Lunes Semana Santa Ciclo B

Evangelio según 

San Juan 12, 1-11

1 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue al pueblo de Betania, donde vivía Lázaro, quien había estado muerto, y a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Allí prepararon una cena para Jesús. Marta ayudó a servir, y Lázaro fue uno de los que estaban sentados a la mesa con Él. 3 Entonces María tomó una botella llena de un perfume muy caro, hecho de flor de nardo puro. Lo derramó en los pies de Jesús y se los secó con sus cabellos; y toda la casa se llenó del olor del perfume. 4 Uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que iba a traicionar a Jesús, dijo: 5 “¿Por qué no se vende este perfume por trescientas monedas de plata y así el dinero se le puede dar a los pobres?” 6 Judas dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era un ladrón, y ocupándose de la bolsa de dinero, solía agarrar de lo que se echaba en ella.

7 Entonces Jesús dijo: “Deja a María tranquila. Ella ha guardado el perfume para el día de mi entierro. 8 Los pobres siempre estarán con ustedes, pero Yo no siempre estaré con ustedes”.

9 Muchos de los judíos se dieron cuenta que Jesús estaba en Betania. Entonces fueron allí no solo por Él, sino también para ver a Lázaro, el hombre que Jesús había resucitado de entre los muertos. 10 Los principales sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11 porque debido a él, muchos judíos se estaban separando de ellos y creían en Jesús.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ??«REFLEXIÓN»

Domingo de Ramos Ciclo B

Evangelio según

San Marcos 14, 1-72. 15, 1-47

1 Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes ázimos, y los principales sacerdotes y maestros de la Ley estaban buscando una manera de arrestar en secreto a Jesús para matarlo. 2 Por este motivo ellos decían: “No haremos esto durante la fiesta, para que no haya una revuelta de la gente”.

3 Jesús estaba en Betania, sentado a la mesa en la casa de Simón el leproso, cuando llegó una mujer con una botella hecha de piedra alabastro, llena de perfume de flor de nardo puro muy caro. Ella rompió el cuello de la botella y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. 4 Algunos de los que estaban allí se enojaron y se decían unos a otros: “¡Que desperdicio! 5 Este perfume podría haberse vendido por más de trescientas monedas de plata, o el salario de 300 días, que podría ser entregado a los pobres”. Y así la criticaban duramente; 6 pero Jesús dijo: “Déjenla! ¿Por qué la están molestando? Ella hizo una buena obra conmigo. 7 Porque los pobres siempre se encontrarán con ustedes, y en cualquier momento los pueden ayudar. Pero ustedes no siempre me tendrán. 8 Ella ha hecho lo que pudo, porque antes de mi muerte vino a perfumar mi cuerpo para mi entierro. 9 Ciertamente les digo que en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se hablará de lo que ella ha hecho como un recuerdo de ella”.

10 Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, fue a hablar con los principales sacerdotes para acordar cómo les entregaría a Jesús. 11 Cuando ellos lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Entonces Judas comenzó a buscar una oportunidad para entregarlo.

12 El primer día de la fiesta de los panes ázimos, cuando los judíos mataban la ovejas para recordar la Pascua, sus discípulos le preguntaron a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”

13 Entonces Jesús envió a dos discípulos con la siguiente orden: “Vayan a la ciudad. Allí se encontrarán con un hombre que lleva una olla de agua. Síganlo 14 y donde entre díganle al dueño de la casa: ‘el Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación donde yo y mis discípulos vamos a comer la cena de Pascua?’ 15 Luego él les mostrará el piso alto de la casa que es un comedor grande, amueblado y ordenado. Preparen allí todo para nosotros”.

16 Los dos discípulos fueron a la ciudad y encontraron todo lo que Jesús había dicho. Entonces prepararon la cena de Pascua.

17 Cuando llegó la tarde, vino con los doce discípulos. 18 Mientras estaban en la mesa en medio de la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes, que come conmigo, me traicionará”.

