Martes XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 8, 19-21

19 Jesús le respondió: “¿Por qué me llamas bueno? Solo Dios es bueno, y nadie más. 20 Conoces los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no des falso testimonio contra nadie, honra a tu padre y a tu madre”.

21 El hombre respondió: “Desde que era niño he obedecido todo esto”.

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Lunes XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 8, 16-18

16 “Nadie que enciende una lámpara la cubre con una vasija o la coloca debajo de una cama. Por el contrario, la coloca sobre un candelero para que los que entren vean la luz. 17 Porque no hay ninguna cosa oculta, que no haya de ser descubierta; ni hay ninguna cosa escondida, que no haya de ser conocida, y que venga a salir a la luz”.

18 “Así que tengan cuidado cómo oyen, porque a quien tiene le será dado más, pero aquellos que no tienen, incluso lo que creen tener, les será quitado”.

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Domingo XXV Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 16, 1-13

1 Jesús dijo a sus discípulos:

“Había un hombre rico que tenía un administrador que se encargaba de sus riquezas y éste fue acusado delante de él de estar malgastando sus bienes. 2 Entonces lo llamó su señor y le dijo: ‘He estado escuchando algunas cosas contra ti. Ahora da cuenta de tu trabajo porque ya no puedes continuar como administrador’.

3 Entonces el administrador se dijo a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer si mi señor me deja sin trabajo? No tengo fuerzas para cavar la tierra y me da vergüenza mendigar. 4 Ya sé lo que voy a hacer, así, cuando me despidan, tendré amigos que me recibirán en sus casas’.

5 Luego llamó a cada uno de los deudores de su señor y le preguntó al primero: ‘¿Cuánto le debes a mi señor?’ 6 Él le dijo: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador dijo: ‘Aquí está tu recibo. Siéntate y escribe cincuenta’.

7 Al otro le preguntó: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Él le dijo: ‘¡Cien kilos de trigo!’ Le dijo: ‘Toma tu recibo, escribe ochenta’.

8 Y el señor de este administrador deshonesto lo felicitó por su inteligencia porque actuó con astucia, porque las personas de este mundo son mucho más inteligentes en sus negocios que las personas que pertenecen a la luz. 9 Por eso yo les digo, gánense amigos con las riquezas de este mundo para que cuando falten estas riquezas, ellos los reciban en el hogar eterno”.

10 “El que es fiel en lo poco también será fiel en lo mucho y el que es deshonesto en las cosas pequeñas también lo será en las grandes. 11 Porque si no fueron honestos con las riquezas de este mundo, ¿quién los pondrá a cargo de lo verdadero? 12 Y si no fueron fieles en lo ajeno, ¿quién les dará lo que es de ustedes?”

13 “Ningún siervo puede servir a dos amos al mismo tiempo, ya que rechazará a uno y amará al otro, o se dedicará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero”.

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Sábado XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 8, 4-15

4 Una gran multitud, que venía de varias ciudades, vino a ver a Jesús, y juntándose los que acudían a Él, les habló por medio de una parábola:

5 “Un sembrador salió a sembrar su semilla, y mientras sembraba, algunas cayeron al costado del camino, donde fueron pisoteadas y las aves se las comieron. 6 Una parte cayó sobre las piedras, y cuando comenzaron a brotar, se secaron porque no había humedad. 7 Otra parte cayó entre las espinas, que crecieron con las plantas al mismo tiempo y las ahogaron. 8 Pero una parte cayó en buen terreno y crecieron y produjeron fruto de cien granos por cada semilla”. Hablando de estas cosas, Jesús proclamó: “El que tengo oídos para oír que oiga”.

9 Los discípulos de Jesús preguntaron qué quería decir esta parábola.

10 Él les respondió: “A ustedes se les ha dado a conocer los misterios del Reino de Dios, pero para otros todo se enseña a través de parábolas, para que viendo no vean y oyendo, no entiendan” (Isa 6:9.10).

11 “Lo que significa esta parábola es esto: la semilla es la palabra de Dios. 12 Los que están al costado del camino son las personas que escuchan la palabra pero luego el diablo viene y quita la palabra de sus corazones para que no crean y no se salven. 13 Los que están entre las piedras son las personas que cuando escuchan la palabra, la reciben con gran alegría; pero no tienen raíces y, por tanto, creen solo por un tiempo y cuando llega la tentación, la abandonan. 14 Los que están entre las espinas son las personas que escuchan la palabra pero con las preocupaciones y las riquezas y los placeres de la vida, se van ahogando y no llegan a madurar. 15 Pero la parte que cayó en buen terreno son aquellas personas que escuchan la palabra con un corazón bueno y recto, la retienen y producen buen fruto con perseverancia”.

