Ciclo litúrgico C de la Iglesia Cristiana Católica

Lunes XIX Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 17, 22-27

22 Andando juntos por Galilea, Jesús les dijo: “El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres, 23 y lo matarán; pero al tercer día será resucitado”. Y los discípulos se entristecieron mucho.

24 Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a la ciudad de Cafarnaúm, los recaudadores de impuestos del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: “¿Tu maestro no paga el impuesto del Templo?”

25 Respondió Pedro: “¡Sí lo paga!” Entonces Pedro entró en la casa y Jesús se le adelantó diciéndole: “Simón, ¿tú qué opinas? ¿Los reyes de la tierra a quién cobran impuestos y tasas? ¿A sus ciudadanos o los extranjeros?

26 Respondió Pedro: “A los extranjeros”. Jesús dijo: “Entonces los ciudadanos no tienen que pagar. 27 Pero para no ofender a esta gente. ve al lago, tira el anzuelo y saca el primer pez que atrapes. Abriéndole la boca encontrarás una moneda. Entonces ve y paga el impuesto tuyo y mío”.

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Domingo XIX Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 12, 32-48

32 “Mi pequeño rebaño, ¡no tengan miedo! Porque el Padre se complace en darles el Reino. 33 Vendan todo lo que tienen y den limosnas. Háganse bolsas que no se rompan y mantengan un tesoro en los cielos que nunca se termina, porque los ladrones no pueden robarlos allí, y las polillas no pueden destruirlos. 34 Porque donde esté el tesoro de ustedes, allí también estará su corazón”.

35 Jesús les dijo:

Prepárense para todo: sujeten bien su ropa con el cinturón y mantengan las lámparas encendidas. 36 Sean ustedes como los empleados que esperan al jefe, que regresará de la fiesta de bodas. Tan pronto como toque a la puerta, los empleados le abrirán. 37 ¡Felices son aquellos empleados que el jefe encuentra despiertos y preparados! Les digo ciertamente que el jefe mismo se preparará para servirles, les ordenará que se sienten a la mesa y les servirá. 38 Serán felices aquellos empleados, si el jefe los encuentra preparados, incluso si llega a la medianoche o en la madrugada.

39 Sepan que si el dueño de la casa supiera a qué hora vendría el ladrón, no lo dejaría entrar a su casa. 40 Ustedes también manténganse en guardia, porque a la hora que no piensen llegará el Hijo del Hombre”.

41 Entonces Pedro le preguntó: “Señor, ¿es esta parábola solo para nosotros o para todos?”

42 El Señor le respondió:

“¿Quién, entonces, es el empleado fiel y prudente a quien el señor pondrá a cuidar los de su casa para que les dé sus comidas en el momento adecuado? 43 ¡Feliz será ese empleado que hace esto cuando llega el señor! 44 En verdad les digo que lo pondrá a cargo de todos tus bienes. 45 Pero si ese empleado dice en su corazón: ‘Mi señor tardará en regresar’, y empieza a golpear a los empleados y las empleadas, y a comer, a beber y a emborracharse. 46 Entonces el señor de aquel empleado volverá el día en que menos lo espera y a la hora en que menos lo piensa, lo castigará duramente y le dará la misma suerte donde van los traidores”.

47 “El empleado que conoce la voluntad de su señor, pero no se prepara y no hace lo que quiere, será castigado con muchos azotes. 48 Pero el empleado que no la conoce e hizo cosas que merecían castigo, será castigado con pocos azotes. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se le pedirá; y al que mucho le han confiado, más se le exigirá”.

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Sábado XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 17, 14-20

14 Cuando se acercaron a la multitud, un hombre vino hacia a Jesús, y arrodillándose ante Él 15 le dijo: “Señor, ten compasión de mi hijo. Es epiléptico y tiene ataques tan fuertes que a menudo cae al fuego o al agua. 16 Se lo traje a tus discípulos, pero no pudieron sanarlo”.

17 Jesús respondió: “¡Gente mala y sin fe! ¿Cuánto tiempo me quedaré con ustedes? ¿Cuánto tiempo tendré que soportarlos? ¡Tráiganme aquí al niño!

18 Luego Jesús le dio una orden y el demonio se fue, y el muchacho quedó sanado en aquella hora.

19 Entonces los discípulos, acercándose a Jesús en privado, le preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?”

20 Jesús les respondió: “Fue porque tienen poca fe. Ciertamente les digo que si tuvieran la fe del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: ‘Sal de aquí y ve hacia allá’, y se iría. ¡Nada sería imposible para ustedes!

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Viernes XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 16, 24-28

24 Jesús luego le dijo a sus discípulos: “Si alguien quiere ser mi seguidor, olvídese de sí mismo, tome su cruz y sígame; 25 porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa mía, la encontrará.  26 ¿De qué le sirve a alguien ganar el mundo entero, si pierde su vida? Porque no hay nada que alguien pueda pagar para recuperar su vida. 27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles y entonces recompensará a cada uno según lo que haya hecho. 28 En verdad les digo que aquí hay algunas personas que no morirán antes de ver al Hijo del Hombre venir en su reino”.

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Jueves XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 16, 13-23

13 Jesús fue a la región de Cesarea de Filipo y allí preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”

14 Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que eres Elías, y otros, que eres Jeremías o uno de los profetas”.

15 Él les dijo: “¿Y ustedes? ¿Quién dicen que soy?”

16 Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente”.

17 Jesús le dijo: “Simón, hijo de Jonás, dichoso tú, porque esta verdad no te fue revelada por ningún ser humano, sino de mi Padre, que está en el cielo. 18 Por tanto, yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y los poderes de la muerte no podrán vencerla. 19 Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que prohíbas en la tierra estará prohibido en el Cielo, y lo que permitas en la tierra estará permitido en el Cielo”.

20 Entonces Jesús ordenó a los discípulos que no le dijeran a nadie que Él era el Mesías.

21 Jesús, desde ese momento, comenzó a decir claramente a los discípulos que era necesario para Él ir a Jerusalén, sufrir muchas cosas a causa de los ancianos, los principales sacerdotes y los maestros de la Ley, ya que iban a matarlo, pero al tercer día sería resucitado.

22 Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: “¡Tenga Dios misericordia de ti, Señor! Eso nunca te acontecerá”.

23 Jesús girándose le dijo a Pedro: “¡Quítate de delante de mí, Satanás! Eres como una piedra de tropiezo en mi camino, porque estás pensando como un ser humano piensa y no como Dios”.

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