19 Ellos comenzaron a entristecerse, y uno por uno comenzaron a preguntarle: “No soy yo, ¿verdad?”

20 Jesús les respondió: “Es uno de los doce. El que está comiendo en el mismo plato conmigo. 21 Porque el Hijo del Hombre debe morir como ha sido escrito sobre Él, pero ¡ay de aquel hombre que está traicionando al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para ese hombre que nunca hubiera nacido!”

22 Mientras comían, Jesús tomó el pan y habiéndolo bendecido, lo partió y se los dio, diciendo: “Tomen. Esto es mi cuerpo”

23 Luego tomando la copa de vino, dio gracias a Dios y la pasó a ellos, y todos bebieron de ella.

24 Entonces les dijo Jesús: “Esta es mi sangre de la alianza que es derramada por muchos. 25 En verdad les digo que no beberé del fruto de la uva hasta el día que lo beba de nuevo en el Reino de Dios”.

26 Luego de haber cantado los salmos, se fueron al monte de los Olivos.

27 Y Jesús les dijo: “Todos ustedes serán escandalizados porque ha sido escrito: Golpearé al pastor, y las ovejas serán dispersadas. 28 Pero después de que yo sea resucitado, iré delante de ustedes a Galilea”.

29 Entonces Pedro le dijo: “¡Aunque todos serán escandalizados, yo no lo seré!”

30 Pero Jesús le dijo: “Ciertamente te digo que hoy en la noche, antes de que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces”.

31 Pero Pedro con insistencia decía: “Aunque sea necesario morir contigo, yo nunca te negaré”. Y de la misma manera decían todos los demás.

32 Ellos llegaron a un lugar llamado Getsemaní y Jesús dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí mientras voy a orar”.

33 Entonces tomando consigo a Pedro, Santiago y Juan, Jesús comenzó a alarmarse y angustiarse, 34 y les dijo: “Mi alma se siente muy triste hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y estén alerta”.

35 Yéndose un poco más lejos, cayó con la cara en el suelo y oraba con la finalidad, de ser posible, se alejara de Él aquella hora; 36 y decía así: “¡Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti! Quítame esta copa de sufrimiento. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.

37 Luego regresó y encontró a los tres discípulos durmiendo. Entonces le dijo a Pedro: “¿Simón, estas durmiendo? ¿No puedes estar despierto una hora? 38 Vigilen y oren para que no entren en la tentación. El espíritu está dispuesto pero la carne es débil”.

39 De nuevo Jesús se fue y oró, diciendo las mismas palabras. 40 Luego regresó al lugar donde estaban los discípulos y los encontró nuevamente dormidos. Tenían mucho sueño y no podían mantener los ojos abiertos. Y no sabían qué responderle.

41 Cuando Jesús regresó por tercera vez, les dijo: “¿Siguen durmiendo y descansando?” ¡Suficiente! Ha llegado la hora, ahora mismo el Hijo del Hombre está siendo entregado en las manos de los pecadores. 42 ¡Levántense y vámonos! ¡Miren! Ya se acerca el que me está traicionando”

43 Jesús todavía estaba hablando cuando repentinamente vino Judas, uno de los doce discípulos, y con él llegó una multitud armada con espadas y palos, que habían sido enviados por los principales sacerdotes, los maestros de la ley y los líderes judíos. 44 El que los iba a entregar había arreglado con ellos una señal. Él les había dicho: “A quien yo bese, ése es, agárrenlo y llévenselo a un lugar seguro”.

45 Cuando Judas llegó se acercó de inmediato a Jesús y le dijo: “Maestro!” Y lo besó. 46 Entonces ellos lo tomaron y lo arrestaron. 47 Pero uno de los que estaban allí desenvainó su espada, atacó a un sirviente del Sumo Sacerdote y le cortó la oreja.

48 Entonces Jesús les dijo: “¿Vienen con espadas y palos para arrestarme como si fuera un bandido? 49 Estaba con ustedes todos los días, enseñando en el Templo, y ustedes no me arrestaron. Pero esto está sucediendo para que se cumplan las Sagradas Escrituras.

50 Entonces todos los discípulos abandonando a Jesús, huyeron.

51 Un cierto joven envuelto en una sábana seguía a Jesús y algunos trataron de arrestarlo, 52 pero él dejó caer la sábana y huyó desnudo.

