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1
  • Sábado V Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-01

    Evangelio según

    San Juan 11, 45-56

    45 Muchos de los judíos que habían venido a visitar a María vieron lo que Jesús había hecho y creyeron en Él. 46 Pero algunos de ellos fueron a contar a los fariseos lo que Jesús había hecho. 

    47 Entonces los fariseos y los principales sacerdotes se reunieron con el Sanedrín y dijeron: “¿Qué vamos a hacer? ¡Este hombre está haciendo muchas señales! 48 Si dejamos que siga haciendo estas cosas, todos creerán en Él, y entonces vendrán los romanos y destruirán nuestro Templo y nuestro país”.

    49 Entonces Caifás, uno de ellos quien en ese año era el Sumo Sacerdote, dijo: “¡Ustedes no saben nada! 50 ¿No entienden que es mejor para nosotros que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación sea destruida?”.

    51 En ese momento Caifás no hablaba por sí mismo, sino que como era el Sumo Sacerdote ese año, estaba profetizando que Jesús iba a morir por la nación; 52 y no solo por la nación, sino también para reunir en un solo cuerpo a todos los hijos de Dios que estaban dispersos por todas partes.

    53 De esta manera, a partir de ese día, los líderes judíos acordaron los planes para matar a Jesús. 54 Por este motivo, Jesús ya no caminaba públicamente entre los judíos, sino que se fue a una región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.

    55 Quedaba poco tiempo para la fiesta de Pascua, y muchos judíos subieron a Jerusalén antes de la fiesta para participar en la ceremonia de los ritos de purificación. 56 Ellos buscaban a Jesús y estando en el patio del Templo, se preguntaban unos a otros: “¿Qué piensan? ¿Acaso Jesús no vendrá a la fiesta?”.

    TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

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2
  • Domingo de Ramos de la Pasión del Señor Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-02

    Evangelio según

    San Mateo 26, 14-75. 27, 1-66

    14 Entonces uno de los doce discípulos, llamado Judas Iscariote, fue a hablar con los jefes de los sacerdotes, 15 y les dijo: “¿Cuánto me quieren dar si yo se los entrego? Ellos le fijaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces Judas estaba buscando una oportunidad para entregar a Jesús.

    17 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”

    18 Él les respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de un cierto hombre y díganle: ‘El Maestro dice: mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”.

    19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les ordenó y prepararon la cena de Pascua. 20 Cuando anocheció, Jesús se sentó a comer con los doce. 21 Durante la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes me traicionará”.

    22 Estaban profundamente entristecidos y, uno por uno, comenzaron a preguntarle: “¿Acaso soy yo, Señor?”

    23 Él respondiendo, dijo: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me traicionará. 24 Porque el Hijo del Hombre morirá como está escrito sobre Él, pero ¡ay del que traiciona al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para tal hombre que nunca hubiera nacido!”

    25 Entonces respondiendo Judas, el traidor, le preguntó: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le dijo: “Tú lo has dicho”.

    26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, bendiciéndolo, lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es mi cuerpo”.

    27 Después, tomando la copa y dando gracias, se la dio a ellos, diciendo: “Beban todos de ella 28 porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada en favor de muchos para el perdón de los pecados. 29 Les digo que no volveré a beber este fruto de la uva hasta el día que beba un vino nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre”.

    30 Luego cantaron himnos y se fueron al Monte de los Olivos, 31 y entonces Jesús les dijo: “Esta noche todos ustedes perderán la fe por causa mía, porque ha sido escrito: ‘Mataré al pastor, y las ovejas serán dispersadas’.32 Pero después de que Yo sea resucitado, iré delante de ustedes a Galilea”.

    33 Entonces Pedro le dijo a Jesús, declarando: “Nunca te abandonaré, incluso si todos lo demás te abandonan”.

    34 Pero Jesús le dijo: “Ciertamente te digo que esta misma noche, antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces”.

    35 Pedro le respondió: “¡Nunca diré que no te conozco, aún si tuviera que morir contigo!” Y todos los otros discípulos dijeron lo mismo.

    36 Jesús, entonces, llegó con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo a los discípulos: “Siéntense aquí mientras yo voy a rezar”.

    37 Jesús fue, llevando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo con él, y comenzó a sentir gran tristeza y angustia 38 y les dijo: “Mi alma está muy triste hasta el punto de muerte. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo”.

    39 Caminado un poco más lejos, se postró con la cara en el suelo y rezaba, diciendo: “Padre mío, si es posible, ¡quítame esta copa de sufrimiento! Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.

    40 Luego regresó hacia donde estaban los discípulos y los encontró dormidos, y le dijo a Pedro: “¿No han podido estar despiertos conmigo ni una hora? 41 Estén despiertos y recen para que no entren en tentación. El espíritu de hecho está dispuesto, pero la naturaleza humana es débil”.

    42 Por segunda vez Jesús se fue y oró, diciendo: “Padre mío, si esta copa de sufrimiento no se puede quitar de mí sin que yo la beba, entonces que se haga tu voluntad”.

    43 Regresó otra vez y los encontró dormidos porque sus ojos estaban pesados de sueño. 44 Jesús los dejó de nuevo y se fue a rezar por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Luego volvió a donde estaban los discípulos y les preguntó: ¿Siguen durmiendo y descansando? Miren: ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre está siendo entregado en manos de los pecadores. 46 Levántense y vámonos. ¡Aquí se acerca el que me traiciona!

    47 Jesús todavía estaba hablando cuando llegó Judas, uno de los doce. Una gran multitud lo acompañaba armada con espadas y palos, que había sido enviada por los jefes de los sacerdotes y líderes judíos. 48 El traidor les había acordado esta señal: “Arresten al hombre a quien dé un beso, porque ése es”. 49 Judas se acercó a Jesús y le dijo: “Maestro, la paz”. Y lo besó. 50 Entonces Jesús le dijo: “Amigo, haz lo que viniste a hacer”. Luego se acercaron, le echaron mano a Jesús y lo arrestaron. 51 Pero uno de los que estaban allí con Jesús extendiendo la mano, sacó su espada, y atacando a un sirviente del Sumo Sacerdote, le cortó una oreja.

    52 Entonces Jesús le dijo: “Guarda tu espada, porque quien use una espada será asesinado por una espada. 53 ¿No sabes que, si le pidiera ayuda a mi Padre, me enviaría doce ejércitos de ángeles ahora mismo? 54 Pero en este caso, ¿cómo podría cumplirse lo que dicen las Escrituras?

    55 En aquella hora Jesús dijo a la gente: “¿Vienen con espadas y palos para arrestarme como si fuera un bandido? Estaba enseñando todos los días en el patio del Templo, y no me arrestaron. 56 Pero todo esto está sucediendo para que se cumplan las Escrituras de los profetas”. Entonces todos los discípulos dejándolo huyeron.

    57 Los hombres que arrestaron a Jesús lo llevaron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se reunieron algunos maestros de la Ley y algunos líderes judíos. 58 Pedro lo seguía desde lejos hasta llegar al patio de la casa del Sumo Sacerdote; entrando se sentó con los guardias para ver cómo iba a terminar.

    59 Los jefes de los sacerdotes y todo el Alto Concilio del Sanedrín buscaban alguna acusación falsa contra Jesús para condenarlo a muerte; 60 pero no pudieron encontrar nada contra Él, aunque muchos afirmaban testimonios falsos sobre Él. Pero después vinieron dos testigos 61 que afirmaron: “Este hombre dijo: ‘Puedo destruir el Templo y construirlo nuevamente en tres días’”.

    62 Entonces el Sumo Sacerdote se levantó y le preguntó a Jesús: “¿No vas a responder? ¿Qué declaran éstos contra ti?”

    63 Pero Jesús guardaba silencio. Entonces el Sumo Sacerdote le volvió a preguntar: “En nombre del Dios viviente, exijo que nos digas si eres el Mesías, el Hijo de Dios”.

    64 Jesús le respondió: “Tú lo has dicho. Además, les digo que desde ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentado al lado derecho del poder de Dios y viniendo sobre las nubes del cielo”.

    65 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó su propia ropa y dijo: “¡Ha blasfemado! ¡Ya no necesitamos más testigos! ¡Acaban ustedes de escuchar esta blasfemia! 66 ¿Qué deciden? Ellos respondieron: “¡Es culpable de muerte!”

