Ciclo litúrgico B de la Iglesia Cristiana Católica

Martes X Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 5, 13-16

13 Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará?, ya no sirve para nada más, sino para ser arrojada fuera y ser pisada por personas que pasan.

14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede esconder una ciudad construida en una colina. 15 Tampoco nadie enciende una lámpara para ponerla debajo de una canasta; sino por el contrario, se coloca en su lugar adecuado para iluminar a todos los que están en la casa. 16 De modo que la luz de ustedes brille para que otros puedan ver las buenas obras que hacen y alaben a su Padre en los cielos.

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Lunes X Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 5, 1-12

1 Cuando Jesús vio a las multitudes, subió una montaña y se sentó. Sus discípulos se acercaron a Él, 2 y abriendo sus labios comenzó a enseñarles:

3 “Felices los que son pobres en espíritu

porque el reino de los cielos es de ellos.

4  Felices los que lloran,

porque Dios los consolará.

5  Felices los humildes,

porque heredarán la tierra.

6  Felices los que tienen hambre y sed de justicia,

porque serán satisfechos.

7  Felices los que tienen misericordia,

porque Dios tendrá misericordia de ellos.

8  Felices los que tienen un corazón puro,

porque ellos verán a Dios.

9  Felices los que trabajan por la paz,

porque serán llamados hijos de Dios.

10 Felices los que sufren persecución por causa de la justicia,

porque el reino de los cielos es de ellos.

11 Felices serán cuando los insulten, los persigan y digan toda clase de mentiras contra ustedes por causa mía. 12 Alégrense y pónganse contentos, ya que su recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas antes de ustedes.

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Domingo X Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Marcos 3, 20-35

20 Cuando Jesús entró en una casa, una gran multitud se reunió nuevamente; eran tantos que ellos no podían comer el pan. 21 Los familiares de Jesús, al escuchar donde estaba, fueron a buscarlo porque algunas personas decían que estaba loco. 22 Algunos maestros de la Ley, que habían venido de Jerusalén, decían: “Está poseído por Beelzebú, y expulsa a los demonios por medio del príncipe de los demonios”.

23 Jesús llamándolos junto Él, comenzó a hablarles en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24 Si un reino se divide en grupos de combate seguramente tal reino no podrá durar. 25 Si una familia se divide contra sí misma, tal familia no podrá durar. 26 Si Satanás se ha enfrentado contra sí mismo y se divide en bandos que luchan entre sí, no podrá durar porque ha llegado su final”.

27 “Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y robar su propiedad si primero no logra atarlo. Sólo entonces esta persona puede robar la casa”.

28 “Ciertamente les digo que los pecados que comete la gente o las blasfemias que digan pueden ser perdonados, 29 pero quien blasfeme contra el Espíritu Santo nunca será perdonado porque la culpa de este pecado dura para siempre”.

30 Jesús habló así porque ellos decían que estaba dominado por un espíritu maligno.

31 Entonces vinieron su madre y sus hermanos, pero quedándose afuera, enviaron al alguien para llamarlo. 32 Mucha gente estaba sentada alrededor de Él, y algunos le dijeron: “¡Mira! Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera buscándote”.

33 Él les respondió: “¿Quién es mi madre? ¿Y quiénes son mis hermanos?”

34 Luego, mirando a las personas que estaban sentadas a su alrededor, dijo: “¡Mira! aquí están mi madre y mis hermanos”. 35 Porque el que hace la voluntad de Dios, éste viene a ser mi hermano, mi hermana y mi madre.

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Sábado IX Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 2, 41-51

41 Todos los años sus padres iban a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. 42 Cuando Jesús cumplió doce años, subieron ellos a Jerusalén, según la costumbre de la fiesta. 43 Cuando terminaron los días de la fiesta, comenzaron su viaje de regreso a casa, pero el niño Jesús se había quedado en Jerusalén, y sus padres no lo sabían. 44 Pensando que Él estaba en el grupo de personas que regresaba, fueron un día de camino y comenzaron a buscarlo entre familiares y amigos. 45 Cuando no lo encontraron, volvieron a Jerusalén para buscarlo. 46 Después de tres días encontraron al niño en el Templo, sentado entre los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Todos los que lo escuchaban quedaban sorprendidos por su inteligencia y sus respuestas. 48 Cuando sus padres lo vieron se sorprendieron, y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos hiciste esto? Tu padre y yo te buscábamos muy angustiados”.

49 Jesús les respondió: “¿Por qué me estabas buscando? ¿No sabían que es necesario para mí estar en la casa de mi Padre?”

50 Pero ellos no entendieron lo que les dijo.

51 Entonces Jesús descendió con sus padres y fue a Nazaret y continuó siendo obediente a ellos, mientras su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

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Viernes IX Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Juan 19, 31-37

31 Entonces los líderes judíos le pidieron a Pilato que rompiera las piernas de los que habían sido crucificados y que los quitara de las cruces. Porque era el día de la Preparación, y así los cuerpos no quedarían en la cruz en el sábado, pues aquel era el Gran Sábado.

32 Los soldados, entonces, fueron y rompieron las piernas del primer hombre que había sido crucificado con Jesús y luego rompieron las piernas del otro, 33 pero cuando se acercaron a Jesús, vieron que ya estaba muerto y por eso no le rompieron las piernas. 34 Pero uno de los soldados atravesó el costado de Jesús con una lanza y al instante, salió sangre y agua.

35 El que vio esto da testimonio, y su testimonio es verdadero, ya que él sabe que dice la verdad para que todos ustedes también crean 36 Estas cosas sucedieron para que se cumpliese lo que dice la Escritura: “Ninguno de sus huesos será roto”. 37 Y de igual manera otro lugar de la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”.

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