Miércoles III Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Mateo 5, 17-19

17 No piensen que llegué para acabar con la Ley de Moisés o las enseñanzas de los Profetas. No vine a terminarlos, sino a darles todo su valor. 18 Les digo ciertamente que mientras dure el cielo y la tierra, no se perderá nada de la Ley, ni la más mínima letra, ni ningún acento hasta que todo se haya cumplido. 19 Por lo tanto, cualquiera que desobedezca el menor mandamiento y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el Reino de los Cielos. Pero quien obedezca la Ley y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

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Martes III Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Mateo 18, 21-35

21 Entonces Pedro vino a Jesús y le preguntó: “Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Siete veces?”

22 Le respondió Jesús: “No debes perdonar siete veces, sino setenta veces siete. 23 Porque el Reino de los Cielos es como un rey que decidió saldar cuentas con sus empleados. 24 Al comenzar a saldar las cuentas, le trajeron a uno que le debía muchos millones de monedas de oro. 25 Pero el empleado no tenía dinero para pagar, así que el señor ordenó que el empleado, su esposa e hijos se vendieran como esclavos y que todo lo que poseían también se vendiera para saldar la deuda. 26 Entonces el empleado se arrodilló ante él diciéndole: ‘Tenga paciencia conmigo, y le pagaré todo’.

27 El señor se compadeció de aquel empleado, le perdonó la deuda y lo dejó ir. 28 Al salir de allí, aquel empleado encontró a uno de sus compañeros de trabajo que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y comenzó a sacudirlo, diciéndole: ‘¡Págame lo que me debes!’ 29 Entonces su compañero se arrodilló y le rogó: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo’. 30 Pero él no quiso, sino más bien lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Cuando los otros empleados vieron lo que había sucedido, se entristecieron profundamente y fueron a contarle todo al señor. 32 Entonces el señor llamó a ese empleado y le dijo: ‘¡Empleado malvado! Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. 33 Por tanto, deberías también sentir compasión por tu compañero, como yo me compadecí por ti’. 34 El señor, estando muy enojado, lo envió a la cárcel para que lo castigaran hasta que pagara toda la deuda”.

35 De la misma manera, mi Padre, que está en los cielos, hará con ustedes si cada uno no perdona sinceramente a su hermano”.

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Lunes III Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 4, 24-30

24 Él dijo: “Ciertamente les digo que ningún profeta es bienvenido en su propia tierra. 25 Pero en verdad les digo que había muchas viudas en Israel en la época del profeta Elías, cuando no llovió durante tres años y seis meses, y hubo mucha hambre en toda la tierra, 26 pero Dios no envió a Elías a ninguna de las viudas que vivían en Israel, sino solo a una viuda que vivía en Sarepta de Sidón (1 Re 17:9). 27 También había muchos leprosos en Israel en la época del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino solo Naamán el sirio fue sanado” (2 Re 5:14).

28 Cuando oyeron estas cosas, todos en la sinagoga estaban muy enojados; 29 se levantaron, arrastraron a Jesús fuera de la ciudad y lo llevaron a la cima de la montaña donde se construyó la ciudad, para arrojarlo allí; 30 pero Él pasó a través del medio de ellos y se fue.

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Domingo III de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Lucas 13, 1-9

1 En ese mismo tiempo, algunas personas estaban presentes y comenzaron a comentar con Jesús sobre cómo Pilato había matado a varios galileos, en el momento en que ofrecían sus sacrificios a Dios. 2 Jesús, respondiendo, les dijo:

“¿Piensan que si esos galileos fueron asesinados así es porque pecaron más que todos los galileos? 3 ¡Les digo que no! Más bien, si ustedes no se arrepienten de sus pecados, todos morirán como ellos. 4 Recuerden a aquellos dieciocho que fueron asesinados cuando la torre de Siloé cayó sobre ellos. ¿Piensan que fueron peores que los otros que vivieron en Jerusalén? 5 ¡Les digo que no! Más bien, si ustedes no se arrepienten de sus pecados, todos morirán como ellos”.

