Ciclo litúrgico A de la Iglesia Cristiana Católica

Viernes IV Semana de Adviento Ciclo A

Evangelio según

San Lucas 1, 57-66

57 Llegó el momento para que Isabel tuviera el hijo, y ella dio a luz a un niño. 58 Los vecinos y familiares se enteraron que Dios había sido tan bueno y misericordioso con Isabel, y todos se alegraron con ella. 59 Al octavo día, vinieron a circuncidar al niño y quisieron darle el nombre de su padre, Zacarías. 60 Pero su madre dijo: “No. Será llamado Juan”.

61 Entonces le dijeron: “¡Pero no tienes a nadie en tu familia con ese nombre!”

62 Luego le hicieron señas al padre, preguntándole qué nombre quería ponerle al niño. 63 Zacarías pidiendo una tabla, escribió: “Su nombre es Juan”. Y todos estaban muy asombrados. 64 En ese momento Zacarías pudo hablar nuevamente y comenzó a bendecir a Dios. 65 Los vecinos tenían mucho miedo y todas estas cosas se comentaban por toda la región montañosa de Judá. 66 Todos los que escuchaban estas cosas, las guardaban en su corazón, diciendo: “¿Qué será ese niño? Porque, verdaderamente el poder del Señor estaba con él”.

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Jueves IV Semana de Adviento Ciclo A

Evangelio según

San Lucas 1, 46-56

46 Entonces María dijo:

“Mi alma anuncia la grandeza del Señor,

47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador.

48 Porque ha mirado la humildad de su sierva.

Desde ahora en adelante todas las generaciones me llamarán Bienaventurada,

49 porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí. Su nombre es santo

50 y muestra su misericordia de generación en generación a todos los que lo temen.

51 Hizo portento con su brazo, dispersó a los soberbios con los planes de sus corazones.

52 Quitó a los poderosos de sus tronos y levantó a los humildes.

53 Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.

54 Ayudó a Israel, su siervo para recordarles de su misericordia,

55 así como se lo dijo a nuestros padres, a Abraham y todos sus descendientes para siempre”.

56 María se quedó con Isabel durante unos tres meses y luego regresó a su casa.

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Miércoles IV Semana de Adviento Ciclo A

Evangelio según

San Lucas 1, 39-45

39 Durante esos días, María se preparó y levantándose rápidamente fue a una ciudad en la región montañosa de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Tan pronto como Isabel escuchó el saludo de María, el niño saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42 dijo en voz alta:

“¡Bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor me visite? 44 Porque en el momento que llegó a mis oídos la voz de tu saludo, el niño saltó de alegría dentro de mi vientre. 45 Feliz tú porque has creído que se realizarán las cosas que se te han anunciado de parte del Señor”.

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Lunes IV Semana de Adviento Ciclo A

Evangelio según

San Lucas 1, 5-25

5 Cuando Herodes era rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, que era del grupo sacerdotal de Abías. Su esposa era de las hijas de Aarón, una familia sacerdotal, y se llamaba Isabel. 6 Ellos dos eran justos delante de Dios y vivían correctamente, obedeciendo fielmente todas las leyes y mandamientos del Señor; 7 pero no tenían hijos porque Isabel no podía y ambos eran muy viejos.

8 Sucedió que cuando Zacarías estaba haciendo su servicio sacerdotal delante de Dios, de acuerdo al turno de su clase sacerdotal. 9 Según la costumbre del sacerdocio, había sido elegido por sorteo para entrar en el Templo del Señor y quemar el incienso. 10 Durante la hora del incienso, la gente estando afuera rezaba. 11 Entonces apareció un ángel del Señor delante de Zacarías, de pie en el lado derecho del altar del incienso. 12 Cuando Zacarías lo vio, el miedo se apoderó de él, 13 pero el ángel le dijo:

“No tengas miedo, Zacarías, ¡porque Dios escuchó tu oración! Tu esposa, Isabel, dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan. 14 Tendrás alegría y felicidad y muchas personas se alegrarán de su nacimiento, 15 porque él será grande delante del Señor. No debe beber nunca vino ni licor, porque será lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre 16 y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. 17 Él irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías para hacer que los padres vuelvan sus corazones a los hijos, y las personas desobedientes a la prudencia de los justos, con el fin de preparar para el Señor un pueblo dispuesto”.

18 Entonces Zacarías le preguntó al ángel:

“¿Cómo puedo saber que esto es cierto? Porque yo soy viejo y mi esposa también lo es”.

19 El ángel respondió:

“Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado a hablar contigo para darte estas buenas noticias. 20 Pero ahora, como no has creído en mis palabras, quedarás mudo e incapaz de hablar hasta el día en que se realice esto, que se cumplirá en su tiempo”.

21 Mientras tanto, la gente estaba esperando a Zacarías, y todos estaban extrañados de que él pasara tanto tiempo en el Templo. 22 Cuando Zacarías salió, no les podía hablar, entonces se dieron cuenta de que había tenido una visión en el Templo. Incapaz de hablar, él se comunicaba con ellos por medio de señas.

23 Cuando terminaron los días de servicio en el Templo, Zacarías regresó a casa, 24 y poco después, su esposa Isabel quedó embarazada y no salió de la casa durante cinco meses. Ella decía:

25 “Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignó a mirarme para quitar mi vergüenza entre las personas”.

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Domingo IV Semana de Adviento Ciclo A

Evangelio según

San Mateo 1, 18-24

18 El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida con José, pero antes de que vivieran juntos quedó embarazada por medio de la obra del Espíritu Santo. 19 José, con quien María se iba a casar, era un hombre que siempre hacía lo correcto. Él no quería avergonzar públicamente a María y decidió romper el contrato de matrimonio secretamente. 20 Mientras José pensaba en esto, un ángel del Señor se le apareció en un sueño y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de recibir a María como tu esposa, porque ella está embarazada por obra del Espíritu Santo. 21 Ella tendrá un niño, y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”.

22 Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había dicho a través del profeta: 23 “La virgen estará embarazada y tendrá un hijo a quien le pondrán el nombre de Emanuel, que significa ‘con nosotros está Dios’”.

24 Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le ordenó y recibió a María como su esposa.

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