Sábado XXXIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 20, 27-40

27 Algunos saduceos, que niegan la resurrección, se acercaron a Jesús 28 y le dijeron:

“Maestro, Moisés nos escribió la siguiente ley: ‘Si un hombre muere y deja a su esposa sin hijos, su hermano debe casarse con la viuda, para tener hijos, que serán considerados hijos del hermano que murió’ (Deut 25:5). 29 Resulta que había siete hermanos. El mayor se casó y murió sin dejar hijos. 30 lo mismo sucedió con el segundo quien se casó con la viuda, 31 y luego con el tercero. Ocurrió lo mismo con los siete hermanos, es decir, todos murieron sin dejar hijos. 32 Por último la mujer también murió. 33 Por tanto, en el día de la resurrección, ¿de cuál de los siete será esposa esta mujer? ¡Porque todos se casaron con ella!”

34 Jesús les respondió, diciendo:

“En esta vida, las personas de este mundo se casan y se dan en casamiento; 35 pero las personas que son tenidas dignas de alcanzar el mundo futuro y la resurrección de los muertos no se casan ni se dan en casamiento, 36 porque serán como ángeles y no podrán morir. Serán hijos de Dios porque serán hijos de la resurrección. 37 Moisés muestra claramente que los muertos han de ser resucitados, cuando habla del episodio de la zarza cuando llama al Señor ‘el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob’ (Ex 3:2.6.15.16). 38 Esto muestra que Dios es Dios de los vivos y no de los muertos, porque para Él todos están vivos”.

39 Entonces algunos maestros de la Ley le dijeron: “Buena respuesta has dado, Maestro!” 40 Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

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Viernes XXXIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 19, 45-48

45 Jesús entró en el patio del Templo y comenzó a expulsar a los vendedores, 46 diciéndoles: “Ha sido escrito que Dios dijo lo siguiente: “Mi casa es casa de oración, pero ustedes la han convertido en un escondite de ladrones”.

47 Jesús enseñaba en el patio del Templo todos los días, pero los principales sacerdotes, los maestros de la Ley y los líderes del pueblo querían matarlo. 48 Sin embargo, ellos no encontraban ninguna forma de hacerle algo, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, escuchándolo.

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Jueves XXXIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 19, 41-44

41 Cuando Jesús se acercó a Jerusalén y vio la ciudad, lloró por ella 42 y dijo: “¡Oh Jerusalén! ¡Si tan solo hoy supieras lo que se necesita para lograr la paz! Pero ahora está oculto para tus ojos. 43 Porque vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán con rampas de ataque, te pondrán un cerco y te atacarán por todos lados. 44 Te destruirán completamente a ti y a tus habitantes y no habrá una piedra encima de la otra, porque no reconociste el momento en que Dios vino a visitarte”.

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Miércoles XXXIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 19, 11-28

11 Jesús contó una parábola a quienes escucharon lo que había dicho cuando Él estaba cerca de Jerusalén, y por eso estaban pensando que el Reino de Dios iba a llegar pronto.

12 Entonces Jesús dijo: “Cierto hombre de una familia importante fue a un país que estaba muy lejos, para ser nombrado rey y luego regresar. 13 Antes de viajar, llamó a diez de sus empleados, les dio a cada uno una moneda de oro y les dijo: ‘Hagan negocios hasta cuando regrese’.

14 Pero la gente de su país lo odiaba y por eso enviaron una comisión detrás de él que dijera: “No queremos que éste reine sobre nosotros”

15 Sucedió que cuando el hombre fue hecho rey y regresó a casa, mandó a llamar a los empleados a quienes les había dado el dinero, para averiguar cuánto habían logrado ganar. 16 Vino el primero y dijo: “Señor, con esa moneda de oro que me diste, gané diez’. Él le dijo: 17 ‘Muy bien. Eres un buen empleado, y como has sido fiel en lo poco, serás el gobernador de diez ciudades’.

18 El segundo empleado vino y dijo: ‘Señor, con esa moneda de oro que me diste, obtuve cinco’. 19 También a éste le dijo el señor: ‘¡Tú serás el gobernador de cinco ciudades!’.