6 Entonces Jesús contó esta parábola:

“Cierto hombre tenía una higuera en su plantación de uvas, y cuando fue a buscar higos, no encontró ninguno. 7 Luego le dijo al hombre que estaba a cargo de la plantación: “¡Mira! ya han pasado tres años seguidos que he venido buscando higos de esta higuera y no encuentro ninguno. Por eso, ¡corta esta higuera! ¿Por qué dejar que continúe ocupando espacio y nutrientes de la tierra sin producir nada? 8 Pero él respondió: “Señor, deja que la higuera se quede más tiempo este año ya que voy a cavar alrededor de ella y voy a ponerle fertilizante. 9 Si el año que viene produce fruto, bien, pero si no, la cortarás”.

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Sábado II Semana de Cuaresma Solemnidad de San José Ciclo C

Evangelio según 

San Mateo 1, 16, 18-21, 24a

16 Jacob procreó a José, el esposo de María la madre de Jesús, llamado el Mesías.

18 El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida con José, pero antes de que vivieran juntos quedó embarazada por medio de la obra del Espíritu Santo. 19 José, con quien María se iba a casar, era un hombre que siempre hacía lo correcto. Él no quería avergonzar públicamente a María y decidió romper el contrato de matrimonio secretamente. 20 Mientras José pensaba en esto, un ángel del Señor se le apareció en un sueño y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de recibir a María como tu esposa, porque ella está embarazada por obra del Espíritu Santo. 21 Ella tendrá un niño, y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”.

24 Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le ordenó y recibió a María como su esposa

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Viernes II Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Mateo 21, 33-43, 45-46

33 “Escuchen otra parábola: había un cierto propietario que hizo una plantación de uvas y colocó una cerca a su alrededor. Cavó un tanque en ella y construyó una torre para el vigilante. Luego alquiló la plantación a algunos labradores y se fue de viaje. 34 Cuando llegó el momento de la cosecha, el propietario envió algunos empleados para recibir su parte. 35 Pero los labradores agarrando a los empleados, golpearon a uno, asesinaron a otro y mataron a otro con piedras. 36 El propietario envió más empleados que la primera vez, y los labradores les hicieron lo mismo. 37 Después de todo esto, envió a su propio hijo, pensando: “A mi hijo lo respetarán’. 38 Pero cuando los labradores lo vieron, se dijeron: ‘Él es el hijo del dueño, el heredero. Matémoslo y nos quedaremos con su plantación’. 39 Luego tomaron al hijo, lo echaron fuera de la plantación y lo mataron. 40 Ahora, cuando regrese el dueño de la plantación, ¿qué hará con esos labradores?

41 Ellos respondieron: “Seguramente acabará con esos malvados de mala manera y alquilará la plantación a otros labradores que le darán sus frutos en el momento adecuado”.

42 Jesús entonces les preguntó: “¿No han leído en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron, llegó a ser la más importante de todas? Esto fue hecho por el Señor y es algo maravilloso ante nuestros ojos’” (Sal 118:22.23)

43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes y será entregado a las personas que producen los frutos del Reino.

45 Los jefes de los sacerdotes y los fariseos al escuchar las parábolas que Jesús contó, se dieron cuenta que estaba hablando de ellos. 46 Por eso buscaban la manera de arrestarlo, pero tenían miedo de la multitud porque la gente pensaba que era un profeta.

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Jueves II Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Lucas 16, 19-31

19 Jesús continuó diciendo:

“Había un hombre rico que vestía con ropa muy cara y daba una gran fiesta todos los días. 20 A la puerta de su casa también había un mendigo, llamado Lázaro, cuyo cuerpo estaba cubierto de llagas. 21 Él hubiese querido llenarse el estómago con las migajas que caían de la mesa del rico. E incluso los perros se acercaban a él para lamer sus heridas.

22 Sucedió que el mendigo murió y fue llevado por los ángeles para que estuviera al lado de Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado. 23 Estando en el infierno, sufría tormento y cuando alzó sus ojos, vio a Abraham y a Lázaro a su lado. 24 Entonces él gritó: ‘¡Padre Abraham, ten piedad de mí! Envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y venga a refrescar mi lengua porque estoy sufriendo mucho en esta llama’.

