Lunes II Semana de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Juan 3, 1-8

1 Había un fariseo llamado Nicodemo, que era el líder de los judíos. 2 Una noche él fue a visitar a Jesús y le dijo: “Rabí, sabemos que eres un maestro que ha venido de Dios, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él”.

3 Jesús respondió: “Te digo ciertamente que nadie puede ver el Reino de Dios a menos que nazca de nuevo”.

4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede una persona vieja nacer de nuevo? ¿Puede volver a entrar en el útero de su madre y nacer de nuevo?”

5 Jesús le contestó: “Te digo ciertamente que nadie puede entrar en el Reino de Dios a menos que haya nacido del agua y del Espíritu. 6 Quien nace de la carne, carne humana es; y el que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 Así que no te sorprendas porque dije que todos necesitan nacer de nuevo. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes el ruido que hace, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede a todo aquel que es nacido del Espíritu”.

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Domingo II de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Juan 20, 19-31

19 En ese mismo día, el primer día de la semana, el domingo, cuando llegó la noche, los discípulos de Jesús estaban reunidos en un lugar con las puertas cerradas, porque tenían miedo de los líderes judíos. Entonces Jesús vino, se paró en el medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

20 Después de haberles dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos estaban muy felices de ver al Señor. 21 Entonces Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Así como el Padre me envió, yo también los envío”.

22 Habiendo dio esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. 23 Si perdonan los pecados de alguien, esos pecados le son perdonados; pero si no los perdonan, esos pecados no serán perdonados”.

24 Resulta que Tomás, uno de los doce, que se llamaba “el Gemelo”, no estaba con ellos cuando Jesús llegó. 25 Entonces los otros discípulos le dijeron a Tomás: “¡Hemos visto al Señor!”

Él les dijo: “Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no toco con mi dedo en el lugar de los clavos y pongo mi mano sobre su costado, ¡no lo creeré!”

26 Después de una semana, los discípulos de Jesús estaban reunidos nuevamente allí con las puertas cerradas, y Tomás estaba con ellos. Jesús vino, se paró entre ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

27 Entonces Jesús le dijo a Tomás: “Coloca aquí tu dedo y mira mis manos; coloca aquí tu mano y métela en mi costado. ¡Deja de dudar, sino más bien cree!

28 Tomas exclamó: ¡Señor mío y Dios mío!”

29 Jesús le dijo: “¿Creíste porque me has visto?¡Felices los que no vieron, pero creyeron!”

30 Jesús hizo muchas otras señales delante de sus discípulos que no están escritas en este libro. 31 Pero estas cosas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y de esta manera, creyendo, puedan tener vida a través de su nombre”.

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Sábado I Semana de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Marcos 16, 9-15

9 Después de haber resucitado muy temprano el domingo, Jesús se le apareció por primera vez a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. 10 Ella fue a contarle esto a los que habían estado con Jesús, porque estaban tristes y llorando. 11 Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y se le había aparecido, no le creyeron.

12 Después de esto, Jesús se apareció con otro aspecto a dos de los discípulos que caminaban hacia el campo. 13 Ellos regresaron y se lo anunciaron al resto de los discípulos, pero tampoco a ellos les creyeron.

14 Luego, Jesús se apareció a los once discípulos mientras estaban reclinados en la mesa. Los reprendió por su falta de fe y por su dureza de corazón porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

15 Entonces Él les dijo: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la humanidad.

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Viernes I Semana de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Juan 21, 1-14

1 Después de estas cosas, Jesús se apareció nuevamente a sus discípulos, en la orilla del lago de Galilea, el mar de Tiberias, y allí se manifestó de la siguiente manera:

2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado “el Gemelo”, Natanael, que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3 Simón Pedro dijo a los demás: “Voy a pescar”. Ellos le dijeron: “¡También nosotros vamos a pescar contigo!”

Entonces todos fueron y subieron a la barca, pero esa noche no pescaron nada. 4 Por la mañana, cuando ya iba amaneciendo, Jesús se hizo presente en la playa, pero ellos no sabían que era Él. 5 Entonces Jesús les dijo: “Muchachos, ¿tienen algo de comer allí? Ellos le respondieron: “No”.

6 Jesús les dijo entonces: “Tiren la red en el lado derecho de la barca y allí encontrarán pescados”. Tiraron la red y poco después ya no podían echarla dentro de la barca, debido a la gran cantidad de pescados que tenía. 7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”

Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso la ropa, porque se la había quitado, y se arrojó al agua. 8 Los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red con los peces, ya que estaban a solo cien metros de la orilla de la playa. 9 Cuando salieron de la barca, bajando a tierra, vieron un pequeño fuego allí, con un pescado sobre las brasas, y pan. 10 Entonces Jesús les dijo: “Traigan los pescados que acaban de sacar”.

