Lunes XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 8, 16-18

16 “Nadie que enciende una lámpara la cubre con una vasija o la coloca debajo de una cama. Por el contrario, la coloca sobre un candelero para que los que entren vean la luz. 17 Porque no hay ninguna cosa oculta, que no haya de ser descubierta; ni hay ninguna cosa escondida, que no haya de ser conocida, y que venga a salir a la luz”.

18 “Así que tengan cuidado cómo oyen, porque a quien tiene le será dado más, pero aquellos que no tienen, incluso lo que creen tener, les será quitado”.

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Domingo XXV Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 16, 1-13

1 Jesús dijo a sus discípulos:

“Había un hombre rico que tenía un administrador que se encargaba de sus riquezas y éste fue acusado delante de él de estar malgastando sus bienes. 2 Entonces lo llamó su señor y le dijo: ‘He estado escuchando algunas cosas contra ti. Ahora da cuenta de tu trabajo porque ya no puedes continuar como administrador’.

3 Entonces el administrador se dijo a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer si mi señor me deja sin trabajo? No tengo fuerzas para cavar la tierra y me da vergüenza mendigar. 4 Ya sé lo que voy a hacer, así, cuando me despidan, tendré amigos que me recibirán en sus casas’.

5 Luego llamó a cada uno de los deudores de su señor y le preguntó al primero: ‘¿Cuánto le debes a mi señor?’ 6 Él le dijo: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador dijo: ‘Aquí está tu recibo. Siéntate y escribe cincuenta’.

7 Al otro le preguntó: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Él le dijo: ‘¡Cien kilos de trigo!’ Le dijo: ‘Toma tu recibo, escribe ochenta’.

8 Y el señor de este administrador deshonesto lo felicitó por su inteligencia porque actuó con astucia, porque las personas de este mundo son mucho más inteligentes en sus negocios que las personas que pertenecen a la luz. 9 Por eso yo les digo, gánense amigos con las riquezas de este mundo para que cuando falten estas riquezas, ellos los reciban en el hogar eterno”.

10 “El que es fiel en lo poco también será fiel en lo mucho y el que es deshonesto en las cosas pequeñas también lo será en las grandes. 11 Porque si no fueron honestos con las riquezas de este mundo, ¿quién los pondrá a cargo de lo verdadero? 12 Y si no fueron fieles en lo ajeno, ¿quién les dará lo que es de ustedes?”

13 “Ningún siervo puede servir a dos amos al mismo tiempo, ya que rechazará a uno y amará al otro, o se dedicará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero”.

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Sábado XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 8, 4-15

4 Una gran multitud, que venía de varias ciudades, vino a ver a Jesús, y juntándose los que acudían a Él, les habló por medio de una parábola:

5 “Un sembrador salió a sembrar su semilla, y mientras sembraba, algunas cayeron al costado del camino, donde fueron pisoteadas y las aves se las comieron. 6 Una parte cayó sobre las piedras, y cuando comenzaron a brotar, se secaron porque no había humedad. 7 Otra parte cayó entre las espinas, que crecieron con las plantas al mismo tiempo y las ahogaron. 8 Pero una parte cayó en buen terreno y crecieron y produjeron fruto de cien granos por cada semilla”. Hablando de estas cosas, Jesús proclamó: “El que tengo oídos para oír que oiga”.

9 Los discípulos de Jesús preguntaron qué quería decir esta parábola.

10 Él les respondió: “A ustedes se les ha dado a conocer los misterios del Reino de Dios, pero para otros todo se enseña a través de parábolas, para que viendo no vean y oyendo, no entiendan” (Isa 6:9.10).

11 “Lo que significa esta parábola es esto: la semilla es la palabra de Dios. 12 Los que están al costado del camino son las personas que escuchan la palabra pero luego el diablo viene y quita la palabra de sus corazones para que no crean y no se salven. 13 Los que están entre las piedras son las personas que cuando escuchan la palabra, la reciben con gran alegría; pero no tienen raíces y, por tanto, creen solo por un tiempo y cuando llega la tentación, la abandonan. 14 Los que están entre las espinas son las personas que escuchan la palabra pero con las preocupaciones y las riquezas y los placeres de la vida, se van ahogando y no llegan a madurar. 15 Pero la parte que cayó en buen terreno son aquellas personas que escuchan la palabra con un corazón bueno y recto, la retienen y producen buen fruto con perseverancia”.