    67 Luego le escupieron en el rostro y lo abofetearon, mientras que otros lo golpearon con varas 68 diciéndole: “Profetízanos, oh Mesías, quién es el que te ha golpeado”.

    69 Pedro estaba sentado afuera en el patio cuando una de las criadas se le acercó, diciendo: “También tú estabas con Jesús, el Galileo”.

    70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo: “No sé de qué estás hablando”.

    71 Luego se fue a la entrada del patio y otra criada lo vio y dijo a la gente que estaba allí: “También éste estaba con Jesús, el Nazareno”.

    72 De nuevo lo negó jurando: “No conozco a ese hombre”.

    73 Poco después, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: “De verdad, también tú eres uno de ellos, porque tu manera de hablar te delata”.

    74 Entonces Pedro comenzó a maldecir y jurar: “¡No conozco al hombre!” E inmediatamente un gallo cantó, 75 y Pedro recordó lo dicho por Jesús: “Antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces”. Entonces saliendo al abierto, lloró amargamente.

    1 Tan pronto como amaneció, todos los jefes de los sacerdotes y líderes judíos se reunieron para planear matar a Jesús. 2 Habiéndolo atado, se lo llevaron y lo entregaron al gobernador Pilato.

    3 Cuando Judas, el traidor, vio que había sido condenado, sintió remordimiento y fue a devolver las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y líderes judíos, 4 diciendo: “He pecado, entregando sangre de un inocente”. Pero ellos dijeron: “¿Qué tenemos que ver con eso? El problema es tuyo”.

    5 Entonces Judas arrojando el dinero al Templo, salió de allí, se fue y se ahorcó.

    6 Los jefes de los sacerdotes tomando el dinero, dijeron: “Este es dinero manchado de sangre, y no es permitido ponerlo en la caja de las ofrendas del Templo”.

    7 Después de haber discutido el asunto, decidieron usar el dinero para comprar “el campo del alfarero”, a fin de servir como cementerio para los extranjeros. 8 Es por eso que ese campo todavía es llamado “Campo de Sangre”. 9 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: “Tomaron las treinta monedas de plata, el precio que el pueblo de Israel había acordado, 10 y las usaron para comprar el campo del alfarero, como el Señor me lo había dado ordenado” (Jer 19:1-13; 32:6-9).

    11 Jesús estuvo de pie ante el gobernador, quien lo interrogó, diciendo: “¿Eres el rey de los judíos?” Jesús le respondió: “Tú lo dices”.

    12 Pero cuando Jesús fue acusado por los jefes de los sacerdotes y los líderes judíos, no respondió nada. 13 Entonces Pilato le dijo: “¿No estás escuchando las acusaciones que están haciendo en tu contra?”

    14 Pero él no le respondió ni una sola palabra, y por esto el Gobernador se sorprendió mucho.

    15 Cada fiesta de Pascua, Pilato solía liberar a uno de los prisioneros, al que quería la gente. 16 En ese momento, tenían un prisionero famoso llamado, (Jesús) Barrabás. 17 Entonces, cuando la multitud se reunió, Pilato les dijo: “¿A quién quieren que libere? ¿A Barrabás o a Jesús, el llamado Mesías?

    18 Pilato sabía bien que los líderes judíos lo habían entregado por envidia.

    19 Mientras Pilato estaba sentado en la sala del tribunal, su esposa le envió el siguiente mensaje: “No tengas nada que ver con este hombre inocente porque esta noche, en un sueño, he sufrido mucho por causa de Él”.

    20 Los jefes de los sacerdotes y los líderes judíos convencieron, entonces, a la multitud para que pidieran a Barrabás y sentenciaran a muerte a Jesús. 21 Preguntando el gobernador, les dijo: “¿Cuál de los dos quieren que libere?” Ellos dijeron: “Barrabás”.

    22 Pilato les dijo: “¿Qué haré entonces con Jesús, el llamado Mesías?” le dijeron todos: “¡Sea crucificado!”

    23 Él les preguntó: “¿Qué mal ha hecho? Pero ellos comenzaron a gritar con más fuerza: “¡Sea crucificado!”.

    24 Pero cuando Pilato vio que no estaba obteniendo nada sino por el contrario se estaba formando una revuelta, envió a buscar agua y se lavó las manos delante de la gente y dijo: “Soy inocente de la sangre de este hombre. Véansela ustedes”.

    25 Y toda la gente respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

    26 Entonces Pilato les soltó a Barrabás; luego hizo azotar a Jesús y lo entregó para ser crucificado.

    27 En ese momento los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron a toda la tropa a su alrededor. 28 Le quitaron la ropa y le pusieron encima una capa roja; 29 luego trenzaron una corona de ramas espinosas, se la pusieron en la cabeza y le pusieron un bastón en la mano derecha. Seguidamente comenzaron a arrodillarse delante de Él y a burlarse, diciéndole: “¡Viva, el Rey de los judíos!”

    30 Escupiéndole, tomaron el bastón y lo golpearon en la cabeza. 31 Después de burlarse de Él, le quitaron la capa roja y lo vistieron con sus propias ropas; luego lo llevaron para crucificarlo.

    32 Mientras salían, los soldados se encontraron con un hombre llamado Simón, de la ciudad de Cirene, y lo obligaron a cargar su cruz. 33 Llegaron a un lugar llamado Gólgota que significa “Lugar de la Calavera”. 34 Allí le dieron a beber vino mezclado con hiel, pero después de probarlo, no lo quiso beber. 35 Después de haberlo crucificado, dividieron sus ropas entre ellos, sorteándolos a dados. 36 Mientras estaban sentados allí, lo vigilaban. 37 Además colocaron un letrero sobre su cabeza con la acusación contra Él: “Éste es Jesús, el Rey de los judíos”. 38 En ese momento también con Él crucificaron a dos ladrones: uno a su derecha y el otro a su izquierda.

    39 Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: “Tú que destruirías el Templo y en tres días lo volverías a construir! Si eres el Hijo de Dios, ¡baja ahora de la cruz!

    41 Los jefes de los sacerdotes, maestros de la Ley y líderes judíos también decían: 42 “¡Él salvó a otros, pero no puede salvarse a sí mismo! Si es el rey de Israel que baje de la cruz ahora mismo y le creeremos. 43 Confió en Dios, que Él lo libre ahora si quiere porque ha dicho: ‘Soy Hijo de Dios’”.

    44 E incluso los ladrones que estaban crucificados con Él también lo insultaban.

    45 Al mediodía comenzó a oscurecer, y toda la tierra quedó en la oscuridad durante tres horas. 46 Alrededor de las tres de la tarde, Jesús gritó con gran voz: “Elí, Eli, ¿lemá sabactani?, que significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”.

    47 Algunas personas que estaban allí, al escuchar esto, decían: “Está llamando a Elías”.

    48 Inmediatamente uno de ellos corriendo, tomó una esponja y la empapó en vinagre, la puso en el extremo de un palo y se la dio a beber, 49 mientras otros decían: “Deja. Veamos si Elías viene a salvarlo”.

    50 En ese momento Jesús lanzó otro fuerte clamor y murió.

    51 He aquí que la cortina del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y las rocas se rompieron. 52 Las tumbas fueron abiertas, y muchos cuerpos de los santos que habían muerto resucitaron, 53 y saliendo las tumbas después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa, donde se aparecieron a muchos.

    54 El oficial del ejército romano y los que estaban vigilando a Jesús, viendo el terremoto y todo lo que estaba sucediendo, tuvieron mucho miedo y dijeron: “Verdaderamente, éste era el Hijo de Dios”.

    55 Algunas mujeres estaban allí, mirando desde lejos que habían seguido a Jesús desde Galilea, ayudándolo. 56 Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Jacobo, la madre de José y la madre de los hijos de Zebedeo.

    57 Al llegar el atardecer un hombre rico llamado José de la ciudad de Arimatea, quien también era seguidor de Jesús. 58 Éste fue donde Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús; entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. 59 José tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60 y lo colocó en una tumba nueva, que había sido excavada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para cerrar la entrada de la tumba y se fue. 61 María Magdalena y la otra María estaban allí, sentadas frente a la tumba.

