Jueves I Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 1, 40-45

40 Un leproso se le acercó rogándole de rodillas diciéndole: “Si quieres, puedes sanarme”.

41 Jesús sintiendo compasión, lo tocó y dijo: “Si! quiero. Estás sano”. 42 Al instante la lepra desapareció y fue sanado.

43 Enseguida Jesús le ordenó severamente al despedirse de él: 44 “¡Mira! No le digas esto a nadie, pero ve y muéstrate al sacerdote para que te examine. Luego, para demostrar a todos que estás curado, ve y ofrece el sacrificio que Moisés ordenó”.

45 Pero el hombre, apenas se alejó comenzó a contar lo ocurrido y se corrió la voz. Es por eso que Jesús ya no podía entrar tranquilamente en ninguna ciudad, sino que estaba en lugares despoblados, pero aun así gente de todas partes venía a buscarlo.

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Miércoles I Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 1, 29-39

29 Poco después de haber salido de la sinagoga, Jesús con Santiago y Juan fueron a la casa de Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en la cama con fiebre. Tan pronto como Jesús llegó, le dijeron que estaba enferma. Él se le acercó, la tomó de la mano y la ayudó a ponerse de pie. La fiebre se le quitó y ella comenzó a servirles.

32 Por la tarde, después del atardecer, trajeron a Jesús a todos los enfermos y a las personas que estaban poseídas por demonios 33 de manera que toda la gente de la ciudad se había reunido frente a la casa. 34 Jesús sanó a muchas personas de todo tipo de enfermedades y expulsó a muchos demonios; Él no dejaba que los demonios hablaran, porque sabían quién era Él.

35 Temprano en la mañana, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la ciudad, se fue a un lugar desierto y se quedó allí rezando. 36 Simón y sus compañeros lo buscaron 37 y cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te están buscando”.

38 Jesús les respondió: “Vamos a otro lugar, a las aldeas cercanas para que yo pueda predicar el Evangelio allí también, porque para esto he venido”.

39 Así caminó por Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios.

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Martes I Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 1, 21-28

21 Vinieron a la ciudad de Cafarnaúm, y en seguida, en el día de descanso, el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga. 22 La gente que lo escuchaba estaba asombrada de su enseñanza porque Jesús enseñaba con su propia autoridad y no como los maestros de la Ley. 23 De repente sucedió que un hombre fue poseído por un espíritu maligno y comenzó a gritar: “¿Qué quieres tú de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Vienes a destruirnos? Sé muy bien quién eres: ¡eres el Santo de Dios!

25 Entonces Jesús lo regañó, diciendo: “¡Cállate y sal de este hombre!”

26 El espíritu maligno sacudió al hombre violentamente, dio un fuerte grito y salió de él. 27 Todos se quedaron asombrados y se decían unos a otros: “¿Qué significa esto? Es una nueva enseñanza dada con autoridad. Él gobierna incluso los espíritus malignos, y ellos lo obedecen”. 28 Y la fama de Jesús se extendió rápidamente por toda la región de Galilea.

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Lunes I Semana Tiempo Ordinario Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 1, 14-20

14 Después de arrestar a Juan, Jesús fue a la región de Galilea a anunciar la buena noticia del Reino de Dios. 15 Él decía: “Ha llegado el momento, y el Reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse de sus pecados y crean en el Evangelio”.

16 Jesús estaba caminando por el lago de Galilea cuando vio a Simón y Andrés, su hermano, quienes estaban en el lago tirando las redes porque eran pescadores. 17 Jesús les dijo: “Vengan conmigo y haré que sean pescadores de gente”. 18 Inmediatamente dejaron caer sus redes y se fueron detrás de Él.

19 Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago (Jacobo), hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, quienes estaban en la barca cosiendo las redes. 20 Inmediatamente Jesús los llamó, y dejando a su padre Zebedeo con los trabajadores en la barca, se fueron con Él.

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Domingo Bautismo del Señor Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 3, 15-16, 21-22

15 Pero su fama se extendía aún más, y muchas personas venían a escucharlo y ser sanadas de sus enfermedades. 16 Pero Jesús se retiraba a lugares desiertos y oraba.

21 Los maestros de la Ley y los fariseos comenzaron a pensar: “¿Quién es este hombre que blasfema contra Dios de esta manera? Nadie puede perdonar pecados sino solo Dios”.

22 Pero Jesús dándose cuenta de sus razonamientos, respondiendo les dijo: “¿Por qué están pensando así en sus corazones?

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Sábado después de la Epifanía del Señor Ciclo C

Evangelio según

San Juan 3, 22-30

22 Después de esto, Jesús y sus discípulos fueron a la región de Judea. Pasó un tiempo con ellos allí y bautizaba a algunas personas. 23 Juan también estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había mucha agua allí, 24 ya que Juan aún no había sido arrestado.