20 El otro empleado llegó y dijo: ‘Señor, aquí está su moneda que envolví en un pañuelo y la escondí, 21 porque tenía miedo de ti ya que eres un hombre duro, quien toma de los demás lo que no es suyo y cosechas lo que no plantaste’.

22 Él respondió: ‘¡Eres un mal empleado! por tus propias palabras te juzgo. Sabías que soy un hombre duro, que tomo de otros lo que no es mío y cosecho lo que no planté 23 Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al menos así cuando regresara del viaje, recibiría el dinero con intereses’. 24 Y dijo a los que estaban allí: ‘Quítenle la moneda y dénsela al que tiene diez monedas’.

25 Ellos le dijeron: ‘¡Pero ya tiene diez monedas, señor!’

26 Y el Señor dijo: ‘Les digo que el que tiene mucho recibirá aún más; pero el que no tiene, incluso lo poco que tiene le será quitado. 27 Y ahora trae aquí a mis enemigos, que no querían que yo reinara sobre ellos, y mátalos delante de mí’”.

28 Después de decir esto, Jesús se les adelantó subiendo a Jerusalén.

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Martes XXXIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 19, 1-10

1 Jesús entró en Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. 2 Un hombre rico vivía allí, llamado Zaqueo, quien era jefe de recaudadores de impuestos. 3 Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero no podía, debido a la multitud, porque Zaqueo era pequeño de estatura. 4 Entonces corrió delante de la gente y se subió en una higuera salvaje para ver a Jesús, porque se suponía que debía pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó a ese lugar, levantando la vista lo vio y le dijo: “Zaqueo, bájate rápido, porque hoy es necesario que me quede en tu casa”.

6 Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió en su casa con gran alegría. 7 Todos los que vieron esto comenzaron a murmurar diciendo que había entrado a quedarse en la casa de un pecador. 8 Entonces Zaqueo se levantó y le dijo al Señor: “He aquí, Señor, que daré la mitad de mis bienes a los pobres y si en algo he robado a alguien, se lo devolveré cuatro veces más”.

9 Entonces Jesús dijo: “Hoy la salvación ha venido a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido”.

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Lunes XXXIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 18, 35-43

35 Jesús ya se acercaba a la ciudad de Jericó y sucedió que un ciego estaba sentado a un lado de la carretera, mendigando. 36 Él, cuando oyó pasar a la multitud, preguntó qué era aquello que sucedía. 37 Y le dijeron que Jesús de Nazaret estaba pasando por allí. 38 Entonces el ciego comenzó a gritar: “Jesús, hijo de David, ¡ten misericordia de mí!”

39 Las personas que iban en frente lo regañaban para que se callara, pero él gritaba aún con más insistencia: “Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!”

40 Jesús se detuvo y mandó que le trajeran al ciego. Cuando se acercó, Jesús le preguntó: 41 “¿Qué quieres que te haga?” Él respondió: “Señor, ¡que vea de nuevo!”

42 Entonces Jesús dijo: “¡Recupera la vista! Tu fe te ha salvado”.

43 Inmediatamente, el hombre comenzó a ver y, dando gloria a Dios, seguía a Jesús, mientras que todo el pueblo, viendo aquello, comenzó a alabar a Dios.

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Domingo XXXIII Ascención Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 21, 5-19

5 Algunas personas hablaban sobre cómo el Templo estaba adornado con hermosas piedras y las cosas que se habían dado como ofrendas. Entonces Jesús dijo: 6 “Llegará el día en que todo lo que están viendo será destruido, y no quedará una piedra encima de la otra”.

7 Luego le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo será eso? ¿Qué señal habrá para mostrar cuándo sucederá esto?”

8 Jesús respondió: “Tengan cuidado de no ser engañados, porque muchos aparecerán fingiendo venir en mi nombre, diciendo: ‘Yo soy el Mesías’ o ‘Ha llegado el momento’. Pero no sigan a estas personas. 9 No tengan miedo cuando escuchen sobre guerras y revoluciones, porque es necesario que estas cosas sucedan primero, pero eso no significa que el final esté cerca”.