    62 Al día siguiente, es decir, después del día de la preparación, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se reunieron con Pilato 63 y le dijeron: “Señor, recordamos que, cuando aún estaba vivo ese mentiroso dijo: ‘Después de tres días resucitaré’. 64 Por lo tanto, ordena que la tumba quede bien asegurada hasta el tercer día, para que sus discípulos no puedan robar el cuerpo y luego digan a la gente: ‘Fue resucitado de entre los muertos”, ya que esta última mentira sería peor que la primera”.

    65 Entonces Pilato les dijo: “Llévense una escolta de soldados y vayan a proteger la tumba lo mejor que puedan”. 66 Ellos se fueron, pusieron un sello de seguridad en la piedra y la dejaron con la guardia vigilando.

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3
  • Lunes de Semana Santa Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-03

    Evangelio según

    San Juan 12, 1-11

    1 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue al pueblo de Betania, donde vivía Lázaro, quien había estado muerto, y a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Allí prepararon una cena para Jesús. Marta ayudó a servir, y Lázaro fue uno de los que estaban sentados a la mesa con Él. 3 Entonces María tomó una botella llena de un perfume muy caro, hecho de flor de nardo puro. Lo derramó en los pies de Jesús y se los secó con sus cabellos; y toda la casa se llenó del olor del perfume. 4 Uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que iba a traicionar a Jesús, dijo: 5 “¿Por qué no se vende este perfume por trescientas monedas de plata y así el dinero se le puede dar a los pobres?” 6 Judas dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era un ladrón, y ocupándose de la bolsa de dinero, solía agarrar de lo que se echaba en ella.

    7 Entonces Jesús dijo: “Deja a María tranquila. Ella ha guardado el perfume para el día de mi entierro. 8 Los pobres siempre estarán con ustedes, pero Yo no siempre estaré con ustedes”.

    9 Muchos de los judíos se dieron cuenta que Jesús estaba en Betania. Entonces fueron allí no solo por Él, sino también para ver a Lázaro, el hombre que Jesús había resucitado de entre los muertos. 10 Los principales sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11 porque debido a él, muchos judíos se estaban separando de ellos y creían en Jesús.

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4
  • Martes de Semana Santa Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-04

    Evangelio según

    San Juan 13, 21-33, 36-38

    21 Después de decir esto, Jesús estaba muy angustiado y declaró abiertamente a los discípulos: “En verdad les digo que uno de ustedes me traicionará”.

    22 Los discípulos se miraban los unos a los otros, sin saber de quién estaba hablando. 23 Uno de sus discípulos, aquel a quien Jesús amaba, estaba recostado a la mesa junto al pecho de Jesús, 24 y Simón Pedro le hizo una señal para que le preguntara quien era aquel de quien estaba hablando. 25 Entonces ese discípulo, recostado al pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?”

    26 Jesús le contestó: “¡A quien yo le voy a dar un trozo de pan mojado, ése es!” Entonces, mojando un trozo de pan en el plato, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. 27 Y tan pronto como Judas recibió el pan remojado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo a Judas: “Lo que debes hacer, hazlo rápido”.

    28 Ninguno de los que estaban en la mesa entendió por qué Jesús dijo esto. 29 Como Judas era el responsable de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le había dicho que comprara algo para la fiesta o que le diera algo de limosna a los pobres”.

    30 Judas, después de haber tomado el trozo de pan, se fue de inmediato. Ya era de noche.

    31 Cuando Judas salió de ese lugar, Jesús dijo: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y a través de Él, Dios es glorificado; 32 y si a través de Él, Dios es glorificado, entonces Dios en sí mismo lo glorificará, y lo glorificará muy pronto. 33 Hijitos, no estaré con ustedes por mucho tiempo. Me buscarán, pero como les dije a los judíos: ‘a donde yo voy, ustedes no pueden ir’; de la misma manera ahora se los digo a ustedes”.

    36 Simón Pedro le preguntó a Jesús: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “No me puedes seguir por ahora a donde Yo voy, pero después me seguirás”.

    37 Pedro volvió a preguntarle: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy listo para dar mi vida por ti!”

    38 Jesús le respondió: “¿En serio darás tu vida por mí? Ciertamente te digo que antes de que el gallo cante, habrás dicho tres veces que no me conoces”.

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5
  • Miércoles de Semana Santa Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-05

    Evangelio según

    San Mateo 26, 14-25

    14 Entonces uno de los doce discípulos, llamado Judas Iscariote, fue a hablar con los jefes de los sacerdotes, 15 y les dijo: “¿Cuánto me quieren dar si yo se los entrego? Ellos le fijaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces Judas estaba buscando una oportunidad para entregar a Jesús.

    17 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”

    18 Él les respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de un cierto hombre y díganle: ‘El Maestro dice: mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”.

    19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les ordenó y prepararon la cena de Pascua. 20 Cuando anocheció, Jesús se sentó a comer con los doce. 21 Durante la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes me traicionará”.

    22 Estaban profundamente entristecidos y, uno por uno, comenzaron a preguntarle: “¿Acaso soy yo, Señor?”

    23 Él respondiendo, dijo: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me traicionará. 24 Porque el Hijo del Hombre morirá como está escrito sobre Él, pero ¡ay del que traiciona al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para tal hombre que nunca hubiera nacido!”

    25 Entonces respondiendo Judas, el traidor, le preguntó: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le dijo: “Tú lo has dicho”.

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6
  • Jueves de Semana Santa Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-06

    Evangelio según

    San Juan 13, 1-15   

    1 Faltando poco para la fiesta de Pascua, Jesús sabía que había llegado el momento de dejar este mundo para ir al Padre, y habiendo amado a los suyos que estaban en este mundo, los amó hasta el final.

    2 Jesús y sus discípulos estaban cenando, pero ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de traicionar a Jesús. 3 Jesús sabiendo que el Padre le había dado todo el poder y que Él había salido de Dios e iba a Dios, 4 se levantó, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ató a la cintura. 5 Luego puso agua en un recipiente y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla. 6 Pero cuando se acercó a Simón Pedro, él le dijo: “¿Tú me vas a lavar los pies, Señor?”

    7 Jesús le respondió: “Ahora tú no entiendes lo que estoy haciendo, pero luego lo entenderás”.

    8 Pedro le dijo: “¡Nunca me lavarás los pies!” Jesús le respondió: “¡Si no te lavo, ya no serás mi discípulo!”

    9 Simón Pedro le dijo: “¡Entonces, Señor, no me laves los pies solamente, lávame las manos y la cabeza también!”

    10 Jesús le dijo: “La persona que ya se ha lavado, solo necesita lavarse los pies porque ya está limpia. Todos ustedes están limpios, o mejor dicho, todos menos uno”.

    11 Jesús sabía quién era el traidor; por eso dijo: “Todos menos uno”.

    12 Después de lavar los pies de sus discípulos, Jesús volvió a ponerse el manto, se sentó nuevamente a la mesa y les preguntó: ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? 13 Ustedes mismos me llaman ‘Maestro’ y ‘Señor’ y tienen razón, porque realmente lo soy. 14 Pero si Yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, entonces también ustedes deben lavarse los pies, los unos a otros. 15 Yo les he dado el ejemplo para que hagan lo mismo que he hecho con ustedes.

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7
  • Viernes Santo de la Pasión del Señor Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-07

    Evangelio según

    San Juan 18, 1-40. 19,1-42

    1 Después de decir estas cosas, Jesús salió con los discípulos y se fue al otro lado del riachuelo del Cedrón. Allí había un jardín, donde Jesús entró con sus discípulos. 2 Judas, el traidor, también conocía ese lugar porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. 3 Así que Judas, tomando consigo una un grupo de soldados y algunos guardias de los principales sacerdotes y fariseos, fueron al jardín armados y llevando linternas y antorchas. 4 Jesús, sabiendo todas las cosas que le iban a pasar, caminó hacia ellos y les preguntó: “¿A quién están buscando?”

    5 Ellos le respondieron: “¡A Jesús de Nazaret!”

    Jesús les dijo: “¡Yo soy!”

    Judas, el traidor, estaba también con ellos. 6 Cuando Jesús dijo: “Yo soy”, retrocedieron y cayeron al suelo.

