Domingo de Ramos de la Pasión del Señor Ciclo A

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2023-04-02 Todo el día

Evangelio según

San Mateo 26, 14-75. 27, 1-66

14 Entonces uno de los doce discípulos, llamado Judas Iscariote, fue a hablar con los jefes de los sacerdotes, 15 y les dijo: “¿Cuánto me quieren dar si yo se los entrego? Ellos le fijaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces Judas estaba buscando una oportunidad para entregar a Jesús.

17 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”

18 Él les respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de un cierto hombre y díganle: ‘El Maestro dice: mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”.

19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les ordenó y prepararon la cena de Pascua. 20 Cuando anocheció, Jesús se sentó a comer con los doce. 21 Durante la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes me traicionará”.

22 Estaban profundamente entristecidos y, uno por uno, comenzaron a preguntarle: “¿Acaso soy yo, Señor?”

23 Él respondiendo, dijo: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me traicionará. 24 Porque el Hijo del Hombre morirá como está escrito sobre Él, pero ¡ay del que traiciona al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para tal hombre que nunca hubiera nacido!”

25 Entonces respondiendo Judas, el traidor, le preguntó: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le dijo: “Tú lo has dicho”.

26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, bendiciéndolo, lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es mi cuerpo”.

27 Después, tomando la copa y dando gracias, se la dio a ellos, diciendo: “Beban todos de ella 28 porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada en favor de muchos para el perdón de los pecados. 29 Les digo que no volveré a beber este fruto de la uva hasta el día que beba un vino nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre”.

30 Luego cantaron himnos y se fueron al Monte de los Olivos, 31 y entonces Jesús les dijo: “Esta noche todos ustedes perderán la fe por causa mía, porque ha sido escrito: ‘Mataré al pastor, y las ovejas serán dispersadas’.32 Pero después de que Yo sea resucitado, iré delante de ustedes a Galilea”.

33 Entonces Pedro le dijo a Jesús, declarando: “Nunca te abandonaré, incluso si todos lo demás te abandonan”.

34 Pero Jesús le dijo: “Ciertamente te digo que esta misma noche, antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces”.

35 Pedro le respondió: “¡Nunca diré que no te conozco, aún si tuviera que morir contigo!” Y todos los otros discípulos dijeron lo mismo.

36 Jesús, entonces, llegó con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo a los discípulos: “Siéntense aquí mientras yo voy a rezar”.

37 Jesús fue, llevando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo con él, y comenzó a sentir gran tristeza y angustia 38 y les dijo: “Mi alma está muy triste hasta el punto de muerte. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo”.

39 Caminado un poco más lejos, se postró con la cara en el suelo y rezaba, diciendo: “Padre mío, si es posible, ¡quítame esta copa de sufrimiento! Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.

40 Luego regresó hacia donde estaban los discípulos y los encontró dormidos, y le dijo a Pedro: “¿No han podido estar despiertos conmigo ni una hora? 41 Estén despiertos y recen para que no entren en tentación. El espíritu de hecho está dispuesto, pero la naturaleza humana es débil”.

42 Por segunda vez Jesús se fue y oró, diciendo: “Padre mío, si esta copa de sufrimiento no se puede quitar de mí sin que yo la beba, entonces que se haga tu voluntad”.

43 Regresó otra vez y los encontró dormidos porque sus ojos estaban pesados de sueño. 44 Jesús los dejó de nuevo y se fue a rezar por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Luego volvió a donde estaban los discípulos y les preguntó: ¿Siguen durmiendo y descansando? Miren: ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre está siendo entregado en manos de los pecadores. 46 Levántense y vámonos. ¡Aquí se acerca el que me traiciona!

47 Jesús todavía estaba hablando cuando llegó Judas, uno de los doce. Una gran multitud lo acompañaba armada con espadas y palos, que había sido enviada por los jefes de los sacerdotes y líderes judíos. 48 El traidor les había acordado esta señal: “Arresten al hombre a quien dé un beso, porque ése es”. 49 Judas se acercó a Jesús y le dijo: “Maestro, la paz”. Y lo besó. 50 Entonces Jesús le dijo: “Amigo, haz lo que viniste a hacer”. Luego se acercaron, le echaron mano a Jesús y lo arrestaron. 51 Pero uno de los que estaban allí con Jesús extendiendo la mano, sacó su espada, y atacando a un sirviente del Sumo Sacerdote, le cortó una oreja.