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Viernes XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 8, 1-3

1 Algún tiempo después, Jesús andaba de ciudad en ciudad y pueblo en pueblo, anunciando el Evangelio del Reino de Dios. Los doce discípulos iban con Él, 2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades. Eran María, llamada Magdalena, de quien habían sido expulsados siete demonios, 3 Juana, esposa de Cuza, quien era un alto funcionario del gobierno de Herodes; Susana y muchas otras mujeres que, con sus propios recursos, los ayudaban.

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Jueves XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Juan 19, 25-27

25 Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre,  María, la esposa de Cleofás, y también María Magdalena.

26 Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien Él amaba, que estaba presente cerca de ella, le dijo: “Mujer, aquí mismo tienes a tu hijo”.

27 Luego le dijo al discípulo: “Aquí está tu madre”. Y a partir de aquella hora, el discípulo la recibió para que se quedara con él.

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Miércoles XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio sefgún

San Juan 3, 13-17

13 Nadie subió al cielo excepto el Hijo del Hombre, que descendió del cielo”.

14 “Así como Moisés, en el desierto, levantó la serpiente de bronce, también el Hijo del Hombre debe ser levantado, 15 para que todos los que creen en Él puedan tener vida eterna. 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todos los que creen en Él no mueran, sino que tengan vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvado por Él”.

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Martes XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 7, 11-17

11 Poco después sucedió que Jesús fue a una ciudad llamada Naín. Sus discípulos y una gran multitud fueron con Él. 12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, vio que estaban llevando a enterar a un muerto; era el único hijo de su madre quien era viuda. Muchas personas en la ciudad la acompañaban. 13 Cuando el Señor la vio, sintió compasión por ella y dijo: “No llores”.

14 Luego se acercó y tocó el ataúd, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús dijo:

“Joven, a ti te digo: ¡levántate!”

15 El muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús lo entregó a su madre. 16 Todos tenían mucho miedo y alabaron a Dios, diciendo:

“¡Un gran profeta apareció entre nosotros! ¡Dios ha visitado a su pueblo!”

17 Esta noticia sobre Jesús se extendió por toda Judea y por todas las regiones vecinas.

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Lunes XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 7, 1-10

1 Cuando Jesús terminó de decir estas cosas a la gente que lo escuchaba, fue a la ciudad de Cafarnaúm. 2 Había un oficial romano allí que tenía un empleado a quien apreciaba. El empleado estaba gravemente enfermo a punto de morir. 3 Cuando el oficial se enteró de Jesús, envió a algunos líderes judíos a pedirle que viniera y sanara a su empleado. 4 Fueron a hablar con Jesús y le pedían con insistencia:

“Él es realmente digno de que le concedas esto 5 porque ama a nuestra gente e incluso construyó una sinagoga para nosotros”.

6 Entonces Jesús fue con ellos y cuando estaba cerca de la casa, el oficial romano envió algunos amigos para decirle a Jesús:

“Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entre en mi casa. 7 Por este motivo no me consideraba digno de ir hacia Ti personalmente. Pero solo di la orden y mi empleado estará sanado. 8 Porque también yo estoy bajo la autoridad de oficiales superiores y tengo soldados bajo mi mando, y cuando le digo a uno: “Ve”, y él va. Le digo a otro: “Ven”, y él viene, y también le digo a mi empleado, “Haz esto”, y él lo hace.

9 Jesús se sorprendió mucho cuando escuchó esto, y dándose vuelta, le dijo a la multitud que lo seguía:

“¡Les digo que ni en Israel he encontrado tanta fe como en este hombre!”

10 Entonces los amigos del oficial volvieron a su casa y encontraron al empleado curado.

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Domingo XXIV Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 15, 1-32

1 En una ocasión, muchos recaudadores de impuestos y pecadores acudieron a Jesús para escucharlo. 2 Los fariseos y maestros de la Ley murmuraban contra Jesús, diciendo: “Este hombre recibe pecadores y come con ellos”.