    7 Jesús les preguntó de nuevo: “¿A quién están buscando?” Ellos respondieron de nuevo: “¡A Jesús de Nazaret!”

    8 Jesús dijo: “Ya les he dicho que soy Yo. Si me están buscando a mí, ¡dejen que estos otros se vayan!”

    9 Jesús dijo esto para que se cumpliese lo que había dicho antes: “de todos los que me diste, ninguno perdí”.

    10 Entonces Simón Pedro, quien tenía una espada, la sacó, atacó a un empleado del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El empleado se llamaba Malco. 11Jesús, entonces, le dijo a Pedro: “¡Mete tu espada en la funda! ¿Crees que no beberé la copa de sufrimiento que el Padre me ha dado?”

    12 Entonces el grupo de los soldados, el comandante y los guardias de los judíos arrestaron a Jesús y lo ataron. 13 Luego se lo llevaron primero a la casa de Anás porque él era el suegro de Caifás, quien era el Sumo Sacerdote en ese año. 14 Caifás fue quien había aconsejado a los líderes judíos que lo mejor para ellos era que solo un hombre muriera por el pueblo.

    15 Simón Pedro seguía a Jesús, junto con el otro discípulo. Ese discípulo era conocido por el Sumo Sacerdote y por eso logró entrar al patio de la casa de Anás con Jesús; 16 pero Pedro se quedó afuera, cerca de la puerta. El otro discípulo, conocido por el Sumo Sacerdote, salió y habló con la empleada que estaba encargada de la puerta, y ella dejó entrar a Pedro. 17 Entonces ella le preguntó: “¿No eres tú uno de los seguidores de ese hombre?” Él le respondió: ¡No los soy!

    18 Debido al frío, los sirvientes y los guardias habían encendido un fuego y estando de pie, estaban calentándose a su alrededor. Pedro también estaba de pie entre ellos, calentándose junto al fuego.

    19 El Sumo Sacerdote le hizo algunas preguntas a Jesús sobre sus seguidores y su enseñanza.

    20 Jesús le respondió: “He hablado con todos en público, y siempre he enseñado en la sinagoga y en el patio del Templo, donde se reúnen todos los judíos, y nunca dije nada en secreto. 21 Entonces, ¿por qué me haces estas preguntas? Pregúntales a los que me han escuchado, ya que saben muy bien lo que les he dicho”.

    22 Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardias del Templo que estaba allí lo golpeó en la cara y le dijo: “¿De esta forma le hablas al Sumo Sacerdote?”

    23 Jesús le respondió: “Si he hablado mal, ¡prueba en qué cosa está el mal! Pero si no he hablado mal, ¿por qué me pegas?”

    24 Entonces Anás envió a Jesús atado a Caifás, el Sumo Sacerdote.

    25 Pedro todavía estaba parado allí, calentándose junto al fuego, y algunos de los presentes le preguntaron: “¿No eres tú uno de los seguidores de ese hombre? Pedro, negándolo, dijo: “¡No lo soy!”

    26 Uno de los empleados del Sumo Sacerdote, un pariente del hombre a quien Pedro le había cortado la oreja, le preguntó: “¿No te vi yo con Él en el jardín?”

    27 Pedro de nuevo lo negó. Y en ese mismo instante el gallo cantó.

    28 Llevaron a Jesús de la casa de Caifás al palacio del gobernador romano. Era ya temprano en la mañana, y los líderes judíos no entraron al palacio porque querían permanecer puros para poder comer la cena de Pascua. 29 Entonces el gobernador Pilato salió a recibirlos y les preguntó: “¿Qué acusación tienen ustedes contra este hombre?”

    30 Ellos respondieron: “¿Crees que te entregaríamos a este hombre si no hubiera cometido un crimen?”

    31 Pilato dijo: “Tomen a este hombre y júzguenlo ustedes mismos, de acuerdo con su Ley”.

    Luego los judíos le respondieron: “No tenemos autoridad de matar a nadie”.

    32 Esto sucedió para que se cumpliera la palabra que Jesús dijo sobre la manera en que iba a morir.

    33 Pilato volvió a entrar en el palacio, llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”

    34 Jesús le respondió: ¿Estás diciendo esto por ti mismo, o te lo han dicho otras personas de mí?”

    35 Pilato dijo: “¿Soy yo judío por casualidad? Tu propia gente y los principales sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?”

    36 Jesús respondió: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis seguidores lucharían para que Yo no fuera entregado a los líderes judíos. Pero mi Reino no es de este mundo”

    37 Le preguntó Pilato: “¿Entonces tú eres el rey?”

    Jesús le respondió: “¡Tú estás diciendo que yo soy el rey! Para esto Yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Toda persona que es de la verdad, escucha mi voz”.

    38 Pilato le dijo: “¿Cuál es la verdad?”

    Después de decir esto, Pilato volvió a salir a hablar con la multitud de los judíos y les dijo: “No veo razón para condenar a este hombre. 39 Pero, ustedes tienen la costumbre de que les libere un prisionero en la fiesta de Pascua. ¿Quieren entonces que les libere al rey de los judíos?”

    40 Todos comenzaron a gritar de nuevo: “¡No a ese hombre! ¡Libera a Barrabás!”  Barrabás era un criminal.

    Capítulo 19

    1 En ese momento Pilato, tomando a Jesús, hizo que lo azotaran. 2 Los soldados hicieron una corona de ramas espinosas, se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con una capa roja, 3 diciéndole: “¡Viva el Rey de los judíos!”, y lo golpeaban en la cara.

     4 Pilato volvió a salir y dijo a la multitud: “¡Aquí se los traigo, para hacerles saber que no encuentro ningún delito para condenarlo!”

    5 Entonces Jesús salió con la corona de espinas en la cabeza y vestido con la capa roja. Pilato les dijo: “¡Aquí mismo está el hombre!”

    6 Cuando los principales sacerdotes y los guardias del Templo vieron a Jesús, comenzaron a gritar: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”

    Pilato les dijo: “Ustedes mismos tómenlo y crucifíquenlo porque yo no encuentro ninguna razón criminal para condenar a este hombre”.

    7 Los judíos le respondieron: “Nosotros tenemos una Ley, y de acuerdo a nuestra Ley, este hombre debe morir porque dice ser el Hijo de Dios”.

    8 Cuando Pilato oyó esto, tuvo aún más miedo. 9 Entró nuevamente al palacio y le preguntó a Jesús: “¿De dónde tú eres? Pero Jesús no le respondió. 10 Entonces Pilato le dijo: ¿No quieres hablar conmigo? Recuerda que tengo la autoridad para liberarte como para que te crucifiquen”.

    11 Jesús le respondió: “No tienes ninguna autoridad sobre mí, excepto solo aquella te ha sido dada por Dios. Por tanto, el que me ha entregado a ti, es culpable de un pecado mayor”.

    12 A partir de ese momento, Pilato quería liberar a Jesús, pero los judíos gritaban, diciendo: “Si liberas a ese hombre, ¡no eres amigo del Emperador! ¡Toda persona que se hace rey, es enemigo del Emperador!”

    13 Cuando Pilato oyó esto, sacó a Jesús afuera y se sentó en la sala del tribunal, en el lugar llamado “Acera de piedra”, o “Enlosado”, que en hebreo es “Gabatá”.

    14 Era casi mediodía y era el momento de la preparación de la Pascua. Pilato, entonces, dijo a los judíos: “¡Aquí está su Rey!”

    15 Pero ellos gritaron: “¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo!”.

    Pilato les preguntó: “¿Quieren ustedes que crucifique a su Rey?”

    Los principales sacerdotes respondieron: “Nuestro único rey es el Emperador”.

    16 Con esto Pilato entregó a Jesús a los soldados para que fuera crucificado. Ellos, entonces, se lo llevaron.

    17 Jesús salió llevando su cruz, yendo al lugar llamado “La Calavera” (que en hebreo se dice “Gólgota”).

    18 Allí los soldados crucificaron a Jesús, y también crucificaron a otros dos hombres, uno a cada lado de Él, estando Jesús en el medio. 19 Pilato también escribió en un letrero la causa de la condena que decía: “Jesús el Nazareno, rey de los judíos”. 20 Muchos de los judíos leyeron el letrero porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad. El letrero estaba escrito en hebreo, griego y latín.