25 Algunos de los discípulos de Juan tuvieron una discusión con un judío sobre la práctica de la purificación. 26 Fueron donde estaba Juan y le dijeron: “Rabí, ese hombre que estaba contigo al otro lado del río Jordán, de quien tú has dado testimonio, en este momento está bautizando y todos van tras Él”.

27 Juan respondió: “Nadie puede tener nada si no es dado por Dios. 28 Ustedes son testigos de que dije: ‘Yo no soy el Mesías, pero he sido enviado antes que Él’. 29 En una boda, el novio es a quien tiene a la novia, pero el amigo del novio, que ha estado de pie allí y lo escucha, se alegra mucho. Entonces también de la misma manera mi alegría se ha cumplido. 30 Es necesario para Él que sea más importante, y para mí ser menos importante”.

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Viernes después de la Epifanía del Señor Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 5, 12-16

12 Jesús estuvo una vez en una de las ciudades donde había un hombre cubierto de lepra. Cuando vio a Jesús, el leproso se arrodilló ante Él, apoyó la cara en el suelo y le rogó diciendo: “Señor, si quieres puedes curarme”.

13 Jesús, entonces, extendió la mano, lo tocó diciendo: “Sí, quiero. Estas curado”. La lepra desapareció de él inmediatamente. 14 Entonces Jesús le ordenó que no se lo dijera a nadie, diciéndole: “Ve, muéstrate al sacerdote y da una ofrenda por tu purificación según lo mandó Moisés para que les sirva de testimonio para ellos”.

15 Pero su fama se extendía aún más, y muchas personas venían a escucharlo y ser sanadas de sus enfermedades. 16 Pero Jesús se retiraba a lugares desiertos y oraba.

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Jueves después de la Epifanía del Señor Ciclo C

Evangelio según

San Lucas 4, 14-22

14 Jesús regresó a la región de Galilea, en el poder del Espíritu Santo y se hablaba de Él por toda esa región.

15 Él enseñaba en las sinagogas de ellos y era alabado por todos.

16 Jesús fue a la ciudad de Nazaret, donde había crecido, y el sábado, según su costumbre, fue a la sinagoga y se levantó para leer. 17 Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, encontró el lugar donde estaba escrito:

18 “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para traer la buena noticia a los pobres y me envió a anunciar la libertad a los prisioneros, la vista a los ciegos, para liberar a los oprimidos 19 y anunciar que ha llegado el año favorable del Señor” (Isa 61:1-2; 58:6).

20 Jesús cerró el libro, se lo entregó al ayudante de la sinagoga y se sentó. Todas las personas allí estaban mirando a Jesús sin apartar la vista sobre Él. 21 Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta Escritura en sus oídos”.

22 Todos hablaban bien de Jesús y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: “¿No es éste el hijo de José?”

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Miércoles después de la Epifanía del Señor Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 6, 45-52

45 Poco después, Jesús ordenó a los discípulos que se subieran a la barca y se fueran a la aldea de Betsaida en el otro lado del lago mientras despedía a la gente. 46 Después de despedirse de los discípulos, Jesús subió a una montaña para rezar allí. 47 Cuando llegó la noche, la barca estaba en medio del lago, y Jesús estaba solo en tierra. 48 Vio que los discípulos remaban con fatiga porque el viento soplaba contra ellos y, en la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua, ya que quería pasar delante de ellos.

49 Cuando lo vieron caminando sobre el agua, los discípulos pensaron que era un fantasma y comenzaron a gritar. 50 Todos estaban aterrorizados de lo que vieron. Pero inmediatamente Jesús les habló, diciendo: “¡Ánimo, soy yo! ¡No tengan miedo!”

51 Luego se metió en la barca con ellos y el viento se calmó. Los discípulos estaban completamente atemorizados. 52 Porque sus mentes estaban cerradas, y no habían entendido el milagro de los panes.

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Martes después de la Epifanía del Señor Ciclo C

Evangelio según

San Marcos 6, 34-44

34 Cuando Jesús bajó de la barca, vio a la multitud y se compadeció de ellos porque parecían ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñar muchas cosas.

35 Al atardecer, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “Es tarde, y este lugar está desierto. 36 Despide a estas personas para que vayan a los lugares y aldeas cercanas y compren algo de comer”.

37 Pero Jesús les respondió: “Ustedes, denles de comer”. Ellos le dijeron: “¿Para comprar pan para todas estas personas, necesitaríamos el salario de más de seis meses?”.

38 Jesús les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan y vean”. Los discípulos al enterarse, le dijeron: “Tenemos cinco panes y dos peces”.

39 Entonces Él mandó a las personas que se sentaran en grupos sobre la hierba verde. 40 Todos se sentaron en grupos de cien y de cincuenta. 41 Luego Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, miró al cielo, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que los repartieran entre la gente. Y de igual forma repartió los dos peces entre todos. 42 Todos comieron y quedaron satisfechos. 43 Reunieron doce canastas llenas de trozos de pan y de pescado. 44 Los que comieron los panes eran cinco mil hombres.

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