10 Y continuó: “Una nación se levantará en guerra contra otra, y un país atacará a otro. 11 En muchos lugares habrá grandes terremotos, escasez de alimentos y epidemias. Sucederán cosas terribles y se verán grandes signos en el cielo”.

12 “Pero antes de que todo esto suceda, serán arrestados y los perseguirán. Serán entregados para ser juzgados en las sinagogas y luego serán encarcelados; serán llevados a reyes y gobernadores para ser juzgados a causa de mi nombre. 13 Esto les dará la oportunidad de dar testimonio. 14 Decidan ahora en su corazón de no pensar de antemano, lo que dirán para defenderse, 15 porque yo les daré las palabras y la sabiduría que sus enemigos no podrán resistir o negar. 16 Serán entregados a las autoridades por sus propios padres, hermanos, parientes y amigos, y algunos de ustedes serán asesinados. 17 Serán odiados por todos a causa de mi nombre, 18 pero ni un cabello de su cabeza se perderá. 19 Salvarán sus vidas por su perseverancia”.

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Sábado XXXII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 18, 1-8

1 Jesús contó la siguiente parábola, mostrando a los discípulos que siempre deben orar y nunca desanimarse:

2 “En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios y no respetaba a nadie. 3 En esa ciudad también vivía una viuda que siempre acudía a él para pedir justicia, diciéndole: ‘¡Hazme justicia contra mi enemigo!’ 4 Durante mucho tiempo el juez no quiso juzgar el caso de la viuda, pero finalmente pensó: ‘Es cierto que no temo a Dios y tampoco respeto a nadie, 5 pero, como esta viuda me sigue molestando, la favoreceré con la sentencia justa. Si no lo hago, no dejará de molestarme hasta cansarme’.

6 Y el Señor continuó diciendo: “Presten atención a lo que dice ese juez deshonesto. 7 ¿Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a Él por ayuda día y noche? ¿Los hará esperar? 8 Les digo que los defenderá pronto, pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?”

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Viernes XXXII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 17, 26-37

 

26 Así como fue en el tiempo de Noé, así será en los días antes de la venida del Hijo del Hombre. 27 Todos comían y bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé subió a la barca. Luego vino el diluvio y los destruyó a todos”.

28 “Lo mismo sucedió en los días de Lot: todos comían y bebían, compraban y vendían, plantaban y construían, 29 pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos. 30 De la misma manera será el día en que aparezca el Hijo del Hombre”.

31 “En aquel día, quien esté en la parte superior de la casa y sus cosas estén en la casa, no baje para buscarlas; y quien esté en el campo no vuelva a su casa. 32 Acuérdense de la esposa de Lot. 33 La persona que busque salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda, la conservará. 34 Les digo que en esa noche dos personas estarán durmiendo en la misma cama: una será tomada y la otra dejada. 35 Dos mujeres estarán moliendo trigo juntas: una será tomada y la otra dejada. 36 [Estarán dos hombres trabajando en el campo: uno será tomado y el otro dejado.]”

37 Entonces los discípulos le preguntaron: “Señor, ¿dónde va a ser esto?” Él les respondió: “Donde está el cuerpo de una persona muerta, allí se juntarán los buitres”.

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Jueves XXXII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 17, 20-25

20 Algunos fariseos le preguntaron a Jesús cuándo vendría el Reino de Dios. Él les respondió diciendo: “Cuando llegue el Reino de Dios, no será algo que se pueda ver. 21 No dirán: ‘¡Mira! Está aquí’ o  ‘Está allí’. Porque el Reino de Dios está dentro de ustedes”.

22 Entonces Jesús dijo a sus discípulos:

“Llegará el momento en que desearán ver uno de los días del Hijo del Hombre, pero no lo verán. 23 Algunos les dirán: ‘Miren aquí está’ o «Miren allí está’; pero no salgan ni los sigan. 24 Porque así como el relámpago brilla de un extremo del cielo al otro, así será el día en que venga el Hijo del Hombre. 25 Pero primero es necesario que Él sufra y sea rechazado por esta generación”.

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