     21 Entonces los principales sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: “No escribas: ‘Rey de los judíos’, sino escribe: ‘Este hombre dijo: yo soy el rey de los judíos’”.

    22 Pilato respondió: “Lo que he escrito, he escrito”.

    23 Después de que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica que era perfecta sin costura, toda tejida en una sola pieza de arriba a abajo. 24 Entonces los soldados se dijeron unos a otros: “No partamos la túnica, sino apostémosla para ver quien se la gana a la suerte”.

    Esto sucedió para que se cumpliese lo que dice la Escritura: “Repartieron mis vestidos entre ellos y sobre mi ropa echaron las suertes” (Ex 12:46; Nm 9:12; Sal 34:20). De esta manera lo hicieron los soldados.

    25 Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre,  María, la esposa de Cleofás, y también María Magdalena.

    26 Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien Él amaba, que estaba presente cerca de ella, le dijo: “Mujer, aquí mismo tienes a tu hijo”.

    27 Luego le dijo al discípulo: “Aquí está tu madre”. Y a partir de aquella hora, el discípulo la recibió para que se quedara con él.

    28 Después de ese momento, Jesús sabiendo que todo estaba ya consumado, para que se cumpliese lo que dice la Escritura, dijo: “¡Tengo sed!”

    29 Había un jarro lleno de vinagre, entonces ellos mojaron una esponja en el vinagre, pusieron la esponja en un rama de hisopo y le tocaron la boca con ella. 30 Cuando Jesús bebió el vinagre, dijo: “¡Todo está cumplido!”

    Luego bajando la cabeza, murió entregando el espíritu.

    31 Entonces los líderes judíos le pidieron a Pilato que rompiera las piernas de los que habían sido crucificados y que los quitara de las cruces. Porque era el día de la Preparación, y así los cuerpos no quedarían en la cruz en el sábado, pues aquel era el Gran Sábado.

    32 Los soldados, entonces, fueron y rompieron las piernas del primer hombre que había sido crucificado con Jesús y luego rompieron las piernas del otro, 33 pero cuando se acercaron a Jesús, vieron que ya estaba muerto y por eso no le rompieron las piernas. 34 Pero uno de los soldados atravesó el costado de Jesús con una lanza y al instante, salió sangre y agua.

    35 El que vio esto da testimonio, y su testimonio es verdadero, ya que él sabe que dice la verdad para que todos ustedes también crean 36 Estas cosas sucedieron para que se cumpliese lo que dice la Escritura: “Ninguno de sus huesos será roto”. 37 Y de igual manera otro lugar de la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”.

    38 Después de esto, José, de la ciudad de Arimatea, que era un discípulo de Jesús, pero en secreto, porque tenía miedo de los líderes judíos, le pidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesús. Pilato se lo permitió, y José fue y se llevó el cuerpo de Jesús. 39 Nicodemo, el que había ido a hablar con Jesús por la noche, fue también con José, llevando como unos treinta y cuatro kilos de una mezcla de aloe y mirra. 40 Los dos hombres tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en sábanas sobre las cuales habían extendido esta mezcla de especias aromáticas, como era la costumbre judía de preparar los cuerpos para ser sepultados.

    41 En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un jardín, y en ese jardín había una tumba nueva donde aún no se había sepultado a nadie. 42 Pusieron el cuerpo de Jesús allí porque la tumba estaba cerca ya que era la preparación de los judíos.

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8
  • Sábado Santo Vigilia Pascual Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-08

    Evangelio según

    San Mateo 28, 1-10

    1 Después del sábado, temprano en el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver la tumba. 2 De repente, hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor bajando del cielo, movió la piedra y se sentó sobre ella. 3Su apariencia era como la de un rayo y su ropa era blanca como la nieve. 4 Los guardias tuvieron tanto miedo de él que quedaron como muertos. 5 Entonces el ángel dijo a las mujeres: “¡No tengan miedo! Sé que están buscando a Jesús, quien fue crucificado, 6 pero Él no está aquí porque fue resucitado, como lo dijo. Vengan a ver el lugar donde fue colocado. 7 Ahora vayan rápidamente y digan a sus discípulos que fue resucitado de entre los muertos y ahora mismo va delante de ustedes a Galilea. Allí se dejará ver. Esto es lo que les digo”.

    8 Saliendo ellas de la tumba rápidamente con temor y gran alegría, corrieron a contarle la noticia a sus discípulos. 9 De repente, Jesús les salió al encuentro, diciendo: “Alégrense”; y ellas acercándose a Él, abrazaron sus pies y lo adoraron. 

    10 Entonces Jesús les dijo: “No tengan miedo! Vayan a avisar a mis hermanos para que vayan a Galilea y allí me verán”.

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9
  • Domingo la Resurrección del Señor Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-09

    Evangelio según

    San Juan 20, 1-9

    1 El primer día de la semana, el domingo, muy temprano en la mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a la tumba y vio que la piedra que cubría la entrada había sido movida. 2 Luego corrió al lugar donde estaban Simón Pedro y otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo: “Se llevaron al Señor de la tumba, y no sabemos dónde lo pusieron”.

    3 Pedro y el otro discípulo, saliendo de allí, fueron a la tumba. 4 Los dos corrieron juntos, pero el otro discípulo corrió más rápido que Pedro y llegó primero. 5 Inclinándose para mirar dentro, vio las sábanas de lino puestas allí pero no entró en la tumba. 6 Poco después llegó Simón Pedro y entró en la tumba. Él también vio las sábanas colocadas allí 7 y la tela que había sido puesta sobre la cabeza de Jesús, no estaba con las sábanas, sino que estaba enrollada a un lado aparte. 8 Entonces el otro discípulo, que había llegado primero, también entró en la tumba. Él vio y creyó. 9 Esto fue así porque todavía no habían entendido la Escritura, ya que era necesario que Jesús resucitase de entre los muertos. 10 Y los dos regresaron a casa con los suyos.

    11 María Magdalena  estaba llorando cerca de la entrada de la tumba. Mientras lloraba, se inclinó, miró dentro de la tumba 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde habían colocado el cuerpo de Jesús. Uno estaba a la cabecera y el otro a los pies. 13 Los ángeles le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”

    Ella les dijo: “¡Se llevaron a mi Señor y no sé dónde lo han puesto!

    14 Después de decir esto, se dio vuelta y vio a Jesús que estaba parado allí, pero no lo reconoció. 15 Entonces Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién estás buscando?”

    Ella pensó que era el jardinero y entonces le dijo: “Señor, si tú lo has sacado de aquí, dime dónde lo has puesto para que yo vaya a buscarlo”.

    16 Jesús dijo: “¡María!”.

    Ella se volvió y respondió en hebreo: “¡Rabbuní!”, que significa “Maestro mío”.

    17 Jesús le dijo: “No me detengas porque todavía no he subido a mi Padre, pero ve donde mis hermanos y diles: Yo subo hacia mi Padre y el Padre de ustedes, mi Dios y su Dios”.

    18 Entonces María Magdalena se fue de allí para anunciar la noticia a los discípulos: “He visto al Señor”, y lo que Él le había dicho.

    19 En ese mismo día, el primer día de la semana, el domingo, cuando llegó la noche, los discípulos de Jesús estaban reunidos en un lugar con las puertas cerradas, porque tenían miedo de los líderes judíos. Entonces Jesús vino, se paró en el medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

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10
  • Lunes I Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-10

    Evangelio según

    San Mateo 28, 8-15

    8 Saliendo ellas de la tumba rápidamente con temor y gran alegría, corrieron a contarle la noticia a sus discípulos. 9 De repente, Jesús les salió al encuentro, diciendo: “Alégrense”; y ellas acercándose a Él, abrazaron sus pies y lo adoraron. 

    10 Entonces Jesús les dijo: “No tengan miedo! Vayan a avisar a mis hermanos para que vayan a Galilea y allí me verán”.

    11 Mientras las mujeres todavía estaban en camino, algunos de los soldados que vigilaban la tumba regresaron a la ciudad y contaron a los jefes de los sacerdotes todo lo que había sucedido. 12 Los jefes, entonces, se reunieron con los líderes judíos y acordaron un plan para darle mucho dinero a los soldados 13 diciéndoles: “Digan que sus discípulos vinieron de noche, cuando ustedes dormían, y se robaron el cuerpo. 14 Si el Gobernador se entera de esto, nosotros lo convenceremos y pondremos a ustedes al seguro”.