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Viernes XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 8, 1-3

1 Algún tiempo después, Jesús andaba de ciudad en ciudad y pueblo en pueblo, anunciando el Evangelio del Reino de Dios. Los doce discípulos iban con Él, 2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades. Eran María, llamada Magdalena, de quien habían sido expulsados siete demonios, 3 Juana, esposa de Cuza, quien era un alto funcionario del gobierno de Herodes; Susana y muchas otras mujeres que, con sus propios recursos, los ayudaban.

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Jueves XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 7, 36-50

36 Uno de los fariseos invitó a Jesús a que comiera con él. Jesús fue a su casa y se sentó a la mesa. 37 En el momento que una mujer pecadora, de mala reputación, se enteró que Jesús estaba cenando en la casa del fariseo, tomó una frasco hecho de alabastro, lleno de perfume, 38 y estando detrás de Jesús, junto a sus pies, llorando, comenzó a mojar sus pies con sus lágrimas y se los secaba con sus propios cabellos. Ella besaba los pies de Jesús y derramaba el perfume sobre ellos. 39 Cuando el fariseo que lo había invitado a comer, vio esto, pensó: “Si este hombre fuera un profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando porque es una pecadora”.

40 Jesús, respondiéndole, le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”

Respondió Simón: “Di, Maestro”.

41 Jesús dijo:

“Dos hombres estaban en deuda con un hombre que solía prestar dinero. Uno le debía quinientas monedas de plata y el otro debía cincuenta, 42 pero ninguno de ellos podía pagarle; así que perdonó la deuda de ambos. Entonces ¿Cuál de ellos lo amará más?

43 Respondió Simón: “¡Pienso que aquel a quien más se le perdonó!”

Jesús le dijo: “Haz juzgado rectamente”.

44 Luego, volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón:

“¿Estás viendo a esta mujer? Cuando entré, no me ofreciste agua para lavarme los pies, pero ella me los lavó con las lágrimas y los secó con sus cabellos. 45 No me diste un beso de saludo, pero ella no ha dejado de besarme los pies desde que entré. 46 No pusiste aceite en mi cabeza, pero ella ha derramado perfume mis pies. 47 Por esto te digo que sus muchos pecados ya han sido perdonados porque mucho ha amado. Pero a quien se le perdona poco, es porque poco ama”.

48 Entonces Jesús dijo a la mujer: “Tus pecados te son perdonados”.

49 Los que estaban sentados a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí: “¿Quién es éste que incluso perdona los pecados?”.

50 Pero Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado. Vete en paz”.

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Miércoles XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 7, 31-35

31 Y Jesús terminó, diciendo:

 “¿Entonces, con quién puedo comparar a la gente de hoy? ¿A quién se parecen ellos? 32 Son como niños sentados en la plaza que se gritan unos a otros:

“Tocamos la flauta, ¡pero no bailaron!. Cantamos canciones funerarias, ¡pero no lloraron!

33 Porque vino Juan el Bautista que ayunaba y no bebía vino, y ustedes decían: ‘Está dominado por un demonio’. 34 Vino el Hijo del Hombre que come y bebe, y ustedes dicen: ‘¡Mira! Este hombre es un glotón y un borracho; es amigo de los recaudadores de impuestos y de personas pecadoras’. 35 Pero la sabiduría de Dios ha sido justificada por sus hijos”.

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Martes XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 7, 11-17

11 Poco después sucedió que Jesús fue a una ciudad llamada Naín. Sus discípulos y una gran multitud fueron con Él. 12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, vio que estaban llevando a enterar a un muerto; era el único hijo de su madre quien era viuda. Muchas personas en la ciudad la acompañaban. 13 Cuando el Señor la vio, sintió compasión por ella y dijo: “No llores”.

14 Luego se acercó y tocó el ataúd, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús dijo:

“Joven, a ti te digo: ¡levántate!”

15 El muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús lo entregó a su madre. 16 Todos tenían mucho miedo y alabaron a Dios, diciendo:

“¡Un gran profeta apareció entre nosotros! ¡Dios ha visitado a su pueblo!”

17 Esta noticia sobre Jesús se extendió por toda Judea y por todas las regiones vecinas.

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Lunes XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Juan 19, 25-27

25 Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre,  María, la esposa de Cleofás, y también María Magdalena.

26 Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien Él amaba, que estaba presente cerca de ella, le dijo: “Mujer, aquí mismo tienes a tu hijo”.

27 Luego le dijo al discípulo: “Aquí está tu madre”. Y a partir de aquella hora, el discípulo la recibió para que se quedara con él.

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Domingo XXIV Exaltación de la Santa Cruz Ciclo C

Evangelio según

San Juan 3, 13-17

13 Nadie subió al cielo excepto el Hijo del Hombre, que descendió del cielo”.

14 “Así como Moisés, en el desierto, levantó la serpiente de bronce, también el Hijo del Hombre debe ser levantado, 15 para que todos los que creen en Él puedan tener vida eterna. 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todos los que creen en Él no mueran, sino que tengan vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvado por Él”.

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