Sábado XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 9,43b-45

Todos estaban maravillados de lo que Jesús estaba haciendo, y les dijo a los discípulos:

44 “No olviden estas palabras porque el Hijo del Hombre ha de ser entregado en manos de los hombres”.

45 Pero ellos no entendían esto, porque les había sido ocultado estas palabras para que no las entendieran. Y tenían miedo de hacerle preguntas a Jesús sobre lo dicho.

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Viernes XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 9, 18-22

18 Una vez sucedió que Jesús estaba solo, orando, y sus discípulos se acercaron a Él, y les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”

19 Ellos respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que eres Elías; y otros, que eres uno de los antiguos profetas que ha resucitado”.

20 Jesús les dijo: “y ustedes,  ¿quién dicen que soy yo?”

Pedro le respondió: “El Mesías de Dios”.

21 Pero Él les ordenó insistentemente que no le contaran esto a nadie. 22 Él les dijo también:

“Es necesario que el Hijo del Hombre tenga que sufrir mucho, ser rechazado por los líderes judíos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la Ley, ser asesinado y, al tercer día, ser resucitado”.

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Jueves XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 9, 7-9

7 Herodes, el gobernador de Galilea, se enteró de todo lo que estaba sucediendo y no sabía qué pensar, porque algunos decían que Juan el Bautista había resucitado de entre los muertos, 8 otros decían que Elías había aparecido, y aún otros que uno de los antiguos profetas había resucitado. 9 Pero Herodes dijo: “A Juan yo le mandé a cortar la cabeza. ¿Quién es este hombre de quien escucho estas cosas?” Y Herodes buscaba una oportunidad para ver a Jesús.

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Miércoles XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 9,1-6

1 Jesús, reuniendo a los doce discípulos, les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y curar enfermedades. 2 Luego los envió a anunciar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos. 3 Él les dijo:

“No lleven nada en este viaje: ni un bastón, ni una bolsa, ni comida, ni dinero, ni siquiera una túnica extra. 4 Cuando entren en una ciudad, quédense en la casa donde los recibieron hasta que salgan de ese lugar. 5 Pero si no son bienvenidos, abandonen esa ciudad de inmediato, y al salir, sacúdanse el polvo de sus pies, como señal de protesta contra esas personas”.

6 Los discípulos, saliendo, caminaban por todas las aldeas, anunciando el Evangelio y sanando a los enfermos en todas partes.

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Martes XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 8, 19-21

19 La madre y los hermanos de Jesús vinieron al lugar donde estaba, pero debido a la multitud, no pudieron acercarse a Él. 20 Entonces alguien le dijo a Jesús: “Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte”.

21 Pero Jesús, respondiendo, les dijo: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la practican”.

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Lunes XXV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 8, 16-18

16 “Nadie que enciende una lámpara la cubre con una vasija o la coloca debajo de una cama. Por el contrario, la coloca sobre un candelero para que los que entren vean la luz. 17 Porque no hay ninguna cosa oculta, que no haya de ser descubierta; ni hay ninguna cosa escondida, que no haya de ser conocida, y que venga a salir a la luz”.

18 “Así que tengan cuidado cómo oyen, porque a quien tiene le será dado más, pero aquellos que no tienen, incluso lo que creen tener, les será quitado”.

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Domingo XXV Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

SanMarcos 9, 30-37

30 Dejaron ese lugar y continuaron caminando a través de la Galilea. Jesús no quería que nadie supiera dónde se encontraba 31 porque estaba enseñando a los discípulos. Él les decía: “El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres, y ellos lo matarán; pero, después de muerto ,a los tres días resucitará”.

32 Mas ellos no entendían lo que Jesús decía y tenían miedo de preguntarle.

33 Vinieron a la ciudad de Cafarnaúm y cuando estaban en la casa, Jesús les preguntó a los discípulos: “¿De qué hablaban en el camino?”

34 Pero guardaron silencio porque en el camino habían discutido quien era el más importante.

35 Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: “Si alguien quiere ser el primero, debe ser el último y servir a todos”.

36 Entonces tomó un niño y lo puso en medio de ellos. Abrazándolo, les dijo: 37  “Quien reciba a uno de estos niños en mi nombre, me recibe a mí. Y el que me recibe, no solo a mí me recibe, sino al que me envió”.

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Sábado XXIV Semana Tiempo Ordinario CicloB

Evangelio según

San Mateo 9, 9-13

9 Saliendo de allí, Jesús vio a un recaudador de impuestos llamado Mateo, sentado donde cobraba los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y fue detrás de Él.

10 Más tarde, mientras Jesús cenaba en la casa de Mateo, muchos recaudadores de impuestos y otras personas de mala reputación llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Algunos fariseos viendo esto, preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y otras personas de mala reputación?” 12 Pero Jesús escuchando esto dijo: “Los que están sanos no necesitan un médico, sino los que están enfermos. 13 Vayan y aprendan lo que significa ‘Quiero misericordia y no sacrificio’ (Os 6:6), porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.

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Viernes XXIV Semana Tiempo Ordinario Cciclo B

Evangelio según

San Lucas 8, 1-3

1 Algún tiempo después, Jesús andaba de ciudad en ciudad y pueblo en pueblo, anunciando el Evangelio del Reino de Dios. Los doce discípulos iban con Él, 2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades. Eran María, llamada Magdalena, de quien habían sido expulsados siete demonios, 3 Juana, esposa de Cuza, quien era un alto funcionario del gobierno de Herodes; Susana y muchas otras mujeres que, con sus propios recursos, los ayudaban.

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Jueves XXIV Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

Evangelio según

San Lucas 7, 36-50

36 Uno de los fariseos invitó a Jesús a que comiera con él. Jesús fue a su casa y se sentó a la mesa. 37 En el momento que una mujer pecadora, de mala reputación, se enteró que Jesús estaba cenando en la casa del fariseo, tomó una frasco hecho de alabastro, lleno de perfume, 38 y estando detrás de Jesús, junto a sus pies, llorando, comenzó a mojar sus pies con sus lágrimas y se los secaba con sus propios cabellos. Ella besaba los pies de Jesús y derramaba el perfume sobre ellos. 39 Cuando el fariseo que lo había invitado a comer, vio esto, pensó: “Si este hombre fuera un profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando porque es una pecadora”.

40 Jesús, respondiéndole, le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”

Respondió Simón: “Di, Maestro”.

41 Jesús dijo:

“Dos hombres estaban en deuda con un hombre que solía prestar dinero. Uno le debía quinientas monedas de plata y el otro debía cincuenta, 42 pero ninguno de ellos podía pagarle; así que perdonó la deuda de ambos. Entonces ¿Cuál de ellos lo amará más?

43 Respondió Simón: “¡Pienso que aquel a quien más se le perdonó!”

Jesús le dijo: “Haz juzgado rectamente”.

44 Luego, volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón:

“¿Estás viendo a esta mujer? Cuando entré, no me ofreciste agua para lavarme los pies, pero ella me los lavó con las lágrimas y los secó con sus cabellos. 45 No me diste un beso de saludo, pero ella no ha dejado de besarme los pies desde que entré. 46 No pusiste aceite en mi cabeza, pero ella ha derramado perfume mis pies. 47 Por esto te digo que sus muchos pecados ya han sido perdonados porque mucho ha amado. Pero a quien se le perdona poco, es porque poco ama”.

48 Entonces Jesús dijo a la mujer: “Tus pecados te son perdonados”.

49 Los que estaban sentados a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí: “¿Quién es éste que incluso perdona los pecados?”.

50 Pero Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado. Vete en paz”.

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