11 Simón Pedro se subió a la barca y arrastró la red a tierra. Estaba llena de grandes pescados, ciento cincuenta y tres, y a pesar de esto la red no se rompió.

12 Jesús les dijo: “¡Vengan y coman!” Ninguno de ellos se atrevía a preguntarle: ¿Tú quién eres?”, porque sabían que era el Señor. 13 Jesús vino, tomó el pan y se los dio, y de la misma manera hizo con el pescado.

14 Ésta era ya la tercera vez que Jesús, después de haber resucitado de entre los muertos, se aparecía a sus discípulos.

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Jueves I Semana de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 24, 35-48

35 Entonces los dos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo reconocieron al Señor cuando partió el pan.

36 Mientras decían esto, Jesús apareció de repente entre ellos y dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

37 Tenían miedo y estaban asombrados, y pensaban que estaban viendo a un fantasma. 38 Pero Él dijo: ¿Por qué están asustados? ¿Por qué hay tantas dudas en su corazón? 39 Miren mis manos y pies y vean que soy yo mismo. Tóquenme y vean, porque un fantasma no tiene carne ni huesos, como pueden ver que yo tengo”.

40 Jesús, diciendo esto, mostró sus manos y pies, 41 pero todavía ellos no lo creían, porque estaban muy contentos y maravillados. Luego les preguntó: “¿Tienen algo de comer aquí?”

42 Le dieron un trozo de pescado asado, 43 que tomó y comió delante de ellos. 44 Entonces Él dijo: “Estas son las palabras que les hablé mientras aún estaba con ustedes, que era necesario que se cumplieran todas estas cosas que han sido escritas sobre mí en la Ley de Moisés, en los libros de los Profetas y en los Salmos”.

45 Entonces Jesús abrió sus mentes para que entendieran las Escrituras 46 y les dijo:

“Lo que está escrito es que era necesario que el Mesías muriera y resucitara de entre los muertos al tercer día; 47 y que, en su nombre, se predicara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando en Jerusalén. 48 Ustedes son testigos de estas cosas.

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Miércoles I Semana de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 24, 13-35

13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a una aldea llamada Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14 Hablaban de todo lo que había sucedido. 15 Mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos, 16 pero los ojos de ellos estaban velados de manera que no lo podían reconocer. 17 Entonces Jesús les preguntó: “¿De qué están hablando entre ustedes mientras caminan y por qué están tristes?”

18 Uno de ellos, llamado Cleofás, dijo: “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que sucedió allí en estos últimos días?”

19 Entonces Él les preguntó: “¿Qué cosas?”

Ellos respondieron:

“Lo que le pasó a Jesús, el nazareno, quien era un profeta, poderoso en obra y palabra delante de Dios y de toda la gente. 20 Los principales sacerdotes y nuestros líderes lo entregaron para que lo sentenciaran a muerte y lo crucificaron. 21 Sin embargo, nosotros esperábamos que fuera Él quien libraría al pueblo de Israel. Pero han pasado tres días desde que sucedió todo esto. 22 Algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados, ya que fueron a la tumba al amanecer 23 y no encontraron su cuerpo; entonces regresaron diciendo que vieron a ángeles quienes les dijeron que Él está vivo. 24 Algunos de nuestros compañeros fueron a la tumba y vieron que lo que dijeron las mujeres realmente sucedió, pero no vieron a Jesús”.

25 Entonces Jesús les dijo: “¡Tontos y lentos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 Porque era necesario que el Mesías sufriera y así recibiera toda la gloria de Dios”.

27 Y comenzó a explicar todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de Él, comenzando con los libros de Moisés y los escritos de todos los Profetas.

28 Cuando se acercaron al pueblo al que iban, Jesús hizo como si fuera más lejos, 29 pero ellos lo invitaron a quedarse, diciendo: “Quédate con nosotros porque es tarde y se acerca la noche”.

Entonces Jesús entró para estar con ellos. 30 Sucedió que estando sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio. 31 Entonces se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús, pero Él desapareció de su vista. 32 En ese momento ellos se decían el uno al otro: “¿No parecía que nuestros corazones ardían dentro de nuestro pecho cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

33 Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron a los once apóstoles reunidos y a los que estaban con ellos 34 quienes decían: “Verdaderamente, el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón”.

