Ciclo litúrgico C de la Iglesia Cristiana Católica

Martes II Semana de Pascua Ciclo C

Evangelio según

San Juan 3, 7b-15

7 Así que no te sorprendas porque dije que todos necesitan nacer de nuevo. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes el ruido que hace, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede a todo aquel que es nacido del Espíritu”.

9 Preguntó Nicodemo: “¿Cómo puede suceder esto?”

10 Jesús le respondió: “¿Tú eres maestro del pueblo de Israel y no lo entiendes? 11 Ciertamente te digo que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no quieren aceptar nuestro testimonio. 12 Si no crees cuando les hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo creerán si hablo de las cosas del cielo? 13 Nadie subió al cielo excepto el Hijo del Hombre, que descendió del cielo”.

14 “Así como Moisés, en el desierto, levantó la serpiente de bronce, también el Hijo del Hombre debe ser levantado, 15 para que todos los que creen en Él puedan tener vida eterna.

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Lunes II Semana de Pascua Ciclo C

Evangelio según

San Juan 3, 1-8

1 Había un fariseo llamado Nicodemo, que era el líder de los judíos. 2 Una noche él fue a visitar a Jesús y le dijo: “Rabí, sabemos que eres un maestro que ha venido de Dios, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él”.

3 Jesús respondió: “Te digo ciertamente que nadie puede ver el Reino de Dios a menos que nazca de nuevo”.

4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede una persona vieja nacer de nuevo? ¿Puede volver a entrar en el útero de su madre y nacer de nuevo?”

5 Jesús le contestó: “Te digo ciertamente que nadie puede entrar en el Reino de Dios a menos que haya nacido del agua y del Espíritu. 6 Quien nace de la carne, carne humana es; y el que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 Así que no te sorprendas porque dije que todos necesitan nacer de nuevo. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes el ruido que hace, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede a todo aquel que es nacido del Espíritu”.

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Domingo de la Divina Misericordia Ciclo C

Evangelio según

San Juan 20, 19-31

19 En ese mismo día, el primer día de la semana, el domingo, cuando llegó la noche, los discípulos de Jesús estaban reunidos en un lugar con las puertas cerradas, porque tenían miedo de los líderes judíos. Entonces Jesús vino, se paró en el medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

20 Después de haberles dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos estaban muy felices de ver al Señor. 21 Entonces Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Así como el Padre me envió, yo también los envío”.

22 Habiendo dio esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. 23 Si perdonan los pecados de alguien, esos pecados le son perdonados; pero si no los perdonan, esos pecados no serán perdonados”.

24 Resulta que Tomás, uno de los doce, que se llamaba “el Gemelo”, no estaba con ellos cuando Jesús llegó. 25 Entonces los otros discípulos le dijeron a Tomás: “¡Hemos visto al Señor!”

Él les dijo: “Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no toco con mi dedo en el lugar de los clavos y pongo mi mano sobre su costado, ¡no lo creeré!”

26 Después de una semana, los discípulos de Jesús estaban reunidos nuevamente allí con las puertas cerradas, y Tomás estaba con ellos. Jesús vino, se paró entre ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

27 Entonces Jesús le dijo a Tomás: “Coloca aquí tu dedo y mira mis manos; coloca aquí tu mano y métela en mi costado. ¡Deja de dudar, sino más bien cree!

28 Tomas exclamó: ¡Señor mío y Dios mío!”

29 Jesús le dijo: “¿Creíste porque me has visto?¡Felices los que no vieron, pero creyeron!”

30 Jesús hizo muchas otras señales delante de sus discípulos que no están escritas en este libro. 31 Pero estas cosas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y de esta manera, creyendo, puedan tener vida a través de su nombre”.

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Sábado I Semana de Pascua Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 16, 9-15

9 Después de haber resucitado muy temprano el domingo, Jesús se le apareció por primera vez a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. 10 Ella fue a contarle esto a los que habían estado con Jesús, porque estaban tristes y llorando. 11 Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y se le había aparecido, no le creyeron.

12 Después de esto, Jesús se apareció con otro aspecto a dos de los discípulos que caminaban hacia el campo. 13 Ellos regresaron y se lo anunciaron al resto de los discípulos, pero tampoco a ellos les creyeron.

14 Luego, Jesús se apareció a los once discípulos mientras estaban reclinados en la mesa. Los reprendió por su falta de fe y por su dureza de corazón porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

15 Entonces Él les dijo: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la humanidad.

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Viernes I Semana de Pascua Ciclo C

Evangelio según

San Juan 21, 1-14

1 Después de estas cosas, Jesús se apareció nuevamente a sus discípulos, en la orilla del lago de Galilea, el mar de Tiberias, y allí se manifestó de la siguiente manera:

2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado “el Gemelo”, Natanael, que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3 Simón Pedro dijo a los demás: “Voy a pescar”. Ellos le dijeron: “¡También nosotros vamos a pescar contigo!”

Entonces todos fueron y subieron a la barca, pero esa noche no pescaron nada. 4 Por la mañana, cuando ya iba amaneciendo, Jesús se hizo presente en la playa, pero ellos no sabían que era Él. 5 Entonces Jesús les dijo: “Muchachos, ¿tienen algo de comer allí? Ellos le respondieron: “No”.

6 Jesús les dijo entonces: “Tiren la red en el lado derecho de la barca y allí encontrarán pescados”. Tiraron la red y poco después ya no podían echarla dentro de la barca, debido a la gran cantidad de pescados que tenía. 7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”

Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la ropa, porque se la había quitado, y se arrojó al agua. 8 Los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red con los peces, ya que estaban a solo cien metros de la orilla de la playa. 9 Cuando salieron de la barca, bajando a tierra, vieron un pequeño fuego allí, con un pescado sobre las brasas, y pan. 10 Entonces Jesús les dijo: “Traigan los pescados que acaban de sacar”.

11 Simón Pedro se subió a la barca y arrastró la red a tierra. Estaba llena de grandes pescados, ciento cincuenta y tres, y a pesar de esto la red no se rompió.

12 Jesús les dijo: “¡Vengan y coman!” Ninguno de ellos se atrevía a preguntarle: ¿Tú quién eres?”, porque sabían que era el Señor. 13 Jesús vino, tomó el pan y se los dio, y de la misma manera hizo con el pescado.

14 Ésta era ya la tercera vez que Jesús, después de haber resucitado de entre los muertos, se aparecía a sus discípulos.

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