Ciclo litúrgico C de la Iglesia Cristiana Católica

Miércoles XVIII Semana Transfiguración del Señor Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 9, 28b-36

Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago y subió a la montaña para orar. 29 Mientras oraba, su rostro cambió de apariencia y su ropa se volvió muy blanca y brillante. 30 De repente, dos hombres aparecieron allí y comenzaron a hablar con Él. Eran Moisés y Elías, 31 quienes aparecieron en gloria y hablaban con Jesús sobre su muerte que Él estaba a punto de cumplir en Jerusalén.

32 Pedro y los otros que estaban con él estaban profundamente dormidos, pero se despertaron y vieron la gloria de Jesús y los dos hombres que estaban con Él. 33 Cuando estos dos hombres se alejaban de Jesús, Pedro dijo a Jesús:

“Maestro, ¡qué bueno es estar aquí! Vamos a hacer tres carpas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías”. Pedro no sabía lo que estaba diciendo. 34 Mientras él seguía hablando, vino una nube que los cubrió de sombra, y al verse tapados por ella tuvieron miedo. 35 Entonces de la nube salió una voz que decía: “Este es mi hijo, el Elegido. ¡Escúchenlo!”

36 Apenas calló la voz, Jesús se encontró solo. Los discípulos guardaron silencio y en esa ocasión no dijeron nada a nadie sobre lo que habían visto.

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Martes XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 14, 22-36

22 Poco después, Jesús ordenó a sus discípulos que se subieran a la barca y fueran delante de Él hacia la otra orilla del lago, mientras Él despedía a la gente. 23 Después de despedir a la gente, Jesús se subió a una montaña para orar a solas, y cuando llegó la noche, Él estaba allí, solo. 24 En ese momento la barca ya estaba a gran distancia de la tierra en el medio del lago golpeada fuertemente por las olas porque el viento soplaba contra ella. 25 Muy temprano en la mañana, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. 26 Pero cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, se aterrorizaron diciendo: “Es un fantasma”. Y comenzaron a gritar de miedo. 27 En ese momento Jesús les habló exclamando: “¡Anímense! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!

28 Entonces Pedro le dijo: “Si eres tú, Señor, manda que yo vaya hacia ti sobre las aguas”.

29 Él le dijo: “Ven”. Entonces Pedro bajándose de la barca comenzó a caminar sobre las aguas yendo hacia Jesús. 30 Pero cuando sintió la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse, entonces gritó: “¡Sálvame, Señor!”.

31 Inmediatamente Jesús extendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “¡Qué pequeña fe! ¿Por qué dudaste?”

32 Entonces cuando subieron a la barca, el viento se calmó, 33 y los que estaban en la barca lo adoraron, diciendo: “¡Verdaderamente Tú eres el Hijo de Dios!”

34 Cuando cruzaron al otro lado del lago, llegaron a la región de Genesaret. 35 Allí las personas reconocieron a Jesús y advirtieron a todos en aquella región; por esta razón le llevaron a Él todos los enfermos, 36 y le pedían que los dejara tocar al menos el borde de su manto, y todos los que lo tocaron fueron sanados.

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Lunes XVIII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 14, 13-21

13 Cuando Jesús escuchó lo sucedido, se fue de allí en una barca a un lugar desierto y apartado, pero las multitudes descubrieron donde estaba y venían de sus aldeas y lo seguían a pie por tierra. 14 Cuando Jesús salió de la barca, vio la gran muchedumbre y sintió compasión por ellos, por eso sanó a los enfermos que estaban allí.

15 Por la tarde, los discípulos vinieron a Jesús y le dijeron:

“Es tarde, y este lugar es desierto. Despide a la multitud para que puedan ir a las aldeas y comprar algo de comer”.

16 Pero Jesús les dijo: “No tienen que irse. Denles ustedes de comer”.

17 Pero ellos le dijeron: “Solo tenemos aquí cinco panes y dos pescados”.

18 Él les dijo: “tráiganmelos aquí”.

19 Luego envió a la gente a sentarse en la hierba. Entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y rompiendo los panes, se los dio a los discípulos para que los repartieran a la gente. 20 Todos comieron y quedaron satisfechos, y luego se recogieron doce canastas llenas de los pedazos sobrantes. 21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

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Domingo XVIII Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 12, 13-21

13 Un hombre en la multitud le dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia que nos dejó nuestro padre”.

14 Jesús le dijo: “Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o repartidor de la propiedad entre ustedes?”

15 Y continuó, diciendo a todos:

“¡Presten atención! Tengan cuidado con todo tipo de codicia porque la vida de una persona no depende de la abundancia de los bienes que tiene”.

16 Entonces Jesús les contó la siguiente parábola:

“Las tierras de un hombre rico habían producido una gran cosecha. 17 Entonces él comenzó a pensar, diciéndose: ‘No tengo lugar para guardar esta cosecha. ¿Qué voy a hacer?’ 18 Se dijo:  ‘¡Ya sé! Derribaré mis almacenes de granos y construiré otros más grandes. En ellos mantendré todo mi grano junto con mis bienes’. 19 Luego me diré a mí mismo: ‘Tienes muchos bienes almacenados para muchos años. Ahora descansa, come, bebe y alégrate’. 20 Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta noche vas a morir; entonces, lo que has almacenado ¿de quién será?” 21 “Esto es lo que sucederá a quien acumula riqueza para sí mismo, pero no es rico en lo que se refiere a Dios”.

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SÁBADO XVII Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Mateo 14, 1-12

1 En aquel tiempo Herodes, el gobernador de Galilea, escuchó acerca de Jesús 2 y le dijo a sus empleados: “Este es Juan el Bautista, quien resucitó de entre los muertos, es por eso que tiene el poder de hacer milagros”.

3 Porque Herodes había ordenado que arrestaran a Juan, que le encadenaran las manos y lo metieran en la cárcel. Lo había hecho por Herodías, la esposa de su hermano Felipe, 4 porque Juan el Bautista le decía a Herodes: “¡No es legal para ti que la tengas como mujer!”. 5 Herodes quería matarlo, pero le tenía miedo a la gente, porque pensaban que Juan era un profeta. 6 Pero cuando se celebró el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó ante todos, y le gustó tanto a Herodes, 7 que le prometió bajo juramento que le daría lo que pidiera. 8 Ella, siguiendo el consejo de su madre, dijo: “¡Quiero la cabeza de Juan el Bautista en un plato, ahora mismo!”

9 El rey, entonces se entristeció, pero debido al juramento que había hecho frente a los invitados, ordenó que se le diera lo que había pedido la joven. 10 Así que ordenó que cortaran la cabeza de Juan el Bautista en la cárcel; 11 luego su cabeza fue traída en un plato y se la dieron a la muchacha y ella se la llevó a su madre. 12 Entonces vinieron los discípulos de Juan, tomaron su cuerpo y lo enterraron. Luego fueron a contárselo a Jesús.

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