35 Entonces los dos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo reconocieron al Señor cuando partió el pan.

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Martes I Semana de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Juan 20, 11-18

11 María Magdalena  estaba llorando cerca de la entrada de la tumba. Mientras lloraba, se inclinó, miró dentro de la tumba 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde habían colocado el cuerpo de Jesús. Uno estaba a la cabecera y el otro a los pies. 13 Los ángeles le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”

Ella les dijo: “¡Se llevaron a mi Señor y no sé dónde lo han puesto!

14 Después de decir esto, se dio vuelta y vio a Jesús que estaba parado allí, pero no lo reconoció. 15 Entonces Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién estás buscando?”

Ella pensó que era el jardinero y entonces le dijo: “Señor, si tú lo has sacado de aquí, dime dónde lo has puesto para que yo vaya a buscarlo”.

16 Jesús dijo: “¡María!”.

Ella se volvió y respondió en hebreo: “¡Rabbuní!”, que significa “Maestro mío”.

17 Jesús le dijo: “No me detengas porque todavía no he subido a mi Padre, pero ve donde mis hermanos y diles: Yo subo hacia mi Padre y el Padre de ustedes, mi Dios y su Dios”.

18 Entonces María Magdalena se fue de allí para anunciar la noticia a los discípulos: “He visto al Señor”, y lo que Él le había dicho.

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Lunes I Semana de Pascua Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 28, 8-15

8 Saliendo ellas de la tumba rápidamente con temor y gran alegría, corrieron a contarle la noticia a sus discípulos. 9 De repente, Jesús les salió al encuentro, diciendo: “Alégrense”; y ellas acercándose a Él, abrazaron sus pies y lo adoraron. 

10 Entonces Jesús les dijo: “No tengan miedo! Vayan a avisar a mis hermanos para que vayan a Galilea y allí me verán”.

11 Mientras las mujeres todavía estaban en camino, algunos de los soldados que vigilaban la tumba regresaron a la ciudad y contaron a los jefes de los sacerdotes todo lo que había sucedido. 12 Los jefes, entonces, se reunieron con los líderes judíos y acordaron un plan para darle mucho dinero a los soldados 13 diciéndoles: “Digan que sus discípulos vinieron de noche, cuando ustedes dormían, y se robaron el cuerpo. 14 Si el Gobernador se entera de esto, nosotros lo convenceremos y pondremos a ustedes al seguro”.

15 Ellos tomando el dinero, hicieron como habían sido instruidos, y ese rumor fue divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

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Domingo de Resurrección del Señor Ciclo B

Evangelio según

San Juan 20, 1-9

1 El primer día de la semana, el domingo, muy temprano en la mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a la tumba y vio que la piedra que cubría la entrada había sido movida. 2 Luego corrió al lugar donde estaban Simón Pedro y otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo: “Se llevaron al Señor de la tumba, y no sabemos dónde lo pusieron”.

3 Pedro y el otro discípulo, saliendo de allí, fueron a la tumba. 4 Los dos corrieron juntos, pero el otro discípulo corrió más rápido que Pedro y llegó primero. 5 Inclinándose para mirar dentro, vio las sábanas de lino puestas allí pero no entró en la tumba. 6 Poco después llegó Simón Pedro y entró en la tumba. Él también vio las sábanas colocadas allí 7 y la tela que había sido puesta sobre la cabeza de Jesús, no estaba con las sábanas, sino que estaba enrollada a un lado aparte. 8 Entonces el otro discípulo, que había llegado primero, también entró en la tumba. Él vio y creyó. 9 Esto fue así porque todavía no habían entendido la Escritura, ya que era necesario que Jesús resucitase de entre los muertos.

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Sábado, Santa Vigilia Pascual Ciclo B

Evangelio según 

San Marcos 16, 1-7

1 Cuando terminó el sábado, María Magdalena, Salomé y María, la madre de Santiago, compraron aromas para ir a perfumar el cuerpo de Jesús. 2 La madrugada del domingo, recién salido el sol, fueron a la tumba, 3 y se decían las unas a las otras: “¿Quién removerá para nosotros la piedra que cierra la entrada a la tumba?”4 Pero cuando levantaron los ojos, observaron que la piedra que era muy grande ya había sido removida. 5 Entrando a la tumba, vieron a un joven vestido de blanco sentado en el lado derecho; ellas estaban muy asustadas; 6 pero él les dijo: “No tengan miedo! Buscan a Jesús Nazareno, quien fue crucificado; Él no está aquí, porque ha sido resucitado. Miren el lugar donde lo pusieron. 7 Ahora vayan y díganle a sus discípulos y a Pedro que Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como Él se los dijo”.

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