53 Luego llevaron a Jesús a la casa del Sumo Sacerdote, donde se reunieron los principales sacerdotes, algunos líderes de los judíos y algunos maestros de la Ley.

54 Pedro lo siguió desde lejos y entró en el patio de la casa del Sumo Sacerdote. Se sentó junto al fuego con los guardias para calentarse. 55 Los principales sacerdotes y todo el Alto Concilio del Sanedrín buscaban encontrar alguna acusación contra Jesús para condenarlo a muerte. Pero no obtuvieron ninguna, 56 ya que muchos decían mentiras contra Él, pero sus historias no coincidían entre sí.

57 Algunos, poniéndose de pie, daban falso testimonio contra Él diciendo: 58 “Nosotros escuchamos cuando dijo: Yo destruiré este Templo que fue construido por manos humanas y en tres días construiré otro no construido por manos humanas.”

59 Aún así, sus historias no coincidían entre sí.

60 Entonces el sumo sacerdote se levantó entre ellos y dijo a Jesús: “¿No vas a responder a nada de lo que éstos te acusan?” 61 Pero Jesús guardando silencio y no respondió nada. Entonces el Sumo Sacerdote volvió a preguntar: “¿Eres el Mesías, el Hijo del Dios Bendito?”

62 Jesús respondió: “Yo soy ¡Y verán al Hijo del Hombre sentado en el lado derecho del Dios Todopoderoso y bajando con las nubes del cielo!”

63 Entonces el Sumo Sacerdote, rompiendo su túnica, dijo: “¡Qué necesidad tenemos de testigos! 64 ¡Han escuchado la blasfemia! Entonces, ¿qué les parece? Todos ellos lo condenaron como uno que es culpable de muerte.

65 Entonces algunos comenzaron a escupirle y cubriéndole la cara, le daban puñetazos mientras le decían: “Profetiza”; y los guardias también lo recibieron dándole puñetazos en la cara.

66 Pedro todavía estaba en el patio cuando apareció una de las sirvientas del Sumo Sacerdote, 67 y cuando ella vio a Pedro calentándose cerca del fuego, lo miró directamente y le dijo: “También tú estabas con Jesús, el nazareno”.

68 Pero él lo negó, diciendo: “No sé. No entiendo de qué estás hablando”. Salió afuera, hacia la entrada, y un gallo cantó. 69 Cuando la criada vio a Pedro allí, comenzó a decir a los que estaban cerca de ella: “Este hombre es uno de ellos”. 70 Pero lo negó de nuevo. Poco después, las personas que estaban allí le dijeron nuevamente a Pedro: “No hay duda de que eres uno de ellos, porque eres galileo”. 71 Entonces Pedro comenzó a maldecir y a jurar: “No conozco a este hombre de quien hablan”.

72 Inmediatamente un gallo cantó por segunda vez, y Pedro recordó lo que Jesús le había dicho: “Antes de que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces”. Entonces Pedro, cayendo al piso, comenzó a llorar.

1 Tan pronto como amaneció, los principales sacerdotes se reunieron con los líderes de los judíos, con los maestros de la Ley y con todo el Alto Concilio del Sanedrín, y después de atar a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. 2 Pilato le preguntó: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Y respondiéndole Jesús, le dijo: “Tú lo dices”.

3 Y los principales sacerdotes hacían muchas acusaciones contra Él. 4 Pilato luego hizo otra pregunta: “¿No vas a responder nada? ¡Mira cuántos cargos están haciendo contra ti!” 5 Pero Jesús no decía nada más, y Pilato se sorprendió de esto.

6 En cada fiesta de Pascua, Pilato solía liberar a uno de los prisioneros a petición del pueblo. 7 En ese momento, un hombre llamado Barrabás fue encarcelado con algunos rebeldes que habían matado a algunas personas en una revuelta. 8 La multitud vino y comenzó a pedirle a Pilato, como siempre, que liberara a un prisionero. 9 Entonces Pilato les contestó: “¿Quieren que les libere al Rey de los judíos?” 10 Porque sabía muy bien que los principales sacerdotes se lo habían entregado por envidia. 11 Pero los principales sacerdotes provocaron al pueblo a pedirle a Pilato que liberara más bien a Barrabás. 12 Pilato volvió a hablar al pueblo, y les decía: “¿Qué quieren que haga con el que llaman el Rey de los judíos?”

