Ciclo litúrgico C de la Iglesia Cristiana Católica

Viernes después de Miércoles de Ceniza Ciclo C

Evangelio según 

San Mateo 9, 14-15

14 Entonces los discípulos de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo, pero tu discípulos no ayunan?”

15 Jesús les respondió: “¿Los invitados a una boda pueden estar tristes mientras el novio está con ellos? ¡Claro que no! Pero vendrán los días cuando el novio será quitado de en medio de ellos, y entonces ayunarán”.

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Jueves después de Miércoles de Ceniza Ciclo C

Evangelio según 

San Lucas 9, 22-25

22 Él les dijo también:

“Es necesario que el Hijo del Hombre tenga que sufrir mucho, ser rechazado por los líderes judíos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la Ley, ser asesinado y, al tercer día, ser resucitado”.

23 Entonces dijo a todos:

“Si alguien quiere ser mi seguidor, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. 24 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por causa mía, la salvará. 25 ¿De qué sirve que alguien gane el mundo entero, pero se destruye o se pierde a sí mismo.

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Miércoles de Ceniza Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 6, 1-6, 16-18

1 “Tengan cuidado de no hacer su justicia en público para ser vistos por otros. Si lo hacen, no recibirán ninguna recompensa de su Padre en los cielos.

2 Cuando des limosna, no digas lo que has hecho, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles. Hacen esto para ser felicitados por otros. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. 3 Pero cuando des limosna a alguien, que tu mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha, 4 de esta manera tu limosna estará en secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará la recompensa.

5 Cuando oren, no sean como los hipócritas que les gusta rezar de pie en las sinagogas y las esquinas de las calles para ser vistos por otros. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. 6 Pero cuando ores, ve a tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre que está en lo secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará la recompensa.

16 Cuando ayunen, no hagan una cara triste como lo hacen los hipócritas, porque lo hacen para que todos sepan que están ayunando. Ciertamente les digo que ya han recibido su recompensa. 17 Pero cuando tú ayunes, lávate la cara y peina tu cabello 18 para que otros no sepan que estás ayunando, sino solo tu Padre que está en lo secreto sabrá que estás ayunando, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará la recompensa.

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Martes VIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según 

San Marcos 10, 28-31

28 Entonces Pedro comenzó a decirle: “¡Mira! Nosotros dejamos todo y te hemos seguido”.

29 Jesús respondió: “Ciertamente les digo que el que, a causa de mí y del Evangelio, haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras 30 recibirá cien veces más, incluso en esta vida: casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras con persecuciones, y en el mundo que viene la vida eterna. 31 Muchos de los que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos de los que ahora son los últimos serán los primeros”.

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Lunes VIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según 

San Marcos 10, 17-27

17 Cuando Jesús se iba, un hombre vino corriendo y arrodillándose frente a Él, le preguntó: “Buen Maestro, ¿qué debo hacer para lograr la vida eterna?»

18 Pero Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Solo Dios es bueno, y nadie más. 19 Conoces los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio contra nadie, no tomes nada de los demás, respeta a tu padre y a tu madre”.

20 Él le contestó: “Maestro, desde que era niño, he obedecido todos estos mandamientos”

21 Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: “Una cosa más te falta: ve, vende todo lo que tienes y da el dinero a los pobres para que tengas riquezas en el cielo. Entonces ven y sígueme”.

22 A causa de esta palabra el hombre se afligió y se marchó estando triste porque tenía muchos bienes. 23 Entonces Jesús, mirando a su alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil es para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!”

24 Cuando oyeron esto, los discípulos se asombraron, pero Jesús continuó respondiendo: “Hijos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil para un camello entrar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de Dios”

26 Cuando oyeron esto, ellos se asombraron diciéndose unos a otros: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”

27 Jesús, mirándolos, les dijo: “Para los humanos esto no es posible; pero para Dios lo es, porque todo es posible para Dios”.

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