Ciclo litúrgico C de la Iglesia Cristiana Católica

Miércoles I Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según 

San Marcos 1, 29-39

29 Poco después de haber salido de la sinagoga, Jesús con Santiago y Juan fueron a la casa de Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en la cama con fiebre. Tan pronto como Jesús llegó, le dijeron que estaba enferma. Él se le acercó, la tomó de la mano y la ayudó a ponerse de pie. La fiebre se le quitó y ella comenzó a servirles.

32 Por la tarde, después del atardecer, trajeron a Jesús a todos los enfermos y a las personas que estaban poseídas por demonios 33 de manera que toda la gente de la ciudad se había reunido frente a la casa. 34 Jesús sanó a muchas personas de todo tipo de enfermedades y expulsó a muchos demonios; Él no dejaba que los demonios hablaran, porque sabían quién era Él.

35 Temprano en la mañana, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la ciudad, se fue a un lugar desierto y se quedó allí rezando. 36 Simón y sus compañeros lo buscaron 37 y cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te están buscando”.

38 Jesús les respondió: “Vamos a otro lugar, a las aldeas cercanas para que yo pueda predicar el Evangelio allí también, porque para esto he venido”.

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Martes I Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según 

San Marcos 1, 21-28

21 Vinieron a la ciudad de Cafarnaúm, y en seguida, en el día de descanso, el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga. 22 La gente que lo escuchaba estaba asombrada de su enseñanza porque Jesús enseñaba con su propia autoridad y no como los maestros de la Ley. 23 De repente sucedió que un hombre fue poseído por un espíritu maligno y comenzó a gritar: “¿Qué quieres tú de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Vienes a destruirnos? Sé muy bien quién eres: ¡eres el Santo de Dios!

25 Entonces Jesús lo regañó, diciendo: “¡Cállate y sal de este hombre!”

26 El espíritu maligno sacudió al hombre violentamente, dio un fuerte grito y salió de él. 27 Todos se quedaron asombrados y se decían unos a otros: “¿Qué significa esto? Es una nueva enseñanza dada con autoridad. Él gobierna incluso los espíritus malignos, y ellos lo obedecen”. 28 Y la fama de Jesús se extendió rápidamente por toda la región de Galilea.

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Lunes I Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 1, 14-20

14 Después de arrestar a Juan, Jesús fue a la región de Galilea a anunciar la buena noticia del Reino de Dios. 15 Él decía: “Ha llegado el momento, y el Reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse de sus pecados y crean en el Evangelio”.

16 Jesús estaba caminando por el lago de Galilea cuando vio a Simón y Andrés, su hermano, quienes estaban en el lago tirando las redes porque eran pescadores. 17 Jesús les dijo: “Vengan conmigo y haré que sean pescadores de gente”. 18 Inmediatamente dejaron caer sus redes y se fueron detrás de Él.

19 Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago (Jacobo), hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, quienes estaban en la barca cosiendo las redes. 20 Inmediatamente Jesús los llamó, y dejando a su padre Zebedeo con los trabajadores en la barca, se fueron con Él.

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Bautismo del Señor Ciclo C

Evangelio  según 

San Lucas 3, 15-16, 21-22

15 La gente, estando esperanzada, comenzó a pensar que quizás Juan era el Mesías, 16 pero Juan respondiendo a todos, dijo: “Yo los bautizo con agua, pero viene alguien que es más poderoso que yo, y no soy digno de desatar las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y fuego.

21 Sucedió, que en el tiempo que todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado; y mientras estaba orando, el cielo se abrió, 22 y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma sobre Él. Luego se oyó una voz del cielo que decía: “ Tú eres mi Hijo amado y me das mucha alegría”.

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Viernes después de la Epifanía del Señor Ciclo C

Evangelio según 

San Lucas 5, 12-16

12 Jesús estuvo una vez en una de las ciudades donde había un hombre cubierto de lepra. Cuando vio a Jesús, el leproso se arrodilló ante Él, apoyó la cara en el suelo y le rogó diciendo: “Señor, si quieres puedes curarme”.

13 Jesús, entonces, extendió la mano, lo tocó diciendo: “Sí, quiero. Estas curado”. La lepra desapareció de él inmediatamente. 14 Entonces Jesús le ordenó que no se lo dijera a nadie, diciéndole: “Ve, muéstrate al sacerdote y da una ofrenda por tu purificación según lo mandó Moisés para que les sirva de testimonio para ellos”.

15 Pero su fama se extendía aún más, y muchas personas venían a escucharlo y ser sanadas de sus enfermedades. 16 Pero Jesús se retiraba a lugares desiertos y oraba.

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