13 Y ellos gritaron de nuevo: “¡Crucifícalo!” 14 Pero Pilato les decía: “¿Qué crimen cometió?”. Pero ellos gritaron aún más fuerte: “¡Crucifícalo!”

15 Pilato, queriendo complacer a la gente, liberó a Barrabás, como lo habían pedido. Después de hacer azotar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado.

16 Entonces los soldados llevaron a Jesús al patio interior del palacio del gobernador, llamado Pretorio, y reunieron a toda la tropa. 17 Luego lo vistieron con una capa roja y le pusieron una corona hecha de ramas espinosas. 18 Y comenzaron a saludarlo, diciendo: “¡Viva el Rey de los judíos!”

19 Le golpeaban la cabeza con un bastón, le escupían y poniéndose de rodillas, fingían que lo estaban adorando. 20 Después de burlarse de Él, le quitaron la capa roja y lo vistieron con su propia ropa. Luego lo sacaron para crucificarlo.

21 Ellos obligaron a uno que pasaba por allí de regreso del campo, un tal Simón de Cirene, el padre de Alejandro y Rufo, para que cargase su cruz.

22 Lo llevaron a un lugar llamado Gólgota que es traducido como “Lugar de la calavera”.

23 Querían darle vino mezclado con mirra, pero Él no lo tomó. 24 Entonces lo crucificaron, y se dividieron sus vestiduras entre ellos, sorteando dados, para ver que se llevaría cada uno. 25 Eran las nueve de la mañana cuando crucificaron a Jesús. 26 Un letrero había sido escrito con la acusación contra Él: “El Rey de los Judíos”.

27 Con Él también crucificaron a dos ladrones: uno a su derecha y el otro a su izquierda. 28 Así se cumplió la Escritura: “Con los criminales fue contado”

29 Los que pasaban por allí lo insultaban, sacudiendo la cabeza y le decían: “¡Oye, el que destruye el templo y en tres días lo reconstruyes!” 30 “¡Sálvate a ti mismo, bajando ahora de la cruz!”

31 De la misma manera los principales sacerdotes junto a los maestros de la ley se burlaban de Él entre ellos, y decían: “¡Salvó a otros, pero no puede salvarse a sí mismo!” 32 “¡El Mesías, el Rey de Israel!, ¡baja ahora de la cruz para que veamos y creamos!” Y los que estaban crucificados con Él también lo insultaban.

33 Cuando llegó el mediodía, comenzó a oscurecerse, y toda la tierra estuvo tres horas en la oscuridad. 34 A las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerte voz: “¡Eloi, Eloi, lemma sabactani!”, que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

35 Algunas de las personas allí presentes, después de escucharlo, decían: “¡Mira! ¡Llama a Elías!”.

36 Alguien corrió y empapó una esponja en vinagre, la puso al final de un bastón y se la dio para que bebiera, diciéndole: “Dejen, veamos si Elías viene para bajarlo”.

37 Entonces Jesús lanzando un fuerte grito, expiró.

38 La cortina del Templo se rasgó en dos pedazos de arriba a abajo. 39 El oficial del ejército romano que estaba de pie delante de Él, cuando vio que había muerto de esta manera, dijo: “¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!”

40 Algunas mujeres también estaban allí, observando desde lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé. 41 Ellas habían acompañado y servido a Jesús desde cuando estaba en Galilea. Además de éstas, había muchas otras mujeres que habían ido con Él a Jerusalén.

42 Cuando era casi de noche, como era el día de la preparación, es decir, la tarde antes del sábado, 43 vino José de la ciudad de Arimatea quien era un hombre importante del Concilio Superior; él también esperaba la venida del Reino de Dios. Llenándose de valor, fue hacia Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

44 Pero Pilato se sorprendió al saber que ya había muerto y llamando al oficial romano, le preguntó si ya estaba muerto.45 Después de recibir la información del oficial, Pilato le entregó a José el cuerpo.

