me envió es verdadero, pero ustedes no lo conocen. 29 Pero yo lo conozco porque vengo de Él y Él me ha enviado”.

30 Entonces querían arrestar a Jesús, pero nadie lo hizo porque aún no había llegado su hora. 31 Pero mucha gente de la multitud creyó en Él y decían: “Cuando venga el Mesías, ¿hará mayores señales que este hombre?”

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Jueves IV Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Mateo 1, 16. 18-21. 24

16 Jacob procreó a José, el esposo de María la madre de Jesús, llamado el Mesías.

18 El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida con José, pero antes de que vivieran juntos quedó embarazada por medio de la obra del Espíritu Santo. 19 José, con quien María se iba a casar, era un hombre que siempre hacía lo correcto. Él no quería avergonzar públicamente a María y decidió romper el contrato de matrimonio secretamente. 20 Mientras José pensaba en esto, un ángel del Señor se le apareció en un sueño y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de recibir a María como tu esposa, porque ella está embarazada por obra del Espíritu Santo. 21 Ella tendrá un niño, y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”.

24 Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le ordenó y recibió a María como su esposa. 25 Pero él no tuvo relaciones conyugales con ella y luego dio a luz un hijo, a quien llamó Jesús.

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Miércoles IV Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 5, 17-30

17 Entonces Jesús les dijo: “Mi padre trabaja hasta ahora, y yo también”.

18 Como dijo eso, los líderes judíos estaban aún más ansiosos por matarlo, porque, además de no obedecer la Ley del sábado, afirmaba también que Dios era su propio Padre, haciéndose así igual a Dios.

19 Entonces Jesús les dijo: “Ciertamente les digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, porque solo hace lo que ve hacer al Padre. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo, 20 porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que Él está haciendo; y les mostrará cosas aún mayores que estas, y ustedes se sorprenderán. 21 Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. 22 El Padre no juzga a nadie, pero le ha dado al Hijo todo el poder para juzgar 23 para que todos honren al Hijo, así como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió”.

24 “Ciertamente les digo que quien escucha mis palabras y cree en el que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Ciertamente les digo que se acerca la hora, y ya ha llegado, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la escuchen vivirán. 26 Así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también así le dio al Hijo el tener la vida en sí mismo. 27 Y le dio de igual manera autoridad al Hijo para juzgar, porque Él es el Hijo del Hombre”.

28 “No se sorprendan por esto, porque se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas escucharán la voz del Hijo del Hombre 29 y saldrán de sus tumbas los que hicieron el bien para la resurrección de la vida, pero los que hicieron el mal para la resurrección de la condenación”.

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Martes IV Semana de Cuaresma Ciclo A

Evangelio según

San Juan 5, 1-16

1 Después de esto, comenzó a tener lugar una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 2 En la ciudad de Jerusalén hay una piscina, junto a la Puerta de la Ovejas, que tiene cinco galerías. En hebreo esta piscina se llama “Betzatá”. 3 Una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos descansaban en ellas, esperando a que el agua se moviera, 4 porque de vez en cuando un ángel del Señor bajaba y agitaba el agua. Entonces, el primero en ingresar a la piscina después del movimiento del agua era sanado de cualquier enfermedad que tuviera. 5 Entre ellos había un hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años.

6 Jesús, cuando vio al hombre acostado y, sabiendo que había estado enfermo todo ese tiempo, le preguntó: “¿Quieres curarte?”

7 El enfermo le respondió: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se mueve el agua; y cada vez que intento ingresar, otro se mete antes que yo”.

8 Entonces Jesús le dijo: “¡Levántate, toma tu camilla y camina!”

9 En ese mismo momento, el hombre fue sanado, tomó la camilla y comenzó a caminar. Ese día era sábado. 10 Entonces los líderes judíos le dijeron: “Hoy es sábado y la Ley no te permite llevar tu camilla en este día”.

11 El hombre sanado les respondió: “El que me curó, Él mismo me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”.

12 Entonces le preguntaron: “¿Quién es el hombre que te dijo: Toma tu camilla y camina?”

13 Pero él no sabía quién era, porque Jesús se había ido debido a la multitud que estaba en ese lugar.

14 Más tarde, Jesús encontró al hombre en el patio del Templo y le dijo: “Ahora has sido curado. No peques más, para que no te suceda algo peor”.

15 El hombre se fue de allí y notificó a los líderes judíos que Jesús era la persona que lo había sanado. 16 Por esta razón los líderes judíos comenzaron a perseguir a Jesús porque hacía estas cosas en sábado.

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