    15 Ellos tomando el dinero, hicieron como habían sido instruidos, y ese rumor fue divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

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11
  • Martes I Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-11

    Evangelio según

    San Juan 20, 11-18

    11 María Magdalena  estaba llorando cerca de la entrada de la tumba. Mientras lloraba, se inclinó, miró dentro de la tumba 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde habían colocado el cuerpo de Jesús. Uno estaba a la cabecera y el otro a los pies. 13 Los ángeles le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”

    Ella les dijo: “¡Se llevaron a mi Señor y no sé dónde lo han puesto!

    14 Después de decir esto, se dio vuelta y vio a Jesús que estaba parado allí, pero no lo reconoció. 15 Entonces Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién estás buscando?”

    Ella pensó que era el jardinero y entonces le dijo: “Señor, si tú lo has sacado de aquí, dime dónde lo has puesto para que yo vaya a buscarlo”.

    16 Jesús dijo: “¡María!”.

    Ella se volvió y respondió en hebreo: “¡Rabbuní!”, que significa “Maestro mío”.

    17 Jesús le dijo: “No me detengas porque todavía no he subido a mi Padre, pero ve donde mis hermanos y diles: Yo subo hacia mi Padre y el Padre de ustedes, mi Dios y su Dios”.

    18 Entonces María Magdalena se fue de allí para anunciar la noticia a los discípulos: “He visto al Señor”, y lo que Él le había dicho.

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12
  • Miércoles I Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-12

    Evangelio según

    San Lucas 24, 13-35

    13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a una aldea llamada Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14 Hablaban de todo lo que había sucedido. 15 Mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos, 16 pero los ojos de ellos estaban velados de manera que no lo podían reconocer. 17 Entonces Jesús les preguntó: “¿De qué están hablando entre ustedes mientras caminan y por qué están tristes?”

    18 Uno de ellos, llamado Cleofás, dijo: “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que sucedió allí en estos últimos días?”

    19 Entonces Él les preguntó: “¿Qué cosas?”

    Ellos respondieron:

    “Lo que le pasó a Jesús, el nazareno, quien era un profeta, poderoso en obra y palabra delante de Dios y de toda la gente. 20 Los principales sacerdotes y nuestros líderes lo entregaron para que lo sentenciaran a muerte y lo crucificaron. 21 Sin embargo, nosotros esperábamos que fuera Él quien libraría al pueblo de Israel. Pero han pasado tres días desde que sucedió todo esto. 22 Algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados, ya que fueron a la tumba al amanecer 23 y no encontraron su cuerpo; entonces regresaron diciendo que vieron a ángeles quienes les dijeron que Él está vivo. 24 Algunos de nuestros compañeros fueron a la tumba y vieron que lo que dijeron las mujeres realmente sucedió, pero no vieron a Jesús”.

    25 Entonces Jesús les dijo: “¡Tontos y lentos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 Porque era necesario que el Mesías sufriera y así recibiera toda la gloria de Dios”.

    27 Y comenzó a explicar todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de Él, comenzando con los libros de Moisés y los escritos de todos los Profetas.

    28 Cuando se acercaron al pueblo al que iban, Jesús hizo como si fuera más lejos, 29 pero ellos lo invitaron a quedarse, diciendo: “Quédate con nosotros porque es tarde y se acerca la noche”.

    Entonces Jesús entró para estar con ellos. 30 Sucedió que estando sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio. 31 Entonces se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús, pero Él desapareció de su vista. 32 En ese momento ellos se decían el uno al otro: “¿No parecía que nuestros corazones ardían dentro de nuestro pecho cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

    33 Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron a los once apóstoles reunidos y a los que estaban con ellos 34 quienes decían: “Verdaderamente, el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón”.

    35 Entonces los dos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo reconocieron al Señor cuando partió el pan.

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13
  • Jueves I Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-13

    Evangelio según

    San Lucas 24, 35-48

    35 Entonces los dos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo reconocieron al Señor cuando partió el pan.

    36 Mientras decían esto, Jesús apareció de repente entre ellos y dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

    37 Tenían miedo y estaban asombrados, y pensaban que estaban viendo a un fantasma. 38 Pero Él dijo: ¿Por qué están asustados? ¿Por qué hay tantas dudas en su corazón? 39 Miren mis manos y pies y vean que soy yo mismo. Tóquenme y vean, porque un fantasma no tiene carne ni huesos, como pueden ver que yo tengo”.

    40 Jesús, diciendo esto, mostró sus manos y pies, 41 pero todavía ellos no lo creían, porque estaban muy contentos y maravillados. Luego les preguntó: “¿Tienen algo de comer aquí?”

    42 Le dieron un trozo de pescado asado, 43 que tomó y comió delante de ellos. 44 Entonces Él dijo: “Estas son las palabras que les hablé mientras aún estaba con ustedes, que era necesario que se cumplieran todas estas cosas que han sido escritas sobre mí en la Ley de Moisés, en los libros de los Profetas y en los Salmos”.

    45 Entonces Jesús abrió sus mentes para que entendieran las Escrituras 46 y les dijo:

    “Lo que está escrito es que era necesario que el Mesías muriera y resucitara de entre los muertos al tercer día; 47 y que, en su nombre, se predicara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando en Jerusalén. 48 Ustedes son testigos de estas cosas.

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14
  • Viernes I Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-14

    Evangelio según

    San Juan 21, 1-14

    1 Después de estas cosas, Jesús se apareció nuevamente a sus discípulos, en la orilla del lago de Galilea, el mar de Tiberias, y allí se manifestó de la siguiente manera:

    2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado “el Gemelo”, Natanael, que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3 Simón Pedro dijo a los demás: “Voy a pescar”. Ellos le dijeron: “¡También nosotros vamos a pescar contigo!”

    Entonces todos fueron y subieron a la barca, pero esa noche no pescaron nada. 4 Por la mañana, cuando ya iba amaneciendo, Jesús se hizo presente en la playa, pero ellos no sabían que era Él. 5 Entonces Jesús les dijo: “Muchachos, ¿tienen algo de comer allí? Ellos le respondieron: “No”.

    6 Jesús les dijo entonces: “Tiren la red en el lado derecho de la barca y allí encontrarán pescados”. Tiraron la red y poco después ya no podían echarla dentro de la barca, debido a la gran cantidad de pescados que tenía. 7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”

    Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la ropa, porque se la había quitado, y se arrojó al agua. 8 Los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red con los peces, ya que estaban a solo cien metros de la orilla de la playa. 9 Cuando salieron de la barca, bajando a tierra, vieron un pequeño fuego allí, con un pescado sobre las brasas, y pan. 10 Entonces Jesús les dijo: “Traigan los pescados que acaban de sacar”.

    11 Simón Pedro se subió a la barca y arrastró la red a tierra. Estaba llena de grandes pescados, ciento cincuenta y tres, y a pesar de esto la red no se rompió.

    12 Jesús les dijo: “¡Vengan y coman!” Ninguno de ellos se atrevía a preguntarle: ¿Tú quién eres?”, porque sabían que era el Señor. 13 Jesús vino, tomó el pan y se los dio, y de la misma manera hizo con el pescado.

    14 Ésta era ya la tercera vez que Jesús, después de haber resucitado de entre los muertos, se aparecía a sus discípulos.

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15
  • Sábado I Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-15

    Evangelio según

    San Marcos 16, 9-15

    9 Después de haber resucitado muy temprano el domingo, Jesús se le apareció por primera vez a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. 10 Ella fue a contarle esto a los que habían estado con Jesús, porque estaban tristes y llorando. 11 Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y se le había aparecido, no le creyeron.

    12 Después de esto, Jesús se apareció con otro aspecto a dos de los discípulos que caminaban hacia el campo. 13 Ellos regresaron y se lo anunciaron al resto de los discípulos, pero tampoco a ellos les creyeron.