46 Después de haber comprado una sábana de lino, lo bajó de la cruz y lo envolvió en la sábana. Luego lo colocó en una tumba que había sido excavada en la roca y rodó una piedra grande sobre la entrada de la tumba. 47 Mientras María Magdalena y María, la madre de José, observaban dónde era colocado.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en?? «REFLEXIÓN» 

Sábado V Semana de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según

San Juan 11, 45-56

45 Muchos de los judíos que habían venido a visitar a María vieron lo que Jesús había hecho y creyeron en Él. 46 Pero algunos de ellos fueron a contar a los fariseos lo que Jesús había hecho. 47 Entonces los fariseos y los principales sacerdotes se reunieron con el Sanedrín y dijeron: “¿Qué vamos a hacer? ¡Este hombre está haciendo muchas señales! 48 Si dejamos que siga haciendo estas cosas, todos creerán en Él, y entonces vendrán los romanos y destruirán nuestro Templo y nuestro país”.

49 Entonces Caifás, uno de ellos quien en ese año era el Sumo Sacerdote, dijo: “¡Ustedes no saben nada! 50 ¿No entienden que es mejor para nosotros que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación sea destruida?”.

51 En ese momento Caifás no hablaba por sí mismo, sino que como era el Sumo Sacerdote ese año, estaba profetizando que Jesús iba a morir por la nación; 52 y no solo por la nación, sino también para reunir en un solo cuerpo a todos los hijos de Dios que estaban dispersos por todas partes.

53 De esta manera, a partir de ese día, los líderes judíos acordaron los planes para matar a Jesús. 54 Por este motivo, Jesús ya no caminaba públicamente entre los judíos, sino que se fue a una región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.

55 Quedaba poco tiempo para la fiesta de Pascua, y muchos judíos subieron a Jerusalén antes de la fiesta para participar en la ceremonia de los ritos de purificación. 56 Ellos buscaban a Jesús y estando en el patio del Templo, se preguntaban unos a otros: “¿Qué piensan? ¿Acaso Jesús no vendrá a la fiesta?”.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ??«REFLEXIÓN»

Viernes V Semana de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según 

San Juan 10, 31-42

31 Luego los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo, 32 y Jesús les dijo: “Les he mostrado muchas obras buenas de mi Padre, ahora, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?

33 Los judíos le respondieron: “No te queremos apedrear por una buena obra, sino porque al decir eso, estás blasfemando contra Dios, porque tú mismo siendo un hombre, te haces Dios”.

34 Entonces Jesús les dijo: “En su Ley está escrito que Dios dijo: ‘Ustedes son dioses’. 35 Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses, y la Escritura no puede ser quebrantada, 36 entonces en cuanto a mí, a quien el Padre santificó y envió al mundo, ustedes dicen: ‘Tú blasfemas’” porque dije: ‘soy Hijo de Dios’. 37 Si no hago las obras de mi Padre, entonces no me crean; 38 pero si las hago, aunque ustedes no crean en mí, al menos crean en las obras que hago, para que conozcan y crean que el Padre está en mí y Yo en el Padre”.

39 En ese momento intentaron nuevamente arrestarlo, pero Jesús escapó de sus manos, 40 y regresó nuevamente al otro lado del río Jordán, al lugar donde Juan el Bautista antes había estado bautizando y se quedó allí. 41 Y mucha gente venía a verlo, diciendo: “Juan, en verdad, no realizó ninguna señal, pero todo lo que Juan dijo sobre Jesús era verdad”.

42 En ese lugar muchos creyeron en Jesús.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ??«REFLEXIÓN»

Jueves V Semana de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 1, 26-38

26 En el sexto mes (de embarazo de Isabel), el ángel Gabriel fue enviado a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre llamado José, un descendiente del rey David. El nombre de la virgen era María. 28 Entrando donde ella estaba, el ángel le dijo: “¡Alégrate, llena de gracia! El Señor está contigo”.

