Ciclo litúrgico B de la Iglesia Cristiana Católica

Lunes XIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 8, 18, 22

18 Jesús vio a la multitud que lo rodeaba y envió a sus discípulos al otro lado del lago. 19 Entonces un doctor de la Ley vino hacia Él y le dijo: “Maestro, quiero seguirte donde sea que vayas”.

20 Jesús respondió: “Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros sus nidos. Pero el Hijo del Hombre no tiene donde descansar su cabeza”.

21 Otro de sus discípulos, le dijo: “Señor, primero déjame regresar y enterrar a mi padre”. 22 Pero Jesús le dijo: “Ven conmigo y deja que los muertos entierren a sus muertos”.

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Domingo XIII Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Marcos 5, 21-43

21 Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, y mucha gente vino a su encuentro, reuniéndose a su alrededor, así que Él se quedó junto a la orilla. 22 Entonces uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, vino y viendo a Jesús, se postró a sus pies. 23 Le rogaba insistentemente: “Mi hijita se está muriendo! ¡Ven conmigo y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva!”.

24 Jesús fue con él y una gran multitud lo seguía y lo apretujaba por todos lados.

25 Pero una mujer que había estado sangrando durante doce años estaba entre la multitud. 26 Ella había gastado todo lo que tenía, tratándose con muchos médicos y esto la hacía sufrir mucho ya que en vez de mejorar, se había empeorado cada vez más. 27 Cuando escuchó hablar de Jesús, vino entre en la multitud y, alcanzándolo por detrás, le tocó su manto, 28 porque pensaba: “Si solo toco su manto, seré salvada”. 29 De inmediato dejó de sangrar, y se dio cuenta en su cuerpo que había sido sanada de la enfermedad.

30 De repente Jesús, dándose cuenta qué poder había salido de Él, se volvió hacia la multitud y preguntaba: “¿Quién tocó mi ropa?”

31 Los discípulos le decían: “Ves cómo estas personas te aprietan por todos lados y todavía preguntas: ¿Quién me ha tocado?

32 Pero Él siguió mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. 33 Entonces la mujer, sabiendo lo que le había sucedido, se arrojó a sus pies, temblando de miedo, y lo contó todo. 34 Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz; eres libre de tu sufrimiento”.

35 Jesús todavía estaba hablando, cuando vinieron algunos sirvientes de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle: “Tu hija murió. No molestes más al Maestro”.

36 Pero Jesús, después de haber escuchado la noticia, le dijo al jefe de la sinagoga: “No tengas miedo, solo ten fe”.

37 Jesús no permitió que nadie fuera con Él, solo Pedro, Santiago (llamado Jacobo) y Juan, el hermano de Santiago. 38 Cuando entraron a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús encontró desorden allí, con todos los que estaban llorando y gritando. 39 Entrando les dijo: “¿Por qué tanto llanto y tanto desorden? La niña no murió, ella está durmiendo”.

40 Entonces comenzaron a burlarse de Él, pero Jesús echando todos afuera, tomó al padre de la niña, la madre y los que estaban con Él, y entró donde estaba la niña. 

41 Tomándola de la mano,  le dijo: “Talitá kum!”. Esto significa “Chiquilla, te digo: ¡Levántate!”.

42 Al instante, la niña, que tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar y todos estaban muy asombrados. 43 Entonces les ordenó estrictamente que no contaran esto, y les dijo que le dieran de comer a la niña.

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Sábado XII Solemnidad de San Pedro y San Pablo Apóstoles Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 16, 13-19

13 Jesús fue a la región de Cesarea de Filipo y allí preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”

14 Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que eres Elías, y otros, que eres Jeremías o uno de los profetas”.

15 Él les dijo: “¿Y ustedes? ¿Quién dicen que soy?”

16 Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente”.

17 Jesús le dijo: “Simón, hijo de Jonás, dichoso tú, porque esta verdad no te fue revelada por ningún ser humano, sino de mi Padre, que está en el cielo. 18 Por tanto, yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y los poderes de la muerte no podrán vencerla. 19 Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que prohíbas en la tierra estará prohibido en el Cielo, y lo que permitas en la tierra estará permitido en el Cielo”.

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Viernes XII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Marcos 8, 1-4

1 En aquellos días, una gran multitud se reunió de nuevo. Como no tenían nada para comer, Jesús llamó a los discípulos y les dijo: 2 “Siento compasión por estas personas porque han estado conmigo durante tres días y no tienen nada para comer. 3 Si los envío a casa con hambre, caerán de la debilidad en el camino, porque algunos han venido de lejos”.

4 Sus discípulos le preguntaron: “¿Cómo vamos a encontrar comida en este lugar desierto para toda esta gente?”

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Jueves XII Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Mateo 7, 21-29

21 No toda persona que me dice: “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino solo quien hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Cuando llegue ese día, mucha gente me dirá: “Señor, Señor, por el poder de tu nombre hemos profetizado, por tu nombre hemos expulsado demonios, y hemos realizado milagros en tu nombre”. 23 Entonces claramente les diré: “Yo, nunca los conocí. ¡Aléjense de mí los que hacen maldades!

24 Quien escucha estas palabras mías y vive de acuerdo con ellas, es como una persona sabia que construyó su casa en la roca. 25 Cayó la lluvia, vinieron las inundaciones y el viento sopló con fuerza contra esa casa; pero no se cayó porque había sido construida en la roca.

26 El que escucha estas palabras mías, y no vive de acuerdo con ellas, es como un tonto, que construyó su casa en la arena. 27 Cayó la lluvia, vinieron las inundaciones y el viento sopló con fuerza contra esa casa, pero ésta se cayó y fue completamente destruida”.

28 Cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes estaban asombradas de su enseñanza, 29 porque les enseñaba como el que tiene autoridad, y no como sus maestros de la Ley.

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