    14 Luego, Jesús se apareció a los once discípulos mientras estaban reclinados en la mesa. Los reprendió por su falta de fe y por su dureza de corazón porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

    15 Entonces Él les dijo: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la humanidad.

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16
  • Domingo II Semana de Pacua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-16

    Evangelio según

    San Juan 20, 19-31

    19 En ese mismo día, el primer día de la semana, el domingo, cuando llegó la noche, los discípulos de Jesús estaban reunidos en un lugar con las puertas cerradas, porque tenían miedo de los líderes judíos. Entonces Jesús vino, se paró en el medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

    20 Después de haberles dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos estaban muy felices de ver al Señor. 21 Entonces Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Así como el Padre me envió, yo también los envío”.

    22 Habiendo dio esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. 23 Si perdonan los pecados de alguien, esos pecados le son perdonados; pero si no los perdonan, esos pecados no serán perdonados”.

    24 Resulta que Tomás, uno de los doce, que se llamaba “el Gemelo”, no estaba con ellos cuando Jesús llegó. 25 Entonces los otros discípulos le dijeron a Tomás: “¡Hemos visto al Señor!”

    Él les dijo: “Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no toco con mi dedo en el lugar de los clavos y pongo mi mano sobre su costado, ¡no lo creeré!”

    26 Después de una semana, los discípulos de Jesús estaban reunidos nuevamente allí con las puertas cerradas, y Tomás estaba con ellos. Jesús vino, se paró entre ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

    27 Entonces Jesús le dijo a Tomás: “Coloca aquí tu dedo y mira mis manos; coloca aquí tu mano y métela en mi costado. ¡Deja de dudar, sino más bien cree!

    28 Tomas exclamó: ¡Señor mío y Dios mío!”

    29 Jesús le dijo: “¿Creíste porque me has visto?¡Felices los que no vieron, pero creyeron!”

    30 Jesús hizo muchas otras señales delante de sus discípulos que no están escritas en este libro. 31 Pero estas cosas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y de esta manera, creyendo, puedan tener vida a través de su nombre”.

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17
  • Lunes II Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-17

    Evangelio según

    San Juan 3, 1-8

    1 Había un fariseo llamado Nicodemo, que era el líder de los judíos. 2 Una noche él fue a visitar a Jesús y le dijo: “Rabí, sabemos que eres un maestro que ha venido de Dios, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él”.

    3 Jesús respondió: “Te digo ciertamente que nadie puede ver el Reino de Dios a menos que nazca de nuevo”.

    4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede una persona vieja nacer de nuevo? ¿Puede volver a entrar en el útero de su madre y nacer de nuevo?”

    5 Jesús le contestó: “Te digo ciertamente que nadie puede entrar en el Reino de Dios a menos que haya nacido del agua y del Espíritu. 6 Quien nace de la carne, carne humana es; y el que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 Así que no te sorprendas porque dije que todos necesitan nacer de nuevo. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes el ruido que hace, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede a todo aquel que es nacido del Espíritu”.

    TRADUCCIÓN EL NUEVO EVANGELIZADOR

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18
  • Martes II Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-18

    Evangelio según

    San Juan 3, 7b-15

    7 Así que no te sorprendas porque dije que todos necesitan nacer de nuevo. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes el ruido que hace, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede a todo aquel que es nacido del Espíritu”.

    9 Preguntó Nicodemo: “¿Cómo puede suceder esto?”

    10 Jesús le respondió: “¿Tú eres maestro del pueblo de Israel y no lo entiendes? 11 Ciertamente te digo que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no quieren aceptar nuestro testimonio. 12 Si no crees cuando les hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo creerán si hablo de las cosas del cielo? 13 Nadie subió al cielo excepto el Hijo del Hombre, que descendió del cielo”.

    14 “Así como Moisés, en el desierto, levantó la serpiente de bronce, también el Hijo del Hombre debe ser levantado, 15 para que todos los que creen en Él puedan tener vida eterna.

    TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

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19
  • Miércoles II Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-19

    Evangelio según

    San Juan 3, 16-21

    16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todos los que creen en Él no mueran, sino que tengan vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvado por Él”.

    18 “El que cree en el Hijo no es juzgado; pero el que no cree, ya ha sido juzgado porque no cree en el único Hijo de Dios. 19 Y así es como se realiza la condenación: cuando la luz vino al mundo, las personas amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que practica el mal odia la luz y huye de ella, para que sus obras no sean censuradas. 21 Pero aquel que vive de acuerdo con la verdad busca la luz, para que se pueda ver claramente que sus obras se realizan de acuerdo con la voluntad de Dios”.

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20
  • Jueves II Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-20

    Evangelio según

    San Juan 3, 31-36

    31 “El que viene de arriba es el más importante de todos, y el que viene de la tierra es de la tierra y habla de cosas terrenales. Quien viene del cielo es el más importante de todos. 32 Él habla de lo que vio y oyó, pero nadie acepta su testimonio. 33 Cualquiera que acepte su testimonio prueba que lo que Dios dice es verdad. 34 El que Dios envió dice las palabras de Dios porque Dios da del Espíritu con abundancia. 35 El Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en su mano. 36 Por tanto, el que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero quien desobedezca al Hijo no tendrá vida, sino que la ira de Dios permanecerá sobre esa persona”.

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21
  • Viernes II Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-21

    Evangelio según

    San Juan 6, 1-15

    1 Después de esto, Jesús cruzó el lago de Galilea, que también se llama Tiberíades, 2 y una gran multitud lo seguía porque habían visto los milagros que Jesús había hecho, sanando a los enfermos. 3 Jesús subió a una colina y se sentó allí con sus discípulos. 4 La Pascua, la fiesta principal de los judíos, estaba cerca.

    5 Jesús alzando los ojos, vio que una gran multitud se acercaba a Él. Entonces le dijo a Felipe: “¿Dónde vamos a comprar comida para todas estas personas?” 6 Pero Jesús sabía muy bien lo que iba a hacer, pero dijo esto para poner a prueba a Felipe.

    7 Felipe le respondió así: “Ni si quiera con el salario de seis meses y medio bastaría para que cada persona reciba un poco de pan”.

    8 Entonces uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: 9 “Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos peces pequeños. Pero, ¿qué será esto para tanta gente?

    10 Jesús dijo: “Hagan que todos se sienten en el suelo”, ya que había mucha hierba en ese lugar; entonces todos se sentaron, eran como cinco mil hombres. 11 Seguidamente, Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias a Dios, los repartió entre los que estaban recostados; de la misma manera repartió los peces, y todos comieron a gusto. 12 Cuando estuvieron satisfechos, les dijo a los discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes para que no se pierda nada”.

    13 Recogieron los pedazos y llenaron doce canastas con lo que quedaba de los cinco panes de cebada. 14 Las personas, cuando vieron la señal que Jesús había hecho, dijeron: “Verdaderamente, ¡Él es el Profeta que debía venir al mundo!”

    15 Jesús, entonces, se dio cuenta que querían tomarlo por la fuerza para hacerlo rey, así que regresó Él solo a la montaña.

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22
  • Sábado II Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-22

    Evangelio según

    San Juan 6, 16-21

    16 Cuando estaba anocheciendo, los discípulos de Jesús bajaron al lago; 17 se subieron a una barca y comenzaron a cruzar el lago hacia la ciudad de Capernaúm. Cuando ya estaba oscuro, Jesús todavía no había venido a su encuentro. 18 De repente, un fuerte viento comenzó a soplar y a agitar las olas. 19 Los discípulos, que ya habían remado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre el agua y acercándose a la barca.; y en ese momento tuvieron mucho miedo.

    20 Pero Jesús les dijo: “Soy Yo. ¡No tengan miedo!” 21 Luego lo recibieron con placer en la barca y de inmediato llegaron al lugar donde iban.

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23
  • Domingo III Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-23

    Evangelio según

    San Lucas 24, 13-35

    13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a una aldea llamada Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14 Hablaban de todo lo que había sucedido. 15 Mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos, 16 pero los ojos de ellos estaban velados de manera que no lo podían reconocer. 17 Entonces Jesús les preguntó: “¿De qué están hablando entre ustedes mientras caminan y por qué están tristes?”

    18 Uno de ellos, llamado Cleofás, dijo: “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que sucedió allí en estos últimos días?”