29 Pero María quedó confundida a causa de estas palabras y se preguntaba qué significaba ese saludo. 30 Entonces el ángel le dijo:

“No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia delante de Dios. 31 he aquí que quedarás embarazada y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. 32 Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor, Dios, le dará el trono de su antepasado, el rey David. 33 Él reinará sobre los descendientes de Jacob, y su reino no tendrá fin”.

34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo podrá suceder esto, si soy virgen?”

35 El ángel le respondió:

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por tanto, el niño será llamado santo e Hijo de Dios. 36 he aquí que tu pariente Isabel ha quedado embarazada a pesar de su vejez. Es ya el sexto mes para ella, quien era llamada estéril, 37 porque nada es imposible para Dios”.

38 Entonces María respondió: “He aquí la esclava del Señor; que se haga conmigo según tu palabra”. Y el ángel se fue.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ??«REFLEXIÓN»

Miércoles V Semana de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según 

San Juan 8, 31-42

31 Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en Él: “Si continúan obedeciendo mis enseñanzas, serán, verdaderamente, mis discípulos 32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”.

33 Ellos le respondieron: “Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú que seremos libres?”.

34 Jesús les dijo: “Ciertamente les digo que quien peca es esclavo del pecado. 35 El esclavo no siempre se queda en la casa, pero el hijo sí permanece para siempre. 36 Si el Hijo los libera, entonces verdaderamente serán libres. 37 Sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero están tratando de matarme porque no aceptan mis palabras. 38 Hablo de las cosas que yo he visto de mi Padre, pero ustedes hacen lo que han aprendido de su padre”.

39 Respondieron ellos: “¡Nuestro padre es Abraham!” Entonces Jesús les dijo: “Si fueran verdaderamente hijos de Abraham, harían las obras que él hizo. 40 Pero ahora tratan de matarme, solo porque les he hablado la verdad que he oído de Dios y tal cosa no hizo Abraham. 41 Ustedes están haciendo las obras de su padre”. Ellos entonces le dijeron: “Nosotros no somos hijos ilegítimos. Tenemos un Padre que es Dios”.

42 Jesús les dijo: “Si Dios fuera su Padre, entonces verdaderamente me amarían, porque yo he salido de Dios y he venido aquí. No he venido de mí mismo, sino que Dios me envió.

TRADUCCION DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ??«REFLEXIÓN»

Martes V Semana de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según

San Juan 8, 21-30

21 Jesús dijo de nuevo: “Yo me voy, y me van a buscar, pero morirán en sus pecados sin ser perdonados. A donde yo voy, ustedes no pueden ir”.

22 Los judíos, entonces, dijeron: “¡Dice que no podemos ir a donde Él va! ¿Acaso se suicidará?

23 Jesús continuó diciéndoles: “Ustedes son de abajo, y yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo, pero yo no soy de este mundo. 24 Por eso les dije que morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo soy, ustedes morirán en sus pecados sin ser perdonados”.

25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: “Lo que desde el principio les he dicho. 26 Hay muchas cosas sobre ustedes de las que necesito hablar y juzgar. Pero quien me envió es verdadero, y lo que he oído de Él, yo hablo al mundo”.

27 No entendieron que estaba hablando del Padre. 28 Entonces Jesús les dijo: “Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, sabrán que “Yo soy”, y que nada hago por mi cuenta, sino que solo hablo lo que el Padre me enseñó. 29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada”.

30 Cuando Jesús dijo estas cosas, muchos creyeron en Él.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ?? «REFLEXIÓN»

Lunes V Semana de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según

San Juan 8, 1-11

1 Entonces Jesús se fue al Monte de los Olivos, 2 y al amanecer regresó al patio del Templo. Toda la gente se reunía a su alrededor y Jesús sentado, enseñaba a todos. 3 Luego, algunos maestros de la Ley y fariseos llevaron a Jesús a una mujer que había sido atrapada en adulterio y poniéndola en medio de todos, 4 le dijeron: “Maestro, esta mujer fue atrapada en el acto de adulterio, 5 y según la Ley, Moisés nos mandó a apedrear las mujeres adúlteras. ¿Tú qué dices al respecto?”