52 Entonces Jesús le dijo: “Guarda tu espada, porque quien use una espada será asesinado por una espada. 53 ¿No sabes que, si le pidiera ayuda a mi Padre, me enviaría doce ejércitos de ángeles ahora mismo? 54 Pero en este caso, ¿cómo podría cumplirse lo que dicen las Escrituras?

55 En aquella hora Jesús dijo a la gente: “¿Vienen con espadas y palos para arrestarme como si fuera un bandido? Estaba enseñando todos los días en el patio del Templo, y no me arrestaron. 56 Pero todo esto está sucediendo para que se cumplan las Escrituras de los profetas”. Entonces todos los discípulos dejándolo huyeron.

57 Los hombres que arrestaron a Jesús lo llevaron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se reunieron algunos maestros de la Ley y algunos líderes judíos. 58 Pedro lo seguía desde lejos hasta llegar al patio de la casa del Sumo Sacerdote; entrando se sentó con los guardias para ver cómo iba a terminar.

59 Los jefes de los sacerdotes y todo el Alto Concilio del Sanedrín buscaban alguna acusación falsa contra Jesús para condenarlo a muerte; 60 pero no pudieron encontrar nada contra Él, aunque muchos afirmaban testimonios falsos sobre Él. Pero después vinieron dos testigos 61 que afirmaron: “Este hombre dijo: ‘Puedo destruir el Templo y construirlo nuevamente en tres días’”.

62 Entonces el Sumo Sacerdote se levantó y le preguntó a Jesús: “¿No vas a responder? ¿Qué declaran éstos contra ti?”

63 Pero Jesús guardaba silencio. Entonces el Sumo Sacerdote le volvió a preguntar: “En nombre del Dios viviente, exijo que nos digas si eres el Mesías, el Hijo de Dios”.

64 Jesús le respondió: “Tú lo has dicho. Además, les digo que desde ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentado al lado derecho del poder de Dios y viniendo sobre las nubes del cielo”.

65 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó su propia ropa y dijo: “¡Ha blasfemado! ¡Ya no necesitamos más testigos! ¡Acaban ustedes de escuchar esta blasfemia! 66 ¿Qué deciden? Ellos respondieron: “¡Es culpable de muerte!”

67 Luego le escupieron en el rostro y lo abofetearon, mientras que otros lo golpearon con varas 68 diciéndole: “Profetízanos, oh Mesías, quién es el que te ha golpeado”.

69 Pedro estaba sentado afuera en el patio cuando una de las criadas se le acercó, diciendo: “También tú estabas con Jesús, el Galileo”.

70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo: “No sé de qué estás hablando”.

71 Luego se fue a la entrada del patio y otra criada lo vio y dijo a la gente que estaba allí: “También éste estaba con Jesús, el Nazareno”.

72 De nuevo lo negó jurando: “No conozco a ese hombre”.

73 Poco después, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: “De verdad, también tú eres uno de ellos, porque tu manera de hablar te delata”.

74 Entonces Pedro comenzó a maldecir y jurar: “¡No conozco al hombre!” E inmediatamente un gallo cantó, 75 y Pedro recordó lo dicho por Jesús: “Antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces”. Entonces saliendo al abierto, lloró amargamente.

1 Tan pronto como amaneció, todos los jefes de los sacerdotes y líderes judíos se reunieron para planear matar a Jesús. 2 Habiéndolo atado, se lo llevaron y lo entregaron al gobernador Pilato.

3 Cuando Judas, el traidor, vio que había sido condenado, sintió remordimiento y fue a devolver las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y líderes judíos, 4 diciendo: “He pecado, entregando sangre de un inocente”. Pero ellos dijeron: “¿Qué tenemos que ver con eso? El problema es tuyo”.

5 Entonces Judas arrojando el dinero al Templo, salió de allí, se fue y se ahorcó.

6 Los jefes de los sacerdotes tomando el dinero, dijeron: “Este es dinero manchado de sangre, y no es permitido ponerlo en la caja de las ofrendas del Templo”.

