Ciclo litúrgico B de la Iglesia Cristiana Católica

Martes XIII Fiesta de Cátedra de San Pedro Apóstol Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 16, 13-19

13 Jesús fue a la región de Cesarea de Filipo y allí preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”

14 Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que eres Elías, y otros, que eres Jeremías o uno de los profetas”.

15 Él les dijo: “¿Y ustedes? ¿Quién dicen que soy?”

16 Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente”.

17 Jesús le dijo: “Simón, hijo de Jonás, dichoso tú, porque esta verdad no te fue revelada por ningún ser humano, sino de mi Padre, que está en el cielo. 18 Por tanto, yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y los poderes de la muerte no podrán vencerla. 19 Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que prohíbas en la tierra estará prohibido en el Cielo, y lo que permitas en la tierra estará permitido en el Cielo”.

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Lunes XIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 8, 18-22

18 Jesús vio a la multitud que lo rodeaba y envió a sus discípulos al otro lado del lago. 19 Entonces un doctor de la Ley vino hacia Él y le dijo: “Maestro, quiero seguirte donde sea que vayas”.

20 Jesús respondió: “Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros sus nidos. Pero el Hijo del Hombre no tiene donde descansar su cabeza”.

21 Otro de sus discípulos, le dijo: “Señor, primero déjame regresar y enterrar a mi padre”. 22 Pero Jesús le dijo: “Ven conmigo y deja que los muertos entierren a sus muertos”.

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Domingo XIII Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Marcos 5, 21-43 

20 Entonces él se fue y comenzó a contar en la Decápolis, la región de las diez ciudades, lo que Jesús había hecho por él. Y todos estaban asombrados.

21 Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, y mucha gente vino a su encuentro, reuniéndose a su alrededor, así que Él se quedó junto a la orilla. 22 Entonces uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, vino y viendo a Jesús, se postró a sus pies. 23 Le rogaba insistentemente: “Mi hijita se está muriendo! ¡Ven conmigo y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva!”.

24 Jesús fue con él y una gran multitud lo seguía y lo apretujaba por todos lados.

25 Pero una mujer que había estado sangrando durante doce años estaba entre la multitud. 26 Ella había gastado todo lo que tenía, tratándose con muchos médicos y esto la hacía sufrir mucho ya que en vez de mejorar, se había empeorado cada vez más. 27 Cuando escuchó hablar de Jesús, vino entre en la multitud y, alcanzándolo por detrás, le tocó su manto, 28 porque pensaba: “Si solo toco su manto, seré salvada”. 29 De inmediato dejó de sangrar, y se dio cuenta en su cuerpo que había sido sanada de la enfermedad.

30 De repente Jesús, dándose cuenta qué poder había salido de Él, se volvió hacia la multitud y preguntaba: “¿Quién tocó mi ropa?”

31 Los discípulos le decían: “Ves cómo estas personas te aprietan por todos lados y todavía preguntas: ¿Quién me ha tocado?

32 Pero Él siguió mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. 33 Entonces la mujer, sabiendo lo que le había sucedido, se arrojó a sus pies, temblando de miedo, y lo contó todo. 34 Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz; eres libre de tu sufrimiento”.

35 Jesús todavía estaba hablando, cuando vinieron algunos sirvientes de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle: “Tu hija murió. No molestes más al Maestro”.

36 Pero Jesús, después de haber escuchado la noticia, le dijo al jefe de la sinagoga: “No tengas miedo, solo ten fe”.

37 Jesús no permitió que nadie fuera con Él, solo Pedro, Santiago (llamado Jacobo) y Juan, el hermano de Santiago. 38 Cuando entraron a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús encontró desorden allí, con todos los que estaban llorando y gritando. 39 Entrando les dijo: “¿Por qué tanto llanto y tanto desorden? La niña no murió, ella está durmiendo”.

40 Entonces comenzaron a burlarse de Él, pero Jesús echando todos afuera, tomó al padre de la niña, la madre y los que estaban con Él, y entró donde estaba la niña. 

41 Tomándola de la mano,  le dijo: “Talitá kum!”. Esto significa “Chiquilla, te digo: ¡Levántate!”.

42 Al instante, la niña, que tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar y todos estaban muy asombrados. 43 Entonces les ordenó estrictamente que no contaran esto, y les dijo que le dieran de comer a la niña.

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Sábado XII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 8, 5-17

5 Cuando Jesús entró en la ciudad de Cafarnaúm, un oficial romano fue a su encuentro y le pidió, 6 diciendo: “Señor, mi criado está en casa paralizado, sufriendo terriblemente”.

7 Jesús le dijo: “Yo iré para sanarlo”.

8 El oficial romano le respondió: “¡Señor! no soy digno de que vengas a mi casa, solo di una palabra y mi criado será sanado; 9 porque también estoy bajo la autoridad de oficiales superiores y tengo soldados que obedecen mis órdenes, y cuando le digo a uno: ‘Ve’, él va; y si digo a otro: ‘Ven aquí’, él viene, y si le digo a mi siervo: ‘Haz esto’, él lo hace.”

10 Cuando Jesús escuchó esto, se sorprendió mucho y dijo a los que lo seguían: “Ciertamente les digo que ¡nunca he visto tanta fe en ninguno en Israel! 11 Y les digo que muchas personas vendrán del Este y del Oeste y se sentarán a la mesa en el Reino de los Cielos con Abraham, Isaac y Jacob, 12 pero los hijos del Reino serán arrojados a la oscuridad, y allí llorarán y rechinarán los dientes con desesperación”.

13 Luego Jesús dijo al oficial: “Ve a casa y se hará como has creído”. Y en ese momento el criado del oficial romano fue sanado.

14 Jesús fue a la casa de Pedro y vio a su suegra con fiebre. 15 Jesús le tocó la mano y la fiebre se le quitó. Luego se levantó y comenzó a servirle.

16 Después del atardecer, la gente trajo a Jesús muchas personas que estaban dominadas por demonios, y Él, con su palabra, expulsó a los espíritus malignos y sanó a todos los enfermos; 17 esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: “Tomó nuestras debilidades y llevó nuestras enfermedades” (Isa 53:4).

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Viernes XII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 8, 1-4

1 Jesús bajó de la montaña, y muchas multitudes lo siguieron. 2 Entonces un leproso se le acercó y se postró ante Él, diciéndole: “Señor, puedes curarme, si quieres”.

3 Jesús extendió su mano, lo tocó y dijo: “Sí, yo quiero. Estás curado”. En ese mismo instante fue curado de la lepra. 4 Entonces Jesús le dijo: “Mira! No le cuentes esto a nadie, pero ve y pide al sacerdote que te examine, para demostrar a todos que estás curado, y presenta la ofrenda que Moisés ordenó”.

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