6 Hicieron esta pregunta para obtener pruebas contra Jesús, porque querían acusarlo. Pero Jesús, inclinándose hacia el suelo, comenzó a escribir en la tierra con el dedo. 7 Mientras ellos continuaban haciendo la misma pregunta, Jesús se enderezó y les dijo: “El que esté libre de pecado entre ustedes, que sea el primero en arrojar una piedra contra esta mujer”.

8 Luego inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra.9 Cuando oyeron esto, uno a uno se fueron, comenzando por los más viejos. Solo quedaron Jesús y la mujer, que estaba parada en medio.

10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No queda nadie para condenarte?”

11 Ella dijo: “Nadie, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. ¡Vete y no peques más!”

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ?? «REFLEXIÓN»

 

Domingo V de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según

San Juan 12, 20-33

20 Entre las personas que habían subido a Jerusalén para participar en la fiesta había algunos griegos. 21 Ellos fueron a hablar con Felipe, que era de Betsaida, en Galilea, y le preguntaron: “Señor, queremos ver a Jesús”.

22 Felipe fue a contarle esto a Andrés, entonces los dos fueron a hablar con Jesús. 23 Jesús les respondió: “Ha llegado el momento para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 Ciertamente les digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, seguirá siendo solo un grano; pero si muere, dará mucho fruto. 25 El que ama su vida, la perderá; pero quien no se agarre a su vida en este mundo, ganará la vida eterna. 26 El que quiera servirme, sígame; y donde Yo esté, allí también estará mi servidor. Mi Padre honrará a todos los que me sirven”.

27 Jesús continuó diciendo: “Ahora me siento muy angustiado. ¿Qué voy a decir? ¿Padre, líbrame de esta hora de sufrimiento? Pero es para pasar esta hora que he venido. 28 Padre, ¡glorifica tu nombre!”

Entonces vino una voz del cielo que decía: “Ya lo he glorificado y lo glorificaré nuevamente”.

29 La multitud que estaba allí escuchó la voz y dijo que era un trueno. Otros decían que un ángel le había hablado a Jesús. 30 Pero Jesús respondió, diciendo: “No fue por mí que vino esta voz, sino por ustedes. 31 Ha llegado el momento del juico de este mundo, y ahora el príncipe de este mundo será expulsado; 32 y Yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todas las personas hacia mí”.

33 Jesús decía esto para indicar cómo iba a morir.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ??«REFLEXIÓN»

Sábado IV Semana de Cuaresma Ciclo B

Evangelio según 

San Juan 7, 40-53

40 Algunas personas de la multitud que escucharon estas palabras decían: “¡De verdad, este hombre es el Profeta!” 41 Otros decían: “¡Es el Mesías!” Sin embargo, otras personas se preguntaban: ¿Pero vendrá el Mesías de Galilea? 42 ¿Acaso no dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y nacerá en Belén, de donde era David?”

43 De tal manera que la gente no se ponía de acuerdo a causa de Él, 44 y a pesar que algunos querían arrestar a Jesús, nadie se atrevía a echarle mano.

45 Los guardias del Templo regresaron al lugar donde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y éstos les preguntaron: “¿Por qué no trajeron a ese hombre?

46 Los guardias respondieron: “¡Nadie nunca habló como Él!”

47 Entonces los fariseos dijeron a los guardias: “¿También ustedes han sido engañados? 48 ¿Alguno de los principales sacerdotes o de los fariseos habrá creído en Él? 49 Pero esta gente que no conoce la Ley es maldecida por Dios”.

50 Pero Nicodemo, que era uno de ellos y que fue al principio donde Jesús, les dijo: 51 “De acuerdo con nuestra Ley, no podemos condenar a un hombre sin escucharlo primero y descubrir lo que ha hecho”.

52 Ellos le respondieron: “¿Eres por casualidad también de Galilea? Estudia y verás que ningún profeta sale de Galilea”.

TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR

Clic en ??«REFLEXIÓN»