7 Después de haber discutido el asunto, decidieron usar el dinero para comprar “el campo del alfarero”, a fin de servir como cementerio para los extranjeros. 8 Es por eso que ese campo todavía es llamado “Campo de Sangre”. 9 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: “Tomaron las treinta monedas de plata, el precio que el pueblo de Israel había acordado, 10 y las usaron para comprar el campo del alfarero, como el Señor me lo había dado ordenado” (Jer 19:1-13; 32:6-9).

11 Jesús estuvo de pie ante el gobernador, quien lo interrogó, diciendo: “¿Eres el rey de los judíos?” Jesús le respondió: “Tú lo dices”.

12 Pero cuando Jesús fue acusado por los jefes de los sacerdotes y los líderes judíos, no respondió nada. 13 Entonces Pilato le dijo: “¿No estás escuchando las acusaciones que están haciendo en tu contra?”

14 Pero él no le respondió ni una sola palabra, y por esto el Gobernador se sorprendió mucho.

15 Cada fiesta de Pascua, Pilato solía liberar a uno de los prisioneros, al que quería la gente. 16 En ese momento, tenían un prisionero famoso llamado, (Jesús) Barrabás. 17 Entonces, cuando la multitud se reunió, Pilato les dijo: “¿A quién quieren que libere? ¿A Barrabás o a Jesús, el llamado Mesías?

18 Pilato sabía bien que los líderes judíos lo habían entregado por envidia.

19 Mientras Pilato estaba sentado en la sala del tribunal, su esposa le envió el siguiente mensaje: “No tengas nada que ver con este hombre inocente porque esta noche, en un sueño, he sufrido mucho por causa de Él”.

20 Los jefes de los sacerdotes y los líderes judíos convencieron, entonces, a la multitud para que pidieran a Barrabás y sentenciaran a muerte a Jesús. 21 Preguntando el gobernador, les dijo: “¿Cuál de los dos quieren que libere?” Ellos dijeron: “Barrabás”.

22 Pilato les dijo: “¿Qué haré entonces con Jesús, el llamado Mesías?” le dijeron todos: “¡Sea crucificado!”

23 Él les preguntó: “¿Qué mal ha hecho? Pero ellos comenzaron a gritar con más fuerza: “¡Sea crucificado!”.

24 Pero cuando Pilato vio que no estaba obteniendo nada sino por el contrario se estaba formando una revuelta, envió a buscar agua y se lavó las manos delante de la gente y dijo: “Soy inocente de la sangre de este hombre. Véansela ustedes”.

25 Y toda la gente respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

26 Entonces Pilato les soltó a Barrabás; luego hizo azotar a Jesús y lo entregó para ser crucificado.

27 En ese momento los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron a toda la tropa a su alrededor. 28 Le quitaron la ropa y le pusieron encima una capa roja; 29 luego trenzaron una corona de ramas espinosas, se la pusieron en la cabeza y le pusieron un bastón en la mano derecha. Seguidamente comenzaron a arrodillarse delante de Él y a burlarse, diciéndole: “¡Viva, el Rey de los judíos!”

30 Escupiéndole, tomaron el bastón y lo golpearon en la cabeza. 31 Después de burlarse de Él, le quitaron la capa roja y lo vistieron con sus propias ropas; luego lo llevaron para crucificarlo.

32 Mientras salían, los soldados se encontraron con un hombre llamado Simón, de la ciudad de Cirene, y lo obligaron a cargar su cruz. 33 Llegaron a un lugar llamado Gólgota que significa “Lugar de la Calavera”. 34 Allí le dieron a beber vino mezclado con hiel, pero después de probarlo, no lo quiso beber. 35 Después de haberlo crucificado, dividieron sus ropas entre ellos, sorteándolos a dados. 36 Mientras estaban sentados allí, lo vigilaban. 37 Además colocaron un letrero sobre su cabeza con la acusación contra Él: “Éste es Jesús, el Rey de los judíos”. 38 En ese momento también con Él crucificaron a dos ladrones: uno a su derecha y el otro a su izquierda.

39 Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: “Tú que destruirías el Templo y en tres días lo volverías a construir! Si eres el Hijo de Dios, ¡baja ahora de la cruz!

