Ciclo litúrgico C de la Iglesia Cristiana Católica

Lunes V Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Juan 8, 12-20

12 De nuevo, Jesús comenzó a hablarles, diciéndoles: “Yo soy la luz del mundo. Quien me siga nunca caminará en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

13 Los fariseos le dijeron a Jesús: “Ahora estás dando testimonio a favor tuyo. Entonces tu testimonio no tiene valor”.

14 Jesús les respondió: “Aunque yo estoy dando testimonio a favor de mí mismo, lo que digo es la verdad, porque sé de dónde vengo y a dónde voy, pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. 15 Ustedes juzgan de una manera puramente humana, mientras que yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió. 17 En su Ley está escrito que cuando dos testigos están de acuerdo, lo que dicen es verdad. 18 Ahora Yo soy el que doy testimonio sobre mí mismo, y el Padre que me envió también testifica sobre mí.

19 Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?” Jesús respondió: “No me conocen y tampoco conocen a mi Padre. Si me conocieran, también conocerían a mi Padre”.

20 Jesús dijo estas palabras cuando estaba enseñando en el patio del Templo, cerca de la caja de las ofrendas. Nadie lo arrestó porque aun no había llegado su hora.

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Domingo V de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según

 San Juan 8, 1-11

1 Entonces Jesús se fue al Monte de los Olivos, 2 y al amanecer regresó al patio del Templo. Toda la gente se reunía a su alrededor y Jesús sentado, enseñaba a todos. 3 Luego, algunos maestros de la Ley y fariseos llevaron a Jesús a una mujer que había sido atrapada en adulterio y poniéndola en medio de todos, 4 le dijeron: “Maestro, esta mujer fue atrapada en el acto de adulterio, 5 y según la Ley, Moisés nos mandó a apedrear las mujeres adúlteras. ¿Tú qué dices al respecto?”

6 Hicieron esta pregunta para obtener pruebas contra Jesús, porque querían acusarlo. Pero Jesús, inclinándose hacia el suelo, comenzó a escribir en la tierra con el dedo. 7 Mientras ellos continuaban haciendo la misma pregunta, Jesús se enderezó y les dijo: “El que esté libre de pecado entre ustedes, que sea el primero en arrojar una piedra contra esta mujer”.

8 Luego inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra. 9 Cuando oyeron esto, uno a uno se fueron, comenzando por los más viejos. Solo quedaron Jesús y la mujer, que estaba parada en medio.

10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No queda nadie para condenarte?”

11 Ella dijo: “Nadie, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. ¡Vete y no peques más!”

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Sábado IV Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según 

San Juan 7, 40-53

40 Algunas personas de la multitud que escucharon estas palabras decían: “¡De verdad, este hombre es el Profeta!” 41 Otros decían: “¡Es el Mesías!” Sin embargo, otras personas se preguntaban: ¿Pero vendrá el Mesías de Galilea? 42 ¿Acaso no dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y nacerá en Belén, de donde era David?”

43 De tal manera que la gente no se ponía de acuerdo a causa de Él, 44 y a pesar que algunos querían arrestar a Jesús, nadie se atrevía a echarle mano.

45 Los guardias del Templo regresaron al lugar donde estaban los principales sacerdotes y los fariseos, y éstos les preguntaron: “¿Por qué no trajeron a ese hombre?

46 Los guardias respondieron: “¡Nadie nunca habló como Él!”

47 Entonces los fariseos dijeron a los guardias: “¿También ustedes han sido engañados? 48 ¿Alguno de los principales sacerdotes o de los fariseos habrá creído en Él? 49 Pero esta gente que no conoce la Ley es maldecida por Dios”.

50 Pero Nicodemo, que era uno de ellos y que fue al principio donde Jesús, les dijo: 51 “De acuerdo con nuestra Ley, no podemos condenar a un hombre sin escucharlo primero y descubrir lo que ha hecho”.

52 Ellos le respondieron: “¿Eres por casualidad también de Galilea? Estudia y verás que ningún profeta sale de Galilea”.

53 Cada uno se fue a su casa

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Viernes IV Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según

San Juan 7, 1-2, 10, 25-30

1 Después de esto, Jesús comenzó a caminar por Galilea. Él no quería pasar por Judea, ya que los líderes judíos estaban tratando de matarlo. 2 Sucedió que la fiesta judía llamada Fiesta de las Cabañas estaba cerca.

10 Después que sus hermanos fueron a la fiesta, Jesús también fue, pero lo hizo en secreto y no públicamente.

25 Algunas personas que vivían en Jerusalén decían: “¿No es este el hombre que están buscando para matar? 26 Ahora mismo está hablando en público, y nadie dice nada en contra de Él. ¿Las autoridades realmente han reconocido que Él es el Mesías? 27 Sin embargo, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es; pero sabemos de dónde viene este hombre”.

28 Cuando Jesús estaba enseñando en el patio del Templo, dijo en voz alta: “A mí me conocen y saben de dónde soy, pero no he venido por mi propia cuenta. El que me envió es verdadero, pero ustedes no lo conocen. 29 Pero yo lo conozco porque vengo de Él y Él me ha enviado”.

30 Entonces querían arrestar a Jesús, pero nadie lo hizo porque aún no había llegado su hora. 31 Pero mucha gente de la multitud creyó en Él y decían: “Cuando venga el Mesías, ¿hará mayores señales que este hombre?”

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Jueves IV Semana de Cuaresma Ciclo C

Evangelio según

San Juan 5, 31-47

31 “Si yo doy testimonio de mí mismo, entonces lo que digo en testimonio no tiene valor. 32 Pero hay otro que testifica a mi favor, y sé que lo que dice sobre mí es cierto. 33 Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de lo que es verdad. 34 Sin embargo, no es que yo pretenda obtener de ningún ser humano testimonio en mi favor; pero se los recuerdo para que ustedes se salven”.

35 “Juan era como una lámpara encendida y brillante, y por algún tiempo ustedes se alegraron con su luz. 36 Pero yo tengo un testimonio a mi favor aún mayor que el de Juan, porque las obras que el Padre me ha dado para cumplirlas, esas mismas obras que hago dan testimonio de mí y prueban que el Padre me envió. 37 El Padre, que me envió, también da testimonio de mí. Pero ustedes nunca han escuchado su voz, ni han visto su rostro. 38 Tampoco tienen su palabra permaneciendo en ustedes porque no creen en aquel que Él envió. 39 Estudian las Escrituras porque creen que encontrarán la vida eterna en ellas, pero ellas son las que dan testimonio de mí, 40 y ustedes no quieren venir a mí para tener vida”.

41 “No trato de ser alabado por la gente. 42 Al contrario, yo los conozco y sé que no tienen el amor de Dios en ustedes. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me reciben, pero si otro viniera en su propio nombre y autoridad, a ése recibirían. 44 ¿Cómo van ustedes a poder creer, cuando andan aceptando gloria unos de otros, pero no buscan la gloria que viene del Dios único? 45 No piensen que yo los voy a acusar delante del Padre; ya hay quien los acusará: Moisés, en quien ustedes han puesto la esperanza. 46 Si creyeran en Moisés, también ustedes creerían en mí, porque él escribió sobre mí. 47 Pero si no creen en sus escritos, ¿cómo van a creer en mis palabras?”

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