    19 Entonces Él les preguntó: “¿Qué cosas?”  Ellos respondieron:

    “Lo que le pasó a Jesús, el nazareno, quien era un profeta, poderoso en obra y palabra delante de Dios y de toda la gente. 20 Los principales sacerdotes y nuestros líderes lo entregaron para que lo sentenciaran a muerte y lo crucificaron. 21 Sin embargo, nosotros esperábamos que fuera Él quien libraría al pueblo de Israel. Pero han pasado tres días desde que sucedió todo esto. 22 Algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados, ya que fueron a la tumba al amanecer 23 y no encontraron su cuerpo; entonces regresaron diciendo que vieron a ángeles quienes les dijeron que Él está vivo. 24 Algunos de nuestros compañeros fueron a la tumba y vieron que lo que dijeron las mujeres realmente sucedió, pero no vieron a Jesús”.

    25 Entonces Jesús les dijo: “¡Tontos y lentos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 Porque era necesario que el Mesías sufriera y así recibiera toda la gloria de Dios”.

    27 Y comenzó a explicar todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de Él, comenzando con los libros de Moisés y los escritos de todos los Profetas.

    28 Cuando se acercaron al pueblo al que iban, Jesús hizo como si fuera más lejos, 29 pero ellos lo invitaron a quedarse, diciendo: “Quédate con nosotros porque es tarde y se acerca la noche”.

    Entonces Jesús entró para estar con ellos. 30 Sucedió que estando sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio. 31 Entonces se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús, pero Él desapareció de su vista. 32 En ese momento ellos se decían el uno al otro: “¿No parecía que nuestros corazones ardían dentro de nuestro pecho cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

    33 Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron a los once apóstoles reunidos y a los que estaban con ellos 34 quienes decían: “Verdaderamente, el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón”.

    35 Entonces los dos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo reconocieron al Señor cuando partió el pan.

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24
  • Lunes III Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-24

    Evangelio según

    San Juan 6, 22-29

    22 Al día siguiente, la multitud que estaba en el otro lado del lago vio que solo había llegado una barca allí y que Jesús no se había embarcado con los discípulos, ya que se habían ido solos. 23 Mientras tanto, otras barcas habían llegado desde la ciudad de Tiberíades y se detuvieron cerca del lugar donde la multitud había comido el pan después de que el Señor Jesús había dado gracias. 24 Entonces, cuando la multitud vio que Jesús y sus discípulos no estaban allí, se subieron a las barcas y salieron a Capernaúm para buscarlo.

    25 Posteriormente, la multitud encontró a Jesús en el otro lado del lago, y le preguntaron: “Rabí, ¿cuándo llegaste aquí?”

    26 Jesús les respondió: “Ciertamente les digo que me buscan porque comieron de los panes y quedaron satisfechos y no porque han visto las señales. 27 No trabajen para obtener la comida que se termina, sino para obtener la comida que dura para la vida eterna que el Hijo del Hombre les dará, porque Él es quien Dios el Padre ha marcado con su sello de aprobación”.

    28 Ellos, entonces, le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para poner en práctica lo que Dios quiere?”

    29 Respondió Jesús: “¡Dios quiere que crean en el que Él envió!”

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25
  • Martes III Semana de Cuaresma Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-25

    Evangelio según

    San Marcos 16, 15-20

    15 Entonces Él les dijo: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la humanidad. 16 El que crea y sea bautizado será salvado, pero el que no crea será condenado. 17 Estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevos idiomas; 18 tomarán serpientes en las manos y si bebieran el veneno, no serán lastimados, pondrán las manos sobre los enfermos y éstos se pondrán bien”.

    19 Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó al lado derecho de Dios. 20 Ellos, yéndose, comenzaron a proclamar por todas partes, siendo el Señor su cooperador en la obra y confirmando su palabra por medio de las señales que les acompañaban.

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26
  • Miércoles III Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-26

    Evangelio según

    San Juan 6, 35-40

    35 Jesús les respondió: “Yo soy el pan de vida. Quien venga a mí nunca tendrá hambre, y quien crea en mí nunca tendrá sed. 36 Pero ya les he dicho que ustedes no creen, aunque me han visto. 37 Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y de ninguna manera tiraré afuera a los que vienen a mí. 38 Porque yo he bajado del cielo para hacer la voluntad del que me envió y no para hacer la mía. 39 Y la voluntad del que me envió es esta: que ninguno de los que el Padre me ha dado se perderá, sino que los resucitaré en el día final. 40 La voluntad del que me ha enviado es que todos los que han visto al Hijo y creen en Él tengan vida eterna; y yo, en el último día, los resucitaré”.

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27
  • Jueves III Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-27

    Evangelio según

    San Juan 6, 44-51

    44 Solo aquellos traídos por el Padre que me envió pueden venir a mí, y yo los resucitaré en el día final. 45 Ha sido escrito en los Profetas: “Todos serán enseñados por Dios”. Y todos los que oyen al Padre y aprenden de Él vienen a mí. 46 Esto no significa que alguien haya visto al Padre, excepto el que viene de Dios; Él ha visto al Padre”.

    47 “Ciertamente les digo que quien cree tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Sus antepasados ​​comieron el maná en el desierto, pero murieron. 50 Aquí está el pan que baja del cielo, y el que coma de este pan nunca morirá. 51 Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguien come este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré para que el mundo tenga vida es mi carne”.

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28
  • Viernes III Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-28

    Evangelio según

    San Juan 6, 52-59

    52 Luego los judíos  comenzaron a discutir entre ellos, diciendo: “¿Cómo puede este hombre dar su propia carne para que comamos?”

    53 Entonces Jesús les dijo: “Ciertamente les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55 Porque mi carne es la verdadera comida, y mi sangre es la verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, vive en mí, y yo vivo en él. 57 El Padre, que tiene vida, me envió, y por Él tengo vida; de la misma manera todo el que coma mi cuerpo, vivirá a causa de mí. 58 Este es el pan que bajó del cielo. No es como el pan que comieron sus antepasados ​​y aún murieron. La persona que coma de este pan vivirá para siempre”.

    59 Jesús dijo estas cosas cuando estaba enseñando en la sinagoga de Capernaúm.

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29
  • Sábado III Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-29

    Evangelio según

    San Juan 6, 60-69

    60 Muchos de los discípulos de Jesús cuando escucharon estas cosas, dijeron: “¡Lo que enseña es muy difícil! ¿Quién puede aceptar esta enseñanza?”

    61 Jesús, sabiendo que sus discípulos estaban murmurando sobre esto, les dijo: “¿Esto los escandaliza? 62 ¿Y qué pasaría si vieran al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes? 63 El Espíritu es quien da vida, pero el ser humano carnal no puede hacer eso. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, 64 pero algunos de ustedes todavía no creen”.

    Jesús dijo esto porque sabía desde el principio quién no iba a creer en Él y también quién lo iba a traicionar.

    65 Jesús continuó diciendo: “Por eso les he dicho que solo la persona traída por el Padre puede venir a mí”.

    66 Debido a esto, muchos de los discípulos de Jesús lo abandonaron y ya no lo acompañaban. 67 Luego Jesús preguntó a los doce: “¿Acaso ustedes también quieren irse?”

    68 Simón Pedro le respondió: “¿A quién vamos a seguir, Señor? ¡Tú tienes las palabras que dan vida eterna! 69 y nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

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30
  • Domingo IV Semana de Pascua Ciclo A
    Todo el día
    2023-04-30

    Evangelio según

    San Juan 10, 1-10

    1 Jesús dijo: “Ciertamente les digo que quien no entra en el corral de las ovejas por la puerta, es un ladrón y un bandido. 2 Pero el pastor de las ovejas entra por la puerta. 3 El portero le abre la puerta y las ovejas reconocen su voz cuando las llama por su nombre, y las saca fuera del corral. 4 Cuando están todas afuera, él va delante de ellas y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. 5 Pero de ninguna manera ellas seguirán a un extraño; por el contrario, huirán de él porque no conocen la voz de los extraños”.

    6 Jesús hizo esta comparación, pero nadie entendió lo que quería decir.

    7 Entonces Jesús volvió a decirles: “Ciertamente les digo que Yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que vinieron antes de mí, son ladrones y bandidos, pero las ovejas no prestaron atención a sus voces. 9 Yo soy la puerta. El que entre por mí será salvo, y podrá entrar y salir, y siempre encontrará alimento. 10 El ladrón solo viene a robar, matar y destruir; pero Yo he venido para que las ovejas tengan vida, y la tengan en abundancia”.

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