41 Los jefes de los sacerdotes, maestros de la Ley y líderes judíos también decían: 42 “¡Él salvó a otros, pero no puede salvarse a sí mismo! Si es el rey de Israel que baje de la cruz ahora mismo y le creeremos. 43 Confió en Dios, que Él lo libre ahora si quiere porque ha dicho: ‘Soy Hijo de Dios’”.

44 E incluso los ladrones que estaban crucificados con Él también lo insultaban.

45 Al mediodía comenzó a oscurecer, y toda la tierra quedó en la oscuridad durante tres horas. 46 Alrededor de las tres de la tarde, Jesús gritó con gran voz: “Elí, Eli, ¿lemá sabactani?, que significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”.

47 Algunas personas que estaban allí, al escuchar esto, decían: “Está llamando a Elías”.

48 Inmediatamente uno de ellos corriendo, tomó una esponja y la empapó en vinagre, la puso en el extremo de un palo y se la dio a beber, 49 mientras otros decían: “Deja. Veamos si Elías viene a salvarlo”.

50 En ese momento Jesús lanzó otro fuerte clamor y murió.

51 He aquí que la cortina del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y las rocas se rompieron. 52 Las tumbas fueron abiertas, y muchos cuerpos de los santos que habían muerto resucitaron, 53 y saliendo las tumbas después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa, donde se aparecieron a muchos.

54 El oficial del ejército romano y los que estaban vigilando a Jesús, viendo el terremoto y todo lo que estaba sucediendo, tuvieron mucho miedo y dijeron: “Verdaderamente, éste era el Hijo de Dios”.

55 Algunas mujeres estaban allí, mirando desde lejos que habían seguido a Jesús desde Galilea, ayudándolo. 56 Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Jacobo, la madre de José y la madre de los hijos de Zebedeo.

57 Al llegar el atardecer un hombre rico llamado José de la ciudad de Arimatea, quien también era seguidor de Jesús. 58 Éste fue donde Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús; entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. 59 José tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60 y lo colocó en una tumba nueva, que había sido excavada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para cerrar la entrada de la tumba y se fue. 61 María Magdalena y la otra María estaban allí, sentadas frente a la tumba.

62 Al día siguiente, es decir, después del día de la preparación, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se reunieron con Pilato 63 y le dijeron: “Señor, recordamos que, cuando aún estaba vivo ese mentiroso dijo: ‘Después de tres días resucitaré’. 64 Por lo tanto, ordena que la tumba quede bien asegurada hasta el tercer día, para que sus discípulos no puedan robar el cuerpo y luego digan a la gente: ‘Fue resucitado de entre los muertos”, ya que esta última mentira sería peor que la primera”.

65 Entonces Pilato les dijo: “Llévense una escolta de soldados y vayan a proteger la tumba lo mejor que puedan”. 66 Ellos se fueron, pusieron un sello de seguridad en la piedra y la dejaron con la guardia vigilando.

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  • 2026-10-16 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 12, 1-7

    1 Se reunieron miles de personas de tal manera que una pisaba a la otra y Jesús comenzó a decir primero a los discípulos:

    “Cuídense de la levadura de los fariseos que es la hipocresía. 2 Todo lo que está en secreto será revelado, y lo que está oculto será conocido. 3 De tal manera que las cosas que han dicho en las tinieblas serán escuchadas a la luz del día, y lo que han hablado en secreto, en una habitación, será anunciado en las terrazas”.

    4 “Les digo a ustedes, mis amigos: no tengan miedo de los que matan el cuerpo, pero luego no pueden hacer nada más. 5 Les mostraré a quién deben temer: teman a aquel, quien, después de haber dado muerte al cuerpo, tiene el poder de arrojar a la persona en el infierno. Sí, les digo: ténganle miedo a éste”.

    6 “¿No es cierto que se venden cinco pajaritos por dos monedas de poco valor? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. 7 Incluso los cabellos de las cabezas de ustedes están todos numerados. ¡No tengan miedo, porque ustedes valen más que muchos pajaritos!”

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  • 2026-10-17 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 12, 8-12

    8 “Les digo que si alguien me reconoce públicamente, entonces el Hijo del Hombre también lo reconocerá delante de los ángeles de Dios. 9 Pero quien me niega públicamente, será negado también delante de los ángeles de Dios”.