3 Entonces Jesús contó esta parábola:

4 “Si alguno de ustedes tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja a las otras noventa y nueve en el campo y va a buscar la oveja perdida hasta encontrarla? 5 Y cuando la encuentra, con alegría la pone sobre sus hombros 6 y al llegar a su casa, llama a sus amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo porque he encontrado mi oveja que se había perdido’. 7 Les digo que también habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse”.

8 “Si una mujer que tiene diez monedas de plata pierde una, ¿acaso no enciende una lámpara, barre la casa y busca con mucho cuidado hasta que la encuentra? 9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo porque encontré la moneda que estaba perdida’. 10 Porque les digo que también los ángeles de Dios se regocijan por un pecador que se arrepiente”.

11 Y Jesús dijo también:

“Un hombre tenía dos hijos. 12 Un día, el más joven le dijo a su padre: ‘Padre, quiero que me des mi parte de la herencia que me corresponde ahora’. Y el padre dividió los bienes entre los dos. 13 Unos días más tarde, el hijo menor reunió todo lo que le pertenecía y se fue a un país que estaba muy lejos. Allí vivió una vida llena de pecado y malgastó todo lo que tenía.

14 Cuando él hubo malgastado todo, vino una gran hambruna en esa región, y él comenzó a pasar necesidad. 15 Luego fue y buscó trabajo con uno de los habitantes de esa tierra y este último lo envió a su campo para cuidar a los cerdos. 16 Allí, pasaba hambre y quería comer lo que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. 17 Reflexionando, se dijo: ‘¡Cuántos de los trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, y yo estoy aquí pasando hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti 19 y ya no merezco ser llamado tu hijo. Acéptame como uno de tus trabajadores’. 20 Se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos de casa, su padre lo vio, y sintiendo compasión, corrió y se echó sobre su cuello, y lo besó. 21 El hijo le dijo: ‘¡Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti y ya no merezco ser llamado tu hijo!’

22 Pero el padre dijo a sus empleados: ‘Saquen de inmediato la mejor ropa y vístanlo. Pónganle un anillo en el dedo y sandalias en sus pies. 23 También traigan el ternero gordo y mátenlo. Comencemos a comer y alegrémonos 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido encontrado’. Y comenzaron a festejar.

25 Mientras tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Cuando regresó y se acercó a la casa, escuchó la música y el ruido del baile. 26 Luego llamó a un empleado y le preguntó que estaba pasando.

27 El empleado le dijo: ‘Tu hermano ha venido y tu padre ha mandado a matar el ternero gordo por haberlo recibido sano y salvo’.

28 El hijo mayor se enojó y se negó a entrar. Entonces el padre salió y le rogó que entrara. 29 Pero él respondió a su padre diciendo: ‘He estado trabajando para ti durante tantos años y nunca he desobedecido una orden tuya. Aun así, nunca me has dado ni un cabrito para tener una fiesta con mis amigos. 30 Pero este hijo tuyo, que ha malgastado tus bienes con prostitutas, regresó y has matado para él el ternero gordo’.

31 Entonces su padre le dijo: ‘Hijo, siempre estás conmigo, y todo lo que es mío es tuyo. 32 Pero era necesario hacer esta fiesta y alegrarnos porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelo a vivir; estaba perdido y ha sido encontrado’”.

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Sábado XXIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 6, 43-49

43 “No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. 44 Porque cada árbol es conocido por el fruto que produce, ya que no es posible recoger higos de las espinas, ni cosechar uvas de una maleza. 45 La buena persona presenta lo bueno del tesoro de cosas buenas en su corazón; mientras que la persona mala presenta lo malo del tesoro de cosas malas de su corazón. Porque la boca habla de lo que abunda en el corazón”.

46 “¿Por qué me llaman ‘¿Señor, Señor’ y no hacen lo que les digo? 47 Voy a mostrarles a quién se parece la persona que viene y escucha mis palabras y las obedece. 48 Esa persona es como un hombre que, cuando construyó una casa, cavó profundamente y puso los cimientos en la roca, y cuando vino una inundación, el agua del torrente golpeó fuertemente contra esa casa; pero no se movió porque había sido bien construida. 49 Pero quien escucha mi mensaje y no lo obedece es como el hombre que construyó una casa sobre la tierra, sin cimientos. Cuando el agua del torrente golpeó esa casa, cayó rápidamente y quedó completamente destruida”.

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