Ciclo litúrgico B de la Iglesia Cristiana Católica

Sábado XXIV Semana Tiempo Ordinario CicloB

Evangelio según

San Mateo 9, 9-13

9 Saliendo de allí, Jesús vio a un recaudador de impuestos llamado Mateo, sentado donde cobraba los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y fue detrás de Él.

10 Más tarde, mientras Jesús cenaba en la casa de Mateo, muchos recaudadores de impuestos y otras personas de mala reputación llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Algunos fariseos viendo esto, preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y otras personas de mala reputación?” 12 Pero Jesús escuchando esto dijo: “Los que están sanos no necesitan un médico, sino los que están enfermos. 13 Vayan y aprendan lo que significa ‘Quiero misericordia y no sacrificio’ (Os 6:6), porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.

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Viernes XXIV Semana Tiempo Ordinario Cciclo B

Evangelio según

San Lucas 8, 1-3

1 Algún tiempo después, Jesús andaba de ciudad en ciudad y pueblo en pueblo, anunciando el Evangelio del Reino de Dios. Los doce discípulos iban con Él, 2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades. Eran María, llamada Magdalena, de quien habían sido expulsados siete demonios, 3 Juana, esposa de Cuza, quien era un alto funcionario del gobierno de Herodes; Susana y muchas otras mujeres que, con sus propios recursos, los ayudaban.

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Jueves XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 7, 36-50

36 Uno de los fariseos invitó a Jesús a que comiera con él. Jesús fue a su casa y se sentó a la mesa. 37 En el momento que una mujer pecadora, de mala reputación, se enteró que Jesús estaba cenando en la casa del fariseo, tomó una frasco hecho de alabastro, lleno de perfume, 38 y estando detrás de Jesús, junto a sus pies, llorando, comenzó a mojar sus pies con sus lágrimas y se los secaba con sus propios cabellos. Ella besaba los pies de Jesús y derramaba el perfume sobre ellos. 39 Cuando el fariseo que lo había invitado a comer, vio esto, pensó: “Si este hombre fuera un profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando porque es una pecadora”.

40 Jesús, respondiéndole, le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”

Respondió Simón: “Di, Maestro”.

41 Jesús dijo:

“Dos hombres estaban en deuda con un hombre que solía prestar dinero. Uno le debía quinientas monedas de plata y el otro debía cincuenta, 42 pero ninguno de ellos podía pagarle; así que perdonó la deuda de ambos. Entonces ¿Cuál de ellos lo amará más?

43 Respondió Simón: “¡Pienso que aquel a quien más se le perdonó!”

Jesús le dijo: “Haz juzgado rectamente”.

44 Luego, volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón:

“¿Estás viendo a esta mujer? Cuando entré, no me ofreciste agua para lavarme los pies, pero ella me los lavó con las lágrimas y los secó con sus cabellos. 45 No me diste un beso de saludo, pero ella no ha dejado de besarme los pies desde que entré. 46 No pusiste aceite en mi cabeza, pero ella ha derramado perfume mis pies. 47 Por esto te digo que sus muchos pecados ya han sido perdonados porque mucho ha amado. Pero a quien se le perdona poco, es porque poco ama”.

48 Entonces Jesús dijo a la mujer: “Tus pecados te son perdonados”.

49 Los que estaban sentados a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí: “¿Quién es éste que incluso perdona los pecados?”.

50 Pero Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado. Vete en paz”.

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Miércoles XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 7, 31-35

31 Y Jesús terminó, diciendo:

 “¿Entonces, con quién puedo comparar a la gente de hoy? ¿A quién se parecen ellos? 32 Son como niños sentados en la plaza que se gritan unos a otros:

“Tocamos la flauta, ¡pero no bailaron!. Cantamos canciones funerarias, ¡pero no lloraron!

33 Porque vino Juan el Bautista que ayunaba y no bebía vino, y ustedes decían: ‘Está dominado por un demonio’. 34 Vino el Hijo del Hombre que come y bebe, y ustedes dicen: ‘¡Mira! Este hombre es un glotón y un borracho; es amigo de los recaudadores de impuestos y de personas pecadoras’. 35 Pero la sabiduría de Dios ha sido justificada por sus hijos”.

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Martes XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 7, 11-17

11 Poco después sucedió que Jesús fue a una ciudad llamada Naín. Sus discípulos y una gran multitud fueron con Él. 12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, vio que estaban llevando a enterar a un muerto; era el único hijo de su madre quien era viuda. Muchas personas en la ciudad la acompañaban. 13 Cuando el Señor la vio, sintió compasión por ella y dijo: “No llores”.

14 Luego se acercó y tocó el ataúd, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús dijo:

“Joven, a ti te digo: ¡levántate!”

15 El muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús lo entregó a su madre. 16 Todos tenían mucho miedo y alabaron a Dios, diciendo:

“¡Un gran profeta apareció entre nosotros! ¡Dios ha visitado a su pueblo!”

17 Esta noticia sobre Jesús se extendió por toda Judea y por todas las regiones vecinas.

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