    10 “Quien hable una palabra contra el Hijo del Hombre será perdonado, pero quien blasfeme contra el Espíritu Santo no será perdonado”.

    11 “Cuando los lleven a ser juzgados en las sinagogas, o ante gobernadores y autoridades, no se preocupen de cómo o qué responderán, o qué dirán. 12 Porque en ese momento el Espíritu Santo les enseñará lo que deberán decir”.

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  • 2026-10-18 Todo el día

    Evangelio según

    San Mateo 22, 15-21

    15 Los fariseos salieron e hicieron un plan para tenderle una trampa contra Jesús. 16 Entonces ordenaron a algunos de sus seguidores y algunos miembros del grupo de Herodes que le dijeran a Jesús: “Maestro, sabemos que eres honesto, enseñas la verdad sobre el camino de vida querido por Dios y no te importa la opinión de los demás, ni juzgas por la apariencia. 17 Por tanto dínos qué piensas: ¿es legal o no (según nuestra Ley) pagar impuestos al emperador romano?”

    18 Pero Jesús se dio cuenta de su maldad y les respondió: “¡Hipócritas! ¿Por qué me hacen esta trampa? 19 ¡Muéstrenme la moneda con la que se paga el impuesto!” Le trajeron una moneda (un denario), 20 y les preguntó: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción grabados en la moneda?”

    21 Ellos respondieron: “Son del Emperador”. Entonces Jesús les dijo: “Denle al Emperador lo que le pertenece al Emperador y a Dios lo que le pertenece a Dios”.

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  • 2026-10-19 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 12, 13-21

    13 Un hombre en la multitud le dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia que nos dejó nuestro padre”.

    14 Jesús le dijo: “Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o repartidor de la propiedad entre ustedes?”

    15 Y continuó, diciendo a todos:

    “¡Presten atención! Tengan cuidado con todo tipo de codicia porque la vida de una persona no depende de la abundancia de los bienes que tiene”.

    16 Entonces Jesús les contó la siguiente parábola:

    “Las tierras de un hombre rico habían producido una gran cosecha. 17 Entonces él comenzó a pensar, diciéndose: ‘No tengo lugar para guardar esta cosecha. ¿Qué voy a hacer?’ 18 Se dijo:  ‘¡Ya sé! Derribaré mis almacenes de granos y construiré otros más grandes. En ellos mantendré todo mi grano junto con mis bienes’. 19 Luego me diré a mí mismo: ‘Tienes muchos bienes almacenados para muchos años. Ahora descansa, come, bebe y alégrate’. 20 Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta noche vas a morir; entonces, lo que has almacenado ¿de quién será?” 21 “Esto es lo que sucederá a quien acumula riqueza para sí mismo, pero no es rico en lo que se refiere a Dios”.

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  • 2026-10-20 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 12, 35-38

    35 Jesús les dijo:

    “Prepárense para todo: sujeten bien su ropa con el cinturón y mantengan las lámparas encendidas. 36 Sean ustedes como los empleados que esperan al jefe, que regresará de la fiesta de bodas. Tan pronto como toque a la puerta, los empleados le abrirán. 37 ¡Felices son aquellos empleados que el jefe encuentra despiertos y preparados! Les digo ciertamente que el jefe mismo se preparará para servirles, les ordenará que se sienten a la mesa y les servirá. 38 Serán felices aquellos empleados, si el jefe los encuentra preparados, incluso si llega a la medianoche o en la madrugada.

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  • 2026-10-21 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 12, 39-48

    39 Sepan que si el dueño de la casa supiera a qué hora vendría el ladrón, no lo dejaría entrar a su casa. 40 Ustedes también manténganse en guardia, porque a la hora que no piensen llegará el Hijo del Hombre”.