25 Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida, pero Lázaro solo recibió lo que era malo. Pero ahora él es consolado aquí, mientras tú eres atormentado. 26 Además, existe un gran abismo entre nosotros, de modo que aquellos que quieran cruzar de aquí hacia ustedes no puedan, así como aquellos no puedan pasar desde allá hasta nosotros’.

27 El hombre rico dijo: ‘En ese caso, padre Abraham, te pido que envíes a Lázaro a la casa de mi padre 28 porque tengo cinco hermanos, así les puede advertir para que no vengan a este lugar de sufrimiento’.

29 Pero Abraham respondió: ‘Tus hermanos tienen la Ley de Moisés y los libros de los Profetas. ¡Que los escuchen a ellos!’ 30 Entonces él le dijo: ‘¡No, padre Abraham!’, pero si alguien de entre los muertos va a hablar con ellos, entonces se arrepentirán’.31 Pero Abraham le respondió: ‘Si no escuchan a Moisés ni a los Profetas, tampoco se convencerán si alguien se levanta de entre los muertos’”.

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Miércoles II Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Mateo 20, 17-28

17 Cuando Jesús subía a Jerusalén, llamó aparte a los discípulos y les dijo: 18 “Vamos hacia Jerusalén, donde el Hijo del Hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley. Ellos lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de Él, lo golpearán y lo crucificarán, pero al tercer día será resucitado”.

20 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús con sus hijos, se inclinó y le pidió un favor. 21 Jesús le preguntó: “¿Qué quieres?” Ella le dijo: “Ordena que cuando te conviertas en Rey, estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.

22 Pero Jesús dijo: “No saben lo que están pidiendo. ¿Pueden por casualidad tomar la copa que voy a tomar?” Ellos respondieron: “Podemos”

23 Entonces Él les dijo: “De hecho, beberán la copa que yo beberé, pero no es para mí elegir quién se sentará a mi derecha y a mi izquierda, sino es para quienes mi Padre lo ha preparado”.

24 Cuando los otros diez discípulos escucharon esto, se enojaron con los dos hermanos. 25 Entonces Jesús, llamándolos junto a Él, les dijo: “Saben que los gobernadores de los pueblos paganos tienen autoridad sobre ellos y los grandes ejercen autoridad sobre ellos. 26 Pero no puede ser así entre ustedes; por el contrario, quien quiera ser importante, que sirva a los otros, 27 y quien quiera ser el primero, que se convierta en siervo; 28 porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y dar su vida para salvar a muchas personas”.

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Martes II Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 23, 1-12

1 Entonces Jesús le habló a la gente y a sus discípulos, 2 diciéndoles lo siguiente: “Los maestros de la ley y los fariseos tienen la autoridad de interpretar la Ley de Moisés. 3 Por tanto, todo lo que ellos les digan, obsérvenlo y háganlo; pero no imiten sus acciones, ya que no hacen lo que enseñan. 4 Ya que atan cargas pesadas y las ponen en la espalda de otros, pero ellos mismos ni siquiera con un dedo las quieren mover. 5 Todo lo que hacen es para ser visto por otros, por eso ensanchan sus distintivos religiosos y alargan los adornos de sus mantos. 6 Prefieren los mejores lugares en los banquetes y los lugares de honor en las sinagogas. 7 Les gusta ser saludados con respeto en las plazas y ser llamados ‘maestros’. 8 Sin embargo, ustedes no permitan que los llamen ‘maestros’, porque uno es el Maestro de ustedes, y todos ustedes son hermanos. 9 Y aquí en la tierra no llamen ‘padre’ a nadie porque ustedes tienen un solo Padre, que está en los cielos. 10 Tampoco permitan que los llamen ‘líderes’ porque ustedes tienen un líder, el Mesías. 11 El más importante entre ustedes es el que sirve a los demás. 12 El que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido”.

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Lunes II Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 6, 36-38

36 Sean misericordiosos, como también su Padre es misericordioso”.

37 “No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados. 38 Den, y Dios les dará una buena medida apretada, remecida, rebosante, que echarán en su regazo. La misma medida que usan para medir a otros, será usada para medirlos a ustedes”.

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