Ciclo litúrgico B de la Iglesia Cristiana Católica

Domingo XIV Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Marcos 6, 1-6

1 Jesús salió de allí y regresó a su tierra y sus discípulos lo seguían. 2 Cuando llegó el sábado, Él comenzó a enseñar en la sinagoga. Muchos de los que lo escuchaban se sorprendían y decían: “¿De dónde saca este hombre todo esto? ¿De dónde viene su sabiduría? ¿Cómo hace estos milagros con sus manos? 3 ¿No es Él el carpintero, hijo de María? ¿No es hermano de Santiago (o Jacobo), de José, de Judas y de Simón? ¿Sus hermanas no están aquí entre nosotros? Ellos estaban desilusionados con Él debido a esto.

4 Pero Jesús les dijo: “Un profeta es respetado en todas partes, excepto en su tierra, entre sus parientes y en su propia casa”.

5 No pudo hacer milagros allí (en Nazaret), sino sanar a algunos enfermos imponiéndoles las manos. 6 Y se maravillaba por su falta de fe. Sin embargo, Jesús recorría las aldeas cercanas, enseñando.

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Sábado XIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Juan 20, 24-29

24 Resulta que Tomás, uno de los doce, que se llamaba “el Gemelo”, no estaba con ellos cuando Jesús llegó. 25 Entonces los otros discípulos le dijeron a Tomás: “¡Hemos visto al Señor!”

Él les dijo: “Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no toco con mi dedo en el lugar de los clavos y pongo mi mano sobre su costado, ¡no lo creeré!”

26 Después de una semana, los discípulos de Jesús estaban reunidos nuevamente allí con las puertas cerradas, y Tomás estaba con ellos. Jesús vino, se paró entre ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

27 Entonces Jesús le dijo a Tomás: “Coloca aquí tu dedo y mira mis manos; coloca aquí tu mano y métela en mi costado. ¡Deja de dudar, sino más bien cree!

28 Tomás exclamó: ¡Señor mío y Dios mío!”

29 Jesús le dijo: “¿Creíste porque me has visto?¡Felices los que no vieron, pero creyeron!”

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Viernes XIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 9, 9-13

9 Saliendo de allí, Jesús vio a un recaudador de impuestos llamado Mateo, sentado donde cobraba los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y fue detrás de Él.

10 Más tarde, mientras Jesús cenaba en la casa de Mateo, muchos recaudadores de impuestos y otras personas de mala reputación llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Algunos fariseos viendo esto, preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y otras personas de mala reputación?” 12 Pero Jesús escuchando esto dijo: “Los que están sanos no necesitan un médico, sino los que están enfermos. 13 Vayan y aprendan lo que significa ‘Quiero misericordia y no sacrificio’ (Os 6:6), porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.

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Jueves XIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 9, 1-8

1 Jesús subiéndose en una barca, regresó a la otra orilla del lago y llegó a su ciudad. 2 Luego, algunas personas trajeron a un paralítico tendido en una camilla. Jesús viendo la fe de ellos, le dijo al paralítico: “¡Ánimo, hijo! Tus pecados son perdonados”.

3 Entonces algunos maestros de la Ley comenzaron a decir entre sí: “Este hombre está blasfemando”.

4 Pero Jesús sabía lo que estaban pensando y dijo: “¿Por qué están pensando en estas cosas malas?” 5 “¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o, ‘Levántate y camina’? 6 Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad  en la tierra para perdonar pecados”, le dijo al paralítico: “Levántate, toma tu camilla y vete a casa”.

7 El hombre se levantó y se fue a su casa. 8 Las multitudes, viendo esto, tuvieron miedo y alabaron a Dios por haber dado este poder a los seres humanos.

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Miércoles XIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 8, 28-34

28 Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago de Galilea, a la región de los gadarenos, dos endemoniados fueron a su encuentro, viniendo del cementerio donde vivían. Eran tan violentos y peligrosos que nadie corría el riesgo de pasar por ese camino. 29 He aquí que empezaron a gritar, diciendo: “Hijo de Dios, ¿qué quieres de nosotros? ¿Viniste aquí para afligirnos antes de tiempo?”

30 Resulta que muchos cerdos estaban comiendo cerca de allí, 31 y los demonios le suplicaron a Jesús con insistencia: “Si nos vas a expulsar, ¡envíanos a esos cerdos!”

32 Entonces, les dijo: “Vayan”. Ellos, salieron de las personas, entraron en los cerdos, y seguidamente toda la piara se precipitó colina abajo hacia el lago y se ahogaron.

33 Los que cuidaban a los cerdos huyeron y vinieron a la ciudad. Allí contaron todo esto y también lo que les había sucedido a los dos endemoniados. 34 Entonces todos los habitantes de esa ciudad salieron a encontrar a Jesús, y viéndolo, le pedían que se fuera de sus tierras.

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