    41 Entonces Pedro le preguntó: “Señor, ¿es esta parábola solo para nosotros o para todos?”

    42 El Señor le respondió:

    “¿Quién, entonces, es el empleado fiel y prudente a quien el señor pondrá a cuidar los de su casa para que les dé sus comidas en el momento adecuado? 43 ¡Feliz será ese empleado que hace esto cuando llega el señor! 44 En verdad les digo que lo pondrá a cargo de todos tus bienes. 45 Pero si ese empleado dice en su corazón: ‘Mi señor tardará en regresar’, y empieza a golpear a los empleados y las empleadas, y a comer, a beber y a emborracharse. 46 Entonces el señor de aquel empleado volverá el día en que menos lo espera y a la hora en que menos lo piensa, lo castigará duramente y le dará la misma suerte donde van los traidores”.

    47 “El empleado que conoce la voluntad de su señor, pero no se prepara y no hace lo que quiere, será castigado con muchos azotes. 48 Pero el empleado que no la conoce e hizo cosas que merecían castigo, será castigado con pocos azotes. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se le pedirá; y al que mucho le han confiado, más se le exigirá”.

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  • 2026-10-22 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 12, 49-53

    49 ¡Vine a prender fuego en la tierra y cómo desearía que ya estuviera encendida! 50 ¡Tengo que recibir un bautismo y cómo estoy angustiado hasta que eso suceda! 51 ¿Piensan que vine a traer la paz en la tierra? Pues les digo que no vine a traer paz, sino división. 52 Porque a partir de ahora una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres. 53 El padre estará en contra del hijo y el hijo en contra del padre. La madre se enfrentará a la hija y la hija contra la madre. La suegra estará en contra de la nuera y la nuera contra la suegra”.

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  • 2026-10-23 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 12, 54-59

    54 Jesús también decía a las multitudes:

    “Cuando ven una nube que sale del oeste, inmediatamente dicen: ‘va a llover’. Y, de hecho, sucede así. 55 Y cuando sienten que sopla el viento del sur, dicen: ‘Va a hacer calor’, y así sucede. 56 ¡Hipócritas! Saben cómo interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, entonces, ¿por qué no examinan este tiempo presente?”

    57 ¿Por qué no juzgan por ustedes mismos lo que es justo? 58 Porque mientras vayas con tu rival para presentarte ante el magistrado, trata en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te ponga en la cárcel. 59 Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo”.

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  • 2026-10-24 Todo el día

    Evangelio según

    San Lucas 13, 1-9

    1 En ese mismo tiempo, algunas personas estaban presentes y comenzaron a comentar con Jesús sobre cómo Pilato había matado a varios galileos, en el momento en que ofrecían sus sacrificios a Dios. 2 Jesús, respondiendo, les dijo:

    “¿Piensan que si esos galileos fueron asesinados así es porque pecaron más que todos los galileos? 3 ¡Les digo que no! Más bien, si ustedes no se arrepienten de sus pecados, todos morirán como ellos. 4 Recuerden a aquellos dieciocho que fueron asesinados cuando la torre de Siloé cayó sobre ellos. ¿Piensan que fueron peores que los otros que vivieron en Jerusalén? 5 ¡Les digo que no! Más bien, si ustedes no se arrepienten de sus pecados, todos morirán como ellos”.

    6 Entonces Jesús contó esta parábola:

    “Cierto hombre tenía una higuera en su plantación de uvas, y cuando fue a buscar higos, no encontró ninguno. 7 Luego le dijo al hombre que estaba a cargo de la plantación: “¡Mira! ya han pasado tres años seguidos que he venido buscando higos de esta higuera y no encuentro ninguno. Por eso, ¡corta esta higuera! ¿Por qué dejar que continúe ocupando espacio y nutrientes de la tierra sin producir nada? 8 Pero él respondió: “Señor, deja que la higuera se quede más tiempo este año ya que voy a cavar alrededor de ella y voy a ponerle fertilizante. 9 Si el año que viene produce fruto, bien, pero si no, la cortarás”.

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  • 2026-10-25 Todo el día

    Evangelio según

    San Mateo 22, 34-40

    34 Pero los fariseos cuando oyeron que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron 35 y uno de ellos, que era un maestro de la Ley, le tendió una trampa, preguntándole: 36 “Maestro, ¿cuál es el más importante de todos los mandamientos de la Ley?

    37 Jesús le respondió: “‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. 38 Este es el mandamiento más grande e importante. 39 Y el segundo más importante es similar al primero: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. 40 Toda la Ley de Moisés y las enseñanzas de los Profetas se basan en estos dos mandamientos”.

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